Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
Carlota de Barcino (Mujernueva.org) comparte con nosotros una reflexi?n sobre la incorporaci?n de la mujer en el mercado laboral.
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El empleo femenino, un tema controvertido
El empleo femenino, un tema controvertido
Varios son los mitos que el feminismo exacerbado defiende a capa y espada: el primero, que cada vez son m?s las mujeres que se incorporan al mercado laboral, en las mismas condiciones que los hombres, marcando una tendencia que se extender? a toda la poblaci?n femenina; el segundo, que uno de los obst?culos m?s importantes con que se encuentran en este proceso es la falta de guarder?as p?blicas; y el tercero, que la mujer que trabaja a tiempo parcial est? explotada e insatisfecha.

Bajo estas afirmaciones subyace la idea de que la mujer tiene mucho m?s que ofrecer a la sociedad como trabajadora que como madre en su casa. En parte es cierto, en la medida que la aportaci?n espec?fica de la mujer es una riqueza para la sociedad; sin embargo, es ella quien debe elegir libremente d?nde es m?s necesaria en cada momento.

Si algo novedoso ha introducido Hakim en el estudio del empleo femenino, es que las mujeres no son un colectivo homog?neo sobre el que quepa generalizar. En funci?n de su ?teor?a de la preferencia?, distingue tres grupos de mujeres seg?n sus aspiraciones y prioridades en la relaci?n familia-trabajo.

En primer lugar estar?a el grupo de las mujeres centradas en su carrera profesional, que representan en torno al 20% de la poblaci?n femenina. Otro grupo, con un porcentaje pr?cticamente id?ntico, reunir?a a las mujeres que dan prioridad absoluta a sus hijos y preferir?an no trabajar. Estos dos grupos tienden a ser muy estables y poco influenciables por pol?ticas laborales o familiares a la hora de hacer sus opciones de vida. Pero existir?a un tercer grupo, el m?s numeroso (aproximadamente un 60% de las mujeres), que busca ?lo mejor de ambos mundos?. Este grupo, que Hakim bautiza como ?adaptive group?, trata de lograr, a lo largo de toda su vida, el adecuado equilibrio entre las realidades familiar y profesional, optando por primar una u otra en funci?n de la etapa y circunstancias en que se encuentre.

Si bien las medidas fiscales o sociales pueden aumentar o disminuir los porcentajes de cada grupo, esta segmentaci?n siempre se mantiene, no pudiendo ser ignorada por cualquier pol?tica que pretenda favorecer a la mujer. De este modo, cae el dogma de la tendencia inexorable a la plena incorporaci?n de la mujer en el mundo laboral. Simplemente porque ella misma, en un 20%, no lo desea y, en un porcentaje mayor, s?lo lo desea en ciertas etapas de su vida.

En segundo lugar, nos encontramos con la afirmaci?n categ?rica de que el aumento de guarder?as p?blicas contribuir? a incrementar el acceso de las mujeres al mundo laboral. Una medida de este tipo ser?a indiferente al primer grupo pues, por ser su preferencia la vida profesional, o bien renuncian a tener hijos o bien tienen pocos y est?n dispuestas a pagar guarder?as privadas o ni?eras compatibles con horarios extensivos. En cuanto al segundo grupo, suceder?a algo semejante, pues ya han optado por encargarse ellas mismas de la educaci?n de sus hijos. En definitiva, tal medida influir?a casi exclusivamente en el grupo flexible: en sus opciones personales y, como consecuencia, en las tasas de natalidad.

Analizando diversos pa?ses europeos, Hakim destaca el caso franc?s. A pesar de tener una de las mejores redes de guarder?as p?blicas del mundo occidental, las mujeres a las que se dirige esta medida (las del grupo flexible) siguen optando por reducir e incluso suprimir la maternidad. Y al mismo tiempo, un tercio de las mujeres en edad de trabajar se mantiene al margen del mercado laboral. Esta pol?tica social, por tanto, no contribuye directamente a que m?s mujeres trabajen, pues sus tasas de empleo a tiempo completo se mantienen en los mismos niveles que otros pa?ses europeos con peores servicios de guarder?a. Adem?s, tampoco evita la preocupante ca?da de la natalidad (ni la renuncia de la mujer a sus preferencias personales de tener varios hijos). Para este grupo, que prefiere cuidar a sus propios hijos, ser?an m?s ?tiles las pol?ticas de flexibilidad laboral y permisos de paternidad m?s amplios, pues son conscientes de que, en ciertas etapas de su vida, las necesidades de los peque?os deben primar.

Al mismo tiempo, no podemos olvidar que cerca del 30% de las mujeres en Francia forman parte del grupo cuya preferencia se dirige al hogar. Otro tipo de pol?ticas, como las ayudas econ?micas que valoran como un trabajo el cuidado de los hijos, o las que favorecen m?s nacimientos, ser?an las m?s adecuadas para ellas.

El ?ltimo dogma que estos estudios contradicen, afecta de nuevo a las mujeres del grupo flexible y mayoritario, el ?nico que se acoge al trabajo a tiempo parcial. Siempre se ha dicho que no es una elecci?n libre, sino que se han visto abocadas a tal situaci?n a falta de un ?empleo en condiciones? que deber?a corresponderles. Y sin embargo, las investigaciones de Hakim aportan numerosas estad?sticas sobre las preferencias de las mujeres con contrato a medio tiempo. Entre ellas, una encuesta en el sector bancario australiano revel? que el 25% de las entrevistadas, aun sin tener ni?os menores a su cargo, no estaban interesadas en trabajar a tiempo completo. Cerca de la mitad de todas las mujeres manifestaba la misma intenci?n. Es obvio que los objetivos y prioridades de este grupo son muy diferentes a los que muestran las mujeres que han optado radicalmente por su carrera profesional.

Lo curioso de los estudios de Hakim es que este fen?meno de la divisi?n de las mujeres en funci?n de sus preferencias se da independientemente de su clase social, pa?s de procedencia o nivel educativo. Y rompe con las afirmaciones est?ticas y universales que han fundamentado las reivindicaciones del feminismo hist?rico. Ciertamente, sus representantes se llevan las manos a la cabeza cuando ven que siempre habr? grupos de mujeres que opten por permanecer en casa junto a sus hijos, por tomar un trabajo a medio tiempo o por dejarlo en las ?pocas en que sus hijos m?s las necesitan.

La verdadera pol?tica a favor de la mujer es aquella que se adapta a sus necesidades y deseos m?s ?ntimos. Ya sea renunciar a la familia, entregarse a ella por completo o, lo que a la mayor?a de nosotras supone el esfuerzo de cada d?a, adaptar la entrega a una u otra realidad en funci?n de las necesidades de la familia en cada momento. Al fin y al cabo, las mujeres sabemos bien que las personas prevalecen sobre las cosas.


NOTAS

La Dra. Catherine Hakim es Investigadora del Departamento de Sociolog?a en la London School of Economics, y entre sus estudios m?s conocidos, figuran los siguientes:

- ?Work-lifestyle choices in the 21st century: Preference Theory?, Open University Press, 2000.

- ?A century of change in occupational segregation 1891-1991?, Journal of Historical Sociology, vol. 7, December 1994.

- ?1991 Census SARs: opportunities and pitfalls in the labour market data?, Work, Employment and Society, vol. 9, September 1995.

- ?Explaining trends in occupational segregation: the measurement, causes and consequences of the sexual division of labour?, European Sociological Review, vol. 8, 1992.

- ?Segregated and integrated occupations: a new framework for analysing social change?, European Sociological Review, vol. 9, 1993.

- ?A century of change in occupational segregation 1891-1991?, Journal of Historical Sociology, vol. 7, 1994.

- ?Key Issues in Women?s Work?, London, Athlone 1996.

Publicado por mario.web @ 13:20
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