Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
Mensaje del Papa Benedicto XVI durante el recibimiento a los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales.
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Derechos humanos y Doctrina social de la Iglesia
Derechos humanos y Doctrina social de la Iglesia
CIUDAD DEL VATICANO, 4 MAY 2009 (VIS).-Benedicto XVI recibi? hoy a los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales al final de la XV sesi?n plenaria de ese ente que preside la profesora Mary Ann Glendon.

La Academia, despu?s de haber examinado las relaciones entre la doctrina social de la Iglesia y el trabajo, la democracia, la globalizaci?n, la solidaridad y la subsidiaridad, se ha centrado esta vez en "el tema clave de la dignidad de la persona y los derechos humanos, punto de encuentro entre la doctrina social de la Iglesia y la sociedad actual", observ? el Papa.

"La Iglesia ha afirmado siempre que los derechos fundamentales, por encima y m?s all? de las diferentes formas en que se formulen y de los diferentes grados de importancia que tengan en los diversos contextos culturales, deben ser sostenidos y reconocidos universalmente porque son intr?nsecos a la naturaleza del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios" y " por eso comparten una caracter?stica com?n que los une y que exige el respeto universal". Asimismo la Iglesia ha ense?ado siempre que "el orden ?tico y pol?tico que gobierna las relaciones entre las personas hunde sus ra?ces en la estructura misma del ser humano".

La Edad Moderna, "con mayor conciencia sobre los derechos humanos y su universalidad, (...) contribuy? a dar forma a la idea de que el mensaje de Cristo -que proclama que Dios ama a todo hombre y a toda mujer y que todo ser humano est? llamado a amar a Dios libremente- demuestra que todos y todas, independientemente de su condici?n social o cultural, son libres por naturaleza".

El Papa record? despu?s que a mediados del siglo pasado y tras las cat?strofes de las dos guerras mundiales y las ideolog?as totalitarias, la comunidad internacional se dot? de "un nuevo sistema de derecho internacional basado en los derechos humanos" y c?mo Pablo VI y Juan Pablo II "afirmaban decididamente que el derecho a la vida y a la libertad de conciencia y de religi?n son el centro de aquellos derechos que brotan de la misma naturaleza humana".

"Estrictamente hablando, esos derechos no son verdades de fe, aunque se perciben y adquieren plena luz con el mensaje de Cristo que "manifiesta plenamente el hombre al propio hombre". La fe los confirma ulteriormente. Obedece a la raz?n que, hombres y mujeres, viviendo y actuando en un mundo f?sico como seres espirituales, perciban la presencia de un "logos" que los capacita para distinguir no solamente lo verdadero de lo falso, sino tambi?n el bien del mal, lo mejor de lo peor, la justicia de la injusticia".

"La acci?n de la Iglesia en la promoci?n de los derechos humanos se refuerza por la reflexi?n racional, de forma tal que esos derechos pueden presentarse a todas las personas de buena voluntad, independientemente de su filiaci?n religiosa". Al mismo tiempo, "como cada nueva generaci?n y cada individuo debe reapropiarse de esos derechos, y la libertad humana es siempre fr?gil, la persona necesita la esperanza y el amor incondicionales que solo se encuentra en Dios y que lleva a la participaci?n en la justicia y la generosidad de Dios hacia los dem?s".

"Esa perspectiva llama nuestra atenci?n sobre algunos de los problemas sociales m?s cr?ticos de las ?ltimas d?cadas, como la conciencia cada vez m?s grande, en parte provocada por la globalizaci?n y la crisis econ?mica actual, de un tremendo contraste entre la igual atribuci?n de derechos y el desigual acceso a los medios para alcanzarlos. Para los cristianos, que piden siempre a Dios "danos hoy nuestro pan de cada d?a", es una tragedia vergonzosa que la quinta parte de la humanidad pase todav?a hambre".

"Para garantizar un abastecimiento adecuado de alimentos, al igual que la protecci?n de los recursos vitales como el agua y la energ?a, es necesario que todos los l?deres internacionales manifiesten su prontitud para trabajar en buena fe, respetando la ley natural y fomentando la solidaridad y la subsidiaridad con las regiones y los pueblos m?s pobres del planeta, como la estrategia m?s eficaz para eliminar las desigualdades sociales entre las pa?ses y las sociedades y para potenciar la seguridad mundial".

Publicado por mario.web @ 0:08
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