Martes, 10 de mayo de 2011

Fuente: www.mercaba.org ?
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1. Ruido en la sociedad. El ruido se apodera de las calles y de los hogares, de los ambientes, las mentes y los corazones. La persona superficial no soporta el silencio. Aborrece el recogimiento y la soledad. Lo que busca es ruido interior para no escuchar su propio vac?o. De esta forma es m?s f?cil vivir sin escuchar ninguna voz interior, estar ocupado en algo que no encontrarse para no oir la propia soledad.
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2. Ruido ambiental. Cuando falta el silencio interior, el individuo queda a merced de toda clase de impresiones pasajeras, desguarnecido ante lo que puede agredirlo desde fuera o desde dentro. Es normal entonces que busque experiencias que llenen su vac?o o, al menos, lo hagan m?s soportable. Uno de los caminos m?s f?ciles de huida es el ruido.
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3. Ruido en los ?mass-media?. La televisi?n puede generar una sociedad ruidosa y superficial. Cuando las conciencias se llenan de noticias e informaci?n, disminuye la atenci?n a lo interior y decrece la capacidad de interpretar y vivir la existencia desde sus ra?ces. Se oyen toda clase de palabras y mensajes, pero apenas se escucha el misterio del propio ser. Cuando se pasa muchas horas ante el televisor, apenas se medita y no se desciende hasta el fondo del propio coraz?n.
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4. Ruido en el cuerpo. El ruido crea confusi?n, desorden, agitaci?n, p?rdida de armon?a y equilibrio. La persona no conoce la quietud y el sosiego. Llenos de ruidos y superficialidad nadie puede conocerse directamente a s? mismo. La persona no conoce su aut?ntica realidad; no tiene o?do para escuchar su mundo interior, ni siquiera lo sospecha. El ansia, las prisas, el activismo, la irritaci?n se apoderan de su vida.
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5. Ruido en el alma. Quien vive aturdido interiormente por toda clase de ruidos y zarandeado por mil impresiones pasajeras, sin detenerse nunca ante lo esencial, dif?cilmente se encuentra con Dios. En la sociedad moderna, Dios es para muchos no s?lo un ?Dios escondido? sino un Dios imposible de hallar. Su vida transcurre al margen del misterio de Dios es cada vez m?s una palabra sin conte-nido, una abstracci?n en el alma.
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6. Silencio religioso. En medio del ruido y superficialidad todo es posible: rezar sin comunicarse con Dios, comulgar sin comulgar con nadie, celebrar la liturgia, sin celebrar nada, hablar de Cristo sin despertar nada en los corazones. Si no hay vida interior todo queda a veces reducido a una religiosidad interesada, poco desarrollada y adherida casi siempre a im?genes y vivencias empobreci-das de la infancia.
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7. Silencio interior. La ausencia de silencio ante Dios, la falta de escucha interior, el descuido del Esp?ritu lleva a una mediocridad espiritual. Es in?til pretender desde fuera con la organizaci?n, el trabajo o la disciplina lo que s?lo puede nacer de la acci?n del Esp?ritu en los corazones, por eso se busca un tipo de eficacia inmediata y visible, como si no existiera el misterio o la gracia.
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8. Silencio mon?stico. La vida mon?stica est? llamada hoy a redescubrir de manera renovada, en medio de esta cultura del ruido y de la superficialidad, ese valor tan esencial y tan suyo que es el silencio contemplativo y la escucha a Dios. Ser?a un error y un pecado que la vida mon?stica se encerrara hoy en su peque?o mun-do, hecho tambi?n de otros ruidos y tensiones, de otras seducciones y superficialidades y se olvidar? de esa sociedad que nunca ha necesitado tanto como hoy de maestros y maestras que apuntan con su vida hacia una forma diferente de existencia anclada en lo esencial.
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9. Silencio contemplativo. Las comunidades contemplativas est?n llamadas a ser en medio de la sociedad contempor?neas, ?espacios de silencio?, lugares donde se pueda percibir la sabidur?a del recogimiento, la armon?a de lo esencial, la quietud del esp?ritu, el ritmo sosegado. S?lo desde ese silencio podr?n luego pronunciar algunas palabras, pocas, profundas, justas, para invitara una vida m?s plena y humana. Lo necesitan no pocos hombres y mujeres que comienzan a sentirse insatisfechos.
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10. Silencio ante Dios. El silencio mon?stico no es s?lo silencio exterior. No es ?insonorizaci?n de un espacio?, control de ruidos molestos, no es tampoco t?cnica terap?utica, vida tranquila, contacto sereno con la naturaleza. Es antes que nada silencio a solas con Dios. Es ponernos en contacto con lo profundo de nuestro ser, callamos ante la inmensidad de Dios, adentramos confiadamente en su Amor, quedar sumergidos en ese Misterio que no puede ser explicado ni hablado, s?lo venerado y adorado.
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?ngel Rubio Castro


Publicado por mario.web @ 0:45
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