Martes, 10 de mayo de 2011
Carta del Card. Carlo Mar?a Martini que explora la relaci?n del Evangelio con la modernidad y la estrategia pastoral para que la palabra de Dios construya, eduque y comunique a la comunidad la caridad.
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Effat?, abrete, Carta para el programa pastoral comunicar
Effat?, abrete, Carta para el programa pastoral comunicar

EFFAT?, ABRETE
CARTA PARA EL PROGRAMA PASTORAL COMUNICAR


Cardenal Carlo Martini, Mil?n, 11 de agosto de 1990



Desde 1980 el Cardenal Carlo Mar?a Martini, el brillante profesor del Pontificio Instituto B?blico de Roma y a Rector de la Universidad Gregoriana de Roma, es el arzobispo de la archidi?cesis Mil?n, un campo privilegiado para experimentar el encuentro del Evangelio con la modernidad. Martini ha basado la pastoral en cinco pilares: silencio y contemplaci?n, palabra de Dios, Eucarist?a constructora de comunidad, misi?n y caridad.

En programas sucesivos ha tratado algunos aspectos caracter?sticos de la vivencia cristiana de hoy: educar, comunicar, vigilar( cf C. Martini, Programmi pastorali diocesani 1980-1990, Edizioni Dehoniane, Bolonia 1990).

En el bienio 1990-1991 la di?cesis de Mil?n ha sido guiada por el propio obispo en los terrenos de la comunicaci?n y de los medios de masa. La primera carta pastoral sobre este tema,"Effat?, Abrete", se articula seg?n los tres momentos cl?sicos del an?lisis pastoral: ver, juzgar y actuar.



1. Ver: la fatiga de comunicar.


El itinerario comienza con una mirada a la masa de soledades...de la incomunicabilidades humanas que se encuentran el uno con el otro pero no se hablan, cada uno se queda silencioso ante una realizaci?n imposible de su desierto.(n. 5).

Tambi?n la Iglesia aparece a menudo titubeante e insegura en la comunicaci?n de la fe.(n. 10).

El Cardenal Martini se pregunta: ?c?mo encontrar en la Babel moderna de la comunicaci?n una posibilidad de encontrarse?, ?c?mo transformar la comunicaci?n de masas en comunicaci?n personal y aut?ntica?

2. Juzgar: la comunicaci?n en Dios, fundamento ?ltimo de la comunicaci?n humana.


En el interior de la escucha de la Palabra de Dios, el Cardenal Martini encuentra las leyes de la verdadera comunicaci?n: la comunicaci?n nace del silencio, necesita de tiempo, es progresiva, no tema los momentos de sombra, la transparencia no es nunca absoluta, est? hecha de escucha, compromete siempre a la persona. Mar?a de Nazaret aparece como el ejemplo de la comunicaci?n aut?ntica ( nn. 18-38).

3. Actuar: las condiciones de la comunicaci?n

He aqu? la comunidad diocesana en estado de comunicaci?n: el discernimiento, la comunicaci?n del Evangelio, la comunicaci?n en la Eucarist?a y en la liturgia, la comunicaci?n en la caridad, las t?cnicas de la comunicaci?n aplicadas a la comunicaci?n de la fe (nn.39-81) son las condiciones para pasar de las intenciones a la acci?n.



La segunda carta" El borde del mantel" trata de la relaci?n Iglesia- medios de masas.

Esta carta es un acto misionero ha dicho el Cardenal Martini al presentarla a los sacerdotes de su di?cesis (cf C.M,Presentazione de "Il lembo del mantello", en <> 57 (1991) 5, 409). La carta, efectivamente, retoma la exhortaci?n del Papa a los evangelizadores para que vayan a los nuevos are?pagos del templo moderno, los medios de comunicaci?n social que est? unificando a la humanidad convirti?ndola en una aldea global.

El desaf?o es grande: ? c?mo es posible que los medios lleguen a ser mediadores de di?logo humano? El icono indicado por el Cardenal Martini hace pensar. " Con el icono de la mujer hemorroisa que toca el manto de Jes?s y se cura, quiero mostrar que los medios no los demonizo, ni los canonizo, sino que los veo a la luz justa y precisa; pueden ser el instrumento de un camino hacia la persona, pueden facilitar el emerger de la persona partiendo de la masa (C.M. Martini, art. cit., p. 412)

La carta se divide did?cticamente en tres partes: la ?tica de los medios; la pastoral de los medios; la espiritualidad de los medios.



En la primera parte (nn.6-24) hay dos di?logos: di?logo con el televisor para captar qu? significa este instrumento para nosotros hoy; di?logo con los comunicadores. El Cardenal plantea algunas preguntas a los profesionales de los medios:? c?mo se nos transmiten las noticias?, ?sois libres al elegir?, ? ten?is presente a la gente m?s que el juicio de los colegas o de vuestra carrera?, ? por qu? tanta violencia y pornograf?a en la TV?



En la segunda parte (nn.25-33) el Cardenal Martini se pregunta sobre la relaci?n Iglesia y medios: ?qu? se nos pide a nosotros como Iglesia? "Ante todo que pensemos bien acerca de los medios...Despu?s se nos pide que actuemos bien. Cuatro indicaciones: la Iglesia deb decir y practicar la comunicaci?n, promover una mentalidad abierta y m?s disponible a la informaci?n; debe desempe?ar sobre todo un papel prof?tico y educativo, no debe buscar apoderarse de los medios, sino influenciar la producci?n de mensajes, sirvi?ndose de los medios; debe tambi?n penetrar en los medios directamente, si ha tenido en cuenta los puntos precedentes ( ib., p.413).



La tercera parte se dirige a la espiritualidad (nn.34-48):" Jes?s es el hombre de los n?meros peque?os; ciertamente que se interesa por las masas, pero en primer lugar de las personas, y una verdadera espiritualidad de los medios debe olvidar la idolatr?a de la muchedumbre recordando que existen las personas, las relaciones y que en cada fragmento tocamos el todo de Dios que se manifiesta" ( ib.,pg 415).


EFFATA, ABRETE

INTRODUCCI?N






?Es posible encontrarse con Babel?

1. "Toda la tierra ten?a una sola lengua y las mismas palabras" ( Gn 11,1).



La Biblia idealiza as? aquellos albores felices en los que los hombres se pod?an entender con facilidad y espontaneidad. Pero empe?ados en un esfuerzo gigantesco por la omnipotencia tecnol?gica, los hombres no supieron mantener el equilibrio: se confundieron y se dispersaron. Esta confusi?n se considera en la Biblia como un castigo divino, que une para siempre el nombre da la ciudad al s?mbolo de la confusi?n de las lenguas y de la fatiga de los hombres y las culturas para entenderse entre s?:" Se le llam? Babel, porque el Se?or confundi? la lengua de toda la tierra" (Gn 11,9).



Babel representa la imposibilidad de todos los humanos de hablar entre s? una sola lengua. Representa se?ales que se entrecruzan, se confunden y eliden la narraci?n. Babel es el lugar de encuentros fallidos: las lenguas no se entienden, los equ?vocos se multiplican y la gente no se encuentra. Todo lo m?s se nos burla, se nos irrita y cada se lamenta de que el otro no entienda.

Babel es el s?mbolo de la no-comunicaci?n, del cansancio y de la ambig?edad a la que est? sometida la comunicaci?n en la tierra.

Babel es tambi?n el s?mbolo de una civilizaci?n en la que la multiplicaci?n y la confusi?n de los mensajes lleva a la ruptura.

De aqu? nace la pregunta angustiosa: ? c?mo reencontrar en la Babel de hoy una comunicaci?n verdadera, aut?ntica, en la que las palabras, los gestos, los signos vayan por caminos justos, se entiendan y tengan resonancia y simpat?a?

?Es posible encontrarse con esta Babel, insertarse incluso en una civilizaci?n confusa con lugares y modos de encuentros aut?nticos?, ? es posible comunicar hoy en la familia, en la sociedad, en la Iglesia, en la relaci?n interpersonal?, ? c?mo estar presentes en el mundo de los medios sin caer en un f?rrago de palabras y en un mar de im?genes?, ? c?mo educarse en una comunicaci?n aut?ntica en una civilizaci?n y comunicaci?n de masas?


EFFATA, ABRETE

2. Ante tantas preguntas sobre la comunicaci?n humana contraponemos una escena de soluci?n. Contemplamos a Jes?s en el mundo en el que hay un hombre incapaz de comunicarse. Se trata de la curaci?n del sordomudo Mc 7,31-37.

San Ambrosio llama a este episodio - y su repetici?n en el rito bautismal- "el misterio de la apertura": "Cristo ha celebrado este misterio en el Evangelio, como leemos, cuando cur? al sordomudo" ( I misteri, 1,3).

Dividimos la narraci?n en tres tiempos: la descripci?n del sordomudo, los signos y los gestos de apertura, el milagro y sus consecuencias.

1. La narraci?n evang?lica precisa ante todo el desaliento de este hombre en comunicarse. Es uno que no siente y se expresa con sonidos guturales. No sabe ni lo que quiere, porque es necesario que los otros lo lleven a Jes?s. El caso es en s? desesperante (7, 31-32).

2. Jes?s no realiza el milagro en seguida. Quiere ante todo entender lo que este hombre quiere, se interesa por su caso, desea curarle. Para ello lo separa de la multitud, del lugar del griter?o y de las cosas milagrosas. Lo lleva aparte, y con signos y s?mbolos le indica lo que va a hacer: le introduce los dedos en los o?dos para abrir los canales de la comunicaci?n, le unge la lengua con saliva para comunicarle su soltura. Son signos corp?reos que parecen chocantes. Pero, ?c?mo comunicar con quien est? encerrado en su propio mundo y en su propia inercia?, ? c?mo expresar el amor a quien est? bloqueado en s? mismo, si no es con alg?n signo f?sico? Observamos que Jes?s comienza sanando el o?do. La curaci?n de la lengua viene despu?s.

A estos signos a?ade Jes?s la mirada hacia lo alto y un suspiro que indica su sufrimiento y su participaci?n ante esta dolorosa condici?n humana. Sigue la orden "EFFATA (7,34). Es lo que la liturgia dice antes del Bautismo de los adultos: el celebrante, tocando la oreja derecha e izquierda de los elegidos y con la boca cerrada, dice:EFFATA, para que pueda profesar la fe, la alabanza y la gloria de Dios ( Rito dell?Iniziazione Cristiana degli adulti, n. 202).



3. Lo que viene a continuaci?n de la orden de Jes?s se describe como apertura ( se le abrieron los o?dos), se le desata la lengua y hablaba correctamente. Esta capacidad de expresarse llega a ser contagiosa y comunicativa: "Y le orden? que no se lo dijera a nadie. Pero cuanto m?s se le ordenaba, m?s hablaba". La barrera de la comunicaci?n ha ca?do, la palabra se extiende como el agua que ha roto las barreras del dique. El estupor y la alegr?a se difunden por los valles y las ciudades de Galilea:" Y llenos de estupor, dec?an: Todo lo hace bien: hace o?r a los sordos y hablar a los mudos" ( 7,35-37).

En este hombre, que no sabe comunicar, Jes?s lo lanza hasta el v?rtice alegre de una comunicaci?n aut?ntica. Por eso podemos leer la par?bola a la luz de nuestra cansada comunicaci?n interpersonal, eclesial, social. Podemos individuar las tres partes de esta Carta: 1. darnos cuenta de las propias dificultades comunicativas; 2. dejarnos tocar y curarnos por Jes?s; 3. reabrir los canales de la comunicaci?n a todos los niveles.

Un bienio sobre la comunicaci?n
3. La comunicaci?n aut?ntica no es s?lo una necesidad para la supervivencia de una comunidad civil, familiar, religiosa. Es tambi?n un don, un tesoro que hay que guardar, una participaci?n en el misterio de Dios que es comunicaci?n.



Todas estas reflexiones nos llevan a dedicar un bienio de nuestro camino pastoral al tema de la comunicaci?n. No es un tema accesorio o de "lujo". Se trata de una comunicaci?n del ser hombre y mujer y del ser de la Iglesia.

El tema viene a continuaci?n del trienio EDUCAR 1978-1990 ( Dio educa il suo popolo, Itinerari educativi, Educare ancora) y con los cinco programas pastorales 19801986 ( La diensione contemplativa della vita, In principio la Parola, Attirer? tutti ? me, Partenza da Emmaus, Farsi prossimo). No me detengo en explicar esta continuidad . Parecer? m?s calara en la tercera parte de la Carta actual.

Reflexionaremos sobre la realidad de la comunicaci?n durante un bienio. En este primer a?o, nos ocuparemos de las condicione generales de la comunicaci?n humana; en 1991-1992 consideraremos el mundo de los medios y nuestro puesto en esta dif?cil planeta.

La carta actual est? dividida en tres partes que nos retrotraen al conocido trinomio ver, juzgar, actuar con la advertencia de que el juzgar o evaluar est? en conexi?n con la escucha y la contemplaci?n del misterio de Jes?s, fuente de todo juicio justo.

Las tres artes de la Carta corresponden a las tres partes de la narraci?n del sordomudo curado ( Mc 7,31-37)

Desaf?os actuales de la comunicaci?n


4. ? Por qu? el tema de la comunicaci?n, siempre actual, lo es particularmente en este inicio de los a?os "90"?

Subrayo algunas ocasiones providenciales que caracterizan este momento hist?rico.



La primera mirada es al continente europeo. Hoy somos interpelados por la extraordinaria posibilidad de futuro que el Papa ha llamado con el nombre de " la Europa del esp?ritu" (cf. Discorso al Corpo diplomatico accreditato preso la S. Sede, 12 gennaio 1990).

Es necesario para que Europa haga un esfuerzo comunicativo entre pa?ses europeos, entre este y oeste, entre el norte y el sur de Europa. Este empe?o toca de cerca la vida de las Iglesias: es un empe?o de comunicaci?n ecum?nica y un compromiso de trabajar a favor de condiciones de vida en la que la paz, la justicia y la salvaguarda del medio ambiente se aseguren para todos. Este compromiso ha sido asumido por representantes de las Iglesias europeas de Basilea en mayo de 1989. Sin un salto de calidad en nuestra capacidad de comunicaci?n, no elegiremos esta ocasi?n providencial y quiz? ?nica de nuestra historia.

La segunda ocasi?n se nos da por la presencia cada vez m?s consistente en nuestra di?cesis de personas provenientes del tercer mundo.

La comunidad cristiana es llamada no s?lo para emergencias asistenciales, sino tambi?n y sobre todo para preparar las bases de una Europa multiracial capaz de vivir en paz y justicia, superando riesgos de ghettos y de conflictos raciales que semejantes fen?menos llevan en s? mismos.

La tercera es la preocupaci?n recientemente expresada por la Iglesia italiana en la relaci?n Norte-Sur con la Carta sobre la cuesti?n meridional de octubre de 1989. Comentando esta carta en el discurso de san Ambrosio, 6 de diciembre de 1989, recordaba que ella nos compromete en relaciones de mutua comprensi?n, fraternidad, acogida.

Los eventos de los ?ltimos meses no ha hecho f?cil esta deber. La carta de la Conferencia Episcopal Italiana promulg? para los a?os 90 el tema de la caridad que debe prepararnos para el ejercicio de esta comunicaci?n fraterna.

La cuarta ocasi?n es la de la preparaci?n al jubileo del a?o 2000. El Papa ha hablado de ello en su primera Enc?clica. Queremos vivir esta vigilia del tercer milenio con un esfuerzo no s?lo de apertura a todos, sino tambi?n de una renovada capacidad para comunicar el Evangelio en el contexto de una nueva evangelizaci?n. Esta comunicaci?n de la fe no puede prescindir del mundo de los medios de masas que se convierte cada vez m?s en un escenario de la cultura europea y que amenaza con acabar con todo mensaje no homog?neo de una cultura competitiva y que mira s?lo ?xito.

Para que una comunicaci?n aut?ntica del mensaje sea posible en una Europa "mediatizada", tenemos que empe?arnos en mejorar todos los campos mediante nuestras capacidades comunicativas para ponerlas al servicio del Evangelio.

VER: LA FATIGA DE COMUNICAR

1. LA MULTITUD DE LAS SOLEDADES


5. "Desde all? se dirigi? al lago de Galilea, subi? a un monte y se sent?. Acudi? una gran multitud llevando consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos enfermos. Los colocaban a sus pies y ?l los curaba. De suerte que la multitud estaba admirada viendo hablar a mudos, sanos y lisiados, cojos caminando, ciegos con vista. Y glorificaban al Dios de Israel ( Mt 15, 29-31). " Estaban estupefactos, y comentaban: Todo lo ha hecho bien; hace o?r a los sordos y hablar a los mudos" ( Mc 7,37).

Estas palabras de los Evangelios me recuerdan el SHOCK provocado durante la visita a Varanasi ( Benares), la capital religiosa de la India.

A lo largo del r?o Ganges, antes de subir el ?ltimo escal?n de donde se desciende para el ba?o sagrado, hay en las escalinatas millares de miserables: leprosos, paral?ticos, ciegos... Se agitan, gritan, tienden las manos a los que pasan pidiendo limosna. Se mueven con fatiga, cogidos a los palos que hay en el centro del camino buscando un lugar mejor para pedir limosna. Es una visi?n que conmueve. Ninguno de ellos habla con el que est? al lado, ninguno parece pensar en su vecino y en sus sufrimientos. Cada uno busca hacerse notar m?s que el otro con gritos y gestos para atraer la atenci?n de los peregrinos. Pienso a menudo este triste espect?culo cuando considero la multitud de la incomunicaci?n humana que se tocan el uno al otro pero no hablan.


?Pero es as??

6. Cada uno, sin embargo, me dir?: "?No exageramos con estas im?genes tristes! Sabemos comunicar y no se nos ocurre pedir nada a nadie.

Es verdad que hay bellos momentos comunicativos en nuestra sociedad. Pi?nsese, por ejemplo, en la f?cil comunicaci?n que existe entre los padres y los hijos en los a?os de la infancia. Son estos momentos los que nos hacen entender los diversos aspectos de la vida y darnos cuenta de que las cosas no van como deber?an ir.

Intentemos hacer una peque?a exploraci?n m?s all? de las apariencias.

a) Dentro de nosotros


7. " No estoy en paz conmigo mismo. Estoy en contradicci?n conmigo mismo, No logro expresar mis sentimientos como me gustar?a. Y a la larga, esto me deprime. No entiendo siento tanta confusi?n"...

Estas expresiones no son inventadas. Son un repertorio de lo que sentimos dentro de nosotros mismos o se comunica mediante la confianza de los otros...La fatiga de vivir dentro de s? mismo, a nivel personal, una comunicaci?n l?mpida entre pensamiento y coraz?n , entre deseos y acciones, entre sue?o y realidad, entre sentimientos y expresi?n externa, entre malhumores y desahogos, es algo que llevamos dentro y que tal vez se ha convertido en algo connatural al pensar que no hay remedio para la peque?a neurosis que cada ser humano debe soportar. Pero cuando leemos, por ejemplo, alguna vida de santos o una autobiograf?a o cuando encontramos a alguna persona que tiene dominio sobre s? misma, que vive en paz, entonces intuimos que existe un modo diverso de vivir que nos debe ser connatural, pero...

b) En la familias


8. La fatiga de la comunicaci?n en la relaci?n de la pareja y entre padres e hijos es proverbial que estimemos felices excepciones en aquellas parejas o padres que dicen que no tienen problema al respecto. Son poco cre?bles. Sin embargo ser?a posible mejorar el tejido comunicativo en el interior de la familia si hici?ramos un esfuerzo por lo esencial: la salud y la alegr?a de la vida.

No hablamos de los casos en los que la comunicaci?n est? bloqueada. Son casos que terminan con el divorcio o con una relaciones tumultuosas, o con relaciones fallidas que son en Occidente un tercio(1/3) de las uniones matrimoniales.

En el caso de los hijos nos encontramos con rupturas dram?ticas por la droga o elecciones asociales; incluso cuando no se llega a tales excesos, la conflictibilidad o al menos el bloqueo comunicativo, el mutismo entre padres e hijos a los 1-17 a?os llega a niveles preocupantes.

c) En la sociedad

9. Las experiencias de cansancio en la comunicaci?n entre los diversos temas sociales es tan alto que estamos casi resignados a un conflicto permanente entre grupos con intereses distintos tanto a nivel econ?mico como a nivel cultural y sobre todo pol?tico. No est? mal que haya un cierto conflicto en los diversos niveles. Pero hoy se ha llegado a un cierta "neurosis social". Cansa a los agentes sociales, econ?micos y pol?ticos.

d)En la Iglesia


10. Tambi?n la iglesia aparece en la comunicaci?n diaria. El nivel de conflicto de la sociedad civil se transmite tambi?n a las instituciones eclesi?sticas. Hay dificultades en la comunicaci?n interna de las parroquias: entre p?rroco y sacerdotes colaboradores, entre sacerdotes y Consejo pastoral, entre parroquia y movimientos, entre distintos grupos de fieles y distintas categor?as sociales y culturales ( por ejemplo: antiguos residentes y nuevos inmigrantes). Un s?ntoma de esta fatiga comunicativa se da con la multiplicaci?n de peque?os grupos homog?neos, interesantes para su comunicaci?n interna.

Tambi?n la comunicaci?n de la fe, deber primario de la comunidad cristiana, aparece titubeante y e incierta. Los padres se cansan de comunicar su fe a los hijos, especialmente despu?s de una cierta edad, los creyentes se sienten avergonzados de comunicar su fe a los no creyentes.

Y ?ste es uno de los problemas m?s dram?ticos de nuestra cultura occidental, que parece que ha entrado en un "mutismo de fe" que se resiente de par?lisis.

e) En la comunicaci?n de masas


11. Tras las dificultades expuestas, la comunicaci?n de masas se convierte en una caja de resonancia de todos los conflictos, incluso de los interpersnales. Desde la peque?a cr?nica negra hasta los grandes fen?menos pol?ticos, el lenguaje y el tono de los instrumentos de la comunicaci?n de masa ( radio, peri?dicos, semanarios, TV ) tienden siempre a suscitar sensaciones fuertes y excitantes para vender mejor otras informaciones. La cosa se convierte en preocupante cuando la "caja de resonancia" aparece unida a los intereses de los fuentes y ocultos. Todo esto consigue que las mismas relaciones interpersonales se hagan cada vez m?s dif?ciles.

Entonces, ? es as? ?

12. Volviendo a la pregunta inicial sobre la "multitud de la soledades" podemos concluir que, gracias a Dios y a nuestro remanente de salud mental y humana, hay miles de canales comunicativos que, partiendo de nuestras relaciones interpersonales, est?n bloqueados. Pero hay una multitud de soledades que gritan su necesidad de tener salud.

Por eso retornamos a esta Carta al programa pastoral de Jes?s, Se?or y Maestro de la comunicaci?n humana, que ha hecho o?r a los sordos y hablar a los mudos, para que nos asista en este camino del restablecimiento de comunicaciones aut?nticas entre nosotros y nuestra sociedad.

2. EN LAS RA?CES DE LA INCOMUNICACI?N

13. ...Hablo como obispo y me limito a indicar aquellos puntos nucleares que pueden ayudarnos a cambiar la direcci?n de nuestra vida. Me interesa, por tanto, responder ahora a la pregunta:? qu? hay en las ra?ces de a multitud de incomunicaci?n? No hablo de las ra?ces propiamente estructurales, sino a la imperfecci?n de los medios de comunicaci?n humanos, Hablo de algo mucho m?s da?ino y perverso.

Una idea equivocada de comunicar
14. Siempre es peligroso simplificar en una materia tan compleja... Se trata de una falsa idea de la comunicaci?n humana que est? a la base de tantos fracasos de comunicaci?n de uno con otro. Esta visi?n tiene un fallo por exceso: se quiere demasiado, se pide lo que la comunicaci?n humana no puede dar, se quiere que todo sea r?pido, se quiere, en el fondo, el dominio y la posesi?n del otro. Y, sin embargo, m?s all? de todo esto hay un mundo fascinante de fusi?n de esp?ritus y corazones, una comunicaci?n dulce y transparente, una reciprocidad perfecta si sombras y sin velos. No se debe buscar al otro para poseerlo.

Las ra?ces culturales
15. Ser?a interesante analizar esta man?a de posesi?n en sus ra?ces culturales: es t?pico de esta ?poca que identifica el saber con el poder. Se promueve el imperio de la subjetividad y por eso se tiende a instrumentalizar al otro. En una voluntad de poder no existen intercambios sino dominio.

Crisis ecol?gica, agresividad social, ruptura en la comunicaci?n
16. La crisis ecol?gica denunciada por todos, tiene su ra?z en una relaci?n instrumental violenta entre hombres y naturaleza. Los tiempos y modelos de la producci?n y del consumo fuerzan los tiempos biol?gicos hasta hacerlos saltar. Sentimos que la naturaleza necesita acercamiento y di?logo, no dominio.

Nos lamentamos mucho de la violencia y de la agresividad en las relaciones interpersonales y sociales. Tambi?n aqu? nos encontramos de frente a una voluntad de dominio para lograr lo que se quiere. Esto explica tanta desenvoltura en la lucha pol?tica y la gran facilidad de saltarse la licitud. Se quiere obtener de cualquier modo lo que se desea.

El miedo de comunicar se acent?a m?s todav?a en los j?venes porque no han aprendido a respetar los ritmos de la propia persona y de la otra. Como la naturaleza tiene ritmos que no se pueden forzar si no es distorsion?ndola, as? con mayor raz?n, la persona no puede acercarse si no es en el respeto a su subjetividad e iniciando un di?logo respetuoso que permita una comunicaci?n aut?ntica.

Estos ejemplos demuestran que en la ra?ces de tantos fracasos comunicativos hay un compromiso de fondo que permea la relaci?n humana, incluso con las cosas inanimadas, porque, de hecho, existe una desviaci?n de la verdadera concepci?n de la comunicaci?n : un querer poseer, dominar, disfrutar, identifica consigo mismo.

3. DE LA RENUNCIA A LA ESCUCHA

Dos posibles focos de la fatiga en comunicarse

17. Hay dos cosas que matan el alma: "la desesperaci?n y la falsa esperanza", dice san Agust?n. Esto vale tambi?n para la comunicaci?n: una falsa esperanza de comunicar absorbiendo al otro y haci?ndolo completamente homog?neo a s? mismo lleva al fracaso de la comunicaci?n aut?ntica; as? se rompen las amistades, naufragan los matrimonios, nace la desconfianza y el estancamiento en donde antes hab?a alianza y confianza.

Hay, sin embargo, otra alternativa: aprender a comunicar de modo correcto aprendiendo la escucha del evangelio de la comunicaci?n. Jes?s que ha hecho o?r a los sordos y hablar a los mudos viene a nosotros como maestro de comunicaci?n, si nos disponemos a seguirlo por el camino de esperanza que ?l nos propone.

Esta es la oraci?n que hace la Iglesia con el ni?o tras bautizarlo:" Se?or Jes?s que haces o?r a los sordos y hablar a los mudos, te conceda escuchar su palabra y profesar tu fe para alabanza y gloria de Dios Padre" ( Rito del Battesimo dei bambini, n. 74).


Publicado por mario.web @ 11:53
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