Martes, 10 de mayo de 2011
Breve introducci?n a la historia del Semanario Romano.
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Los or?genes de
Los or?genes de "L?Osservatore Romano"
El primer n?mero de L?Osservatore Romano sali? en la Urbe el 1 de julio de 1861, pocos meses despu?s de la proclamaci?n del Reino de Italia (17 de marzo de 1861). La finalidad de la publicaci?n era claramente apolog?tica, para defender el Estado Pontificio, y sus objetivos eran pol?mico-propagand?sticos. El diario tom? el nombre de una hoja privada anterior (5 de septiembre de 1849 - 2 de septiembre de 1852), dirigida por el abad Francesco Battelli y financiada por un grupo cat?lico legitimista franc?s.

El nacimiento de L?Osservatore Romano est? estrechamente vinculado con la derrota b?lica sufrida por las tropas Pontificias en Castelfidardo (8 de septiembre de 1860). Despu?s de ese acontecimiento, mientras el poder temporal del Pont?fice quedaba muy reducido en su extensi?n territorial y en toda Europa no parec?a existir una potencia dispuesta a defenderlo, gran n?mero de intelectuales cat?licos comenzaron a llegar a Roma con el firme deseo de ponerse al servicio de P?o IX.

Por ello, las autoridades Pontificias, decididas a reconstituir el status quo ante, comenzaron a pensar en una publicaci?n diaria de ?ndole privada, que saliera en defensa del Estado Pontificio y de los principios que promov?a.

Ya desde el 20 de julio de 1860, el Ministro sustituto de Interior, Marcantonio Pacelli, quer?a que al bolet?n oficial Il Giornale di Roma se le a?adiera una publicaci?n pol?mica y aguerrida de ?ndole oficiosa que llevara el nombre de L?Amico della Verit?. La elaboraci?n del proyecto requiri? tiempo y es probable que llegara a o?dos del marqu?s Augusto Baviera, conocido publicista, conciudadano de P?o IX, que ese mismo verano (el 19 de agosto) hab?a solicitado licencia para publicar un peri?dico bisemanal -m?s de cultura que de pol?tica-, que deber?a tomar el antiguo nombre de L?Osservatore dirigido por Battelli.

En los primeros meses de 1861, vino a pedir ayuda al Gobierno pontificio un famoso polemista de Forl?, Nicola Zanchini. A ?ste y a otro exiliado, el activo periodista Giuseppe Bastia, que hab?a llegado de Bolonia, les fue concedida la direcci?n del peri?dico proyectado por Pacelli. El 22 de junio de 1861, el Ministerio Pontificio de Interior, a cuya competencia estaba la Prensa, recibi? un manuscrito firmado por los suplicantes Zanchini y Bastia, que solicitaban el permiso de publicaci?n. Dos d?as despu?s, la propuesta se estaba ya discutiendo en Consejo de Ministros.

Finalmente, el d?a 26, en la audiencia pontificia, P?o IX conced?a su asentimiento al "Reglamento" de L?Osservatore.
He aqu? algunos de sus art?culos:

Art. 1: El diario concedido a los se?ores abogados Nicola Zanchini y Giuseppe Bastia tendr? como t?tulo -L?Osservatore Romano- y ser? publicado con n?meros progresivos, con los que se puedan formar vol?menes. Su publicaci?n tendr? lugar los d?as y horas establecidos en el correspondiente Manifiesto de asociaci?n, en el que se especificar?n tambi?n el formato del papel, la calidad de los tipos, el precio y las dem?s condiciones de dicha asociaci?n.

Art. 2: El fin que ha de buscar dicho diario es:
1 - Desenmascarar y refutar las calumnias que se lanzan contra Roma y contra el Pontificado Romano.
2 - Dar a conocer los acontecimientos m?s destacados que sucedan en Roma y fuera de ella.
3 - Recordar los principios inmutables de la Religi?n cat?lica y los de la justicia y del derecho, como bases inconmovibles de toda vida social ordenada.
4 - Instruir en los deberes para con la patria.
5 - Suscitar y promover la veneraci?n al Augusto Soberano y Pont?fice.
6 - Recoger e ilustrar todo lo que en las artes, las letras y las ciencias valga la pena se?alar al p?blico, y especialmente las invenciones y aplicaciones relativas, que se realicen en los Estados Pontificios.

El primer n?mero del diario se presentaba as? al lector: en la cabecera aparec?a el lema: "L?Osservatore Romano - diario pol?tico-moral", precio de un n?mero 5 baj. Luego se explicaban los "pactos de la asociaci?n" para quien quisiera suscribirse.

Un poco m?s abajo se hallaban el "Aviso" a los posibles asociados y el art?culo de fondo, que llevaba por t?tulo "L?Osservatore Romano a sus lectores", y que era una dura arenga contra la pol?tica de Cavour, que acababa de fallecer.

Los primeros n?meros se compon?an de cuatro p?ginas, en las que se trataban todos los asuntos pol?micos que caracterizar?an la "l?nea editorial" durante mucho tiempo.

Al final de 1861, eliminado el subt?tulo "diario pol?tico-moral", aparecieron bajo la cabecera los lemas unicuique suum y non praevalebunt, presentes hasta la fecha.

Al comienzo, L?Osservatore no tuvo ni siquiera una sede: los primeros redactores -como Bayard de Volo, Anton Maria Bonetti, Ugo Flandoli, don Nazareno Ignazi, Costantino Pucci, Paolo Pultrini, Telesforo Sarti- se reun?an en la tipograf?a de los Salviucci, en la plaza de los Santos Ap?stoles, n. 56, donde se imprim?a el diario. S?lo desde 1862 la redacci?n tuvo su sede en el palacio Petri, en la plaza de los Crociferi, donde poco despu?s se establecer?a la tipograf?a propia. El primer n?mero se imprimi? all? el 31 de marzo, fecha en que a la cabecera se le a?adieron las palabras Giornale quotidiano.

El 30 de junio de 1865 los dos abogados Zanchini y Bastia cedieron la propiedad, aunque el cambio entr? en vigor s?lo al inicio del a?o siguiente, al marqu?s de Baviera. ?ste, en los primeros meses de direcci?n, cont? con la colaboraci?n del bolo??s Giovan Battista Casoni que, en 1890, se convertir?a en director ?nico. El diario se present? inmediatamente con un programa de vanguardia y con un esp?ritu de independencia y se enzarz? en ?speras pol?micas con otras publicaciones italianas y extranjeras, defendiendo a la Iglesia y los principios del derecho humano.

En su primer decenio de vida L?Osservatore Romano dedic? mucho espacio a los asuntos de pol?tica internacional, incluida la "Cuesti?n romana". Casi nunca se discut?an problemas puramente pol?ticos; m?s bien, se destacaban la justicia o injusticia de actos p?blicos y sus consecuencias para la religi?n cat?lica y para la moral de la sociedad. Tambi?n los temas de ?ndole religiosa, eclesi?stica y econ?mico-social, encontraban espacio en la primera p?gina. De esta forma, pronto el diario se caracteriz? como "espejo leal y bastante completo no s?lo de las opiniones y de los deseos de la mayor?a de los cat?licos romanos, sino tambi?n de las opiniones y deseos -al menos en sus formas exteriores y p?blicas- del mismo Gobierno del Papa".

Con la Brecha de "Porta Pia" (20 de septiembre de 1870), L?Osservatore Romano dej? de ser ?rgano "semioficial" del Estado Pontificio y se convirti? en un diario de oposici?n dentro del reciente y ampliado Reino de Italia. Despu?s de cerca de un mes de suspensi?n, el diario reanud? su publicaci?n el 17 de octubre. En esa ocasi?n ofreci? en primera p?gina una declaraci?n de obediencia al Papa y de total adhesi?n a sus directrices, reafirmando que permanecer?a fiel "al inmutable principio de religi?n y de moral del que se reconoce ?nico depositario y defensor, el Vicario de Jesucristo en la tierra". En el clima particularmente ardiente de esos a?os, el diario fue secuestrado varias veces, pero nada impidi? a los redactores reanudar su combate de fe y de ideas. M?s a?n, pronto L?Osservatore Romano comenz? a sustituir al Giornale di Roma, el ?rgano oficial del Estado Pontificio, en la comunicaci?n de noticias oficiales relativas a la Iglesia. Eso aconteci? de forma m?s evidente bajo el pontificado de Le?n XIII, que adquiri? la propiedad del diario y, desde 1885, lo convirti? en el ?rgano de informaci?n de la Santa Sede.

Fiel a sus or?genes, en estos 146 a?os de vida, L?Osservatore Romano ha continuado su tarea al servicio de la Verdad. Con pasi?n y sin temor a ser voz que canta fuera del coro, ha documentado la historia de pueblos y naciones. Y sobre todo ha proseguido su servicio privilegiado para la difusi?n del Magisterio del Sucesor de Pedro.

Con ocasi?n del centenario de fundaci?n del diario, Juan XXIII escribi?:

Los cien a?os transcurridos no s?lo han hecho a este peri?dico testigo, sino tambi?n art?fice de historia: pues, estrechamente unido, por la misma cercan?a del lugar, a la Sede Apost?lica y siguiendo diligentemente su magisterio, ha aportado continuamente, al promover el Reino de Cristo en la tierra, lo que tienen en gran estima los fieles cat?licos y todas las personas honradas: ha afirmado la verdad, defendido la justicia, promovido la causa de la verdadera libertad, tutelado la honradez y el honor de la condici?n y dignidad humanas. En los tiempos tranquilos y en los agitados, entre los acontecimientos cambiantes, siempre ha mantenido la misma constancia, la misma moderaci?n y equidad, el mismo sentimiento de piedad hacia el g?nero humano, alimentado por la caridad cristiana, pues no fundaba su modo de pensar y actuar en las pasiones de los m?seros mortales, sino en la verdad y la justicia divinas. De ese modo, se convert?a en ejemplo excelso de toda publicaci?n an?loga, dado que despreciar la religi?n, desviarse de la verdad con falsas interpretaciones, burlarse de la virtud, exaltar los vicios y los delitos es suma verg?enza, que resulta a?n m?s nefasta cuando en nombre de la libertad se act?a la licencia desenfrenada y se prepara as? la ruina de la sociedad humana.

Y, treinta a?os despu?s, con ocasi?n de la introducci?n de las nuevas tecnolog?as inform?ticas en la elaboraci?n del diario, Juan Pablo II dirigi? al Director Responsable la siguiente carta: "Today, 1 July 1991, in conjunction with the 130th anniversary of its establishment, "L?Osservatore Romano" opens a new chapter in its history as it begins utilizing the technology of photocomposition. This new phase promises even greater fruit in the service which this journal authoratively gives, following the steps of the papal Magisterium, to ecclesial communion and modern social communications.

Hoy, 1? de julio de 1991, en coincidencia con el 130? aniversario de fundaci?n, "L?Osservatore Romano" abre un nuevo cap?tulo de su historia, comenzando la utilizaci?n de la tecnolog?a de la fotocomposici?n. La nueva fase permite esperar frutos a?n mejores en el servicio que este peri?dico presta autorizadamente, siguiendo al Magisterio pontificio, a la comuni?n eclesial y a la comunicaci?n social moderna.

Gustoso invoco la asistencia divina para redactores y t?cnicos, colaboradores y lectores, llamados, con dones diversos, a hacer presente en el mundo, mediante las nuevas t?cnicas editoriales, la Palabra de Dios y la ense?anza de la Iglesia. Es un servicio a la humanidad entera, deseosa de hallar "canales de esperanza" de los que se puedan sacar confianza y valent?a evang?licas.

Al desear que la fatiga diaria, inspirada por la fe y confortada por el amor, ampl?e los espacios de la comprensi?n y de la solidaridad entre los hombres y los pueblos, reflejando constantemente la "luz de las gentes", Cristo, que resplandece en el rostro de la Iglesia universal y de las Iglesias locales, a todos imparto de coraz?n con estima y afecto mi bendici?n. .


Los Papas de L?Osservatore Romano

P?o IX (1846-1878)
Le?n XIII (1878-1903)
P?o X (1903-1914)
Benedicto XV (1914-1922)
P?o XI (1922-1939)
P?o XII (1939-1958)
Juan XXIII (1958-1963)
Pablo VI (1963-1978)
Juan Pablo I (1978-1978)
Juan Pablo II (1978-2005)
Benedicto XVI


Los Directores

Nicola Zanchini y Giuseppe Bastia (1861-1866)
Augusto Baviera (1866-1884)
Cesare Crispolti (1884-1890)
Giovan Battista Casoni (1890-1900)
Giuseppe Angelini (1900-1919)
Giuseppe Dalla Torre di Sanguinetto (1920-1960)
Raimondo Manzini (1960-1978)
Valerio Volpini (1978-1984)
Mario Agnes (1984-2007)
Giovanni Maria Vian


Las Ediciones

Semanario en lengua francesa (1949)
Semanario en lengua italiana (1950)
Semanario en lengua inglesa (1968)
Semanario en lengua espa?ola (1969)
Semanario en lengua portuguesa (1970)
Semanario en lengua alemana (1971)
Peri?dico mensual en lengua polaca (1980)
Edici?n en lengua espa?ola


Esta edici?n, que naci? el 5 de enero de 1969, como escribi? el Papa Juan Pablo II con ocasi?n del n?mero 1.000 del semanario, sirve de "v?nculo de comunicaci?n eclesial entre tantos agentes de pastoral y fieles cristianos que en Espa?a y en Am?rica Latina viven y testimonian, con sus cotidianos afanes misioneros, el mensaje de Jesucristo". El ?rea principal de difusi?n del semanario abarca, adem?s de Espa?a, los diecinueve pa?ses americanos de habla castellana. Es significativo, al respecto, el hecho de que al primer responsable de esta edici?n, don Cipriano Calder?n, nombrado obispo a fines de 1988, se le encomend? el encargo de vicepresidente de la Pontificia Comisi?n para Am?rica Latina.

Publicado por mario.web @ 23:15
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