Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
?Qu? implica ser cristiano?, ?cu?les son nuestros retos en el mundo contempor?neo?, Pablo Cabellos, Vicario de la delegaci?n del Opus Dei en Valencia, nos ofrece un interesante art?culo para poner en pr?ctica los m?s altos valores humanos.
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Cristianos audaces
Cristianos audaces
Procura que en tu boca de cristiano -que eso eres y has de ser a toda hora- est? la imperiosa palabra sobrenatural que mueva, que incite, que sea la expresi?n de tu disposici?n vital comprometida?. Estas palabras, escritas en Forja por San Josemar?a, condensan de alg?n modo lo que ?l denomin? unidad de vida. Son necesarios los cristianos de cuerpo entero, que no dejan de serlo nunca, est?n donde est?n. El Cristianismo ha tra?do un modelo de vida, que implica el seguimiento de Cristo, lo que comporta el deseo de hacer en toda situaci?n lo que ?l har?a. ?El que halla a Jes?s -se lee en el Kempis- halla un tesoro bueno, y de verdad bueno sobre todo bien, y el que pierde a Jes?s pierde muy mucho y m?s que todo en el mundo. Paup?rrimo el que vive sin Jes?s y riqu?simo el que est? con Jes?s?.


Pero es preciso que el Cristo que deseamos seguir sea el verdadero, sin modificaciones interesadas o usos indebidos de quien es verdadero Dios y verdadero hombre. Por eso es preciso leer el Nuevo Testamento, meditarlo, contemplarlo, para no desfigurar la entra?able figura del Redentor del hombre. Es Alguien que sigue viviendo en la revelaci?n, en la Eucarist?a, en cada hombre, en la Iglesia. ?La contemporaneidad de Cristo respecto al hombre de cada ?poca se realiza en el cuerpo vivo de la Iglesia?, escribi? Juan Pablo II en Veritatis Splendor. No se puede, por tanto, ir por libre -si se me permite la expresi?n- para afirmar que Cristo har?a esto o lo otro en nuestros d?as, porque es en el seno de la Iglesia donde se sabe muy bien qu? har?a. ?l mismo nos dej? un cuerpo de doctrina, unos mandamientos, unos sacramentos, el encargo de orar y una Iglesia con su jerarqu?a, para indicarnos el camino de su encuentro.


S?lo con Cristo, los cristianos tendr?n esa disposici?n vital comprometida de la que se hablaba al principio, esa unidad de vida configurada por una verdadera uni?n con ?l por la gracia. ?Un aut?ntico cristiano -dec?a Newman-, no puede o?r el nombre de Cristo sin emoci?n?, o?rlo para seguirle con amor, y llevar ese amor a todos, donde quiera que estemos. Con palabras fuertes escribi? San Cipriano: ?No puede vivir con Cristo el que prefiere imitar a Judas y no a Cristo?. Algo de esto sucede en nuestros d?as cuando se le instrumentaliza o se le olvida por temor, por respetos humanos o sencillamente por ignorar qui?n es.


La audacia del cristiano procede de una fe limpia y arraigada que prorrumpe en el amor, a?n a pesar de las debilidades personales. El cristiano amilanado acaba teniendo un concepto miserable de la fe que dice poseer. Y, en vez de emplearla para tratar de vivir conforme a ella y llevarla a donde pueda, quiz? la oculta por el que dir?n o para ser pol?ticamente correcto; o la desfigura para conformarla a su inter?s. Cuando esto sucede, tal vez ser?a el momento de decir al o?do del interesado: tenga la bondad de ser menos cat?lico.


Tambi?n son de Forja estas palabras: ?Fomenta tus cualidades nobles, humanas. Pueden ser el comienzo del edificio de tu santificaci?n. A la vez, recuerda que -como ya te he dicho en otra ocasi?n- en el servicio de Dios hay que quemarlo todo, hasta el ?qu? dir?n?, hasta eso que llaman reputaci?n, si es necesario?. Hacen falta muchos cristianos as?, trabajando en la pol?tica, en la econom?a, en la cultura, en la escuela, en el taller, en el campo y en toda parcela humana honesta. Personas de una pieza que se jueguen lo que sea necesario para que, sin miedo a ser tachados de fundamentalistas, dogm?ticos o intransigentes, hagan presente la amable figura de Jes?s y su modo de actuar en todas las encrucijadas del mundo. Esa oferta s? que es de libertad, de progreso y en servicio de la dignidad humana.

Publicado por mario.web @ 0:07
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