Martes, 10 de mayo de 2011
Tom?s Salas nos ofrece tres precisiones para entender el v?nculo entre Iglesia y econom?a.
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La Iglesia y la Econom?a
La Iglesia y la Econom?a
La econom?a es un medio, el Gran Medio por excelencia. Nada puede hacerse sin ella, pero nada aut?nticamente valioso puede hacerse "s?lo" con ella. Adorar el dinero como un fin en s? mismo es una idolatr?a; desde?arlo en una ingenuidad.

La Iglesia, como todas las instituciones, necesita de la econom?a para cumplir sus funciones; para ella el dinero es importante, como para cualquier grupo humano que quiera tener una proyecci?n general. Ni m?s ni menos.
Me gustar?a hacer algunas precisiones en torno a la relaci?n de la Iglesia con la econom?a, ya que parece que, sobre este tema, habitan en nuestras cabezas muchos t?picos.

Primera precisi?n. En t?rminos puramente humanos, de eficacia, hay que reconocer que la Iglesia saber "rentabilizar" sus recursos; sabe hacer "m?s" con "menos". Todo el mundo conoce la buena administraci?n de las ?rdenes religiosas sobre aquellas instituciones que tienen a su cargo. Se exprime hasta el ?ltimo c?ntimo, se aprovechan al m?ximo los recursos, sobre todo los recursos humanos. Este buen funcionamiento se basa en la conjunci?n del centralismo (poder centralizado y, en ?ltima instancia, decisorio) con la autonom?a de cada parte en aquello que le concierne. La Iglesia, desde el punto de vista funcional, es una enorme m?quina bien organizada, donde cada pieza (instituci?n educativa, centro asistencial, parroquia) tiene la suficiente autonom?a para cumplir su cometido y la suficiente ligaz?n con el conjunto para que el amplio margen de autonom?a no se convierta en un caos.

Un segundo aspecto. Este manejo de recursos no se hace s?lo con criterios de eficacia -lo que ya es bastante- sino con criterios de rigor moral. La inmensa mayor?a de las personas que manejan lo recursos de la Iglesia lo hacen honradamente. En un pa?s como Espa?a, donde la palabra "corrupci?n" se ha o?do en tantas ocasiones, nunca la Iglesia se ha visto envuelta en ning?n caso real de esta naturaleza. A esta actitud de honradez hay que a?adir la transparencia. Pocas instituciones tienen sus cuentas m?s claras y p?blicas. Cada parroquia, cada di?cesis, cada instituci?n hace p?blicas sus cuentas peri?dicamente.

Y tercero. La Iglesia gasta m?s en proyectos externos (ayudas de todo tipo a las personas que lo necesitan) que en mantener su propia maquinaria. Los llamados "gastos de funcionamiento", que siempre se disparan en los organismo estatales, en ella son menores que "los gastos de inversi?n". En una palabra, gasta m?s en los dem?s que en s? misma. Su mayor criterio econ?mico no es tener para guardar, sino dar para tener.

Publicado por mario.web @ 22:19
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