Martes, 10 de mayo de 2011
Los esfuerzos para proteger a los ni?os de la pornograf?a en internet han recibido un rev?s con la decisi?n del 29 de junio del Tribunal Supremo.
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Pornograf?a, libertad de expresi?n y ni?os
Pornograf?a, libertad de expresi?n y ni?os


WASHINGTON, 10 de julio de 2004 ( ZENIT.org ).- Los esfuerzos para proteger a los ni?os de la pornograf?a en internet han recibido un rev?s con la decisi?n del 29 de junio del Tribunal Supremo. En una votaci?n de 5 a 4, el tribunal mantuvo la decisi?n de un tribunal federal de distrito, que imped?a la entrada en vigor de la Ley de Protecci?n Online de los Ni?os, inform? al d?a siguiente el New York Times. Los jueces estuvieron de acuerdo con el tribunal de instancia inferior en que la ley probablemente viole la garant?a constitucional de la libertad de expresi?n.


La ley impone fuertes penas financieras a los lugares de internet que permitan que alguien con menos de 17 a?os obtenga acceso a pornograf?a. La ley tiene fecha de hace seis a?os, pero se ha impedido que tenga efecto por una serie de casos de tribunales. Quienes se oponen defienden, entre otras cosas, que los filtros, y no las penas criminales, son una forma mejor de resolver el problema del acceso de los menores a la pornograf?a.

De hecho, es la tercera vez que el tribunal supremo considera esta ley, y la ?ltima decisi?n no ha puesto punto final al asunto. La decisi?n por mayor?a envi? el caso de vuelta a los tribunales inferiores para una consideraci?n ulterior sobre los m?ritos de la ley.

En un comentario publicado el mismo d?a, el presidente del Family Research Council, Tony Perkins, criticaba la decisi?n diciendo: ?Esta ley no impide las decisiones de los adultos que busquen ver material pornogr?fico. S?lo reconoce algo de mero sentido com?n: deber?amos centrarnos en hacer dif?cil que los ni?os accedan al porno en vez de hacerlo m?s f?cil?.

En su argumentaci?n ante el Tribunal Supremo defendiendo la ley, Family Research Council sosten?a que el gobierno tiene un inter?s leg?timo en mantener una sociedad decente y proteger a los ni?os de la pornograf?a restringida. ?Permitir el impacto comercial de la obscenidad en nuestros hijos carece de cualquier valor digno de protecci?n?, afirmaba la organizaci?n en una declaraci?n.

Comercializar sexo y violencia

La disputa sobre internet y pornograf?a forma parte de una preocupaci?n m?s amplia sobre los efectos negativos de un medio de masas, que expone a los ni?os y adolescentes a fuertes dosis de contenidos m?s expl?citos que nunca. La toxicidad de la cultura popular ha sido examinada en el libro ?Kid Stuff: Marketing Sex and Violence to America?s Children?, editado por Diane Ravitch y Joseph Viteritti, profesores, respectivamente, de educaci?n y pol?tica p?blica en la Universidad de Nueva York.

En su introducci?n, los editores observaban que mucho de lo que est? disponible para los ni?os a trav?s de los medios de masas es beneficioso y que la televisi?n e internet ofrecen acceso a una gran cantidad de informaci?n educativa. Sin embargo, los ni?os y adolescentes tambi?n est?n ?expuestos a valores que minan su buen car?cter?.

La influencia de los medios sobre los j?venes ha aumentado tambi?n debido a la disminuci?n de la influencia de instituciones como las iglesias y escuelas a la hora de guiar su comportamiento y formar a los j?venes. Asimismo, muchos padres han abdicado de su responsabilidad sobre lo que sus hijos reciben a trav?s de los medios. ?Cuando los adultos muestran renuencia a fijar normas sobre la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, los m?s j?venes captan el mensaje de que no hay diferencia?, observan Ravitch y Viteritti.

Exposici?n a los medios

En su cap?tulo sobre los problemas de la ense?anza en un mundo dominado por la cultura popular, Todd Gitlin, profesor de periodismo y sociolog?a en la Universidad de Columbia, observa que los medios juegan un papel importante al influir en los estados emotivos y en las aspiraciones de los m?s j?venes. E incluso aunque los adolescentes no siempre presten total atenci?n a lo que est?n viendo y oyendo, est?n expuestos a los medios durante gran parte del tiempo, observaba Gitlin.

Una encuesta citada por Gitlin calcula que la exposici?n media de un ni?o es de 6 horas y media al d?a. Esto var?a seg?n la edad, con un pico de ocho horas en el periodo de edad de los 8 a los 13 a?os. No es de sorprender que el 65% de los que tienen de 8 a 18 a?os tengan televisi?n en su habitaci?n, 86% radio, 75% CD, y 45% una consola de v?deo juegos. Y el 42% de los ni?os entre 2 y 18 a?os viven en hogares donde la televisi?n est? encendida a todas horas.

Gitlin comenta que sobre la cuesti?n de la violencia resulta dif?cil probar una relaci?n causal directa entre el contenido de los medios y las acciones violentas de la vida real. La violencia vista en los medios, sin embargo, forma parte de las experiencias cognitivas y emocionales de los adolescentes. ?Puede o no ense?ar la lecci?n de que lo que cuenta es la fuerza o que la vida humana es consumible, pero incluso si no puede, est? ense?ando que la violencia es un recurso rutinario?.

El cap?tulo de Stacy Smith y Ed Donnerstein tambi?n contempla la cuesti?n de la culpa que puede atribuirse a los medios. Los dos profesores, de la Universidad estatal de Michigan y de la Universidad de Arizona, respectivamente, admiten que los medios son s?lo un factor en la socializaci?n de los j?venes. Observan, sin embargo, elementos disturbadores en el contenido que ofrecen.

Citan un extenso estudio que muestra la forma en que se presenta la violencia. A menudo est? rodeada de glamour, y raramente se presentan las consecuencias negativas de la violencia. La violencia es tambi?n rutinariamente ?obviada y trivializada?, con m?s de la mitad de las interacciones violentas de la televisi?n que no muestran dolor alguno por el individuo. Tambi?n citan numerosos estudios que demuestran la presencia cada vez m?s en aumento del sexo, las drogas y el abuso de alcohol en los medios, normalmente sin ninguna consideraci?n sobre sus consecuencias negativas.

Smith y Donnerstein tienen menos dudas que Gitlin a la hora de atribuir un nexo entre los medios y el comportamiento adolescente, citando algunos estudios que establecen una clara relaci?n entre la cantidad de programas televisivos violentos vistos y el comportamiento agresivo. ?En conjunto, m?s de cuarenta a?os de investigaci?n de las ciencias sociales revelan que la exposici?n a la violencia de los medios puede contribuir a aprender la agresi?n, la no sensibilizaci?n y el miedo?, escriben.

Cultura de la obscenidad

Smith y Donnerstein citan estudios que muestran que m?s del 44% de los adolescentes han visitado lugares de internet de adultos. Adem?s, los motores de b?squeda hacen f?cil el acceder a materiales que antes eran dif?ciles de obtener. Con internet, obtener contenido sexual ?es m?s f?cil, m?s r?pido, m?s an?nimo, y es posible traer a la pantalla de tu ordenador cualquier cosa que quieras?, comentan.

Elisabeth Lasch-Quinn, profesora de historia en la Universidad de Syracuse, trata la creciente vulgaridad de los medios. La pornograf?a sexual es penetrante, observa, e incluso la cultura popular sufre de ?una forma de fundamental groser?a, vulgaridad, indecencia, perversidad y vacuidad?.

Tambi?n se opone al modo barato de sexualidad que suele presentarse en los medios. Las im?genes sexuales est?n en todas partes, y se caracterizan por ser crasas, uniformes, triviales y privadas a menudo de cualquier elemento rom?ntico.

Lasch-Quinn llama la atenci?n sobre c?mo suele presentarse de modo irreal a las mujeres y chicas en los medios. Las im?genes y el comportamiento exaltado han jugado su papel al promover tendencias como la delgadez extrema que conduce a des?rdenes alimentarios, perforaci?n del cuerpo y tatuajes, y cirug?a pl?stica.

Peter Christenson, profesor de comunicaci?n en el Lewis and Clark College de Oreg?n, echa una ojeada a la m?sica popular en la vida de la juventud. Estilos tales como el rap y el heavy metal, observa, han recibido duras cr?ticas por degradar a las mujeres y glorificar la violencia, las drogas y el racismo.

En cuanto al contenido sexual, Christenson observa que el mensaje, o las im?genes en el caso de los v?deos musicales, no s?lo son provocativas, sino que suelen caracterizarse por elementos de satisfacci?n y explotaci?n.

Criar a los hijos, observa Ravitch y Viteritti en la introducci?n del libro, ?implica un compromiso consciente por la elevar la mente, el cuerpo y el esp?ritu, no por su degradaci?n?. Los padres deber?an cultivar el aprecio por la buena literatura, la m?sica, el cine y el arte, recomiendan. A pesar de las leyes, es el momento en que los padres se tomen su responsabilidad de modo m?s serio.

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Publicado por mario.web @ 23:37
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