Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
Reflexi?n de Alejo Jos? G. Sison, profesor de ?tica de los negocios en la Universidad de Navarra, Espa?a quien analiza su libro El Capital Moral de los L?deres: Por qu? Importa la Virtud.
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El papel de la virtud en el mundo actual de los negocios
El papel de la virtud en el mundo actual de los negocios

Con esc?ndalos ?ticos todav?a frescos en muchos pa?ses, dos libros recientes examinan el papel que puede desempe?ar la moralidad para evitar estos problemas.

De hecho, lo que el mundo de los negocios deber?a hacer, considera Alejo Jos? G. Sison, profesor de ?tica de los negocios en la Universidad de Navarra, Espa?a, es dar una mayor prioridad a los factores morales.

En su libro del 2003, ?The Moral Capital of Leaders: Why Virtue Matters? (El Capital Moral de los L?deres: Por qu? Importa la Virtud), Sison observa que en los esc?ndalos de Enron, por ejemplo, ?ning?n capital humano, intelectual o social podr?a compensar la falta de capital moral entre los trabajadores para el ?xito a largo plazo de la empresa?.

Sison define el capital moral ?como la excelencia de car?cter, o la posesi?n y pr?ctica de una serie de virtudes propias del ser humano dentro de un contexto sociocultural particular?. O, en una palabra ?integridad. A diferencia de otras habilidades que una persona puede desarrollar y que perfeccionan con una capacidad particular, el capital moral perfecciona al ser humano como persona en su totalidad. ?El capital moral es lo que hace a una persona buena como ser humano?, escribe Sison.

En cuanto a en qu? consiste el capital moral, Sison se basa en Arist?teles y, en particular, en el desarrollo de la virtud que presenta la ?tica a Nic?maco. Es com?n hoy d?a hablar sobre valores, observa, pero el capital moral es m?s que un compromiso superficial por los valores. ?M?s bien, como excelencia de car?cter, el capital moral depende primariamente del cultivo de los h?bitos y virtudes correctas?.

En la pr?ctica, este capital moral se construye por medio de nuestras acciones, que se convierten as? en h?bitos permanentes. Los h?bitos, a su vez, configuran nuestro car?cter y nuestra vida. En t?rminos de negocios, las buenas acciones nos dan unos ingresos similares a lo que ganamos con un inter?s simple al depositar nuestro dinero en un banco. Los h?bitos tienen unas ganancias similares al inter?s compuesto, por el que recibimos ingresos no s?lo por la suma depositada, sino tambi?n por las cantidades acumulados de intereses recibidas en el pasado.

Sison explica que la virtud puede beneficiar a una empresa por medio de la influencia positiva que los trabajadores virtuosos ejercen sobre la cultura corporativa. Los trabajadores virtuosos no s?lo reducen las responsabilidades legales y financieras que dimanan de una mala gesti?n corporativa. Tambi?n tienden a trabajar mejor, aportando as? m?s a la compa??a.

De hecho, al examinar la producci?n econ?mica, necesitamos prestar m?s atenci?n al factor humano, indica Sison. ?Sin el trabajo de las personas, ni la tecnolog?a m?s puntera ni cantidad alguna de riqueza o propiedad producir?an nunca una mejora significativa del bienestar humano?.

El libro concluye con algunas ideas sobre c?mo pueden promover las empresas la formaci?n de capital moral entre sus trabajadores.

-- Fomentar las acciones correctas practicando la virtud de la justicia, entendida como observancia de la ley.

-- Invertir en h?bitos personales apropiados y en procedimientos corporativos practicando la virtud de la moderaci?n al controlar el deseo de gratificaci?n inmediata.

-- Fomentar un car?cter honrado y una cultura corporativa practicando la virtud del coraje. ?sta sostiene los proyectos valiosos a largo plazo a pesar de las dificultades.

-- Cultivar un estilo de vida apropiado y una historia corporativa practicando la virtud de la prudencia, que predispone a uno a hacer lo que es bueno aqu? y ahora, sin perder de vista la meta final.


?Compatible con el cristianismo?

La moralidad y el mundo de los negocios han sido examinados tambi?n en ?Is the Market Moral?? (?Es Moral el Mercado?). Este libro, publicado en el 2004, abarca una serie de di?logos entre Rebecca Blank, profesora de econom?a en la Universidad de Michigan y miembro del Consejo de Asesores Econ?micos durante la primera administraci?n Bush y tambi?n bajo el presidente Bill Clinton, y William McGurn, jefe de redacci?n del Wall Street Journal.

Blank viene de un ambiente protestante y es miembro de la Iglesia Unida de Cristo. Se describe a s? misma como ?una economista en el sentido puro de la palabra?. McGurn es cat?lico y un ardiente defensor del libre mercado.

Ambos coinciden en las ventajas del capitalismo de mercado como sistema econ?mico, pero difieren en la forma de asegurar mejor que el mercado se adhiera a los principios morales. Blank pregunta: ?Si aceptamos un modelo econ?mico que asume que se hacen las opciones apropiadas cuando los individuos buscan su propio inter?s individualista, y que se centra en la adquisici?n de m?s cosas, ?hacer esto no es dar validez a nuestra peor naturaleza y alejarnos de los atributos cristianos??.

Blank explica que el cristianismo ofrece algunos elementos que est?n en contraste con el modelo de comportamiento del mercado: el valor de la comunidad y de los dem?s; un ?nfasis m?s moderado en la acumulaci?n de bienes materiales; una apreciaci?n de las diferencias morales de las diversas opciones; y una preocupaci?n por el pobre.

Un equilibrio en el puesto de trabajo entre las exigencias del mercado y las creencias cristianas suele colocar a la gente en situaciones dif?ciles, observa Blank. Un elemento importante para ayudar en este punto son los mecanismos reguladores establecidos por los gobiernos, defiende. Los gobiernos pueden tanto limitar la actividad de los mercados (por ejemplo, al no permitir el trabajo infantil) como redistribuir los recursos entre los diversos grupos.

Defensa del libre mercado

McGurn habla a favor de los mercados, defendi?ndolos como la mejor forma de ayudar a resolver la pobreza. Tambi?n desea que las iglesias y el clero conformen sus cr?ticas al mercado con un mayor grado de instrucci?n econ?mica y que demuestren un mayor aprecio por los beneficios de la econom?a de mercado.

Los mercados, a?ade, deber?an definirse ?m?s como las relaciones y redes entre seres humanos que s?lo como transacci?n de bienes y servicios?. Marcando diferencias con la postura econ?mica com?n, McGurn basa su punto de vista en la visi?n del trabajo humano de la enc?clica de Juan Pablo II ?Laborem Exercens?. El Papa defiende un concepto del trabajo humano que implica la esencia de los seres humanos, llevado a cabo en una econom?a que no s?lo funciona individualmente, sino que es m?s relacional, observa McGurn.

Tras la estela de tantos esc?ndalos recientes, McGurn pregunta c?mo podemos desarrollar l?mites morales a los mercados sin da?ar su eficiencia. Es menos propenso que Blank a la intervenci?n gubernamental v?a regulaci?n. Defiende que el papel de la cultura es m?s importante. Mantiene que las enc?clicas de Juan Pablo II han puesto de relieve la importancia de formar una sana cultura en la que se cultive la virtud, m?s que resolver los problemas a trav?s de la imposici?n de leyes.

En su r?plica a McGurn, Blank afirma que no cree ?que las fuerzas culturales que conforman los mercados se puedan separar tan f?cilmente del mercado mismo?. M?s que dejarlo todo al comportamiento virtuoso de los individuos, la sociedad necesita asegurar que esta virtud ?se engloba dentro de la estructura de las instituciones econ?micas?. Y ah? entra la intervenci?n del gobierno, insiste Blank.

McGurn, a su vez, dice que no es un libertario y reconoce que el mercado requiere ciertas virtudes. Pero en lugar de tener al gobierno como controlador de los mercados, defiende que la cultura ofrece una mejor alternativa. ?La ley funciona mejor cuando ratifica cierto consenso social?, escribe McGurn. ?Funciona peor cuando trata de imponer dicho consenso?.

La cultura, explica, ?no s?lo proporciona el contexto dentro del cual operan los mercados, sino que tambi?n proporciona las instituciones y los valores sin los que no puede sobrevivir el mercado?. McGurn tambi?n sostiene que necesitamos prestar m?s atenci?n a las virtudes sociales que se requieren en el libre mercado. Da un ?nfasis especial a la subsidiariedad y a la solidaridad.

Continuar?n las diferencias de opini?n sobre cu?l es la mejor forma de lograr que un mercado sea m?s moral. Lo que es innegable es que la virtud juega un papel vital en este tema.


Publicado por mario.web @ 13:13
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