Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
Si leemos m?s libros llegaremos a ser m?s libres: leer ensancha nuestro vivir, porque amplia nuestras vidas con la inteligencia y la sensibilidad de los dem?s. Esta es la posici?n del articulista Jaime Nubiola.
?
M?s libros, m?s libres
M?s libros, m?s libres
La celebraci?n del cuarto centenario de la publicaci?n de la primera parte de El Quijote nos ha tra?do una estupenda lluvia de ediciones, conmemoraciones, eventos culturales y programas de todo tipo.

De todos esos acontecimientos, me gustar?a destacar uno muy sencillo, pero lleno de significado, que descubr? en Barcelona hace unas pocas semanas mientras paseaba por la calle disfrutando de la primavera mediterr?nea. En el paseo por la Diagonal atrajo mi atenci?n el lema elegido por la ciudad para celebrar este 2005, ?A?o del libro y de la lectura?: M?s llibres, m?s lliures.

Docenas de farolas aparec?an engalanadas con los carteles de la celebraci?n y en todas ellas figuraban estas palabras que parecen en un primer momento un acertado eslogan publicitario, pero que, si se piensa un poco, se advierte pronto que llegan derechamente al coraz?n de nuestra vitalidad democr?tica. No se trata s?lo de un feliz juego de palabras, sino que mediante la permuta de una sola letra, tanto en catal?n como en castellano, ese lema abre un insospechado horizonte de sentido para la vida de cada uno y para la sociedad en cuanto tal: ?M?s libros, m?s libres?.

Si leemos m?s libros llegaremos a ser m?s libres: leer ensancha nuestro vivir, porque amplia nuestras vidas con la inteligencia y la sensibilidad de los dem?s. Si tenemos m?s bibliotecas en nuestras ciudades y m?s libros en nuestras casas, nuestra sociedad puede llegar a ser m?s culta, m?s democr?tica y m?s libre. Al ver aquel letrero repetido en las farolas ven?an a mi memoria tanto la informaci?n, distribuida pocos d?as antes, de que los espa?oles vemos cerca de cuatro horas diarias de televisi?n, como las pesadillas totalitarias de la quema de libros por los bomberos en Fahrenheit 451. ?M?s tele, menos libres; m?s libros, m?s libres? ?repet?a yo para mis adentros? y no s?lo porque el consumo de televisi?n embote la mente ?que la embota?, sino tambi?n por el tiempo disponible. Quienes ven cuatro horas diarias de televisi?n dif?cilmente tendr?n tiempo para leer algo m?s que los titulares del peri?dico.

Hace tres meses prest? El maestro de esgrima a un estudiante universitario, atascado en primero de carrera, al que intentaba iniciar en la lectura. Esta semana vino a devolverme el libro muy amablemente, dici?ndome con total franqueza que no hab?a podido leerlo porque no ten?a tiempo. Pens? yo que aquel estudiante no ten?a la suficiente apertura interior para comenzar a leer. ?se es el problema real, hay muchas personas que no tienen tiempo para la lectura: tienen tanto ruido dentro y tantas im?genes en sus ojos que no tienen la paz suficiente para comenzar a escuchar a los dem?s a trav?s de los libros.

Escribo estas l?neas en la biblioteca de mi Universidad acompa?ado por un mill?n de libros que me interpelan desde las estanter?as con sus voces m?s diversas. Estoy persuadido de que la lectura resulta del todo indispensable en una vida plenamente humana: ?Leemos para vivir?, dec?a la escritora Bel?n Gopegui. Quiz? sea verdad que quienes vivimos con los libros somos una peculiar variedad del g?nero humano, pero es nuestra gustosa obligaci?n tratar de descubrir a los dem?s ese tesoro, a los estudiantes y a todos los miembros de nuestra sociedad. La literatura no es s?lo la mejor manera de educar la imaginaci?n, sino que es un medio indispensable para aprender a convivir con otras personas, con otras sensibilidades, con otras culturas. Una sociedad sin lectura no puede ser una sociedad democr?tica: una sociedad sin libros no puede ser una sociedad realmente libre.

?Leer no es, como pudiera pensarse, una conducta privada, sino una transacci?n social si ?y se trata de un si en may?sculas? la literatura es buena?, escribi? el novelista norteamericano Walker Percy. Si el libro es bueno ?prosigue Percy?, aunque se est? leyendo s?lo para uno, lo que ah? ocurre es un tipo muy especial de comunicaci?n entre el lector y el escritor: esa comunicaci?n nos descubre que lo m?s ?ntimo e inefable de nosotros mismos es parte de la experiencia humana universal.

Hace falta una peculiar sinton?a entre autor y lector, pues un libro es siempre ?un puente ?ha escrito Amor?s? entre el alma de un escritor y la sensibilidad de un lector?. Por eso no tiene ning?n sentido torturarse leyendo libros que no atraigan nuestra atenci?n, ni obligarse a terminar un libro por el simple motivo de que lo hayamos comenzado. Resulta del todo contraproducente. Hay millares de libros buen?simos que no tendremos tiempo de llegar a leer en toda nuestra vida por muy prolongada que ?sta sea.

Por eso recomiendo siempre dejar la lectura de un libro que a la p?gina 30 no nos haya cautivado. Como escribi? Oscar Wilde, ?para conocer la cosecha y la calidad de un vino no es necesario beberse todo el barril. En media hora puede decidirse perfectamente si merece o no la pena un libro. En realidad hay de sobra con 10 minutos, si se tiene sensibilidad para la forma. ?Qui?n estar?a dispuesto a empaparse de un libro aburrido? Con probarlo es suficiente?.

?Qu? libros leer? Aquellos que nos apetezcan por la raz?n que sea, desconfiando por supuesto de las listas de best-sellers: en esas listas est?n los libros nuevos m?s vendidos, pero se excluyen los cl?sicos, los libros ?de toda la vida?, que son realmente los m?s le?dos y, en muchos casos, los realmente m?s vendidos. Un buen motivo para leer un libro concreto es que le haya gustado a alguien a quien apreciemos y nos lo haya recomendado. Otra buena raz?n es la de haber le?do antes con gusto alg?n otro libro del mismo autor y haber percibido esa sinton?a.

?En qu? orden leer? No hace falta ning?n orden. Basta con tener los libros apilados en un mont?n o en una lista para irlos leyendo uno detr?s de otro, de forma que no leamos m?s de dos o tres libros a la vez. Depende efectivamente del tiempo que cada uno disponga, pero hay que ir a todas partes con el libro que estemos leyendo para as? poder aprovechar las esperas y los tiempos muertos. Me llaman la atenci?n en los aviones ?m?s en otros pa?ses que en el nuestro? las personas que siempre van leyendo y logran as? hasta disfrutar con las penosas demoras en los aeropuertos.

Cada vez que cerramos un libro terminado ?ha escrito Zanotti? le hemos ganado una batalla a la incomprension?. En la inolvidable versi?n de Fran?ois Truffaut de Fahrenheit 451 ?la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde? hay una escena en la que los hombres-libro van recitando entre los ?rboles del bosque el libro que cada uno ha aprendido para transmitirlo a los dem?s y as? poder crear espacios de libertad intelectual frente a la agobiante opresi?n de la televisi?n mural y el no pensamiento. A veces llego a pensar que la situaci?n actual guarda cierto parecido con aquella pesadilla totalitaria y, por este motivo, me recuerdo a mi mismo que quienes disfrutamos leyendo debemos dec?rselo a los dem?s. Graci?n dej? escrito que ?nacemos para saber, y los libros con fidelidad nos hacen personas?. De forma m?s breve, como recordaban en catal?n las farolas de Barcelona, ?m?s libros, m?s libres?.

Jaime Nubiola es profesor de Filosof?a en la Universidad de Navarra

Publicado por mario.web @ 0:28
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios