Martes, 10 de mayo de 2011
Discurso del Papa Benedicto XVI a los socios de la Uni?n Cristiana de Empresarios Dirigentes. 4 de marzo. Habla de la relaci?n entre justicia y caridad.
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Discurso a los socios de la Uni?n Cristiana de Empresarios Dirigentes
Discurso a los socios de la Uni?n Cristiana de Empresarios Dirigentes
DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LOS SOCIOS DE LA UNI?N CRISTIANA
DE EMPRESARIOS DIRIGENTES

Sala Pablo VI, s?bado 4 de marzo



Se?ores cardenales;
queridos amigos de la Uni?n cristiana de empresarios dirigentes:


Me alegra acogeros y dirigiros a cada uno mi cordial saludo. Saludo en particular al cardenal Ennio Antonelli, que ha interpretado los sentimientos comunes. Le doy las gracias por su discurso; agradezco tambi?n al presidente de la Uni?n las amables palabras con las que ha introducido nuestro encuentro, presentando las motivaciones y el estilo de vuestro compromiso personal y asociativo. De modo especial, me ha impresionado el prop?sito que hab?is manifestado de tender a una ?tica que vaya m?s all? de la simple deontolog?a profesional, aunque en el contexto actual eso ya ser?a bastante.

Esto me ha hecho pensar en la relaci?n entre justicia y caridad, a la que dediqu? una reflexi?n espec?fica en la segunda parte de la enc?clica Deus caritas est (cf. nn. 26-29). El cristiano est? llamado a buscar siempre la justicia, pero lleva en s? el impulso del amor, que va m?s all? de la misma justicia. El camino realizado por los laicos cristianos, desde mediados del siglo XIX hasta hoy, los ha llevado a tomar conciencia de que las obras de caridad no deben sustituir el compromiso en favor de la justicia social. La doctrina social de la Iglesia, y sobre todo la acci?n de numerosas asociaciones de inspiraci?n cristiana, como la vuestra, muestran cu?n largo ha sido el camino recorrido por la comunidad eclesial a este respecto.

En estos ?ltimos tiempos, tambi?n gracias al magisterio y al testimonio de los Romanos Pont?fices, y en especial del amado Papa Juan Pablo II, a todos nos resulta m?s claro que la justicia y la caridad son dos aspectos inseparables del ?nico compromiso social del cristiano. De modo particular, a los fieles laicos les compete trabajar por un orden justo en la sociedad, participando personalmente en la vida p?blica, cooperando con los dem?s ciudadanos bajo su responsabilidad personal (cf. Deus caritas est, 29). Precisamente al obrar as?, est?n animados por la "caridad social", que los impulsa a estar atentos a las personas en cuanto tales, a las situaciones de mayor dificultad y soledad, y tambi?n a las necesidades no materiales (cf. ib., 28).

Hace dos a?os, gracias al Consejo pontificio Justicia y paz, se public? el Compendio de la doctrina social de la Iglesia. Se trata de un instrumento formativo muy ?til para todos los que quieren dejarse guiar por el Evangelio en su actividad laboral y profesional. Estoy seguro de que ya ha sido objeto de atento examen tambi?n por vuestra parte, y deseo que, tanto para cada uno de vosotros como para las secciones locales de la UCID, se convierta en un punto de referencia constante al examinar las cuestiones, al elaborar los proyectos, al buscar las soluciones para los complejos problemas del mundo del trabajo y de la econom?a. En efecto, precisamente en este ?mbito realiz?is una parte irrenunciable de vuestra misi?n de laicos cristianos y, por tanto, de vuestro camino de santificaci?n.

Adem?s, he le?do con inter?s la "Carta de valores" de los j?venes de la UCID, y me complace el esp?ritu positivo y de confianza en la persona humana que la anima. Cada "creo" va acompa?ado de un "me comprometo", buscando as? la coherencia entre una fuerte convicci?n y un consiguiente esfuerzo operativo. En particular, he apreciado el prop?sito de valorar a toda persona por lo que es y por lo que puede dar, seg?n sus talentos, rechazando toda forma de explotaci?n; as? como la importancia reconocida a la familia y a la responsabilidad personal.

Se trata de valores que, por desgracia, tambi?n a causa de las actuales dificultades econ?micas, a menudo corren el riesgo de no ser puestos en pr?ctica por los empresarios que carecen de una s?lida inspiraci?n moral. Por eso es indispensable la aportaci?n de todos los que toman su inspiraci?n moral de su formaci?n cristiana, que, con mayor raz?n, jam?s se ha de considerar ya plenamente adquirida, sino que debe alimentarse y renovarse siempre.

Queridos amigos, dentro de pocos d?as celebraremos la solemnidad de san Jos?, patrono de los trabajadores. Seguramente siempre ha sido venerado por vuestra asociaci?n a lo largo de su historia. Yo, que tambi?n llevo su nombre, me alegro hoy de poder present?roslo no s?lo como protector e intercesor celestial de toda iniciativa benem?rita, sino tambi?n como confidente de vuestra oraci?n, de vuestro compromiso ordinario, en el que ciertamente se alternan satisfacciones y desilusiones, de vuestra diaria y ?dir?a? tenaz b?squeda de la justicia de Dios en las cosas humanas.

Precisamente san Jos? os ayudar? a poner en pr?ctica la exigente exhortaci?n de Jes?s: "Buscad primero el reino de Dios y su justicia" (Mt 6, 33). Que tambi?n os asista siempre la Virgen Mar?a, as? como los grandes testigos de la caridad social, que han difundido con su ense?anza y su acci?n el evangelio de la caridad. Por ?ltimo, que os acompa?e la bendici?n apost?lica, que de coraz?n os imparto a vosotros, aqu? presentes, y de buen grado extiendo a todos los socios y a vuestros familiares.

Publicado por mario.web @ 22:16
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