Domingo, 08 de mayo de 2011
Jos? Ignacio Munilla escribe: Muchos medios de comunicaci?n, ante la disminuci?n de la publicidad comercial, est?n recurriendo al negocio esot?rico para salvar sus maltrechos balances. Los momentos de crisis son la ocasi?n propicia para que algunos hagan
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La pitonisa de Endor
La pitonisa de Endor
Supongo que el t?tulo elegido para este art?culo puede resultar extra?o para algunos lectores. La pitonisa de Endor es un personaje b?blico que aparece en el cap?tulo 28 del Primer Libro de Samuel.

La historia b?blica narra que el rey Sa?l, aterrado ante la inminencia del ataque del ej?rcito filisteo, y no sabiendo qu? hacer, recurri? furtivamente a consultar a una adivina, la pitonisa de Endor, a pesar de que, anteriormente, ?l mismo hab?a ordenado expulsar del pa?s a todos los nigromantes y videntes.

La desconfianza, y aquel silencio de Dios que le resultaba insufrible, hicieron que el rey Sa?l cayera en la tentaci?n de acudir al m?todo de la adivinaci?n que ?l mismo hab?a reprobado para sus s?bditos. Es un pasaje b?blico de un gran dramatismo que, acaso, tiene m?s actualidad de la que cabe suponer (1 Samuel, 28).

De hor?scopos, tarots y mediums

No estamos ante un hecho menor? Baste comprobar que muchos medios de comunicaci?n, ante la disminuci?n de la publicidad comercial, est?n recurriendo al negocio esot?rico para salvar sus maltrechos balances.

A diferencia de lo que ocurre en otros ?mbitos de la econom?a, los momentos de crisis son la ocasi?n propicia para que algunos hagan fortuna, explotando los miedos, supersticiones, angustias y ansiedades de los que sufren.

He aqu? uno de los contrastes m?s llamativos de esta cultura occidental, que tanto alardea de no aceptar m?s dogma que las ciencias experimentales. Estamos ante uno de esos fen?menos inconfesables que tienen mayor incidencia que la que estamos dispuestos a declarar en p?blico.

La ideolog?a laicista y positivista se siente inc?moda a la hora de reconocer esta paradoja: vivimos en una sociedad materialista, que hace alarde de su increencia, pero que, sin embargo, termina construyendo su peculiar ?espiritualidad? a base de recetas esot?ricas.

El esoterismo y el ate?smo son dos cosmovisiones con muchos vasos comunicantes. En el fondo y en la pr?ctica, la superstici?n es tan contraria a la fe, como lo es el ate?smo. Queda patente que la ?credulidad? y la ?increencia?, lejos de ser dos fen?menos opuestos e incompatibles, son dos ramas de un mismo tronco: la desconfianza en Dios.

El hombre moderno recurre al intento de adivinaci?n del futuro para liberarse de sus incertidumbres y aplacar sus miedos. Estamos ante una nueva edici?n del mismo pecado de desconfianza de Sa?l.

El aut?ntico ant?doto contra esta tentaci?n lo hemos recibido de Jesucristo: ?La actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la Providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto? (Catecismo de la Iglesia Cat?lica 2115).

El consejo que la tradici?n cristiana atribuye a San Ignacio es muy significativo: ?Haz las cosas como si s?lo dependiesen de ti, y luego espera y conf?a como si s?lo dependiesen de Dios?.

De rumores, filtraciones y cotilleos?

Aunque se trata de un ?g?nero inferior?, los rumores, filtraciones y cotilleos pertenecen a la misma especie del esoterismo; o, cuando menos, son ?parientes?. Se trata de una tentaci?n que est? bien reflejada en el refr?n que dice: ?La informaci?n es poder?.

Es indudable que existe en nosotros una atracci?n morbosa hacia las ?informaciones privilegiadas? o las noticias ?en exclusiva?. Los motivos pueden ser diversos: desde el deseo de protagonismo, hasta el ansia de curiosidad o el intento de superar las incertidumbres.

Lo cierto es que ese af?n desmedido de novedades genera f?cilmente una din?mica que nos aboca a multitud de ?cotilleos?, ?vaticinios?, ?rumores?, ?filtraciones?, ?suposiciones??

Sin embargo, no es verdad que el acceso a determinados ?secretos? nos preserve del riesgo de cometer errores. Muchas veces sucede lo contrario: cuanto m?s dispersos y ?vidos de novedades estamos, m?s descentrados y alejados vivimos de nuestra propia realidad y del momento presente.

La conclusi?n que extraemos es clara: la fidelidad a la verdad exige la renuncia a la pretensi?n de conocer y controlarlo todo. En esta cultura tan marcada por la ansiedad, me atrever?a a destacar la importancia de los siguientes rasgos de madurez: callar sobre lo que no se sabe, renunciar a curiosidades indiscretas que no son de nuestra competencia; no hablar de los ausentes, y si fuera necesario, hacerlo con discreci?n; renunciar a ejercer de profetas sin serlo; no preocuparse a destiempo; relativizar los problemas; practicar el ?santo abandono??

He aqu? una oraci?n inspirada en los escritos de San P?o de Pietrelcina, muy adecuada para todos aquellos que, como Sa?l, estamos tentados ?de una u otra forma? a acudir a la pitonisa de Endor: ?Se?or, el pasado lo arrojo a tu misericordia. El futuro lo conf?o a tu Providencia. Y s?lo me reservo el momento presente para vivirlo y ofrec?rtelo en intensidad de amor?.

Publicado por mario.web @ 20:23
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