Martes, 10 de mayo de 2011
Art?culo de Mar?a Marta Raggio en el que habla de los padres perplejos y la televisi?n a nivel de ni?os y adolescentes.
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Las comunicaciones: ?perplejos o actuantes
Las comunicaciones: ?perplejos o actuantes
?No teng?is miedo, no teng?is miedo de los medios que lo deforman todo,? no teng?is miedo de gritar vuestras verdades ante el mundo?? (F.O. Gieswbert, director de la revista ?Le Point? hablando en el simposio ??Qu? esperan los medios de la Iglesia??)
El sitio Web del peri?dico franc?s ?Le Monde? arranca con una frase en destacado: ?El futuro ya tiene diez a?os?. Una obvia alusi?n a la aceleraci?n en los medios de comunicaci?n, que van dejando al costado del camino a muchos ciudadanos bien-pensantes y bien-intencionados - posiblemente dotados a nivel acad?mico y/o econ?mico pero menos preparados para lo tecnol?gico - en un estado de incomunicaci?n virtual, irremediable y crecientemente marginados en esta era de las comunicaciones.
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?Estamos conscientes que los cambios que se producen d?a a d?a en las comunicaciones, no s?lo involucran a quienes emplean las nuevas tecnolog?as en su quehacer profesional, sino que afectan a quienes se abstienen de ellas? Son cambios que van fraguando -en el mundo de hoy- nuevas formas de actuar, de interrelacionarse, de situarse ante el mundo y hasta de pensar sobre lo cual nadie debe permanecer indiferente.
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M?s hist?ricos y menos hist?ricos
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En el periodismo -como se afirm? en un encuentro reciente de escritores- ?Quem samba fica: quem nao samba, nao?. Lo que quiere decir, crudamente, que quien no emplee las nuevas tecnolog?as quedar? excluido del baile.? Los efectos de la revoluci?n de las comunicaciones que se est? viviendo superan a los del dram?tico giro que le imprimi? al mundo de las ideas la imprenta de Gutemberg. Hoy, todos los contenidos de un libro, un peri?dico, un documento, se pueden digitalizar; todos los puntos de acceso a medios se pueden conectar a redes tecnol?gicas conectadas, a su vez, a redes sociales, con un efecto multiplicador exponencial. Las distancias y los recursos f?sicos hoy ya no son obst?culos.
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La palabra, ya sea escrita o hablada, se difunde en todo tipo de soporte - computadora, tel?fono celular, palm - desde cualquier punto y hacia cualquier punto, sin necesidad de hacerlo a trav?s de las redes tradicionales establecidas. El fen?meno de los blogs, mezcla de diario ?ntimo y peri?dico individual en l?nea, de los que hay 30 millones en la red, est? ?democratizando? la informaci?n - mentirosa, buena, mala, constructiva, destructiva - hasta niveles insospechados.
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Seg?n el soci?logo franc?s Dominique Wolton, el mundo se vuelve ?mucho m?s visible pero incomprensible". La revoluci?n informativa, a?ade, crea derechos pero tambi?n deberes. ?La globalizaci?n hace que se refuercen las diferencias, en vez de acercar lo que hay en com?n ? Si queremos crear m?s comunicaci?n, hay que hacer un enorme esfuerzo de comprensi?n y acercamiento mutuo. De lo contrario, la informaci?n se convertir? en un acelerador de antagonismos?. El mayor reto de los periodistas es convertirse en mediadores de paz, concluye el mismo investigador. Ser m?s ?hist?ricos? y menos ?hist?ricos? cuando entregan informaci?n.
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El periodismo debe actuar asumiendo su rol social, buscando ser neutral, transparente y evitar poner el medio al servicio de ideolog?as, credos, intereses de grupos o corporativos, a menos que lo adviertan identific?ndose con esos intereses y la ciudadan?a pueda as? tener el resguardo de dar a la noticia o an?lisis su real connotaci?n.
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El periodismo se juega con reglas no del todo aceptadas por los principios ?ticos, ya que est? siempre movi?ndose entre la informaci?n objetiva vs. informaci?n tendenciosa, subjetiva, entre la exposici?n del hecho vs. su dramatizaci?n o espectacularidad, entre lo principal e importante y lo superfluo, entre lo educativo y/o entretenido vs. lo grosero y/o chabacano, entre destacar lo positivo o lo negativo, entre ayudar a la paz o a generar la divisi?n o desencuentro social, etc. Por ello, se puede decir que los medios no son blancos ni negros, sino grises y con lunares.
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En su mensaje con motivo de la Jornada Mundial de los Medios de Comunicaci?n de 2005, cuyo t?tulo fue ?Los medios de comunicaci?n al servicio del entendimiento entre los pueblos?, el Papa Juan Pablo afirmaba, entre otros conceptos: ?cuando no nos conocemos, tenemos miedo del otro? vivimos de ignorancia, de prejuicios, me atrever?a incluso a decir de odio, alimentado durante siglos y siglos. Los medios de comunicaci?n aumentan los contactos y pueden permitir el conocimiento rec?proco?.
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Padres perplejos
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Existe casi una carencia total de reflexi?n significativa en la vida diaria; y esto, producto de que vivimos en un mundo dise?ado por los medios de comunicaci?n, en que las instituciones poderosas y las fuerzas globales conspiran para pensar y decidir por nosotros. El m?s masivo de todos los medios de comunicaci?n social, la televisi?n, invade los hogares donde generaciones de ni?os teleadictos son sometidos al bombardeo de informaci?n que emana de la ?Caja Boba?.
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El siguiente hecho sucedi? en una playa donde suele veranear la clase media acomodada: una ni?a de siete a?os se acerc? a su incauta mam? para quejarse porque un primo de su misma edad, con quien estaba jugando en la arena, no le hab?a dado una respuesta satisfactoria al preguntarle ella que le dijera si planeaba casarse con un var?n o una mujer.
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Cuando la madre, apelando al sentido com?n, le explic? que, seguramente, por ser var?n, se casar?a con una mujer, la ni?ita le expres? que ella hab?a visto en la tele a hombres que se casan con hombres y a mujeres que se casan con mujeres. Pero ?C?mo acab? el episodio? La madre finalmente le contest? que tambi?n eso era posible, pero que no era una cuesti?n que, por el momento, deb?a preocuparle. Con esa respuesta la ni?a no qued? conforme y la madre tuvo conciencia de ello, pero no supo c?mo actuar frente a su avispada ?Mafalda?.
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Si los ni?os quedan defraudados, qu? decir de la perplejidad de los padres y madres ante temas que ellos mismos no tienen resueltos. La velocidad de los cambios producidos desde los tiempos de su propia ni?ez, cuando la ni?a con mente de adulta era el personaje de una tira c?mica, nos supera y no es raro que optemos por dejar en suspenso la respuesta que nuestros hijos menores buscar?n en otros ?mbitos.
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Sin introducirnos en el conflictivo tema de las uniones homosexuales, el hecho relatado nos interesa por sus implicancias en el terreno de la comunicaci?n, tanto en el nivel de las relaciones familiares como en el de la que entregan los medios. No se trata, necesariamente, de ni?os a los que se coloca frente a la ?Santa Tele? que los mantiene entretenidos y sin molestar? - estimulando, de paso, el sedentarismo que los convertir? en j?venes ab?licos y obesos -? mientras la madre o la empleada hace las faenas del hogar.
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Suele suceder que en viviendas donde adultos y ni?os conviven muy estrechamente, all? padres agotados se sientan a ver la TV junto con sus hijos, confiando en que las mentes infantiles no ser?n capaces de absorber lo que, en su criterio, no debieran conocer.
Ahora bien, ?es posible criar hijos, hoy, a cubierto de toda ?contaminaci?n?, en un medio urbano y un ambiente familiar donde los temas de los que se los quiere proteger se ir?n introduciendo, de una u otra manera? Por cierto no, pero ello no nos libera de asumir deberes de educaci?n y orientaci?n.
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?C?mo prepararse para satisfacer la curiosidad de los hijos?? En todo caso, los ni?os merecen saber que uno no sabe. Responder honestamente y sin adoptar m?scaras? - pero con claridad en cuanto a los valores permanentes -? es un camino hacia la madurez. Buscar instancias de comunicaci?n afectiva permitir? a ese ni?o curioso llegar a la adolescencia con una capacidad de discernimiento entre lo que aparenta ser una noticia objetiva o una escena ?normal? y el a veces poco taquillero pero s?lido camino por donde transitan la dignidad humana, la misericordia, la rectitud de coraz?n, el respeto por las minor?as, la justicia?
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La televisi?n a nivel de ni?os y adolescentes: ?reflejo de la sociedad o formadora de cultura?

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Estudios difundidos por la organizaci?n TV-Turnoff (TV Apagada) de los Estados Unidos dieron las siguientes conclusiones:
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? El ni?o ve un promedio de 28 horas de la TV a la semana, el adolescente 23 horas.
? A los 11 a?os habr? visto 400.000 actos de contenido sexual, sobre todo entre personas no casadas )Concepto de familia: de pap? y mam?)
? En promedio, un ni?o mira 20.000 avisos publicitarios de treinta segundos al a?o (es decir, 167 horas o 7 d?as de su vida cada a?o).
? A los 18 a?os han visto 16.000 homicidios y 200.000 actos violentos.
? Un tercio de los condenados por cr?menes violentos admiten haber copiado lo que han visto en los medios de comunicaci?n.

La Academia de Psiquiatr?a Americana de Ni?os y Adolescentes (AACAP) se?ala que el mirar televisi?n es uno de los pasatiempos m?s importantes y de mayor influencia en la vida de ni?os y adolescentes. Los ni?os en los Estados Unidos miran la televisi?n durante un promedio de tres a cuatro horas al d?a.
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Para el momento en que se grad?an de la escuela secundaria habr?n pasado m?s tiempo mirando televisi?n que en la salas de clases. Mientras la televisi?n puede entretener, informar y acompa?ar a los ni?os, tambi?n puede influenciarlos de manera indeseable. El tiempo que se pasa frente al televisor es tiempo que se le resta a actividades importantes, tales como la lectura, el trabajo escolar, el juego, la interacci?n con la familia y el desarrollo social. Los ni?os tambi?n pueden aprender cosas en la televisi?n que son inapropiadas o incorrectas.
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Muchas veces no saben diferenciar entre la fantas?a presentada en la televisi?n y la realidad. Est?n bajo la influencia de miles de anuncios comerciales que ven al a?o, muchos de los cuales son de bebidas alcoh?licas, comidas malsanas (caramelos y cereales cubiertos de az?car), comidas de preparaci?n r?pida y juguetes. Los ni?os que miran demasiada televisi?n est?n en mayor riesgo de:? Sacar malas notas en la escuela, leer menos, hacer menos ejercicio y estar en sobrepeso.
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?Acaso es leg?timo satanizar a la televisi?n y ufanarse proclamando que ello queda resuelto porque en la propia casa no se tiene TV (o se ha relegado al desv?n) ese siniestro aparato que introduce tales horrores tem?ticos en los hogares? Por cierto ello no es lo adecuado. Es tarea de los padres y adultos orientar a los menores para una adecuada selecci?n, interpretaci?n y comprensi?n de lo que la TV le expone. ?
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El articulista espa?ol Ra?l del Pozo en un art?culo publicado por Periodista Digital sostiene que en su infancia se apedreaban perros y ?no hab?a televisi?n, ni consolas, ni dibujos japoneses que nos incitaran a la violencia?; le?amos Don Quijote y la Isla del Tesoro, pero nos gustaban tambi?n los desalmados cuadrilleros, los rebuznos de Sancho Panza, los manteos, los piratas que degollaban a los enemigos despu?s de emborracharse en la cuba de ron??No podemos, por tanto, decir que antes viv?amos la juventud en un mundo angelical.
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La TV ?Turnoff? (apagada) no se va con medias tintas. Cada cierto tiempo hace un llamado p?blico a no encender el televisor durante toda una semana. Esta organizaci?n no toma partido en cuanto a cu?l programaci?n es ?buena? o ?mala?, sosteniendo que el tiempo que se pasa frente a la pantalla desplaza actividades m?s sanas, como los juegos y el ejercicio.
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Frente al peligro del sedentarismo, la pasividad y la falta de sentido cr?tico que va conformando la personalidad de ni?os y adolescentes, frente al peligro que se conviertan no s?lo en futuros obesos sino, por a?adidura, en adultos carentes de imaginaci?n y creatividad, tal vez lo m?s recomendable - y posible para padres y madres - ser?a establecer una disciplina que no s?lo considere el tiempo y la calidad de la programaci?n, sino la posibilidad de aprovechar el di?logo que pueda surgir de los mismos temas que se van presentando.
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Se trata de canales de comunicaci?n personal y no nos referimos a los de TV. sino a los que pueden abrirse con una charla franca y sin evasivas, dando respuestas en la medida en que el ni?o es capaz de hacer preguntas (o bien provoc?ndolas, motiv?ndolas, si no surgen espont?neamente). Los ni?os y adolescentes necesitan atenci?n de los adultos para que sus cerebros, emociones y cuerpos desarrollen todos sus potenciales.
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El derecho a la infancia
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Para la catedr?tica de Antropolog?a de la Educaci?n en la Universidad de Valencia, Petra Mar?a P?rez, desde el momento que un 39 por ciento de los ni?os espa?oles tiene un televisor en su dormitorio, ese di?logo va resultando imposible. La estudiosa va m?s all?: sostiene que la televisi?n est? contribuyendo a un ?fen?meno sociol?gico muy perjudicial: la reducci?n de la infancia?.
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El ni?o que mira televisi?n sin restricciones se convierte en fiel espectador de teleseries y reality shows, que son especialmente da?inos porque recrean im?genes en directo, que resultan especialmente atractivas para los ni?os que quieren apropiarse de los modelos adultos sin estar preparados para ello.
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?En general? sostiene la antrop?loga, ?estamos asistiendo a un retroceso tremendo. Cuando se puso en marcha la Convenci?n de los Derechos del Ni?o, en 1989, la infancia ten?a relevancia en s? misma (la ropa, la decoraci?n de sus dormitorios era dise?ada para ni?os, los juguetes?) Hay que concientizar a la sociedad sobre lo perjudicial que es esto para los ni?os. As? como se concientiza sobre el tabaquismo o la violencia de g?nero, hay que transmitir que el derecho de la protecci?n de los ni?os no est? siendo asegurado.?
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Por su parte, un estudio de la Universidad de Valladolid, que ha contado con la participaci?n de m?s de 500 ni?os, ha llegado a la conclusi?n de que algunas series infantiles perjudican gravemente la capacidad de pensar de los ni?os: ??entienden la realidad como algo construido con retazos, un ?collage?. El ni?o se habit?a a no buscar en la realidad las causas de los acontecimientos ni de las conductas de las personas??
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?Cu?l es el rol de los medios de comunicaci?n masiva?
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En un programa radial de micr?fono abierto una auditora, junto con agradecer el espacio para el an?lisis de la noticia que brinda ese medio, se queja de la forma en que situaciones como las ?ltimas inundaciones en Santiago de Chile fueron explotadas por las c?maras televisivas que, una vez m?s, se regodearon mostrando los hogares humildes anegados, deteni?ndose, por ejemplo, en la vivienda compartida por dos ni?as de 15 y 16 a?os, ambas con hijos peque?os.
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?Era penoso ver d?nde viv?an y escuchar sus quejas contra las autoridades. Sin embargo, nadie se detiene en el hecho de que esas dos adolescentes hayan llegado - y posiblemente buscado - la maternidad, porque en su total desamparo y carencia de oportunidades, un hijo les proporciona una suerte de dignidad, un ilusorio lazo afectivo pero a la vez, y con mucha posibilidad, las est? condenando a perpetuar el c?rculo vicioso de la pobreza?.
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Dura realidad la de la pobreza que es una violencia y la violencia que se convierte en espect?culo. En plena civilizaci?n de la imagen, del inmediatismo, lo visual se acelera, impacta, no deja pensar. Enganchar a teleaudiencias masivas, explotar lo morboso, el voyerismo, la chabacaner?a para aumentar el rating, es tema que pese a lo repetido, denostado, denunciado, sigue estando irresuelto.
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Sin embargo, expertos como el espa?ol Ricardo Vaca Berdayes, sostienen que no todo lo que genera una audiencia masiva es pecaminoso. En su libro ?El ojo digital? aclara que ?la televisi?n puede ser maravillosa o perversa?, pero nadie puede poner en duda que es ?el gran invento del siglo XX? porque ninguna actividad excepto trabajar, estudiar o dormir ocupa tanto espacio. Sin embargo, no es partidario de tener publicidad en la televisi?n p?blica (estatal) y que para financiarla s?lo hay dos v?as: el pago de un canon por parte del usuario o la asunci?n del presupuesto por parte del Estado.
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?Ser? ?sta la soluci?n para dar espacio a entidades de bien com?n? ?A quienes no tienen voz? ?C?mo, qui?nes debieran decidirlo? ?No es tiempo ya de exigir a los medios de comunicaci?n masiva ampliar su rol limitado hasta hoy solo a lo informativo y de entretenci?n centrada en la far?ndula?
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?Programas educativos y culturales proveedores de entretenimiento?
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Gerardo Vidal, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Adolfo Ib??ez, en Chile, encuentra que los programas culturales que se dan actualmente por la televisi?n abierta son poco interesantes, cuando no, ?abstrusos o sopor?feros? en esa trinchera falta talento, entusiasmo y creatividad?. Programas con algo de contenido cultural y fuerte atractivo para la audiencia son perfectamente posibles y necesarios, agrega el acad?mico.
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Obviamente, hay un amplio abanico de temas culturales de origen extranjero para elegir en los canales de cable. Pero no todos los hogares tienen cable ni quieren tenerlo, ya que no s?lo de cultura se compone la oferta del cable, como bien sabemos. En lo que se refiere a la televisi?n abierta, ?c?mo conciliar un l?cito fin comercial con una mejora de contenidos, no regidos por el rating?
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Muchos se declaran partidarios de la censura, la oficial y la dom?stica. Pero ?no significar? un abuso el de informativos ?filtrados? a todo nivel, y no s?lo a prop?sito de una guerra as?ptica, sin sangre, sin muertos a la vista, como la de Irak? ?Acaso la cobertura de los atentados en Londres no sigui? una estrategia similar, al evitar mostrar las v?ctimas? Seguramente es l?cito tratar de evitar el p?nico, pero ?hasta qu? punto se puede manipular la opini?n p?blica? ?No tendr? algo de perverso, parecido a la manipulaci?n de las mentes infantiles y adultas que efect?a una publicidad descarada o insidiosa?
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Ra?l del Pozo, antes citado, en el ?El Periodista Digital? de Espa?a, se declara contrario a la censura como coartadora de la libertad de expresi?n: ?Claro que la libertad provoca desmanes y a veces es nociva como el ?cido, pero no hay democracia sin libertad de s?tira, de epigrama, de burla? y concluye: ?Los l?mites no deben estar en la censura ni en la autocensura, en los colegios de periodistas o en los comit?s de sabios, sino en el C?digo Penal?.
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Diversas instituciones vienen abogando por un mejor uso de la libertad de expresi?n. La Iglesia Cat?lica ha mantenido una l?nea clara. As? lo demuestra la carta del Cardenal de Florencia, Italia, invitando a los padres a ser ?Ejemplo de sobriedad televisiva?.
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De entidades culturales de Argentina, como el Fondo Nacional de las Artes,? la Academia de Letras, las de Educaci?n y de Periodismo y la Sociedad Argentina de Escritores, surge la declaraci?n titulada ?Compromiso ante la ciudadan?a?, que invita a la sociedad a iniciar un movimiento para detener el ?progresivo deterioro? de los programas de los medios audiovisuales.
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En la ?Declaraci?n de Madrid? firmado en febrero de 2005 por un heterog?neo grupo formado por representantes de consumidores, ONGs, sindicatos, instituciones culturales y organismos relacionados con la comunicaci?n, manifiestan igual preocupaci?n. La telebasura, definida como una modalidad de hacer televisi?n que se caracteriza ?por su desprecio a los derechos fundamentales al honor, la intimidad, la veracidad o la presunci?n de inocencia? no nos puede dejar indiferentes, nos debe llamar a expresar nuestra preocupaci?n, rechazo y propiciar o adherirse a campa?as que buscan limitar ese tipo de TV, buscando mejorar la calidad de ella.
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Actuar en defensa de derechos de las personas, adultos y ni?os
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En Espa?a, el debate en torno a la telebasura ha abierto una discusi?n sobre cu?les son los factores que condujeron a esa situaci?n. Para el Consejo Audiovisual de Catalu?a, la proliferaci?n de programas de baja calidad responde al simple hecho de que es m?s econ?mico o rentable que hacer televisi?n de mejor nivel. Nosotros podr?amos agregar, que de igual forma el cine pornogr?fico lo es tambi?n m?s rentable, como la droga y su comercializaci?n es m?s rentable que plantar productos alimenticios. Pero ?debe seguirse ese padr?n?
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Hay sectores que consideran que la propia audiencia deber?a asumir su parte de culpa por ser parte de la sumatoria an?nima que conforme el riting. Los medios se financian y se hacen rentables en la medida que lo que ofrecen es comprado. A menor riting menor publicidad, menores ingresos.
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Pero tambi?n existen otros sectores de ciudadanos con diversas propuestas que podr?an ayudar a remediar la situaci?n. Aparte de urgir al cumplimiento de las leyes de regulaci?n existentes, se plantea la necesidad de crear un Consejo Audiovisual que controle los contenidos y tenga poder sancionador. Se sugiere recordar que los operadores de TV ?deben abstenerse de programar todo lo que pueda vulnerar los derechos fundamentales de las personas y pueda perjudicar seriamente el desarrollo f?sico, mental o moral de los menores.?
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Si tomamos conciencia de los excesos actuales y asumimos un mayor rol de la responsabilidad de ciudadanos, podemos aspirar a la creaci?n de corrientes de opini?n que tiendan a la b?squeda de estrategias creativas, de l?neas de acci?n en clave positiva, para provocar una mejora en la calidad de las comunicaciones, no s?lo a nivel de las masivas sino a nivel interpersonal, familiar, donde tambi?n solemos pecar por omisi?n.
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Existen caminos para actuar como ciudadanos y ciudadanas, despertando conciencia y criterios para exigir calidad. Hay una diversidad de acciones que se pueden emprender para lograr que los responsables de programaci?n de los canales se convenzan de que ?dar al p?blico lo que el p?blico pide? no siempre es buen negocio.
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Pueden descubrirse estrategias novedosas en la l?nea de la ?huelga de televidentes? de Italia, cuando se abarrotaron parques y cines, con espectadores que ten?an entrada gratuita si mostraban un control remoto de TV en la boleter?a.
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Tambi?n hay formas de ejercer presi?n sobre los avisadores, para que dejen de financiar la chabacaner?a y la mediocridad. Si bien es cierto que la libre competencia no basta para estimular una programaci?n digna y de calidad, puede contemplarse la conveniencia de impulsar la autorregulaci?n entre los operadores. Tambi?n apoyar a los movimientos que exigen una reglamentaci?n sobre el uso de los medios audiovisuales y ejercer lobby para que se la promulgue.
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?Qu? opina usted?

Publicado por mario.web @ 23:38
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