Martes, 10 de mayo de 2011
En buena pol?tica, el poder no es un fin, sino un medio. Llegar a un cargo p?blico y trabajar por conservarlo a cualquier precio es no haber entendido el sentido aut?ntico, profundo, de la pol?tica.
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Poder y valores
Poder y valores
Algunos, sin embargo, no han descubierto o no quieren descubrir esta verdad b?sica. Piensan y organizan sus declaraciones, sus decisiones, su imagen, en clave de popularidad, de aplausos, de ?xito inmediato. Miran continuamente las encuestas, los editoriales de los peri?dicos m?s le?dos, el n?mero de minutos que han sido o?dos o vistos en radio y televisi?n. El ?xito que buscan es sencillo, lineal, casi l?gico: conservar el poder, aunque no se sepa exactamente para qu? quieren seguir en el gobierno o en el parlamento, aunque no haya un programa claro ni unos proyectos realmente constructivos.

Ante esta desorientaci?n de la pol?tica hay que responder con la sencilla verdad del poeta: no vale la pena vivir si se pierden los motivos de la vida. Traducido a la pol?tica: no vale la pena controlar el poder si uno traiciona sus principios, si perjudica la econom?a, si permite o fomenta la corrupci?n, si cierra los ojos ante el dolor de los m?s desprotegidos: los ancianos que mueren abandonados, los ni?os que no nacer?n por culpa del aborto, los pobres desprotegidos de todo apoyo social.

Conservar el poder a base de mantener situaciones de injusticia es impedir el verdadero progreso de ese pueblo, de esa naci?n, a la que deber?a servir todo pol?tico que viva seg?n lo que su nombre indica.

Hoy la pol?tica y los pol?ticos necesitan un ba?o de valores, un cursillo intensivo de ?tica. Har?an falta mil S?crates que se paseasen por el mundo, que entrasen en el Palacio de Cristal de la ONU y en los parlamentos y gobiernos nacionales y regionales de todo el planeta. Nuevos S?crates que se pusiesen delante de cada alcalde, de cada diputado, de cada gobernador de estado o ministro de gobierno, para preguntarles si saben qu? es la justicia, qu? es la verdad, qu? es el bien. Para que les ayudasen a abrir los ojos ante la realidad profunda del hombre, un ser de carne y hueso, que sufre el hambre y el fr?o, pero tambi?n un ser con alma espiritual, que quiere conocer, que necesita amar, que no terminar? cuando encierren su cuerpo en un ata?d fr?o.

Muchos pol?ticos necesitan romper miedos y empezar a pensar no en votos, sino en principios. No seg?n la l?gica del poder, sino seg?n el sentido de la justicia. No seg?n las encuestas, sino seg?n lo que les hace grandes ante Dios, ante su conciencia y ante los ciudadanos. As? se dar?n cuenta de que algunos de sus actos les empeque?ecen porque buscan solamente mantener calientes unos asientos privilegiados de gobierno, y recibir un salario m?s que suficiente para sus sue?os de lo inmediato, de lo que termina y pasa, mientras dejan a sus pueblos abandonados a su destino.

Muchos pol?ticos necesitan aprender a ?perder? en la l?gica del inter?s, a vivir en un sano riesgo de ser perseguidos por grupos de poder que tal vez pagan a asesinos a sueldo para acabar con cualquier opositor que hable claro y que defienda la justicia y los valores, o que se dedican a una sutil y constante cr?tica a trav?s de algunos medios de comunicaci?n (esperamos que pocos, pues existen, hay que decirlo, periodistas honestos y sinceros).

No importa el ?fracaso? en el mundo de la corrupci?n si se triunfa en el mundo de la honestidad. Aunque tal vez llega la hora de decir que ser honesto no es sin?nimo de fracasar. El fracaso verdadero inicia cuando hemos dejado de vivir seg?n el bien, seg?n la paz y el bienestar que esperan nuestros ciudadanos. El fracaso inicia cuando permitimos leyes que persiguen a los que son de raza distinta, o cuando dejamos abandonados a su suerte a millones de hombres y mujeres que buscan un poco de pan y un trabajo digno y pagado seg?n justicia, cuando promovemos guerras sin pensar en los miles y miles de personas que sufrir?n lo indecible por culpa de la violencia b?lica.

La pol?tica puede regenerarse. Tal vez desde abajo, con ciudadanos que no tengan miedo al voto ?in?til?, a dar su s? a candidatos honestos aunque tengan pocas posibilidades de vencer. Si nadie empieza, si nos resignamos a la situaci?n actual, seguir? habiendo pol?ticos agarrados al poder, sin escr?pulos a la hora de violar los derechos de sus ciudadanos para permanecer un poco m?s de tiempo en un cargo p?blico.

Hoy podemos escribir una nueva historia. Desde arriba, con pol?ticos honrados, y desde abajo, con hombres y mujeres decididos a cambiar las cosas. Aunque los resultados no se vean ahora, aunque tal vez alguno muera, como un m?rtir, para el inicio de un mundo m?s humano y m?s honesto.

Publicado por mario.web @ 23:01
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