Martes, 10 de mayo de 2011
La ventana constituye un s?mbolo importante en nuestra vida, capaz de grandes posibilidades evocativas. La ventana nos permite abrir nuestro "yo cerrado" para admirar, contemplar y observar.
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Desarrollar una papel educativo y prof?tico
Desarrollar una papel educativo y prof?tico


Hemos tenido ocasi?n de hablar en las p?ginas anteriores, de la TV como "ventana al mundo".


La ventana constituye un s?mbolo importante en nuestra vida, capaz de grandes posibilidades evocativas. La ventana nos permite abrir nuestro "yo cerrado" para admirar, contemplar y observar. Pero curiosamente se puede decir que ella representa tambi?n la imagen del posible aislamiento de la realidad. Se dice "estar la ventana" para significar a la persona que no quiere comprometerse en nada. Como si fuera ajena a lo que asa en el mundo. La ventana es para m? indispensable si quiero relacionarme con el exterior, con los otros...

Creo que hoy hay ara nosotros un doble desaf?o. El de aprender a abrir la ventana para que entre el aire, sentir el olor del aire, recibir la llamada a la interrelaci?n continua, a la solidaridad de la aldea global y saber bajar a la calle. Y al mismo tiempo, el desaf?o de aprender a cerrar la ventana, porque con la mejores intenciones y predisposiciones, no somos omnipotentes y no podemos dejarnos invadir m?s all? de los l?mites de la tolerancia humana, de la tutela de nuestro equilibrio.

Es esencial que sepa abrirme, que sea atento, receptivo, disponible. Pero al mismo tiempo que sea capaz de cerrar, hacer una pausa, retirarme para reflexionar sobre lo que he visto, medirme, comprobarme y regenerarme pronto para la apertura pr?xima y el sucesivo movimiento de disponibilidad.

Creo necesario considerar los medios de masas a la luz de esta funci?n: abrir y cerrar, salir y retirarse. Es un movimiento natural y vital, es el movimiento de nuestro coraz?n, s?stole y di?stole.

Es importante que, como cristianos, recuperemos un compromiso abierto y vigilante, personalmente y como comunidad. Si el trabajo es comprometido y convencido, podremos ayudar a los otros. Abre y cierra, enciende y apaga el televisor, mira y reflexiona, lee y piensa. Se trata de una obra de car?cter educativo muy seria.

Esta obra representa un cambio de mentalidad, una conversi?n: de una mentalidad fundada en la defensa, limitada a la elaboraci?n de medir la prevenci?n, preocupada por tener el mundo fuera porque tiene elementos contaminantes, se pasa a una mentalidad de confronto o encuentro.

Es la imagen del borde del manto de Jes?s, que nos interroga y nos provoca. Es el ver, juzgar y actuar lo que han ense?ado los Padres conciliares. La solidez de la fe y de los valores cristianos es para medirnos con el mundo, no para encerrarnos en fortalezas bien protegidas de nuestros ambientes.

No encontrarse representar?a hoy una operaci?n de p?rdida casi suicida, porque somos parte de una aldea global. Si hay una guerra en otra parte del mundo, se la sigue en directo; si explota un reactor de la central de Chernobil se sufren la radiaciones a?n estando sentado en tu c?moda butaca... No se puede permanecer insensible ante los otros.

Creo que podremos llegar tambi?n a gestos simb?licos de gran significado para que el hombre recupere su capacidad de abrirse y cerrarse.

Por ejemplo, pienso en una jornada de silencio, en una especie de blackout voluntario. Se decide apagar el televisor por un d?a: todos. Un gesto no de protesta, condena, anatema... sino de alegr?a, alegr?a verdadera porque est? todo inspirado en la salvaguarda de algo vital. Se apaga y se enciende, se hace fiesta, se habla, se discute, se dicen las cosas para las que no hay tiempo, se elaboran encuestas, propuestas.

O bien, nos quedamos solos, se escribe la carta retrasada; o se telefonea a los amigos...En suma: se recupera el lugar de lo gratuito, de la creatividad y de la inventiva.

Este es el lugar del silencio contemplativo, en el que se encuentra el gusto por la oraci?n. Quien quiere aprender a orar, apague la radio y el televisor: "Entra en tu habitaci?n, y cerrada la puerta, ora al Padre en secreto", dec?a Jes?s ( Mt 6,6).

Estos gestos y compromisos son un s?mbolo de lo f?cil que es sustituir la red televisiva por redes de relaciones humanas directas y aut?nticas y por las relaciones con Dios. A la relaci?n un?voca entre yo y el televisor, entre t? y el televisor...se afianza la relaci?n conmigo mismo, contigo y con los otros y de todos nosotros con el Se?or...

Como cristianos, tenemos el deber de activar toda una serie de iniciativas de car?cter educativo con el "abrir y el cerrar". Pienso en cursos de formaci?n en las parroquias, catequesis, formaci?n religiosa...Tenemos ya escuelas y manifestaciones educativas en lo social y pol?tico. Hay que comenzar a pensar en los medios de masas como una realidad no eludible. Se trata de informar a las personas acerca de los lenguajes y de las t?cnicas.

Pero se trata tambi?n de dar vida a momentos espec?ficos de discusi?n y de profundizaci?n. Cuando se crearon los cineforum, miles de j?venes se encontraron en las salas para discutir el film. Entre el mensaje y la sociedad emerg?a una opini?n p?blica; el cine era de verdad un medio entre la cultura y la sociedad que lo hab?a producido y las personas.

Hoy, que falta un trabajo de toma de conciencia colectiva, los medios de masas, mir?ndolo bien, corren el riesgo de no ser ni siquiera medios, si nos apartamos de la espiral perversa que reduce las potencialidades comunicativas a una relaci?n entre la TV y cada individuo.

Pienso que ser?a oportuno relanzar lugares de discusi?n y de profundizaci?n, realizando junto al cineforum iniciativas que podremos llamar teleclub o teleforum. El crecimiento y el dominio de la opini?n p?blica, hoy sin voz, resultar?a m?s eficaz en la gente que no la formulaci?n de juicios morales por parte de la autoridad.

En la atenci?n educativa entra tambi?n la activaci?n de una responsabilidad pol?tica en los encuentros con los medios de masas. Ser? deber de los laicos cristianos hacerse cargo de intervenir para que el sistema de los medios, que tiene un enorme impacto ?tico, cultural y educativo, sea disciplinado y dirigido con vistas a un inter?s general. Aprecio particular merece el sistema mixto- p?blico y privado- en el campo de los medios. La creaci?n de concentraciones en un sector tan delicado puede llegar hasta comprometer a la misma democracia. De todos modos es un deber reconocer el papel desarrollado por la radiotelevisi?n p?blicas, como expresi?n de toda la comunidad nacional. Tal servicio evita, al menos en parte, la l?gica despiadada del ?ndice de degradaci?n.



Influenciar la producci?n de mensajes

31. Nuestras iglesias est?n repletas de espl?ndidas obras de arte. Pintores y escultores han pasado a la historia gracias a los trabajos efectuados para altares, ?bsides, paredes, p?lpitos, vidrieras, portales...

Pero al lado de obras maestras existen tambi?n obras de artesanos...Todos estos materiales llevan el sello de la tradici?n, de un trabajo, de una atenci?n requerida por la Iglesia y sus fieles. Los tiempos han cambiado profundamente. Ha cambiado la conciencia que la comunidad tiene de s? misma en relaci?n con la sociedad, el papel de la Iglesia se ve de formas diferentes; como cristianos, debemos recuperar y relanzar la funci?n de enviados para los medios de masas.

Hoy que no se vive la fe ya solamente en lugares sagrados y de culto, hoy que una sociedad supertecnificada iguala y se hace indiferente a los valores, nos toca recuperar energ?as y potencialidades, pues corremos el riesgo de dispersarnos y de llegar a una secularizaci?n.

Quiz? los realizadores, los guionistas, agentes culturales, periodistas no piensan en nosotros; no afrontan ciertos temas, no revelan ninguna sensibilidad porque est?n inmersos, como nosotros, en un clima secularizado, y no porque seamos malos o distra?dos.

Uno de nuestros problemas de hoy, en nuestras relaciones con los medios, es salir de la adicci?n y demandar. Tenemos, como personas adultas, que proponer y avanzar en exigencias.

?Qu? pedir o exigir? La primera exigencia que viene a la mente es la de algunos contenidos con los que debemos mostrarnos exigentes. Queremos que los medios de masas hablen del hombre, de sus problemas, de las dificultades objetivas, de los sentimientos, de los motivos por los que vivir, de los Pa?ses, de la naturaleza, historia y riquezas de la historia de la vida cristiana y de Dios. Nos gustar?a que se propusieran los temas de la interioridad, la alegr?a, la esperanza y la fatiga diaria para realizarnos.

Pero nos interesan, adem?s de los contenidos, los modos. En los debates ser?a importante que el espectador pudiese encontrar un clima civil, respeto mutuo de las personas e ideas, en lugar de pol?micas o provocaciones entre los participantes.

Si es verdad que los jugadores de f?tbol con su logotipo pueden crear en los tifosis o aficionados ultras reacciones de tensi?n y de violencia, no es menos verdadero que el clima de encuentro c?vico entre la gente depende tambi?n de los modelos televisivos, del comportamiento de hombres pol?ticos o exponentes de la cultura a la que los medios dan siempre m?s espacio.

32. Nuestra petici?n podr? tener mayores posibilidades de obtener respuesta por parte de los interlocutores si somos:

- claros en las propuestas;

- respetuosos de las posibilidades t?cnico-ling??sticas de los medios;

- confiados en los valores profesionales de los comunicadores;

- espl?ndidos en alabar y admirar a quien se lo merezca.

Tambi?n existe en nuestro mundo ignorancia acerca de los poderes y las leyes propias de los medios e incrustaciones formadas en parte de prejuicios en las relaciones con los comunicadores. Se tiene en general cierta sospecha de ellos. Los periodistas, por ejemplo, se ven por muchos como intrusos, personas que hacen perder el tiempo, no demasiado preparadas en temas religiosos...Los realizadores y artistas son juzgados por su parte externa.

Debemos aprender a ponernos en relaci?n con ellos de forma nueva, con plena conciencia y sentido de dignidad...

Si queremos audiencia, est? bien que partamos de una postura de respeto y de entusiasmo por su profesi?n de agentes de la comunicaci?n. As? entablaremos un di?logo de t? a t?. La autoridad en este campo se conquista mediante los comportamientos, los compromisos, la claridad y la firmeza si es necesario.

Las "condenas" de programas y de obras representan la raz?n ?ltima. Antes de expresarlas, vale la pena que nos preguntemos si no proporcionar?n una publicidad indirecta. Cuando hacemos una condena, viene siempre una ruptura

Entrar en los medios directamente
33. Creo que la presencia de los cat?licos en el mundo de los medios puede acarrear contestaciones.

No pretendo referirme al trabajo meritorio que ya se desarrolla por fieles laicos en las emisoras independientes de la informaci?n y al precioso testimonio de fe que ellos logran dar. Tampoco puedo sustraerme de la gran contribuci?n que dan a la formaci?n de una opini?n p?blica en la comunidad eclesial los diarios cat?licos, los semanarios, los mensuales, las radio diocesanas, as? como la ?rdenes religiosas que tienen por constituci?n y tradici?n, un compromiso espec?fico en los diversos campos de la comunicaci?n: diarios, emisoras de TV y radio, revistas y editoriales.

Quiero subrayar la importancia del medio radiof?nico: la primac?a que en ?l puede asumir la palabra, el tipo de relaci?n personal que puede favorecer, la compa??a que crea, la discreci?n con que acompa?a a quien trabaja o viaja, al que est? solo o enfermo, hacen que se adapte al estilo pastoral. Muchas de nuestras comunidades han captado su importancia y se sirven de ella.

Todas estas iniciativas son animadas, sostenidas en donde haga falta mediante la implantaci?n t?cnico-editorial para que puedan competir con dignidad y profesionalidad ante los deberes de informaci?n y de formaci?n a las que est?n llamados.

Como comunidad eclesial nos esperan ulteriores obligaciones, comenzando por un salto de calidad en la consideraci?n de los medios.

Desde el punto de vista pastoral est? claro que los medios de masas de matiz cat?lico deben apuntar al mundo de las opiniones e intentar una lectura de los hechos a la luz de los valores. Es impensable competir con la radio o TV p?blica o privada en el plano de la cantidad de noticias y de servicios. Pero tenemos que hacer las cosas con calidad, dando las noticias de otro modo, otro talante, evidenciando lo que los otros no dicen porque piensan s?lo en la audiencia y por eso no las icen Existe as? todo un tejido de cosas hechas, de solidaridad, educaci?n, comunicaci?n que se ignoran y que, sin embargo, constituye un precioso patrimonio de noticias y de informaciones susceptibles de formar opini?n.

El objetivo es preparar a los cat?licos para que den noticias que no dan los otros con informaciones cualificadas, documentos, debates con el sello de una Iglesia viva. Viva porque est? animada por una opini?n p?blica muy motivada; viva porque permite la circulaci?n de ideas, temas, intercambios de valoraci?n, experiencias de fe y de compromiso diario. Viva porque los medios promueven un di?logo continuo entre laicos y pastores y porque son los primeros en hacerse eco del mundo, subrayando la dificultad y los problemas de la existencia, los puntos cruciales sobre los que se fundamentan las ense?anzas magisteriales: pensamos en temas de la familia, de j?venes, ancianos, trabajo, ambiente, paz. Viva porque a trav?s de los medios la Iglesia puede hacer o?r su voz ante problemas como la casa, la asistencia, la salud, el voluntariado...que afectan de cerca de la gente.

Pero hay algunas hip?tesis de las que simplemente hago un esbozo, dejando a las personas competentes que las eval?en. El compromiso directo en los medios podr?a comportar al menos tres ?rdenes de problemas en un futuro no muy lejano:



a) reconsiderar lo que se llamaba "acceso" con las emisoras p?blicas o privadas. El tema se ha profundizado y estudiado mejor incluso en las componentes t?cnicas, pero hay que individuar los modos y los caminos para que se d? voz a temas e instancias de car?cter religioso. Asociaciones y movimientos locales pueden tener un papel importante;



b) valorar la posibilidad de una presencia televisiva de calidad aut?noma, gestionada por los laicos que asumen el honor de la empresa. El panorama actual de las redes de trabajo (network) deja entrever posibles espacios para iniciativas que se hacen cargo de un servicio cultural, incluso con modalidades nuevas;



c) estudiar la posibilidad, por parte de los empresarios cristianos, de intervenir en los niveles productivos, por ejemplo con "agencias-programas" que ofrezcan servicios que formen opini?n. En esta l?nea se mueven los centros de producci?n cat?lica en diversos pa?ses del mundo.


Publicado por mario.web @ 23:17
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