Martes, 10 de mayo de 2011

Fuente: Zenit
Autor: Monse?or Giampaolo Crepaldi


ROMA, viernes 25 de febrero de 2011

La pol?tica no puede aceptar el relativismo religioso, que consiste en dar un espacio p?blico a todas las religiones y a todas las prescripciones de todas las religiones.

Prescripciones religiosas que impliquen amputaciones, sacrificios humanos, prostituci?n sagrada, segregaci?n obligatoria de personas, disminuci?n de la libertad personal, fundamentalismo religioso fan?tico, identidad fundamentalista entre ley religiosa y ley civil, violaci?n de la dignidad de la mujer, acciones terroristas, poligamia o otras cosas similares, no deben ser aceptadas por la pol?tica.

Cuando la pol?tica acepta el relativismo religioso, o sea considera que todas las religiones son iguales y por tanto, en el fondo, son como una ?nica religi?n, es porque la pol?tica ya ha aceptado el relativismo filos?fico, es decir la idea de que no es posible conocer ninguna verdad, y tambi?n el relativismo moral, es decir que no hay diferencias entre el bien y el mal.

Si por ejemplo admito la prescripci?n de una religi?n seg?n la cual un hombre puede tener muchas mujeres o viceversa, quiere decir que no pienso que exista la igualdad entre hombre y mujer. Por este motivo el relativismo religioso es malo para la sociedad en su conjunto, de hecho es alimentado por el relativismo filos?fico y ?tico y a su vez los alimenta en un c?rculo destructivo de toda certeza.

Es por esto, que quiz?s la emigraci?n provoca el relativismo en las sociedades que acogen, en cuanto a que se consideran todas las religiones por igual, y con ella todos sistema de principios y valores morales. Esto sucede si la raz?n pol?tica ha perdido la confianza en su capacidad de distinguir, en t?rminos racionales, entre el bien y el mal. A su vez, el relativismo religioso debilita esta confianza de la raz?n en s? misma y aumenta la tolerancia a las actitudes religiosas contrarias a la ley moral natural.

Cada vez m?s a menudo en las sociedades occidentales, la pol?tica est? llamada a enfrentarse a problemas de este tipo. Los Testigos de Jehov? no quieren las transfusiones de sangre y prefieren dejarse morir; los musulmanes quieren poder casarse con m?s de una mujer; ciertas culturas africanas quieren realizar mutilaciones genitales en las mujeres; algunas comunidades quieren que la mujer lleve el rostro completamente cubierto, seg?n muchas costumbres y leyes las mujeres no pueden testificar en un juicio, etc...

La pol?tica est? llamada a decidir en estos casos y otros parecidos. ?C?mo se puede comportar? ?Tolerar? cualquier tipo de comportamiento justificado con la religi?n? ?Adecuar? las legislaciones vigentes a las nuevas exigencias? ?Creer? sistemas legislativos paralelos? Hay muchos signos de insuficiencia de la pol?tica frente a estos problemas, que provocan a su vez reacciones intolerantes. La pol?tica, tambi?n para el cat?lico pol?tico, no podr? admitir pr?cticas y actitudes ofensivas para la dignidad de la persona, de la integridad del cuerpo, de la igual dignidad entre hombre y mujer. En estos casos con se trata de respeto a la libertad de religi?n, se trata de defender la dignidad humana y la justicia.

El derecho a la libertad religiosa tiene valor en el contexto de la b?squeda de la verdad, y cuando es contraria a la verdad del hombre no puede ser reconocido como un derecho reconocido p?blicamente. Es posible que la pol?tica pueda gobernar los flujos migratorios seg?n la religi?n, para favorecer la igualdad de condiciones y la necesidad, emigrantes pertenecientes a una religi?n m?s que de otra (pero sobre esto volver? en el cap?tulo sobre las migraciones).

En este contexto de problemas, el pol?tico cat?lico ha de tener presente otro aspecto importante. ?Qu? aporta su religi?n, el catolicismo en este caso, a la raz?n pol?tica? ?Aporta m?s o menos que otras religiones en el desarrollo de su autonom?a? Esto es importante, por que si no en el mismo coraz?n del pol?tico cat?lico se debilita la importancia en la que valora su fe, en s? mismo y en los dem?s, y esto har? que sea m?s f?cil renunciar a ella sea en el plano personal que en el p?blico. Este deber?a ser formado en la grandeza de su propia religi?n para poder iluminar la raz?n pol?tica, para poder decir que la misma raz?n pol?tica tiene necesidad del cristianismo. Se ver? as? de que manera es capaz el cristianismo de iluminar positivamente la raz?n pol?tica y de conferirle su leg?tima autonom?a. De manera que se ilumine tambi?n el concepto de persona, que en Occidente naci? gracias al cristianismo; es capaz de explicar mejor las relaciones humanas a partir del dogma de la Trinidad; es capaz de establecer mejor la fraternidad humana y as? sucesivamente.


La raz?n pol?tica es a menudo d?bil delante el relativismo religioso porque ha perdido la confianza en s? misma. Se podr?a preguntar: ?Qu? religi?n consigue fortalecerla y ayudarla a superar esta desconfianza en s? misma? Se sabe que la raz?n no es capaz de sostenerla plenamente y a menudo provoca esta crisis de confianza en sus capacidades. ?Qu? religi?n, aparte del cristianismo es capaz de socorrerla y guiarla?.

Es importante que el pol?tico cat?lico revise estos aspectos, porque de otra manera ceder? al relativismo pol?tico y religioso. Si lo hace, descubrir? la importancia del cristianismo para la raz?n pol?tica y por tanto para la vida p?blica ,y sin discriminar a nadie y respetando la laicidad de la pol?tica, que est? al servicio de todos, abrir? espacios a la religi?n cristiana, dialogar? provechosamente con ella, consider?ndola un interlocutor privilegiado para poder conseguir el bien com?n y servir al hombre. Este sabe que cuando la raz?n pol?tica se resquebraja puede llegar en su ayuda, la religi?n.

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*Monse?or Giampaolo Crepaldi es arzobispo de Trieste, Presidente de la Comisi?n ?Caritas in veritate? del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y Presidente del Observatorio Internacional ?Cardenal Van Thuan? sobre la Doctrina Social de la Iglesia.


Publicado por mario.web @ 11:22
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