Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
El proceso cultural est? caracterizado por el despliegue del "esp?ritu objetivo", esto es, la separaci?n creciente entre deseos subjetivos y su satisfacci?n mediante la producci?n objetiva: el mundo de los medios.
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La Antropolog?a del Dinero
La Antropolog?a del Dinero


Dinero: mediaci?n e instituci?n
Una vez cimentada la relaci?n entre el car?cter sustancial y funcional del dinero Simmel emprende la tarea de situar el dinero antropol?gicamente. El hombre se investiga en cuanto agente. La acci?n del hombre, sin embargo, queda enfocada exclusivamente como "p?iesis": actuar es objetivar.

El hombre es autoconstrucci?n mediante la interacci?n entre sujeto y objeto. ?sta constituye el proceso cultural. El "obrar por fines" (pr?xis), en la antropolog?a simmeliana, se reduce a "obrar por objetivos" (p?iesis). La raz?n pragm?tica se pone al servicio de la objetivaci?n. El proceso cultural est? caracterizado por el despliegue del "esp?ritu objetivo", esto es, la separaci?n creciente entre deseos subjetivos y su satisfacci?n mediante la producci?n objetiva: el mundo de los medios. Entre la infinitud del desear humano y su respectiva finalidad se intercala el mundo de los medios. El proceso cultural es mediaci?n. Simmel desarrolla, dentro de su esfuerzo de situar al dinero, una portentosa teor?a de la acci?n (?tica utilitarista) y, en consecuencia, de las instituciones sociales (filosof?a pol?tica pragm?tica). Simmel afirma que aquel estatuto de "homo faber"67 configura tanto la grandeza como la miseria del hombre: por la t?cnica (medios) puede mucho, pero la misma necesidad de medios para alcanzar sus fines indica su limitaci?n68. En el dilema an?logo se encuentra el dinero porque es medio y mediador por excelencia, es el instrumento absoluto en tanto que ha dejado atr?s todo car?cter cualitativo, o sea: limitante. El dinero es pura cantidad. Esta teor?a invoca, de alg?n modo, la filosof?a aristot?lica que dice que en cierto modo la potencia es "nada", dotada, sin embargo, del accidente ?cantidad?. El dinero, para poder ser instrumento absoluto, en cierto modo tiene que ser "nada": pura potencialidad.

Ahora bien, de este ?car?cter? suyo precisamente la ?falta de todo car?cter?, Simmel parte para tratar lo que es m?s expl?citamente objeto de la parte segunda de la "Filosof?a del dinero": el car?cter f?ustico-tr?gico del dinero, algo que podr?a llamarse "obscuraci?n de los fines" del hombre inmerso en un mundo economizante que s?lo trata de los medios. Este car?cter medial, adem?s, ha ido usurpando sucesivamente todos los ?mbitos de la vida humana, revolucionando las relaciones "medio-fin", "cantidad-cualidad", "funci?n-sustancia", "forma-contenido". Estos aspectos Simmel los abarca m?s detenidamente en las secciones II y III del tercer cap?tulo: "El Dinero en los Ordenes Teleol?gicos", de la parte anal?tica de dicho libro, y m?s propiamente en la Parte Segunda.

Ahora intentaremos entender c?mo Simmel sit?a el dinero dentro de una visi?n antropol?gica, comenzando por el an?lisis de su teor?a de la accion que desarrolla en la secci?n primera de este cap?tulo.

Simmel distingue conceptualmente entre dos tipos de acci?n: la acci?n causal y la acci?n teleol?gica; ambas son distintas pero no separables. En la primera el impulso, el instinto, es el motor que empuja, es una fuerza que se libra mediante un mecanismo, una regla. Este tipo de obrar es propio al animal aun cuando no se limita a ?l. El t?rmino: "acci?n causal" tiene car?cter m?s bien pasivo, no es propiamente activo sino que se padece un movimiento; es necesario: se carece de libertad. Por tanto, lo propio del hombre es "operari propter finem": la acci?n teleol?gica. Aun cuando el fin es principio de acci?n lo es s?lo idealmente, pero no realmente. Idealmente, por lo tanto, el fin es causa, realmente no hay identidad entre ambos.

Bien sabido es que Simmel, siguiendo a Kant, ya no distingue entre "agere" y "facere". Para ?l, entonces, acci?n se reduce a producci?n, propia del "homo faber", y "fin" a "efecto". Mientras la acci?n causal queda clausurada en el sujeto, es decir, no trasciende a si misma69 la acci?n teleol?gica "busca, en primer lugar, la consecuci?n de un cierto resultado objetivo. ... La acci?n teleol?gica supone la mezcla consciente de nuestras energ?as70 subjetivas con un ser objetivo". La objetivaci?n se interpone entre una doble operaci?n sujetiva que es como su principio y su fin: "(A)nticipaci?n de su contenido (real) en la foma de intenci?n subjetiva y... retroacci?n de su realizaci?n, bajo la forma de un sentimiento subjetivo".

Ahora, volvamos al dinero, esta realidad espec?ficamente humana. Pronto se entender? por qu?. Dice Simmel: "(N)uestra actividad es... el puente sobre el cual el contenido final pasa de su forma ps?quica a la forma de la realidad. Por raz?n de su esencia, (sin embargo,) el fin est? vinculado al hecho del medio", porque el paso entre estos dos momentos subjetivos no es inmediato, sino mediatizado por la interacci?n con un "otro que": un objeto. Obrar -en terminolog?a moderna-es objetivar, es producir objetos que nos son medios con vistas a un efecto subjetivo. Los medios, entonces, tienen un car?cter doble: de un lado nos hacen sentir nuestra impotencia porque nuestro querer no es inmediatamente poder sobre el fin, del otro es el modo de superar esta distancia entre el querer y su satisfacci?n. La objetivaci?n intercalada es producci?n de medios, es mecanismo: "un mecanismo que lleva del esp?ritu al esp?ritu... (al igual que) una curva cuyo or?gen y final reside en el alma". Con la din?mica de mediaciones "comienzan las complicaciones sociales que culminan con la creaci?n del dinero".

En este an?lisis percibimos toda la problem?tica de la actividad econ?mica en cuanto objeto de ciencia. La ciencia econ?mica en uso dice tratar de los medios y en consecuencia se inscribe en el ?mbito de las ciencias naturales. La econom?a ser?a por tanto un mecanismo. El modelo mecanicista se refiere a las causas eficientes: el efecto sigue necesariamente a la causa. Adam Smith, el padre del liberalismo econ?mico, parad?jicamente, es un ?mecanicista? que aplica las leyes newtonianas de la mec?nica a la econom?a71. Las "intenciones de fines" quedan fuera del modelo. Descubrimos de nuevo una aplicaci?n pr?ctica de la escisi?n moderna entre naturaleza y libertad -el dualismo "res extensa" y "res cogitans" cartesiano que, junto a las ense?anzas newtonianas, influyeron tanto en el dualismo o la dial?ctica kantiana.

En esta linea de argumentaci?n se situa Simmel aun cuando une naturaleza y esp?ritu sujet?ndolas a la interacci?n. La palabra m?gica, de nuevo, es "relatividad". Esto significa que debe concebir un "algo" radicalmente separado. Habla de "mezcla del ser natural y el espiritual". Simmel identifica lo natural con causalidad en cuanto opuesta a, -pero relacionado con-, finalidad, de tal modo que lo causal y lo teleol?gico, lo objetivo y lo subjetivo evolucionan interrelacion?ndose: "La longitud de los ?rdenes teleol?gicos depende de la longitud de los ?rdenes causales; por otro lado, la existencia y posesi?n de los medios origina inumerables veces, no s?lo la realizaci?n del objetivo, sino, tambi?n, la propia idea del mismo". Con esto, por cierto, Simmel contribuye a una posible superaci?n del mecanicismo moderno al dibujar una doble l?nea hacia la libertad. Las ?intenciones de fines? est?n relacionadas con la econom?a. ?sta tan s?lo en un sentido demasiado estricto ser?a un mecanismo: en cuanto que se refiere a medios. Sin embargo, el hombre siempre cuando actua lo hace con la intenci?n de fines. Por consiguiente, el mecanismo econ?mico es algo irreal; la economia "pura" no existe sino conceptualmente. En Simmel, -aunque ?ste no lo vea-, tenemos un instrumental anal?tico que nos ayuda a descubrir que hacer econom?a siempre es tambi?n hacer o deshacer al hombre. La econom?a como actividad humana, -o sea: como intencionalidad-, por definici?n propia implica su car?cter moral. El mecanicismo econ?mico nada nos dice acerca de intenciones y fines del obrar; por consiguiente, tenemos que eligir. La libertad radica en el acto de querer; queremos fines y medios. Por tanto urge recuperar una racionalidad m?s completa que la t?cnico-instrumental (raz?n de medios). Lo econ?mico como mecanismo, el mundo de los medios, por muy extenso que parezca, propiamente pensado es algo ficticio, es una "realidad" ?en y para s?? tan reducida, que sin el elemento teleol?gico no puede operar. Para recuperar una visi?n teleol?gica completa la filosof?a cl?sica nos ofrece el instrumental de la racionalidad pr?ctica72. Son las virtudes el nexo y la s?ntesis entre lo natural y lo espiritual. Somos libres por naturaleza, pero adquiriendo virtudes incrementamos nuestra libertad. Las virtudes son libertad hecha naturaleza: "verbum caro factum".

Llegado a este punto del an?lisis se ve ya poca coincidencia entre la teor?a de la acci?n (?tica) cl?sica y moderna. La primera invoca el "h?bito de los primeros principios" -que es un aut?ntico "haber" nuestro-; la otra habla de autoproducci?n aunque de modo pluriforme. En Simmel -en este punto es hegeliano- el proceso cultural es mera interacci?n entre sujeto y objeto en cuanto peculiar modo de autoproducci?n del sujeto mediante lo puesto fuera de s?: el "ob-jectum". El proceso cultural es "prolongaci?n de la serie causal". Esta expansi?n de lo mediato (medios, mecanicismo) "significa que el sujeto cada vez permite m?s que las fuerzas del objeto trabajen para ?l"73. En lugar de integrar lo t?cnico dentro de lo ?tico observamos c?mo Simmel ve estos elementos escindi?ndose: El sentimiento, "este eslab?n final imprecindible en la cadena de la actividad no tiene por qu? ser su ?ltimo t?rmino; nuestra voluntad, determinada teleol?gicamente, suele detenerse en su resultado objetivo, conscientemente, sin continuar inquiriendo por encima de ?ste". "En una palabra, la evoluci?n de la cultura se orienta hacia la prolongaci?n de los ?rdenes teleol?gicos para lo objetivamente cercano y a una reducci?n de los mismos para lo objetivamente lejano". Esto Llano lo llama escisi?n entre lo ?tecnoestructural? y lo ??tico?: en el primer ?mbito es patente el olvido del "telos", todo es mediatez; en el segundo s?lo se habla de satisfacciones, todo es inmediatez. Este anhelo de "inmediaci?n" frente a la mediaci?n objetiva caracteriza al mundo actual, llamado por algunos posmoderno. En este sentido Simmel forma parte de la vanguardia de la posmodernidad. La posmodernidad es sociologizante. Simmel tiene conciencia de c?mo el abismo entre sujeto y objeto est? abri?ndose pero todav?a conf?a en que cada parte encuentre su propia perfecci?n en este proceso desgarrador.


Publicado por mario.web @ 0:08
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