Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
Las personas consagradas no anteponen nada al amor de Cristo. La persona consagrada es aquella que pertenece al Se?or.
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Los nombres de la vida consagrada seg?n Benedicto XVI
Los nombres de la vida consagrada seg?n Benedicto XVI
Un nombre es un programa
Las palabras, como signos, representan limitadamente el pensamiento del hombre. Sin embargo logran presentar, significar y calificar la realidad. Son las palabras instrumentos del pensamiento para definir la realidad. Y gracias a la riqueza que las palabras poseen, podemos abrirnos y enriquecernos con la realidad. Sucede entonces que podemos expresar con distintas palabras una misma realidad, un mismo concepto.

?ste ha sido quiz?s lo sucedido con el t?rmino vida consagrada. Antes del Concilio era conocido este estilo de vida como vida religiosa o vida de perfecci?n. T?rminos utilizados para se?alar el tipo de vida de quienes han elegido seguir m?s de cerca al Se?or mediante los v?nculos sagrados de pobreza, castidad y obediencia 1 . El concepto existe, son las palabras que de alguna manera ayudan a expresar mejor su significado. Y como dicen Mondin: ?La lengua se convierte en la semilla de todo aquello que tiene que ver con el desarrollo cultural de un pueblo: de determinados signos ling??sticos se vale el lenguaje ordinario, el filos?fico, el po?tico, el cient?fico, el religioso, etc. En la lengua se encuentra pr?cticamente encerrada toda la vida de un pueblo y ella es el s?mbolo principal y fundamental, as? como el instrumento primario de toda cultura? 2 . Las palabras son de alguna manera hijas de la realidad y no pueden dejar de representar la cultura en la cual se hayan inscritas.

En el Antiguo Testamento el nombre que recibe una persona indica todo un programa de vida. La historia de Abraham, que de Abr?n pasa a ser Abraham: ?No te llamar?s m?s Abr?n, sino que tu nombre ser? Abrah?n, pues te he constituido padre de muchedumbre de pueblos. Te har? fecundo sobremanera, te convertir? en pueblos, y reyes saldr?n de ti.? (Gen 17, 5 ? 7 ). O aquella de Noem?, la suegra de Rut, cuyo nombre viene a significar una gran tristeza y amargura: ?Las mujeres exclamaban: <> Mas ella respond?a <<?No me llam?is ya Noem?! Llamadme Mar?, porque Sadday me ha llenado de amargura. Colmada part? yo, vac?a me devuelve Yahv?. ?Por qu? me llam?is a?n Noem?, cuando Yahv? da testimonio contra m? y Sadday me ha hecho desdichada?>>? (Rut 1, 19 ? 21). Incluso el mismo nombre del Salvador es todo un programa de vida: ?Dar? a luz un hijo y le pondr?s por nombre Jes?s ,3 porque ?l salvar? a su pueblo de sus pecados? (Mt 1, 21). Todos estos episodios del Antiguo y del Nuevo Testamento nos indican que el nombre significa algo m?s que un apelativo. Es una forma de expresar la misi?n y la vocaci?n a la que Dios llama.

De la misma manera los nombres que recibe la vida consagrada significan algo. No son meramente t?rminos ret?ricos para significar una misma realidad. Si bien se refieren al mismo concepto, la forma de expresar el concepto, la idea de vida consagrada significa un matiz diverso que pretende recalcar o resaltar aspectos importantes de la realidad a la que se alude o puntos de vista que se quieren subrayar por motivos espec?ficos.

El nombre de vida consagrada puede tambi?n participar de esta hermen?utica, es decir, de esta forma de lectura de un nombre. Si quien se refiere a la vida consagrada bajo distintos nombres es el Santo Padre, el representante de Cristo en la tierra, podemos entender la forma en que la vida consagrada viene concebida en estos tiempos. No es que cambie el sentido de la vida consagrada, pero puede aportar una perspectiva nueva a la ya dif?cil situaci?n por la que est? pasando la vida consagrada.


El primer saludo
El 24 de abril de 2005 Benedicto XVI en la homil?a de la misa inaugural de su ministerio petrino, como el gusta llamar al servicio que presta a la Iglesia como Sumo Pont?fice, se ha dirigido a la vida consagrada con palabras cargadas de una gran emotividad. ?Os saludo a vosotros, religiosos y religiosas, testigos de la presencia transfigurante de Dios.? 4

Momento significativo en el que despu?s de uno de los m?s largos pontificados de la historia, el de Juan Pablo II, toca a Benedicto XVI tomar el tim?n de la barca de Pedro para guiarla por aguas no del todo tranquilas. La vida consagrada como hemos bien ya subrayado a lo largo de este libro, no pasa por momentos dif?ciles y sufre tambi?n de las dudas, las inseguridades y los apuros y aprietos por los que est? pasando la Iglesia. No en vano, Jospeh Ratzinger en sus intervenciones al s?nodo de la vida consagrada, clarificando la palabra profec?a como adjetivo que pretend?a calificar toda la actividad de la vida consagrada, parece traer a colaci?n las dificultades que experimenta la vida consagrada por permanecer fiel a su identidad. Una identidad que en muchas ocasiones se dispersa en el secularismo, la actividad de agitaci?n pol?tica, el servicio social sin una visi?n sobrenatural.

El primer saludo se presenta por tanto como la ocasi?n ideal no de reprensi?n, sino de invitaci?n a ser lo que se tiene que ser, a tomar conciencia del momento en el que se vive y a poner la mirada en el ideal que se quiere alcanzar. Ideal por cierto que no viene inspirado por ning?n te?logo o profeta de la vida consagrada, sino por el mismo fundador de la vida consagrada, por Cristo. Este ideal es el de seguir m?s de cerca las huellas de Cristo. Este seguimiento es el que permite a la vida consagrada el poder tener a Dios como amigo, como el Otro con el que me puedo confrontar, con el que puedo dialogar, el que me permite salir de m? mismo para entrar en la dimensi?n de su presencia.

Frente al ambiente demoledor del laicismo que pretende arrinconar a Dios en la esfera del privado, la vida consagrada se presenta como un estilo de vida que hace presente a Dios por su mismo estilo de vida, sin arengas ni manifestaciones, sin discursos ni brillantes exposiciones de alta teolog?a. Es con la vida misma con la que los religiosos y las religiosas demuestran que Dios existe y que toda su vida gira en torno a ?l. Por ello, Benedicto XVI no duda en definir la vida consagrada en esta homil?a, sobre todo como una vida de testimonio, una vida en la que m?s que hacer o decir, se es testigo de algo que se ha experimentado, que se ha vivido y que se sigue viviendo. Este testimonio no es sino el de saber que Dios existe y que se tiene conciencia de que se ha sido llamado por ?l. Es lo que el Papa, no sin unas pinceladas po?ticas define como la presencia transfigurante de Dios. Los consagrados ser?n entonces aquellos que viven todos los d?as esta presencia de Dios. Y no s?lo desde un punto de vista contemplativo, sino desde un punto de vista activo, ya que esa presencia de Dios debe ser transfigurante. Es por tanto una vida basada s? en la contemplaci?n pero que no se queda simplemente en la contemplaci?n. Dicha contemplaci?n no deja indiferente al hombre, sino que lo transforma, lo transfigura.

La persona consagrada, por su estilo de vida se convierte en un testigo, en un espectador activo y pasivo de esa presencia transfigurante de Dios. Pasivo, porque no deja de maravillarse al contemplar la acci?n de Dios en los acontecimientos, en las almas, en el devenir del mundo, en su misma alma. Y testigo activo, porque al darse cuenta de la acci?n de Dios en el mundo, en las almas y en s? mismo, se pone a disposici?n de Dios para colaborar en su obra transfigurante. Para ser un verdadero testigo de esta presencia de Dios y colaborar as? en la obra transfigurante, la persona consagrada deber? vivir plenamente para Dios. Sin anteponer nada al amor de Cristo.


Quaerere Deum: no anteponer nada al amor de Cristo.
En el discurso del Santo Padre Benedicto XVI a las personas consagradas presentes en la di?cesis de Roma el s?bado 10 de diciembre de 2005, Benedicto XVI no las llama por un nombre en espec?fico, pero se refiere a ellas con unas palabras que son todo un programa de vida y que encierran toda una visi?n que el Papa tiene de la vida consagrada.

Es la primera vez que el Sumo Pont?fice tiene un encuentro exclusivamente dedicado a la vida consagrada. Si bien es cierto que el 25 de julio de ese a?o hab?a dedicado una peque?a intervenci?n a recalcar la importancia de la vida consagrada en el discurso a los sacerdotes de la di?cesis de Aosta en la iglesia parroquial de Introd 5 y que el 27 de septiembre tambi?n del a?o 2005 hab?a escrito una carta a mons. Franc Rod? con ocasi?n de la Asamblea plenaria de la Congregaci?n para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apost?lica 6, no hab?a tenido la oportunidad de tener un encuentro dedicado en forma ?ntegra a las personas consagradas. La presencia de innumerables religiosos, religiosas y personas consagradas que por diversos motivos pasan una temporada de su existencia en Roma 7, le ha brindado la posibilidad de dirigirles una palabra, casi en representaci?n de todos los religiosos y religiosas esparcidos por el mundo.

En conexi?n con el saludo que hab?a dedicado en su homil?a de inicio de ministerio petrino a todas las personas consagradas, Benedicto XVI lanza a ellas la f?rmula para ser testigos de la presencia transfigurante de Dios. Se es testigo de un acontecimiento o de una persona si se presencia dicho acontecimiento o se frecuenta dicha persona. En el caso de las personas consagradas el ser testigos de la presencia transfigurante de Dios requiere el presenciar el acontecimiento por excelencia del cristianismo que es la venida de Cristo a este mundo -el misterio de la Encarnaci?n- y por otro lado el frecuentar a Dios en la persona de Cristo. Para ello el Papa Benedicto XVI no duda en definir el medio adecuado para que las personas consagradas sean verdaderos testigos de la presencia de Dios en el mundo. Se trata de una caracter?stica de la vida consagrada, ya se?alada por Benedetto di Norcia (San Benito) quien hab?a caracterizado la vida consagrada como ?el no anteponer nada al amor de Cristo.? 8 He aqu? el programa que a vida consagrada debe seguir si en verdad quiere llegar a ser testigos de la presencia de Dios en el mundo. ?En efecto, la vida consagrada, desde sus or?genes, se ha caracterizado por su sed de Dios: quaerere Deum. Por tanto, vuestro anhelo primero y supremo debe ser testimoniar que es necesario escuchar y amar a Dios con todo el coraz?n, con toda el alma y con todas las fuerzas, antes que a cualquier otra persona o cosa. Este primado de Dios es de suma importancia precisamente en nuestro tiempo, en el que hay una gran ausencia de Dios. No teng?is miedo de presentaros, incluso de forma visible, como personas consagradas, y tratad de manifestar siempre vuestra pertenencia a Cristo, el tesoro escondido por el que lo hab?is dejado todo. Haced vuestro el conocido lema que resum?a el programa de san Benito: "No anteponer nada al amor de Cristo".? 9

Papa Benedicto XVI pone en guardia a las personas consagradas contra las asechanzas del mundo que de alguna manera se oponen a esta presencia de Dios y que pueden infiltrarse en la mentalidad y en la vivencia de la vida consagrada. Es por tanto todo un programa de vida que propone a las personas consagradas, sintetizadas en esas palabras del Pr?logo de la Regla de San Benito.

La claridad pedag?gica y la sencillez de esp?ritu con la que el Papa hace ver a las personas consagradas cu?l es la esencia de su consagraci?n y la forma en que pueden llevarla a su plenitud, deja entrever la importancia que Benedicto XVI est? dando a la dimensi?n espiritual de la vida consagrada. No es ajeno a los problemas que atacan a la vida consagrada. Su carta a la Asamblea plenaria de la Congregaci?n para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apost?lica del 27.9.2005 deja entrever la conciencia de los momentos dif?ciles que deben afrontar quienes quieran vivir con fidelidad su consagraci?n a Dios, pero sabe muy bien que no es en los medios externos en d?nde se puede encontrar la soluci?n a dichos problemas. A trav?s de una s?lida formaci?n espiritual que se concreta en el cumplimiento de la voluntad de Dios, fundamentada en el mismo amor a Dios, podr? encontrar la vida consagrada los medios necesarios para responder a las dificultades que se le presentan.

No hay que dar por descontado en este discurso a los religiosos y a las religiosas presentes en la di?cesis de Roma la inminente aparici?n de la primera carta enc?clica del Papa Deus caritas est. En ella el Papa afirma la primac?a del amor en la vida de la Iglesia10 , pero s?lo a partir del encuentro con Cristo: ?De este modo se ve que es posible el amor al pr?jimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jes?s. Consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo tambi?n a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto s?lo puede llevarse a cabo a partir del encuentro ?ntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comuni?n de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya s?lo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo. Su amigo es mi amigo.? Por ello la primac?a del amor es para Benedicto XVI el fulcro que debe mover a toda persona consagrada. Y este amor se consigue s?lo cuando se encuentra a Dios, se vive de su presencia y no se antepone nada a su amor.


Ser totalmente de Cristo?
Un discurso debe ser interpretado de acuerdo al contexto en el que se pronuncia y al auditorio al que se le habla. El 22 de mayo de 2006 Benedicto XVI quiso reunirse, mediante invitaci?n expresa girada por la Congregaci?n para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apost?lica con todos los superiores y superioras mayores de las congregaciones de derecho pontificio. La intenci?n primera era la de que asistiesen el consejo general de cada una de las congregaciones. Con el paso del tiempo se consider? m?s oportuno que s?lo asistiesen a dicha reuni?n el superior(a) general y su vicario(a). Era por tanto una reuni?n en d?nde se deber?an tratar temas de importancia trascendental para la vida de las congregaciones religiosas, pues la presencia de las m?s altas autoridades citadas por quien detenta la autoridad suprema en la Iglesia as? lo ameritaba.

El contexto del discurso se centraba en la situaci?n de la vida consagrada y en algunas indicaciones que pudiesen ayudar a la vida consagrada a afrontar dichos problemas y dificultades. ?Il Papa ha voluto che l?incontro con i responsabili del governo di tali istituzioni fosse contrassegnato da una duplice nota. L?incontro ? stato, infatti, da una parte, una sincera e paterna manifestazione ?di incoraggiamento e di conforto?; ma, dall?altra, ? stato anche l?espressione di un richiamo al senso di responsabilit?.? 12 No en vano el Papa en una parte de su discurso recuerda a las personas que est?n constituidos en autoridad lo siguiente: ?Hacen falta opciones valientes, tanto a nivel personal como comunitario, que impriman una nueva disciplina en la vida de las personas consagradas y las lleven a redescubrir la dimensi?n totalizante de la sequela Christi. Hacen falta opciones valientes, tanto a nivel personal como comunitario, que impriman una nueva disciplina en la vida de las personas consagradas y las lleven a redescubrir la dimensi?n totalizante de la sequela Christi.? 13

Una de las ra?ces de las dificultades que atraviesa la vida consagrada es sin duda la mentalidad secularizada que se ha infiltrado incluso en la misma vida consagrada. En el convenio tenido precisamente dos d?as antes al encuentro con el Papa, Mons. Franc Rod? recordaba: ?Il secondo pericolo, quello dei sadducei, ? il malinteso liberistico che tende di avvicinare la fede al mondo, sfrondandola di ci? che al mondo pu? non piacere. Ma la fede non deve essere adattata allo schema di questo mondo, perch? ? troppo grande per essere costretta in questi angusti limiti, dal momento che credere ? appunto trascendere questi limiti.? 14

Frente a estos problemas el Papa no duda en recordar a la vida consagrada cual es su esencia y as?, nos encontramos con uno de los nombres m?s po?ticos y m?s reales con los que quiere definir a la vida consagrada. En sinton?a con la Regla de San Benito que define a las personas consagradas como las que no anteponen nada al amor de Cristo, como conclusi?n l?gica se desprende que la persona consagrada es aquella que pertenece al Se?or. Por tres veces el Papa en su discurso el Papa dice que los consagrados son los pertenecen al Se?or. Es una definici?n de un gran contenido teol?gico pero a la vez simple y f?cil de entender. Resume la esencia de la vida consagrada ? seguir a Cristo m?s de cerca hasta tener sus mismos sentimientos- y al mismo tiempo dicta un programa de vida que deben seguir las personas consagradas.

Es un lenguaje que nos recuerda la vehemencia y el cari?o con el que Pablo VI dedicaba su exhortaci?n apost?lica Evangelica testificatio15 a todas las personas consagradas, aconsej?ndolas paternalmente sobre las v?as que deb?an seguir para vivir plenamente la consagraci?n a partir de las indicaciones de la Perfectae caritatis. Incluso el esquema que sigue Benedicto XVI y el esquema de Evangelica testificatio es de un parecido asombroso. En ambos observamos una descripci?n de la realidad, seguido de una invitaci?n a vivir lo esencial de la vida consagrada, para despu?s terminar con las justas motivaciones, dando los medios adecuados para ello.

Y tanto Benedicto XVI como Pablo VI coinciden en sugerir la castidad como un medio privilegiado para pertenecer totalmente a Cristo. ?Solo l?amore di Dio ?bisogna ripeterlo- Chiapa in forma decisiva alla castit? religiosa (?). Virt? decisamente positiva, la castit? attesta l?amore preferenziale per il Signore (?). Essa (?) raggiunge, trasforma e penetra l?essere umano fin nel suo intimo, mediante una misteriosa somiglianza con il Cristo.? 16 Y Benedicto XVI no duda ensugerir la castidad consagrada coo el medio m?s adecuado para pertenecer totalmente a Cristo: ?Para pertenecer totalmente al Se?or, las personas consagradas abrazan un estilo de vida casto. La virginidad consagrada no se puede insertar en el marco de la l?gica de este mundo; es la m?s "irracional" de las paradojas cristianas y no a todos les es concedido entenderla y vivirla (cf. Mt 19, 11-12). Vivir una vida casta significa tambi?n renunciar a la necesidad de aparecer, asumir un estilo de vida sobrio y modesto.? 17

Benedicto XVI no teme usar el adjetivo totalmente, cuando se refiere a la pertenencia de Cristo, como un ant?doto frente al relativismo que campea incluso en la vida consagrada. ?Con la caduta delle ideologie e il trionfo del cosidetto <> che pone le opinioni al posto della verit? e propone il supermercato delle religioni come risposta al bisogno di spiritualit?, l?uomo, sempre pi? sbandato, aspira e va in cerca di un punto di riferimento preciso.? 18 El hombre, y m?s a?n el hombre que ha consagrado su vida a Cristo, busca un ancla, un punto firme a partir del cual construir su vida, especialmente en nuestro mundo en d?nde las certezas se hayan encubierta por la duda, el subjetivismo, la opini?n personal. Esas dudas se convierten en una forma de vida, en una cultura que penetra incluso la fe y la vida de las personas consagradas. Si no se tiene la certeza firme de pertenecer totalmente a Cristo, ?l no podr? inflamar las almas con su amor ni transformarlas con su belleza. Pertenecer totalmente al Se?or es un nombre y un programa de vida para toda persona consagrada.


Pioneros prof?ticos
Un nombre por lo dem?s innovador y audaz para la vida consagrada. Pero un nombre pensado para nuestros tiempos y las circunstancias que lo rodean.

En su discurso del 7 de mayo de 2007 dirigido a las Superioras generales reunidas en Roma para la asamblea internacional de la Uni?n internacional de Superioras generales (UISG) el Papa ha hablado magistralmente a una cierta tendencia que se da hoy d?a en la vida consagrada y que interpela no pocos espacios de la vida consagrada, especialmente la vida consagrada femenina. Si en una parte del Occidente, como bien pudiera ser la Europa, se asiste a la dram?tica situaci?n de religiosas que han perdido la esperanza en la vida consagrada y que simplemente sobreviven porque no tienen otra mejor opci?n de vida, que han perdido la ilusi?n y la frescura de su consagraci?n y s?lo esperan el momento de la muerte de la congregaci?n o de la suya propia, asistimos en otra parte del globo, especialmente en los pa?ses de Am?rica Latina, desde M?xico a Argentina, Brasil incluso, a un espect?culo totalmente contrario. Religiosas y comunidades enteras que se entregan con pasi?n e ilusi?n a una misi?n y un apostolado de evangelizaci?n, digno de encomio y semejante al celo misionero y a la frescura con que el fundador y las primeras comunidades de mujeres consagradas que siguieron al fundador vivieron y pusieron en marcha las primeras obras .19

En este ?ltimo caso hay mujeres consagradas, comunidades y congregaciones enteras que se dedican en forma casi exclusiva a la promoci?n social, dejando a un lado el estilo de vida consagrada que Cristo quiso para s? y para sus disc?pulos. Animadas por un genuino celo apost?lico y por la ayuda que pretenden brindar a sus hermanos flagelados por situaciones que en muchos casos claman al cielo, descuidan sin embargo la esencia de la consagraci?n. No se trata de contraponer la misi?n con la consagraci?n, pues bien sabemos que es un binomio inseparable, ya que la misi?n proviene de la consagraci?n. ?En efecto, antes que en las obras exteriores, la misi?n se lleva a cabo en el hacer presente a Cristo en el mundo mediante el testimonio personal. ?Este es el reto, ?ste es el quehacer principal de la vida consagrada! Cuanto m?s se deja conformar a Cristo, m?s lo hace presente y operante en el mundo para la salvaci?n de los hombres. Se puede decir por tanto que la persona consagrada est? ? en misi?n ? en virtud de su misma consagraci?n, manifestada seg?n el proyecto del propio Instituto.? 20

La asamblea internacional de la Uni?n internacional de Superioras generales (UISG) hab?a identificado algunas urgencias apost?licas que deben ser afrontadas por las mujeres consagradas. El Papa toma tambi?n conciencia de dichas urgencias pero plantea un forma de afrontarlas totalmente inusitada en el contexto de la asamblea. La de estar unidas a Cristo para dar una respuesta a dichas necesidades: ?A menudo se trata de recorrer senderos misioneros y espirituales inexplorados, pero manteniendo siempre muy firme la relaci?n interior con Cristo, pues s?lo de esta uni?n brota y se alimenta el papel "prof?tico" de vuestra misi?n, que consiste en el "anuncio del reino de los cielos", anuncio indispensable en todos los tiempos y sociedades.? 21

Esta uni?n con Cristo, que va en sinton?a con sus discursos anteriores sobre lo que debe ser la vida consagrada, no anteponiendo nada al amor de Cristo y teni?ndolo a ?l como ?nica pertenencia, debe desembocar en la misi?n. La persona consagrada no debe ser ajena a los males de este mundo, pero a diferencia de un voluntario o un trabajador social no busca la soluci?n material o humana del problema, sino que quiere hacer presente el reino de los cielos en dicho problema. No es un espiritualismo vano que se olvida de la situaci?n concreta. Es antes que nada amar al pr?jimo con el coraz?n de Dios, no s?lo con un coraz?n humano .22

Y en este sentido los fundadores son ejemplos preclaros de este binomio que forma una unidad indivisible en el alma de todo consagrado. Los fundadores no fueron ajenos a las necesidades de sus tiempos. Al contrario, fueron muchas veces los primeros en resolver esos problemas. Recordemos por ejemplo los tiempos en que era imposible pensar en que una mujer frecuentase las aulas escolares o en los miles de inmigrantes en diversas tierras a los que nadie tend?a una mano. Los fundadores fueron los primeros ?pioneros- en presentar a estas realidades no s?lo una soluci?n humana, sino que hicieron presente a estas realidades, el reino de los Cielos, convirti?ndose de esa manera en profetas. Por ello bien puede llam?rseles pioneros prof?ticos, porque fueron los primeros en dar a conocer a realidades emergentes el reino de los Cielos.

Con este apelativo Benedicto XVI quiere invitar a todas las personas consagradas a imitar a los fundadores en su misi?n de ser portadores del reino de los Cielos a los retos que interpelan a la vida consagrada. ?Por tanto, no caig?is nunca en la tentaci?n de alejaros de la intimidad con vuestro Esposo celestial, dej?ndolos arrastrar excesivamente por los intereses y los problemas de la vida diaria. Los fundadores y las fundadoras de vuestros institutos pudieron ser "pioneros prof?ticos" en la Iglesia porque nunca perdieron la viva conciencia de que estaban en el mundo pero no eran del mundo, como ense?? claramente Jes?s (cf. Jn 17, 14). Siguiendo su ejemplo, se esforzaron por comunicar con palabras y obras concretas el amor de Dios a trav?s de la entrega total de s? mismos, manteniendo siempre la mirada y el coraz?n fijos en ?l.? 23


Sois servidores y servidoras de la misi?n de Jesucristo.
A cuatro meses del discurso tenido a las Superiores generales de la Uni?n internacional de Superioras Generales (UISG) reunidas en su asamblea internacional, Benedicto XVI peregrina en Austria con ocasi?n del 850? aniversario de la fundaci?n del santuario de Mariazell. Es precisamente en este santuario en d?nde el Santo Padre se dirige los sacerdotes, religiosos y religiosas presentes con un nombre que no deja de ser significativo. Los llama servidores de la misi?n de Jesucristo.

En una Europa que cada vez se cierra m?s en s? misma 24, en d?nde la fe parece desaparecer o aparece cansada o mortecina en las mismas personas consagradas 25, Benedicto XVI no duda en lanzar un llamado a las personas consagradas para recordarles que como consagrados son personas siempre en misi?n. Y esta misi?n no es otra que la misma misi?n de Jesucristo. Es ?sta una visi?n de largo alcance pues frente a la soledad en la que muchos consagrados viven en Europa, soledad de fe al no ver correspondida su entrega de vida con frutos palpables, el Papa quiere insistir en la esencia de la misi?n de los consagrados, que no es otra que la misi?n de Jesucristo. La esencia de esta misi?n se encuentra en el seguimiento de Cristo. Nadie comparte una misi?n si antes no ha sido llamado y no ha dado una respuesta a dicho llamado. Por ello el Papa indirectamente recuerda la importancia para las personas consagradas de recordar, de responder y de vivir siempre de acuerdo a dicha llamada. ?Del mismo modo que hace dos mil a?os Jes?s llam? a personas para que lo siguieran, tambi?n hoy muchos j?venes, chicos y chicas, tras escuchar su llamada, se ponen en camino, fascinados por ?l e impulsados por el deseo de dedicar su vida al servicio de la Iglesia, entreg?ndola para ayudar a los hombres. Tienen la valent?a de seguir a Cristo y quieren ser sus testigos. De hecho, la vida en el seguimiento de Cristo es una empresa arriesgada, porque siempre nos acecha la amenaza del pecado, de la falta de libertad y de la defecci?n. Por eso, todos necesitamos su gracia, que Mar?a recibi? en plenitud. Aprendamos a mirar siempre, como Mar?a, a Cristo, tom?ndolo a ?l como criterio de medida; as? podremos participar en la misi?n universal de salvaci?n de la Iglesia, cuya Cabeza es ?l.? 26

La misi?n de Jesucristo viene definida como el anuncio y la edificaci?n del reino de los Cielos. Nuevamente Benedicto XVI hace notar a las personas consagradas que el centro de toda consagraci?n gravita en la parte espiritual. Si bien no olvida que este anuncio y edificaci?n del reino de los Cielos se concreta de distintas maneras en esta tierra, no olvida que el punto central de la misi?n de Cristo y por ende de toda persona consagrada, no es la edificaci?n social del mundo, sino el mensaje de la buena nueva que ha tra?do Cristo a la tierra. ?El centro de la misi?n de Jesucristo y de todos los cristianos es el anuncio del reino de Dios? 27 , que se concreta ?cuando Dios vive en nosotros y nosotros llevamos a Dios al mundo.? 28

Resulta curioso ver la forma en que Benedicto XVI se?ala las formas concretas de este anuncio y de esta edificaci?n del reino de los Cielos. Es un anuncio y un trabajo que no deja descubierto ning?n campo del quehacer humano, una inserci?n en todos los niveles de la cultura, dejando ver que lo importante no es el campo en cuanto tal sino la intenci?n que se tiene para anunciar el reino de los Cielos en todas las facetas del quehacer humano. De esta forma lanza a los consagrados, y especialmente a los consagrados que viven y trabajan en Europa, a la hermosa tarea de penetrar todas las actividades humanas del mensaje del evangelio, edificando de esa manera el reino de los Cielos. El nombre por tanto de servidores y servidoras de la misi?n de Jesucristo es una invitaci?n a la esperanza. ?El Se?or llama a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas y a los laicos a entrar en el mundo, en su realidad compleja, para cooperar all? a la edificaci?n del reino de Dios. Lo hacen de muchas y muy diferentes maneras: con el anuncio, con la edificaci?n de la comunidad, con los diversos ministerios pastorales, con el amor concreto y con la caridad vivida, con la investigaci?n y con la ciencia realizadas con esp?ritu apost?lico, con el di?logo con la cultura de su entorno, con la promoci?n de la justicia querida por Dios y, en no menor medida, con la contemplaci?n silenciosa del Dios trino y rindi?ndole una alabanza comunitaria.? 29


NOTAS

1 ?Por los votos, o por otros sagrados v?nculos an?logos a ellos a su manera, se obliga el fiel cristiano a la pr?ctica de los tres consejos evang?licos antes citados, entreg?ndose totalmente al servicio de Dios sumamente amado, en una entrega que crea en ?l una especial relaci?n con el servicio y la gloria de Dios. Ya por el bautismo hab?a muerto el pecado y se hab?a consagrado a Dios; ahora, para conseguir un fruto m?s abundante de la gracia bautismal trata de liberarse, por la profesi?n de los consejos evang?licos en la Iglesia, de los impedimentos que podr?an apartarle del fervor de la caridad y de la perfecci?n del culto divino, y se consagra m?s ?ntimamente al divino servicio.? Concilio Vaticano II, Constituci?n dogm?tica Lumen gentium, 21.11.1964, n. 44.
2 Battista Mondin, Antropologia filosofica, EDB, Bologna, 2000, p.187.
3 Jes?s, en hebreo Yehosu?a quiere decir Yahv? salva.
4 Benedicto XVI, Homil?as, 24.4.2005.
5 Benedicto XVI, Discursos, 25.7.2005.
6 Benedicto XVI, Carta, 27.9.2005.
7 ?Il 10 dicembre 2005, Benedetto XVI ha pronunciato nell?aula Paolo VI un discorso in occasione dell?udienza concessa a tutte le persona consacrate che vivono a Roma. L?idea dell?incontro, nata nell?ambito della diocesi di Roma, era stata appoggiata dai rappresentanti dell?Unione delle Superiore Maggiori d?Italia (USMI) e della Conferenza Italiana dei Superiori Maggiori (CISM).? ?ngel Pardilla, Il Cristo della formazione, Manuale biblico e teologico di formazione alla vita religiosa, Libreria Editrice Vaticana, Citt? del Vaticano 2009, p. 430.
8 Benedetto, Prologo, Libreria Editrice Vaticana, Citt? del Vaticano 2002, p. 27.
9 Benedicto XVI, Discursos, 10.12.2005.
10 ?La naturaleza ?ntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebraci?n de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra. Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que tambi?n se podr?a dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestaci?n irrenunciable de su propia esencia.? Benedicto XVI, Carta enc?clica Deus caritas est, 25.12.2005, n. 25a.
11 Ib?dem., n. 18.
12 ?ngel Pardilla, Il Cristo della formazione, Manuale biblico e teologico di formazione alla vita religiosa, Libreria Editrice Vaticana, Citt? del Vaticano 2009, p. 442.
13 Benedicto XVI, Discursos, 22.5.2006
14 Franc Rod?, La spinta che la Chiesa si aspetta della Vita Consacrata in German S?nchez (Ed), Duc in altum! Atti del Convegno, Edizioni Art, Roma 2007, p. 95
15 Pablo VI, Esortazione apostolica Evangelica testificatio, 29.6.1971.
16 Ib?dem., n.13.
17 Benedicto XVI, Discursos, 22.5.2006.
18 Arnoldo Piga, L?incontro con Cristo, pienezza di ogni vocazione, in Rivista de vita spirituale, Anno LVII, Marzo Aprile 2003, Fascicolo II, p.194.
19 ?De este modo, si en algunas regiones de la tierra los Institutos de vida consagrada parece que atraviesan un momento de dificultad, en otras prosperan con sorprendente vigor, mostrando que la opci?n de total entrega a Dios en Cristo no es incompatible con la cultura y la historia de cada pueblo.? Juan Pablo II, Exhortaci?n apost?lica postsinodal Vita consecrata, 25.3.1996, n. 2.
20 Ib?dem., n. 72.
21 Benedicto XVI, Discursos,7.5.2007.
22 ?De este modo se ve que es posible el amor al pr?jimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jes?s. Consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo tambi?n a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto s?lo puede llevarse a cabo a partir del encuentro ?ntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comuni?n de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya s?lo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo. Su amigo es mi amigo. M?s all? de la apariencia exterior del otro descubro su anhelo interior de un gesto de amor, de atenci?n, que no le hago llegar solamente a trav?s de las organizaciones encargadas de ello, y acept?ndolo tal vez por exigencias pol?ticas. Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho m?s que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que ?l necesita. En esto se manifiesta la imprescindible interacci?n entre amor a Dios y amor al pr?jimo, de la que habla con tanta insistencia la Primera carta de Juan. Si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podr? ver siempre en el pr?jimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en ?l la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atenci?n al otro, queriendo ser s?lo ? piadoso ? y cumplir con mis ? deberes religiosos ?, se marchita tambi?n la relaci?n con Dios. Ser? ?nicamente una relaci?n ? correcta ?, pero sin amor. S?lo mi disponibilidad para ayudar al pr?jimo, para manifestarle amor, me hace sensible tambi?n ante Dios. S?lo el servicio al pr?jimo abre mis ojos a lo que Dios hace por m? y a lo mucho que me ama.? Benedicto XVI, Carta enc?clica Deus caritas est, 25.12.2005, n. 18
23 Ib?dem., n. 72.
24 Benedicto XVI, Discursos,7.5.2007.
25 ?De este modo se ve que es posible el amor al pr?jimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jes?s. Consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo tambi?n a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto s?lo puede llevarse a cabo a partir del encuentro ?ntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comuni?n de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya s?lo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo. Su amigo es mi amigo. M?s all? de la apariencia exterior del otro descubro su anhelo interior de un gesto de amor, de atenci?n, que no le hago llegar solamente a trav?s de las organizaciones encargadas de ello, y acept?ndolo tal vez por exigencias pol?ticas. Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho m?s que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que ?l necesita. En esto se manifiesta la imprescindible interacci?n entre amor a Dios y amor al pr?jimo, de la que habla con tanta insistencia la Primera carta de Juan. Si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podr? ver siempre en el pr?jimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en ?l la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atenci?n al otro, queriendo ser s?lo ? piadoso ? y cumplir con mis ? deberes religiosos ?, se marchita tambi?n la relaci?n con Dios. Ser? ?nicamente una relaci?n ? correcta ?, pero sin amor. S?lo mi disponibilidad para ayudar al pr?jimo, para manifestarle amor, me hace sensible tambi?n ante Dios. S?lo el servicio al pr?jimo abre mis ojos a lo que Dios hace por m? y a lo mucho que me ama.? Benedicto XVI, Carta enc?clica Deus caritas est, 25.12.2005, n. 18
26 Benedicto XVI, Discursos,7.5.2007.
27 ?Por fin, la tendencia de la sociedad europea a encerrarse en s? misma se debe contrarrestar con la disponibilidad de las personas consagradas a continuar la obra de evangelizaci?n en otros Continentes, a pesar de la disminuci?n num?rica que se observa en algunos Institutos.? Juan Pablo II, Exhortaci?n apost?lica postsinodal Ecclesia in Europa, 28.6.2003, n. 38.
28 ?Per quanto riguarda gli Ordini e le Congregazioni con una lunga tradizione nella Chiesa, non si pu? non notare, come voi stessi avete sottolineato, che negli ultimi decenni hanno attraversato quasi tutti - quelli maschili come quelli femminili - una difficile crisi dovuta all?invecchiamento dei membri, a una pi? o meno accentuata diminuzione delle vocazioni, e talora anche a una "stanchezza" spirituale e carismatica. Questa crisi, in certi casi, si ? fatta persino preoccupante.? Benedetto XVI, Discorsi, 18.2.2008.
29 Benedicto XVI, Discursos, 8.9.2007.
30 Ib?dem.
31 Ib?dem.
32 Ib?dem.

Publicado por mario.web @ 13:30
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