Martes, 10 de mayo de 2011
La relaci?n iglesia-estado explicada en la enc?clica. En el art?culo se analiza: la caridad social, la misi?n de la Iglesia y el bien com?n
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A Dios lo que es Dios y al Cesar lo que es del C?sar
A Dios lo que es Dios y al Cesar lo que es del C?sar
En su primera enc?clica, ?Deus Caritas est?, Benedicto XVI insiste en que la Iglesia cat?lica y todos los cristianos tiene un valioso papel que jugar para lograr un mundo m?s justo. Una secci?n significativa de la segunda parte de la enc?clica se dedica a una mirada sobre d?nde est? la divisi?n entre el C?sar y Dios en el ambiente secular de hoy.

El Papa comienza citando las palabras del Concilio Vaticano II, que reconoce la leg?tima autonom?a de la esfera temporal. Pero inmediatamente observa: La pol?tica es m?s que una simple t?cnica para determinar los ordenamientos p?blicos: su origen y su meta est?n precisamente en la justicia, y ?sta es de naturaleza ?tica? (No. 28).

Al decidir qu? significa justicia para el estado y c?mo puede esta alcanzarse, se abre para la fe un leg?timo camino. Aplicar la fe a las cuestiones de la justicia, sostiene el Santo Padre, no significa que haya un intento de imponer la religi?n a los no creyentes. M?s bien, esto puede purificar la raz?n humana, permiti?ndole apreciar mejor las exigencias de la justicia. De la misma forma, la ense?anza social de la Iglesia tambi?n se basa en la raz?n y en la ley natural, y est? por lo mismo de acuerdo con la naturaleza de todo ser humano.

Lejos de promover un programa pol?tico espec?fico, la Iglesia busca estimular y formar las conciencias de modo que cada persona est? mejor preparada para responsabilizarse en asegurar una sociedad m?s justa. El quehacer pol?tico ?no puede ser un cometido inmediato de la Iglesia?, a?ade la enc?clica.

La Iglesia no intenta sustituir al Estado. No obstante, ?Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia?, escribe Benedicto XVI. De hecho, observa, promover la justicia y el bien com?n ?le interesa sobremanera?.

Volviendo al tema principal de la enc?clica, el Pont?fice explica que incluso en una sociedad justa, el amor ?la caridad? ser? siempre necesario. Adem?s, la iniciativa personal, motivada por el amor, es importante para evitar una situaci?n donde todo se deja al estado, que regula y controla todo.

No s?lo de pan

Adem?s, este amor, junto con la ayuda material, ofrece sosiego y cuidado del alma. ?Una ayuda con frecuencia m?s necesaria que el sustento material?, sostiene la enc?clica. No importa lo justas que sean las estructuras sociales, el hombre no vive s?lo de pan.

El Papa tambi?n distingue entre la instituci?n de la Iglesia y el papel de sus miembros laicos. Corresponde a estos ?ltimos trabajar por una sociedad justa y participar directamente en la vida p?blica. La caridad debe animar esta actividad, que ha de vivirse como ?caridad social? (No. 29).

La enc?clica, en el No. 30, tambi?n trata brevemente el tema de la globalizaci?n. Este proceso significa que la preocupaci?n por nuestro pr?jimo trasciende ahora los confines nacionales y se extiende al mundo entero. El aumento de los lazos internacionales ha tra?do consigo una creciente cooperaci?n entre las agencias estatales y las organizaciones de la Iglesia que ha sido fruct?fera. El Papa tambi?n tiene palabras de alabanza para muchas personas que est?n implicadas en el trabajo voluntario.

Sin embargo, en toda esta actividad, observaba la enc?clica, es importante mantener la identidad cristiana. La actividad caritativa de la Iglesia no debe diluirse ?en una organizaci?n asistencial gen?rica? (No. 31).

La caridad cristiana debe obviamente incluir los aspectos materiales de ayudar a los dem?s, incluyendo el asegurar la suficiente competencia profesional. Pero quienes trabajan en las organizaciones de caridad tambi?n necesitan usar su coraz?n, de manera que el compromiso de ayudar a sus semejantes derive de su fe, hecha activa a trav?s del amor.

Esta actividad caritativa debe permanecer independiente de partidos e ideolog?as y no ser un medio de ?proselitismo?, insiste el Pont?fice. Con respecto a este ?ltimo punto, la enc?clica apunta que el amor es gratuito y no se practica para lograr otros fines.

Esto no significa que debamos dejar a Dios a un lado, a?ade inmediatamente el texto. La caridad siempre es preocupaci?n por la entera persona, incluyendo su fe. Adem?s, ?con frecuencia, la ra?z m?s profunda del sufrimiento es precisamente la ausencia de Dios?. As? aunque nunca debamos imponer nuestra fe a los dem?s, tambi?n debemos saber cu?ndo es tiempo de hablar de Dios.

La misi?n de la Iglesia

Benedicto XVI ha tocado en muchas ocasiones el tema de las relaciones iglesia-estado y la implicaci?n de los cristianos en pol?tica. El 18 de octubre escribi? una carta al presidente de la c?mara baja del parlamento italiano, Pier Ferdinando Casini, para conmemorar el aniversario de la visita del Papa Juan Pablo II a este organismo legislativo tres a?os antes.

Benedicto XVI aseguraba a Casini que la Iglesia ?no pretende reivindicar para s? ning?n privilegio, sino s?lo tener la posibilidad de cumplir su misi?n, dentro del respeto de la leg?tima laicidad del Estado?.

Este leg?timo laicismo, observaba, ?no est? en contraste con el mensaje cristiano, sino que m?s bien tiene una deuda con ?l, como saben bien los estudiosos de la historia de la civilizaci?n?. Por ello, el Papa expresaba su confianza de que el parlamento honrara la memoria de Juan Pablo II promoviendo la persona humana, la familia, las escuelas y la atenci?n a las necesidades del pobre.

Esta actividad pol?tica es precisamente llevada a cabo por los miembros laicos de la Iglesia. No obstante, ha observado el Papa en numerosas ocasiones, la Iglesia tiene un importante papel al formarlos para que puedan llevar a cabo esta tarea de forma adecuada.

En una carta con fecha 19 de noviembre al arzobispo de la Ciudad de M?xico, el cardenal Norberto Rivera Carrera, el Santo Padre habl? de la necesidad de que los laicos pongan ?sus capacidades profesionales y el testimonio de una vida ejemplar al servicio de la evangelizaci?n de la vida social, haci?ndola al mismo tiempo m?s justa y adecuada a la persona humana?.

Bien com?n

La carta fue escrita con ocasi?n de un encuentro reunido para presentar el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. En ella, el Papa observaba que los laicos ?necesitan una s?lida formaci?n que les permita discernir en cada situaci?n concreta, por encima de intereses particulares o propuestas oportunistas, lo que realmente mejora al ser humano en su integridad y las caracter?sticas que han de tener los diversos organismos sociales para promover el verdadero bien com?n?.

El 3 de diciembre, en un discurso a un grupo de obispos polacos en visita a Roma, el Pont?fice volvi? sobre este tema. En la labor de proclamar a Dios a la cultura contempor?nea ?el papel de los laicos es insustituible?, insist?a el Papa. ?Su testimonio de fe es particularmente elocuente y eficaz, porque se da en la realidad diaria y en los ?mbitos a los que un sacerdote accede con dificultad?.

Benedicto XVI exhortaba a los laicos presentes en la pol?tica a ?dar un testimonio valiente y visible de los valores cristianos, que hay que reafirmar y defender en el caso de que sean amenazados?. Y, a?ad?a: ?Lo har?n p?blicamente, tanto en los debates de car?cter pol?tico como en los medios de comunicaci?n social?.

El Pont?fice continu? con el tema de los pol?ticos cristianos en su discurso a otro grupo de obispos, el 17 de diciembre. Se debe ayudar a estos pol?ticos a ser conscientes de su identidad cristiana y tambi?n de los valores morales universales que tienen su fundamento en la naturaleza humana, explicaba. Esto ha de hacerse de modo que se gu?en por su ?conciencia cristiana?, y lo que hacen en nombre de la Iglesia juntamente con sus pastores. Y as? dar al C?sar, y a Dios, lo que se les deba.

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Publicado por mario.web @ 22:20
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