Domingo, 08 de mayo de 2011
Jorge Enrique M?jica, nos ofrece una revisi?n de la noci?n cristiana de solidaridad
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Solidaridad: de
Solidaridad: de "concepto" socialista a valor cristiano
La solidaridad cristiana es mucho m?s que un dar materialista pero tampoco permanece en un acompa?ar pasivo sin hechos concretos que influyan positivamente en alguien, de acuerdo a su dignidad de ser humano. La solidaridad cristiana es acci?n porque parte de la contemplaci?n; es palabra pero tambi?n es obra. Es compa??a, es presencia, pero tambi?n es consecuencia hecha acci?n que repercute para bien.

El uso del t?rmino "solidaridad" fue conceptualmente desarrollado inicialmente por Lerou en el ?mbito del socialismo originario. Fue concebido como un concepto laico opuesto a la idea cristiana del amor. En ese contexto, la solidaridad fue pensada como una nueva respuesta, efectiva y racional, a los problemas sociales.

Carlos Marx lanz? la idea de que hab?a llegado el momento de dar una soluci?n pr?ctica a la pobreza en el mundo. Seg?n ?l, el cristianismo hab?a tenido milenio y medio para mostrar su eficacia, y no la hab?a logrado. Era hora de recorrer otros caminos.

As?, el socialismo se present? como solidaridad, como una forma del todo original y a-religiosa por la que la igualdad entre todos los hombres, la paz y el final de la pobreza, ser?an logradas. ?Sucedi? efectivamente as?? Hoy conocemos la tristeza y la desolaci?n que una teor?a sin Dios y una praxis atea dejaron en los pa?ses que abrazaron o a los que se les impuso el socialismo.

?Qu? fall?? ?Efectivamente el cristianismo hab?a sucumbido y se hab?a mostrado ineficaz? No cabe duda que la discurso socialista plasmado en el concepto de solidaridad en su forma parec?a justo. Sin embargo, carec?a de una base y de una visi?n m?s amplia del hombre mismo. Marx ?indic? c?mo lograr el cambio total de la situaci?n. Pero no nos dijo c?mo se deber?a proceder despu?s. Supon?a [?] que [?] con la socializaci?n de los medios de producci?n, se establecer?a la Nueva Jerusal?n. En efecto, por fin el hombre y el mundo habr?an visto claramente en s? mismos. Entonces todo podr?a proceder por s? mismo por el recto camino, porque todo pertenecer?a a todos y todos querr?an lo mejor unos para otros? (Spe Salvi n. 21).

En este campo el error del marxismo estrib? en el olvido de que ?el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Crey? que, una vez solucionada la econom?a, todo quedar?a solucionado. Su verdadero error es el materialismo? (Spe Salvi n. 21).

Esa base que le faltaba al concepto de solidaridad estaba ya en la idea cristiana de amor. Fue precisamente por este motivo que la solidaridad pudo ser acogida dentro del catolicismo y mostrarse como una consecuencia de esa caridad que es m?dula de toda la fe cristiana. Fue as? que la solidaridad fue bautizada.

El amor o caridad cristiana, m?s que ineficacia, hab?a puesto de manifiesto la necesidad y urgencia de ser comprendida correctamente y asumir con responsabilidad sus implicaciones. La caridad ya llevaba impl?cito el efecto de ?dar? sobre el que giraba la solidaridad. Pero el ?dar? cristiano de la caridad no se vinculaba exclusivamente al aspecto material, lo comprend?a pero part?a y tend?a a otro m?s necesario y de acuerdo a la naturaleza del hombre, el espiritual.

Desde el momento en que la solidaridad entr? a formar parte del discurso cristiano, su significaci?n se enriqueci? al ampliarse. Ahora, ?solidaridad significa que uno se hace responsable de los otros, el sano del enfermo, el rico del pobre, los pa?ses del norte de los pa?ses del sur. Significa que se es consciente de la responsabilidad mutua y que somos conscientes de que recibimos en tanto que damos, y que siempre podemos dar s?lo lo que nos ha sido dado y que por eso jam?s nos pertenecemos solamente a nosotros? (en J. Ratzinger, Caminos de Jesucristo, Cristiandad, p. 117).

La solidaridad cristiana es mucho m?s que un dar materialista pero tampoco permanece en un acompa?ar pasivo sin hechos concretos que influyan positivamente en alguien, de acuerdo a su dignidad de ser humano. La solidaridad cristiana es acci?n porque parte de la contemplaci?n; es palabra pero tambi?n es obra. Es compa??a, es presencia, pero tambi?n es consecuencia hecha acci?n que repercute para bien.

La Eucarist?a es el testimonio m?s grande de solidaridad. Como consecuencia del amor, en ella se encuentran al un?sono el ?dar? espiritual y material del ?nico Dios que se hace presencia y se da como alimento. La Eucarist?a es el acto m?s grande de solidaridad. No pod?a ser de otra manera: es Dios mismo quien acompa?a y sacia.

El cristiano, como imagen y semejanza de Dios, est? llamado a vivir esa solidaridad. Es obvio que no podr? imitarse la actitud divina mientras no hayamos interiorizado previamente el ejemplo de ese Dios que se hace solidaridad en la Eucarist?a. La meditaci?n de su entrega generosa ser? la fuente y el motor que nos lleven a asumir este compromiso y, precisamente as?, podremos vivir aut?nticamente la caridad-solidaridad cristiana respecto a nuestros pr?jimos y a nuestros pr?ximos.

Publicado por mario.web @ 19:36
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