Martes, 10 de mayo de 2011

Reducir el amor s?lo a lo sensible y placentero es una contradicci?n, porque buscar s?lo sentir es ego?smo, lo contrario del amor.
Autor: Diego Calder?n, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores

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El hombre est? hecho para amar y ser amado. Esta afirmaci?n manifiesta una de las verdades m?s profundas y fundamentales de la existencia humana: ?la energ?a principal que mueve al alma humana es el amor. La naturaleza humana, en su esencia m?s profunda, consiste en amar. En definitiva, a cada ser humano se le encomienda una sola tarea: aprender a querer, a amar de modo sincero, aut?ntico y gratuito? (cf. Benedicto XVI, Audiencia general sobre Guillermo de San Thierry, 2 de diciembre de 2009).

Algunas personas han intentado definir el amor limit?ndolo a un sentimiento, muchas veces vago e indeterminado, relacionado con el afecto y productor de una serie de emociones, experiencias y actitudes. Otras personas han desvirtuado completamente el concepto de amor identific?ndolo con el placer sensible, sobre todo el carnal. Finalmente, est?n los que afirman que el amor consiste en la donaci?n de uno mismo a otra persona.

El amor aut?ntico no puede depender exclusivamente de emociones, ni limitarse a un puro sentimiento variable. Los sentimientos cambian constantemente y est?n sujetos a realidades contingentes como son el tiempo, los lugares, los gustos, los distintos estados f?sicos y las emociones, entre otros. Por el contrario, el verdadero amor rechaza las barreras del tiempo, de lugar o de circunstancias ya que est? animado por la constancia y la eternidad: ?te amar? para siempre?. De esta forma, el amor sincero va m?s all? de un simple sentimiento porque afronta y supera las dificultades y los momentos espinosos haciendo de estas contrariedades oportunidades de oro para demostrar el cari?o hacia la persona amada.

Pretender reducir el amor s?lo a lo sensible y placentero es una contradicci?n, porque buscar s?lo sentir es ego?smo, lo contrario del amor. La mayor expresi?n del amor no es la b?squeda del placer sino el llegar a una verdadera decisi?n de entrega y compromiso fiel, total y responsable. En definitiva, cuando se concibe el amor humano desde una ?ptica puramente carnal y sensual se llega al envilecimiento del amor y de la misma dignidad de la persona humana.

El amor verdadero se define como donaci?n, identificaci?n, entrega y di?logo con la persona amada. Desde esta perspectiva, el amor es un continuo salir de s? mismo para buscar el bien del otro.

El amor aut?ntico se puede identificar por las innumerables cualidades que lo rodean. Entre esas caracter?sticas sobresale la del sacrificio. La beata Madre Teresa de Calcuta sol?a decir: ?ama hasta que duela y cuando te duela entender?s lo que es el amor?. De este modo podemos entender que el amor se prueba como el oro en el crisol de las contrariedades. En esa dimensi?n del sacrificio y de la donaci?n hacia la persona amada se encuentra la aut?ntica disponibilidad y decisi?n a pronunciar el s? de la fidelidad y del compromiso para siempre.

San Pablo nos ayuda en la descripci?n del amor verdadero y aut?ntico cuando dice: ?El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta? (1Corintios 13,4-7).

En conclusi?n, el amor humano encuentra su fuente y valor en Dios. El ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, y Dios mismo es amor. Por eso, la vocaci?n al amor es lo que hace que el hombre sea la aut?ntica imagen de Dios: es semejante a Dios en la medida en que ama de forma aut?ntica y verdadera (Benedicto XVI, discurso en la ceremonia de apertura de la asamblea eclesial de la di?cesis de Roma, 6 de junio de 2005). En el ejercicio de su vocaci?n al amor, el hombre encuentra la plenitud del amor en Dios y es Dios mismo la base de su amor hacia las dem?s personas.


Publicado por mario.web @ 10:10
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