Martes, 10 de mayo de 2011

Fuente: www.obsegorbecastellon.es
Autor: Mons. Casimiro L?pez Llorente

Queridos profesores y profesoras de Religi?n:

1.Estamos celebrando vuestra ?missio can?nica?. En esta celebraci?n recibir?is el env?o y el encargo para ense?ar en nombre de la Iglesia la Religi?n y Moral cat?licas en los distintos niveles formativos de la escuela p?blica y privada. Si bien sois nombrados por la Administraci?n educativa, vuestra tarea es un verdadero ministerio eclesial al que sois enviados por la Iglesia; particip?is as? en el ?mbito del anuncio de la Palabra de Dios del ministerio apost?lico, cuya plenitud reside en el ministerio episcopal. Como los mismos ap?stoles y sus sucesores, los Obispos, tambi?n vosotros sois enviados hoy por el mismo Se?or a trav?s de mis manos al anuncio de la Buena Nueva a vuestros alumnos.

Esta celebraci?n os debe llevar a todos a adquirir una conciencia m?s viva de esta vuestra condici?n de enviados por Cristo y por su Iglesia al mundo escolar. Y como enviados hab?is de ser servidores fieles y sol?citos del Se?or y de su Palabra tal como nos llega a trav?s de la tradici?n viva de la Iglesia, en bien de la educaci?n integral de vuestros alumnos. Se trata de un verdadero don, recibido en ?ltimo t?rmino de Dios, y una tarea, que, en palabras de San Pablo, no es otra sino evangelizar sin alardes literarios para que no se desvirt?e la cruz de Cristo (1 Cor 1, 17). Porque no sois due?os, sino servidores de la Palabra; y de quien sirve se pide que sea fiel a la tarea encomendada y sol?cito para que la Palabra llegue plena e ?ntegra al destinatario.

De nuevo quiero expresaros a los profesores de religi?n mi m?s sincero agradecimiento por la acogida del don que recib?s en la ?missio?; y os agradezco la entrega generosa que d?a a d?a demostr?is en vuestros respectivos ambientes educativos. Llev?is a cabo una hermosa tarea, que ayuda a vuestros alumnos a crecer en el conocimiento de Dios, de Jesucristo y de su Evangelio, que les ayudar? a dirigir sus vidas por el camino que Dios les ha se?alado, confiri?ndolas as? sentido y unidad.

2. No sabemos todav?a c?mo quedar? regulada la Clase de religi?n cat?lica ni el estatuto de los profesores de Religi?n en los decretos que apliquen la LOE. No es este momento de entrar en estas cuestiones.

Hoy deseo resaltar el car?cter confesional, en nuestro caso cat?lico, que necesariamente ha de tener la ense?anza religiosa para responder al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas y morales. Los padres, al escoger la formaci?n religiosa y moral cat?lica para sus hijos, depositan en la Iglesia Cat?lica su confianza para que sus hijos reciban la formaci?n adecuada tal y como la entiende la Iglesia cat?lica. Depende, pues, de la autoridad de la Iglesia determinar la formaci?n religiosa cat?lica, sus contenidos y su pedagog?a; y compete al Obispo diocesano organizarla y ejercer vigilancia (CIC. c.804).

Para ello, el Ordinario del lugar debe cuidar que los profesores de religi?n destaquen por su recta doctrina, por su aptitud pedag?gica y por el testimonio de vida cristiana (CIC c. 804 & 2). El derecho de los padres a pedir esta ense?anza para sus hijos implica que se les garantice la idoneidad de sus profesores. Sin ello quedar?a mermado el derecho de los padres a la formaci?n religiosa y moral por la que han optado.

La formaci?n religiosa cat?lica, que impart?s, pide que est?is identificados con lo que ense??is. Vuestra libre opci?n para ser profesores de religi?n no puede basarse en el mero deseo de completar un horario ni tampoco en tener un puesto de trabajo seguro y remunerado. No os pod?is limitar tampoco a ser meros especialistas conocedores de la materia. El profesor de religi?n y moral cat?lica es, sobre todo, un creyente cat?lico y testigo de su fe, que quiere ense?ar en nombre de la Iglesia la Buena Noticia de la salvaci?n de Dios que se ha manifestado en Cristo y su Evangelio; es un profesor que quiere transmitir la realidad viva de Dios, que posibilita la dignidad, grandeza, verdad y libertad del hombre, es decir su salvaci?n, y que le hace protagonista en la construcci?n de su Reino y da sentido a su vida.

Como profesores de religi?n particip?is de una manera espec?fica de la misi?n evangelizadora de la Iglesia. La Iglesia ha sido elegida por Dios para continuar la misi?n de Jesucristo, que no es otra que evangelizar, hacer presente y operante a Cristo y su Evangelio, para que el Reino crezca como el grano de mostaza y transforme al hombre y a la sociedad.

Si ya por ser cristianos sois llamados y enviados a proclamar a Cristo y su Evangelio de palabra y por el testimonio de vida, como profesores de religi?n sois elegidos y enviados por el Obispo para ense?ar en nombre suyo y de la Iglesia. En vuestra misi?n proclam?is con vuestra vida, con vuestra palabra y con vuestra especifica ense?anza la comuni?n con Dios en el seno de la Iglesia que os otorga esta dignidad de ense?ar. En vuestra tarea trasmit?s no s?lo conocimientos sino ante todo vida, la vida que hace posible ese proyecto que da sentido, dignidad y libertad. La naturaleza misma de la formaci?n religiosa cat?lica y la naturaleza del profesor de religi?n, como cristiano cat?lico elegido para participar en la misma misi?n de la Iglesia, exigen que exista coherencia entre la vida y lo que se ense?a.

La ense?anza de la religi?n cat?lica se imparte en nombre de la Iglesia, que env?a a trav?s del Obispo. Ello implica no s?lo que sus contenidos y m?todos respondan a la doctrina y moral cat?lica, pero tambi?n que sea impartida desde una actitud y vida confesantes. El profesor de religi?n y moral cat?lica no imparte su propia ense?anza ni una formaci?n entendida a su manera sino la ense?anza cat?lica y la formaci?n cristiana tal como la entiende la Iglesia y la demandan los padres.

3. No se me oculta la situaci?n harto dif?cil en la que deb?is llevar a cabo vuestra tarea educativa. La palabra de Dios, que hemos escuchado, es fuerza en la dificultad. Dios no se cansa ni fatiga, el reanima al cansado y reconforta al d?bil (cf. Is 40, 27-31). ?La debilidad de Dios es m?s fuerte que los hombres?, nos dice San Pablo. Porque la semilla de la Palabra siempre encuentra una tierra buena y da su fruto; la Palabra de Dios nunca vuelve vac?a a ?l. Las ense?anzas de Jesucristo, su vida y su persona son fuente de valores, de vida y de cultura.

La educaci?n y maduraci?n en la fe y vida cristiana se realiza, de otro lado, por diversos cauces, entre los que destacan la familia, la parroquia y la escuela; todos ellos, con objetivos y medios diferentes, han de ser convergentes en la acci?n educativa de ni?os, adolescentes y j?venes. Cuando se prescinde de una de estas v?as, se producen vac?os, rupturas y desajustes lamentables en el proceso de maduraci?n y de educaci?n en la fe.

Ante una cultura que en muchos casos presenta antivalores erigidos como nuevos ?dolos o referentes vitales, el anuncio del acontecimiento de Jesucristo en la Iglesia, va contra corriente y exige una respuesta personal y comprometida. Ante los s?ntomas de debilitamiento de la fe, dudas y desorientaci?n en el camino, los testigos de la Palabra, -y vosotros y vosotras est?is llamados y enviados a serlo-, deben estar a la escucha de Aquel, que los env?a: El es la Palabra viva, la fuerza y la esperanza.

La ense?anza religiosa se enfrenta hoy a nuevos retos en la transmisi?n de la fe a las nuevas generaciones. Lo que se nos pide es que la ense?anza en la nueva evangelizaci?n no sea s?lo hablar de Cristo sino en cierto modo hacerlo ver. En este sentido, la fe y la raz?n deben ir unidas al testimonio, a fin de que la transmisi?n de la fe pueda ser personalizada y vivida. Del Evangelio emerge el rostro de Cristo que hoy debemos transmitir con la humildad y disponibilidad de aquel que sabe que el hecho revelado y recibido en la comunidad de creyentes es gracia que viene del Padre.

Hoy es necesaria una propuesta de la fe que integre la fe y la vida, que dialogue con la cultura y que promueva una nueva s?ntesis que muestre la fuerza humanizadota de la fe. As? se comprende que el anuncio de la fe debe ir unido a la educaci?n del ser humano, para que el mensaje de la fe pueda ser acogido en la vida, pueda generar cultura, y entre en la historia. La prioridad de la Iglesia debe centrarse, por ello, en el anuncio de Cristo. El mismo se presenta ante el coraz?n y la libertad de todos como una compa??a humana que se puede ver, tocar y escuchar, y que nos recuerda que la vida tiene un sentido y nos llama a descubrir nuestra dignidad de hijos de Dios. La transmisi?n de la fe conlleva la renovaci?n de la fe de los cristianos, redescubrir la sencillez del mensaje de la fe y conquistar la verdadera libertad cristiana en un mundo que quiere imponer sus valores.

4. Jes?s nos pide como a Pedro: ?Rema mar adentro, y echad las redes para pescar? (Lc 5,4). Puede que como Pedro seamos esc?pticos, en la situaci?n cultural que nos encontramos. Pero, como Pedro, decimos esta tarde: ?puesto que t? lo dices, echaremos las redes? (Lc 5,5). Volvamos nuestra mirada al Se?or, confiemos en su palabra y en su presencia en medio de nosotros. El os dice esta tarde: ?remad mar adentro? y ?echad de nuevo las redes? en vuestra hermosa tarea de anunciar a Cristo y su evangelio en la escuela: Cristo y la Iglesia os llama y os env?a. Frente a cansancios y temores, ante una situaci?n religiosamente adversa o simplemente indiferente a la propuesta del Evangelio, acojamos la invitaci?n del Se?or, fi?monos de su palabra y se har? posible lo que humanamente parece impensable. Fiados de su palabra avivemos nuestra confianza en ?l y retomemos el aliento necesario para el camino.

?Que Santa Mar?a, la Virgen, que supo acoger con fe y obediencia la Palabra de Dios y transmitirla a los dem?s sea vuestro modelo en vuestra misi?n! ?Que ella os aliente, os conforte y os proteja! Am?n.


Publicado por mario.web @ 22:49
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