Lunes, 09 de mayo de 2011
Audiencia General del Papa Juan Pablo II, 15 de febrero de 1984 dedicada al trabajo y el desarrollo de las potencialidades del hombre.
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Audiencia General
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JUAN PABLO II

AUDIENCIA GENERAL

Mi?rcoles 15 de febrero de 1984




1. " Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla" (G?n 1, 28). La Palabra de Dios creador asigna al hombre una tarea insustituible para el desarrollo de las potencialidades ?nsitas en el universo. Est? llamado a participar en la obra del Creador, a la que la Biblia define significativamente con la palabra "trabajo". Seg?n sus propias capacidades, ?l prosigue, desarrolla y completa todo lo que Dios ha comenzado.

Pero el significado del trabajo humano no se agota en esta tarea. Es insustituible tambi?n para la edificaci?n de una sociedad m?s justa, donde reine la verdad y el amor, y se manifieste, por lo tanto, visiblemente la promesa del reino contenida en la redenci?n de Cristo. "Por ello ?dije en Guadalajara, durante el viaje apost?lico a M?xico?, el trabajo no ha de ser una mera necesidad; ha de ser visto como una verdadera vocaci?n, un llamamiento de Dios a construir un mundo nuevo en el que habite la justicia y la fraternidad, anticipo del reino de Dios, en el que no habr? ya ni carencias ni limitaciones. El trabajo ha de ser el medio para que toda la creaci?n est? sometida a la dignidad del ser humano e hijo de Dios" (L?Osservatore Romano, Edici?n en Lengua Espa?ola, 11 de febrero, 1979, p?g. 14).

2. Reflexionando m?s a fondo, bajo la gu?a del Concilio Vaticano II, "sabemos que, con la oblaci?n de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una dignidad sobreeminente laborando con sus propias manos en Nazaret" (Gaudium et spes, 67). Efectivamente, el trabajo, redimido por Cristo, se convierte para el hombre en expresi?n de la propia vocaci?n, la de un ser llamado a conformarse con Cristo, a vivir en profunda, ?ntima uni?n con el Hijo de Dios. En la perspectiva abierta por la redenci?n, el trabajo viene a ser una de las modalidades fundamentales, a trav?s de las cuales el hombre se abre a s? mismo y, en Cristo, a Dios Padre.

El Concilio Ecum?nico Vaticano II nos ha ense?ado adem?s que uno de los principales frutos de esta uni?n con Cristo es la participaci?n en su realeza, esto es, en su destino de Se?or del cosmos y de la historia (cf. Lumen gentium, 36). Cristo vivi? su realeza, sobre todo, en el servicio a los hermanos, inspirado por el amor (cf. Mt 20, 28; Mc 10, 45). Al participar en esta realeza, el hombre adquiere una renovada libertad de ponerse generosamente al servicio del pr?jimo en la fatiga cotidiana del trabajo, sentido y vivido como una demostraci?n y un testimonio de amor.

El amor, latente en un trabajo a veces pesado y fatigoso, no revela inmediatamente y siempre su presencia; pero, poco a poco, si el que trabaja tiene fe y constancia, el amor empieza a manifestarse en la solidaridad que se crea entre hombre y hombre. El trabajo, realizado con amor y por amor, es una gran ocasi?n de crecimiento para el hombre, al que asegura, como dec?a mi venerado predecesor P?o XII, "un campo de justa libertad no s?lo econ?mica, sino tambi?n pol?tica, cultural y religiosa" (P?o XII, Mensaje del 1 de septiembre de 1944).

Adem?s, el trabajo implica un "servicio real", porque, al soportar su fatiga "en uni?n con Cristo crucificado por nosotros, el hombre colabora en cierto modo con el Hijo de Dios en la redenci?n de la humanidad. Se muestra verdadero disc?pulo de Jes?s llevando a su vez la cruz de cada d?a en la actividad que ha sido llamado a realizar" (Enc?clica Laborem exercens, 27).

En el trabajo, concebido de este modo, se realiza, en continuidad con la misi?n de Cristo, la capacidad del hombre para transformar el mundo, haci?ndolo homog?neo con su dignidad sublime de redimido. La redenci?n del trabajo pone al hombre en condici?n de ejercitar su "munus regale", esto es, de responder al mandato del Creador de someter y dominar la tierra (cf. G?n 1, 28). Por esto, la Gaudium et spes puede afirmar que el trabajo "procede inmediatamente de la persona, la cual marca con su impronta la materia y la somete a su voluntad" (n. 67).

3. El trabajo tiene un gran valor creativo incluso porque lleva al individuo a comprometerse con toda la comunidad familiar, social y pol?tica.

En efecto, todo hombre recibe incesantemente ayuda de los que est?n cerca y de los que est?n lejos. Se enriquece con los bienes materiales, morales, culturales y religiosos, creados por generaciones enteras, de las que quiz? nunca ha o?do hablar. Vive del trabajo, del esfuerzo, del fervor, de la devoci?n, del sacrificio que otros han realizado. Ninguno de los bienes, fruto de este enorme trabajo, le es extra?o. Ser?a ego?sta, pues, aceptar pasivamente toda esta riqueza sin comprometerse a corresponder a ella, prestando con el propio trabajo una aportaci?n activa a la soluci?n de la dram?tica situaci?n social en que vivimos hoy.

De esta consideraci?n elemental toma luz la dimensi?n de participaci?n inherente al trabajo humano. Ella abre de par en par al hombre el camino de la autorrealizaci?n, ofreci?ndole la posibilidad incomparable de comunicarse ?l mismo con el otro, dentro de relaciones estables y solidarias, atentas a las necesidades reales, sobre todo, a la relaci?n suprema de encontrar un significado para la propia existencia. Esta dimensi?n, abierta por la redenci?n de Cristo, se revela as? como un ?ptimo ant?doto para la situaci?n de alienaci?n en que frecuentemente se halla el trabajo humano.

El A?o Santo de la Redenci?n es una invitaci?n para cada uno de nosotros a encontrar en Cristo Redentor el significado m?s profundo del trabajo y, con ?l, la alegr?a que brota de la conciencia de dar una aportaci?n personal a la edificaci?n de un mundo renovado

Saludos

Amad?simos hermanos y hermanas:

Saludo a cada persona y grupo de lengua espa?ola, en especial a los miembros del colegio de Mary Ward de Madrid, a los estudiantes de la Pontificia Universidad Cat?lica de Chile y al grupo de amigos de Don Orione, de Santiago de Chile. A todos os bendigo de coraz?n.

Publicado por mario.web @ 15:15
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