Lunes, 09 de mayo de 2011
En toda sociedad bien organizada ha de haber la abundancia de bienes materiales que son necesarios para la pr?ctica de la virtud.
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La propiedad y los propietarios
La propiedad y los propietarios


18. ?La pol?tica de rentas, adem?s de sus aspectos puramente t?cnicos, abarca problemas profundamente humanos que suponen la orientaci?n de toda actividad productiva al servicio del hombre, y, adem?s, una acci?n inteligente y en?rgica en favor de las categor?as sociales m?s desheredadas, con el fin de que tambi?n ?stas puedan tener acceso a una participaci?n de la renta cada vez m?s justa, en conformidad con las aspiraciones fundadas en la dignidad y en la vocaci?n de la persona humana?82.

Dice Santo Tom?s: ?En toda sociedad bien organizada ha de haber la abundancia de bienes materiales que son necesarios para la pr?ctica de la virtud?83

?Bajo esta luz adquieren un significado de relieve particular las numerosas propuestas hechas por expertos en la Doctrina Social Cat?lica y tambi?n por el supremo Magisterio de la Iglesia. Son propuestas que se refieren a la copropiedad de los medios de trabajo, a la participaci?n de los trabajadores en la gesti?n, y en los beneficios de la empresa, al llamado "accionariado" del trabajo y otras semejantes?84 .




19. La Iglesia exige a los propietarios que, en virtud de la funci?n social de los bienes econ?micos, den -seg?n sus posibilidades- al que no tiene lo suficiente para vivir honestamente.

Pero tambi?n exige que el obrero trabaje con nobleza y entusiasmo, para que un aumento en la producci?n y una econom?a floreciente hagan posible una elevaci?n material y cultural de las clases econ?micamente d?biles.




?ste es el constante anhelo de la Iglesia.
P?o XII ha repetido una y otra vez que es necesario implantar una m?s justa distribuci?n de la riqueza. Ha llamado a este problema el punto fundamental de la cuesti?n social y ha pedido a los cristianos que, aunque sea a costa de sacrificios, hagan esfuerzos para que una m?s justa distribuci?n de las riquezas lleve a la pr?ctica la doctrina social de la Iglesia85 .

?El acceso de todos a los bienes necesarios para una vida humana -personal y familiar- digna de este nombre, es una primera exigencia de la justicia social?86 .

?La propiedad privada o un cierto dominio sobre los bienes materiales aseguran a cada cual una zona absolutamente necesaria para su autonom?a personal y familiar, y deben ser considerados como una prolongaci?n de la libertad humana?87 .

Pero ?el derecho a la propiedad privada, adquirida o recibida de modo justo no anula la donaci?n original de la tierra al conjunto de la humanidad?88.

Pablo VI ha dicho en su enc?clica Populorum Progressio: ?La propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna raz?n para reservarse en uso exclusivo lo que supera la propia necesidad, cuando a otros les falta lo necesario?89 .

?Los bienes creados deben llegar a todos en forma justa, seg?n la regla de la justicia inseparable de la caridad. Todos los dem?s derechos, comprendido el de la propiedad, a ello est?n subordinados?90 .



Tambi?n ?es necesaria la solidaridad entre las naciones?91 .
Aqu? entrar?a la llamada Deuda Externa, por la cual los pa?ses ricos hacen pr?stamos a los pa?ses pobres con unos intereses abusivos, con lo cual en lugar de resultar una ayuda para los pa?ses subdesarrollados, resulta para ellos una esclavitud econ?mica. No les es posible salir del pozo de la pobreza.

El arzobispo de Tegucigalpa (Honduras), Oscar Rodr?guez Madariaga, dijo en Madrid, en la Sala de Prensa de la Conferencia Episcopal Espa?ola, que una central el?ctrica que cost? noventa millones de d?lares se hab?an pagado ya por ella doscientos millones sin haber terminado de amortizar la deuda92 .

El Papa Juan Pablo II en su enc?clica Laborem exercens se?ala la posici?n que los cristianos tenemos ante el denominado sistema capitalista y ante el sistema colectivista: El ?r?gido capitalismo? que considera la propiedad y posesi?n de los bienes materiales como un derecho absoluto de la persona, sin limitaciones, debe ser sometido continuamente a revisi?n desde la perspectiva de los derechos del hombre en la teor?a y en la pr?ctica.

El sistema colectivista considera que s?lo el Estado tiene el derecho exclusivo de propiedad sobre los medios de producci?n, de los individuos y de la sociedad. Este sistema atenta contra la realizaci?n de la libertad de los individuos, de las familias, y grupos sociales, y debilita la capacidad creadora del hombre.

Para el cristiano, pues, el derecho a poseer bienes econ?micos es garant?a para su libertad, para organizarse como persona.

Y como todo derecho, exige el deber de reconoc?rselo tambi?n a todos los hombres de una manera eficaz, distribuyendo la riqueza entre todos93 .

Para que todos los hombres tengan la posibilidad de desarrollarse como persona, es necesario que todas las personas puedan disponer de los bienes materiales en grado suficiente seg?n el nivel econ?mico de cada naci?n. Por eso es necesaria la justa distribuci?n de la riqueza94 .

?Dios ha destinado la Tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa dirigida por la justicia y acompa?ada por la caridad... Por tanto el hombre no debe tener las cosas exteriores que leg?timamente posee como exclusivamente suyas, sino tambi?n como comunes, en el sentido de que no le aproveche a ?l solamente, sino tambi?n a todos los dem?s?95 .

?Dios no quiere, dice P?o XII, que algunos tengan riquezas exageradas y que otros se encuentren en tal estrechez que les falte lo necesario para la vida?96 .

Es decir, que Dios no quiere el contraste ignominioso entre el lujo derrochador y la miseria. Dios no quiere que haya miseria. Dios ha creado los bienes de la Tierra para todos los hombres y quiere que todos gocen de estos dones de sus manos97 .Por lo tanto no debe haber en el mundo nadie que, si hace lo que est? de su parte, no disfrute de los bienes indispensables para sustentar su vida de una manera digna.



El problema del hambre en el mundo es problema de distribuci?n.
Mientras en unos pa?ses el pueblo se muere de hambre, en otros se dejan perder las cosechas porque sobran alimentos.

Si hay hambre en el mundo es porque se distribuyen mal los alimentos.

?En 1798 Thomas Robert Malthus, en su Ensayo sobre la poblaci?n, formul? una teor?a seg?n la cual mientras que la producci?n de alimentos aumentaba de forma aritm?tica (1,2,3,4), la poblaci?n lo hac?a de modo geom?trico (1,2,4,8); con lo cual llegar?a un d?a en que el n?mero de personas ser?a superior al de alimentos.

La Historia ha desmentido esta teor?a, puesto que, aunque la poblaci?n se ha duplicado seis veces en estos dos siglos, la producci?n de alimentos se ha acrecentado mucho m?s r?pidamente, seg?n datos de la FAO?98.



En el mundo hay unos 6.000 millones de personas.
Y seg?n un informe de la Asociaci?n de Productores Agro-Qu?micos de Alemania, si se explotara, con la tecnolog?a actual, toda la superficie cultivable de la Tierra, se podr?an alimentar, a nivel europeo, 50.000 millones de seres humanos. Es decir, una humanidad diez veces superior a la actual99 .

La misma ONU ha reconocido que el aumento de la poblaci?n mundial va en retroceso, seg?n la agencia de noticias ACI del 3 de abril del 2000.

La FAO ha dicho que es factible acabar con el hambre en el mundo100.

Juan Pablo II habla de la solidaridad internacional para el bien com?n universal101 . Y el Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica dice: ?Las interdependencias humanas se intensifican. Se extienden poco a poco a la tierra entera. La unidad de la familia humana que agrupa a seres que poseen una misma dignidad natural, implica un bien com?n universal. ?ste requiere una organizaci?n de la comunidad de naciones capaz de proveer a las diferentes necesidades de los hombres?102 .

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    82 PABLO VI a la XXV Semana Social de Espa?a celebrada en Zaragoza en 1966
    83 SANTO TOM?S DE AQUINO: De regimine principum, 1, I, XV.
    84 JUAN PABLO II: Enc?clica Laborem exercens, n? 14
    85 Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica n? 2403
    86 Sagrada Congregaci?n Vaticana para la Doctrina de la Fe: Instrucci?n sobre Libertad Cristiana y Liberaci?n, n? 88
    87 Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constituci?n sobre la Iglesia en el mundo actual, n? 71
    88 Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica n? 2403
    89 PABLO VI: Enc?clica Populorum Progressio, n? 23
    90 PABLO VI: Enc?clica Populorum Progressio, n? 22
    91 Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica n? 2438
    92 Diario ABC de Madrid del 16-I-99, pg.77.
    93 Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica n? 2404
    94 Conferencia Episcopal Espa?ola: Catecismo Escolar, 7? EGB, XI, 5. Madrid, 1984.
    95 Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constituci?n sobre la Iglesia en el mundo actual, n? 69.
    96 P?O XII: Enc?clica Sertum Laetitiae, n? 14, A.A.S., 31(1939)149
    97 Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constituci?n sobre la Iglesia en el mundo actual, n? 69.
    98 ABC de Madrid del 16-X-99, pg.48
    99 ABC de Madrid del 24-IV-94, pg.78
    100 ABC de Madrid del 16-IX-2000, pg.40
    101 JUAN PABLO II: Sollicitudo rei socialis, n?38.
    102 Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica, n? 1911.

Publicado por mario.web @ 15:16
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