Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
No hay actividad humana que se sustraiga del imperio de Dios. Los cristianos con responsabilidades en el mundo de los negocios deben promover la solidaridad y eliminar la pobreza.
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Mensaje de Juan Pablo II a empresarios cristianos
Mensaje de Juan Pablo II a empresarios cristianos

Publicamos el mensaje que Juan Pablo II ha dirigido a los participantes en la conferencia internacional ?El empresario, responsabilidad social y globalizaci?n? organizada por el Consejo Pontificio de la Justicia y por la Uni?n Internacional de Empresarios Cristianos (UNIAPAC) entre este viernes y s?bado.


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Viernes, 5 marzo 2004
A mi venerado hermano
cardenal Renato Raffaele Martino,
presidente del Consejo Pontificio de la Justicia y la Paz

He tenido la alegr?a de ser informado de la conferencia ?El empresario, responsabilidad social y globalizaci?n? que se re?ne en estos d?as bajo los auspicios del Consejo Pontificio de la Justicia y de la Uni?n Internacional de Empresarios Cristianos (UNIAPAC). Le pido por favor que haga llegar a todos los presentes mis cordiales saludos y mis mejores deseos.

Conf?o en que la Conferencia sea fuente de inspiraci?n y de renovado compromiso para los l?deres empresarios cristianos en sus esfuerzos por testimoniar los valores del Reino de Cristo en el mundo del comercio. Su trabajo se arraiga, de hecho, en ese dominio y administraci?n que Dios ha confiado al hombre sobre la tierra (Cf. G?nesis 1, 28) y encuentra una expresi?n particular en la promoci?n de iniciativas econ?micas creativas que tienen un enorme potencial ben?fico para los dem?s y para elevar su nivel de vida material. ?Ya que ninguna actividad humana, ni siquiera en el orden temporal, puede sustraerse al imperio de Dios? (?Lumen Gentium?, 36), los cristianos con responsabilidades en el mundo de los negocios tienen el desaf?o de armonizar la leg?tima b?squeda del beneficio con una m?s profunda preocupaci?n por promover la solidaridad y la eliminaci?n del azote de la pobreza, que sigue afligiendo a tantos miembros de la familia humana.

La conferencia actual tiene lugar en momentos en los que el sector financiero y econ?mico est? tomando paulatinamente conciencia de la necesidad de profundos comportamientos ?ticos que aseguren que la actividad empresarial sea sensible a sus dimensiones fundamentales humanas y sociales. Dado que la b?squeda del beneficio no es el ?nico objetivo de esta actividad, el Evangelio desaf?a a respetar tanto la dignidad y la creatividad de su empleados y clientes como las exigencias del bien com?n. A nivel personal, est?n llamados a desarrollar importantes virtudes como ?la diligencia, la laboriosidad, la prudencia en asumir los riesgos razonables, la fiabilidad y la lealtad en las relaciones interpersonales, la resoluci?n de ?nimo en la ejecuci?n de decisiones dif?ciles y dolorosas? (?Centesimus Annus?, 32). En un mundo tentado por el consumismo y el materialismo, los ejecutivos cristianos est?n llamados a afirmar la prioridad del ?ser? sobre el ?tener?.

Entre las importantes cuestiones ?ticas que afronta en estos momentos el mundo de los negocios, se encuentran las ligadas al impacto del marketing global y de la publicidad en las culturas y valores de los diferentes pueblos y pa?ses. Una sana globalizaci?n, llevada a cabo en el respeto de los valores de las diferentes naciones y grupos ?tnicos, puede contribuir significativamente a la unidad de la familia humana y puede permitir formas de cooperaci?n que no son s?lo econ?micas sino tambi?n sociales y culturales. La globalizaci?n tiene que convertirse en algo m?s que en un sin?nimo de la absoluta relativizaci?n de los valores y de la homogeneizaci?n de los estilos de vida y culturas. Para que esto suceda, los l?deres, incluidos los de la esfera comercial, tienen el desaf?o de testimoniar el poder liberador y transformador de la verdad cristiana, que nos inspira a poner nuestros talentos, nuestras capacidades intelectuales, nuestras posibilidades persuasivas, nuestra experiencia y nuestras habilidades al servicio de Dios, de nuestro pr?jimo, y del bien com?n de la familia humana.

Con estos sentimientos, les manifiesto mis oraciones por el ?xito de las deliberaciones de la conferencia e invoco para todos las bendiciones divinas de sabidur?a, alegr?a y paz.

Vaticano, 3 de marzo de 2004

IOANNES PAULUS II
[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]


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Publicado por mario.web @ 0:04
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