Domingo, 08 de mayo de 2011
Alberto Buela (Arbil.org)comparte este breve ensayo sobre la autoridad como una pr?ctica de servicio
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La Autoridad
La Autoridad
La naturaleza o esencia de la autoridad se nos muestra a dos puntas: por un lado en el reconocimiento del superior por el inferior y por otro el servicio del superior al inferior para el logro de una pr?ctica bien hecha

Uno de los puntos d?biles del pensamiento pol?ticamente correcto es el obviar, ignorar o no considerar ciertos temas de todos los d?as como es el caso del dolor, el envejecimiento, la muerte, la jerarqu?a, el orden, la autoridad.

Respecto de este ?ltimo tema sabemos que desde la Ilustraci?n (siglo XVIII) hasta el progresismo de nuestros d?as se ha producido la negaci?n sistem?tica de la autoridad para remplazarla por los criterios que brinda la sola raz?n. Sin percatarse que no puede existir ning?n tipo de conocimiento libre de la autoridad pues ella es elemento constitutivo de ?l. Si bien la autoridad no puede reemplazar al juicio propio ello no excluye que la autoridad sea fuente de verdad.

Por otra parte, ning?n hombre puede pensar a partir de ?su sola raz?n? sino que comienza a pensar dentro de una determinada tradici?n de pensamiento o cultura. Todo hombre nace dentro de grandes ec?menes culturales que son las que condicionan su sentido de ser en el mundo.

Cualquiera que escucha el t?rmino autoridad inmediatamente lo asocia con la figura del que manda y su correlato aquel que obedece. La relaci?n mando-obediencia se impone de entrada como la dupla a partir de la cual comenzamos a entender aquello que menta el concepto de autoridad. Esta ?ltima la podemos caracterizar en una primera definici?n como la imposici?n de la voluntad de un hombre sobre otro.

Pero a poco que nos detengamos a pensar vemos que esta determinaci?n no es del todo suficiente porque nos habla mas bien de la consecuencia del ejercicio de la autoridad y no de la autoridad misma. Y las definiciones para ser completas y acabadas tienen que encerrar la esencia de aquello que se quiere definir y no s?lo su finalidad.

La versi?n autoritaria de la autoridad la vincula con la obediencia ?por principio? ciega o mec?nica. De hecho esta concepci?n de la autoridad ha estado vinculada a las ?rdenes militares o religiosas sobre todo en el per?odo de formaci?n de sus miembros. Autoritario es aquel que ejerce su poder para obtener la obediencia de otro.

Pero como dijimos la naturaleza de la autoridad no se agota en la obediencia sino que hay que buscarla a partir del acto de reconocimiento de un saber superior en cualquier aspecto de la vida que un hombre realiza de otro. La superioridad del saber del otro sobre el de uno mismo es el origen de la autoridad.

La autoridad no se recibe sino que mas bien es concedida por un hombre a otro. Es concedida por aquel que reconoce en el otro un saber o conocimiento superior al que ?l posee en la materia o tema determinado de que se trate. Nadie es autoridad en todo, se es siempre autoridad en alg?n orden de cosas, dominios o disciplinas, aunque ninguno de nosotros est? libre de ?los tod?logos?. La ?nica tuttolog?a aceptable es aquella de los padres que se ocupan de sus hijos y solo hasta los seis o siete a?os.

La autoridad se funda en el saber reconocido de alguien y en la necesidad que ese conocimiento genera. El centenario fil?sofo Hans Gadamer (1900-2002) escribi?: La autoridad correctamente entendida tiene que ver no con la obediencia, sino con el conocimiento.

El hombre desde el momento en que reconoce a otro como autoridad conf?a en que lo que dice es cierto, es verdadero. Es por ello que la autoridad presupone el conocimiento o saber de aquel que la ejerce, mientras que la obediencia manifiesta el poder, nos est? indicando el ejercido concreto de la autoridad de aquel que la ejerce.

As? la autoridad que como ejercicio se manifiesta en el plano pol?tico-social pudo ser definida muy acertadamente por fil?sofo esc?ptico Giuseppe Rensi (1871-1941) en su libro Filosof?a de la autoridad (1920) como: ?el acto que determina lo que de hecho vale como justicia y moral?..entre opuestas verdades te?ricas racionalmente posibles es la autoridad la que decide lo que de hecho debe valer como si fuese la justicia, el bien, la verdad?

La objeci?n que nace desde la politolog?a y la sociolog?a al observar que en nuestras sociedades no todas las autoridades dicen la verdad, pues existen autoridades que infunden conocimientos falsos para manipular el control de las personas, objeci?n que tambi?n puede aplicarse al control y manejo de grupos sociales menores. Esta objeci?n es dif?cil de remontar. Hay que hacer la distinci?n entre potestas y auctoritas. La autoridad en tanto es entendida como poder puede mentir y de hecho miente para logar la obediencia, pero la autoridad en tanto auctoritas , es decir, en s? misma se funda en la verdad. Pues conocimiento es siempre verdadero, un falso conocimiento es un desconocimiento.

Si bien la autoridad genera obediencia, ella no es obediencia, ?sta es la consecuencia del ejercicio de la autoridad. Pero,? la autoridad tiene por finalidad s?lo el logro de la obediencia o busca o puede logar algo m?s?

Una vez m?s tenemos que aplicar el viejo principio metodol?gico de la filosof?a cl?sica distinguere ut iungere (distinguir para unir) y as? discriminar entre bienes externos e internos. La autoridad en el campo de los bienes externos puede en una pr?ctica mal hecha (una pseudoinvestigaci?n) lograr prestigio, fama y dinero. Hay tant?simos acad?micos de pacotilla que padecemos hoy d?a. Pero, por el contrario la autoridad en la bienes intr?nsecos solo se puede afirmar realizando bien la pr?ctica en cuesti?n. Los bienes internos a determinada pr?ctica solo se pueden obtener realizando bien esa pr?ctica.

As?, ha podido afirmar ese gran fil?sofo escoc?s Alasdair MacIntayre(1929-) que la virtud (anal?gicamente la autoridad) solo puede ser definida en relaci?n con las pr?cticas y con sus bienes internos.

Y estos bienes internos no son solo para el que los realiza sino bienes para toda la comunidad. Una autoridad, aun la m?s aislada, es siempre una autoridad socialmente reconocida.

As? el pseudoinvestigador del ejemplo, estos especialistas de lo m?nimo del Conicet y las academias, usurpadores de becas, prestigios y canonj?as podr?n tener un curriculum abultado y ganar buen dinero, pero aquello que nunca tendr?n es la satisfacci?n de haber podido ampliar los conocimientos de sus disciplinas metodol?gicamente garantizados por la pr?ctica de investigar y la autoridad que los gu?a.

Vemos entonces como la naturaleza o esencia de la autoridad se nos muestra a dos puntas: por un lado en el reconocimiento del superior por el inferior y por otro el servicio del superior al inferior para el logro de una pr?ctica bien hecha. La finalidad ?ltima de la autoridad ser?a el progreso existencial de aquellos que la acatan. Se da por cumplido as? el ?ltimo sentido etimol?gico de auctoritas que los romanos entend?an como reconocimiento, respeto y aceptaci?n, que deriva del sustantivo auctor= creador, autor, instigador, a su vez derivado del verbo augere que significa aumentar, hacer progresar.

Publicado por mario.web @ 17:48
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