Martes, 10 de mayo de 2011

Los cambios no se consiguen simplemente a base de presiones externas, sino desde el interior de cada uno.
Autor: Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores

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Confucio estuvo inspirado al explicar algo sencillo y v?lido para todos los tiempos: uno de los grandes problemas de la humanidad surge cuando no somos lo que decimos ser, cuando no vivimos seg?n lo que significa nuestro nombre.

?Qu? significa ser pol?tico? Trabajar por la ciudad o por el estado. ?Y m?dico? Buscar la salud y la atenci?n debida a los enfermos. ?Y arquitecto? Proyectar edificios resistentes y adecuados para la vida de las personas. ?Y profesor? Ense?ar a los alumnos a encontrar la verdad y a vivir las virtudes. ?Y polic?a? Velar por el orden p?blico. ?Y padre o madre de familia? Cuidar a los hijos y orientarlos hacia el buen camino.

Los significados est?n m?s o menos claros para muchas profesiones y para muchas dimensiones familiares o sociales. Para otras no hay claridad, o existen opiniones contrastadas: no resulta f?cil definir correctamente lo que hace un psic?logo, o la finalidad propia de un literato.

En los casos en que el significado es claro, las dificultades inician cuando uno no es lo que deber?a ser. El desorden radica en pervertir el propio nombre, en decirse una cosa y actuar de otra manera, en enga?ar y desorientar a quienes buscan ayuda en quien deber?a ofrecerla y no lo hace.

Por eso la ?soluci?n? propuesta por Confucio parece atractiva: hay que poner en marcha una ?rectificaci?n de los nombres?. Es decir, hay que buscar caminos concretos para que cada quien sea lo que su nombre indica.

Esto vale, desde luego, s?lo para los casos en los que los nombres son buenos. No tiene sentido pedirle al ladr?n que sea lo que su nombre indica. Lo que s? es urgente es exigir al pol?tico que nunca sea ladr?n, sino que trabaje siempre como un aut?ntico promotor del bien com?n.

?As? de sencillo? Quiz? Confucio dio con parte de la soluci?n, pero dej? de lado un punto importante: los cambios no se consiguen simplemente a base de presiones externas, sino desde el interior de cada uno.

S?lo cuando quitamos ambiciones, envidias, odios y perezas que nos apartan de los deberes buenos y nos llevan a distorsiones malignas, podremos empezar a ser no s?lo lo que nombres de profesiones honestas indican, sino algo mucho m?s noble y bello: seres humanos dispuestos a vivir en todo momento seg?n la verdad, la justicia y el bien verdadero.


Publicado por mario.web @ 10:09
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