Domingo, 08 de mayo de 2011
Jos? Luis Orella (Arbil.org) habla de las medidas flexibilizadoras de las jornadas laborales
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65 horas de jornada laboral: Viva el liberalismo centrista
65 horas de jornada laboral: Viva el liberalismo centrista
Se suma a la ?flexibilizaci?n? de horarios laborales que eliminan de nuestros barrios al peque?o comercio, la importaci?n masiva de productos de pa?ses que carecen derechos laborales y cierran la industria textil o juguetera, o el fomento de una inmigraci?n carente de los m?nimos derechos de trabajo.

La aprobaci?n de ?medidas flexibilizadoras? de la jornada laboral, que pueden llegar en algunos sectores a 65 horas semanales, empiezan a recordarnos las estampas negras del pasado siglo XIX.

La destrucci?n de la familia y los entes intermedios de la sociedad propician la existencia exclusiva del individuo, algo fomentado por el liberalismo pol?tico, portavoz de un capitalismo salvaje.

Una sociedad individualizada, formada en el egocentrismo m?s absoluto, en que cada individuo s?lo vive para s?, y acepta cualquier papel para sobrevivir. La eliminaci?n de los valores comunitarios de la sociedad se sucedi? en la ?poca comunista, en los pa?ses del este europeo. En Occidente una parte se mantuvo dentro de los ?mbitos cat?licos sociales de la Iglesia.

La amplia secularizaci?n fomentada desde la izquierda, pero tambi?n, desde los gobiernos liberales, van eliminando la ?ltima fortaleza comunitaria.

En este aspecto, la aprobaci?n de una medida ?esclavista? como la reciente, era s?lo cuesti?n de tiempo.

Se suma a la ?flexibilizaci?n? de horarios laborales que eliminan de nuestros barrios al peque?o comercio, la importaci?n masiva de productos de pa?ses que carecen derechos laborales y cierran la industria textil o juguetera, o el fomento de una inmigraci?n carente de los m?nimos derechos de trabajo.

Pero la respuesta es tambi?n evidente, en mayo de 1991, Juan Pablo II ?El Magno?, en el centenario de la Rerum Novarum de Le?n XIII, hac?a p?blica la enc?clica Centesimus Annus, donde reclamaba la dignidad del trabajador y se?alaba los males econ?micos del liberalismo.

Ese deber?a ser el manantial inspirador de nuestros pol?ticos, despu?s de cerrarse los o?dos, como Ulises, para evitar los cantos de sirenas de algunos cantores del liberalismo salvaje, que rompen la tranquilidad de la ma?ana desde las ondas de sus programas de radio.

En un mundo con el petr?leo y los alimentos caros, s?lo los ricos pueden disponer del ?privilegio? de tener derechos. Estamos dispuestos a vivir un nuevo siglo XIX, dibujado por Sarkozy y Merkel con el seguidismo en Espa?a de ambos brazos de la clase pol?tica del sistema.

Publicado por mario.web @ 19:10
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