Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
?Est? en las manos de los empresarios la posibilidad del cambio mundial?, ?es posible que su contribuci?n ofrezca un mundo m?s humano, justo y solidario? El P. Fernando Montes S. J. nos ofrece sus respuestas.
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Empresarios son claves para construir un mundo mejor
Empresarios son claves para construir un mundo mejor
La Iglesia no puede alejarse de los empresarios porque ellos tambi?n son hijos de Dios y su aporte es clave para construir un mundo mejor; por su parte los empresarios no pueden alejarse de la Iglesia porque su fe es important?sima para desarrollar en plenitud y humanamente su misi?n empresarial.

La Iglesia los ha reunido hoy d?a, porque sabe que entre ustedes y Ella no deber?a existir separaci?n y porque los necesita para una tarea urgente que es hacer un Chile m?s grande, m?s fraternal, m?s justo y m?s humano.

Es casi imposible un progreso s?lido si se quieren recuperar las inversiones a corto plazo sin preocuparse de las consecuencias sociales, ?ticas, ecol?gicas y t?cnicas que eso tiene.

La fe ayuda a agrandar los horizontes de la vida humana. Ella puede ampliar nuestra visi?n para no quedar prisioneros del momento o del juego inmediato del mercado. Es bueno recordar esto cuando el mercado y la competencia regulan muchas decisiones.
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Cuando el hombre olvida a Dios el mercado se ensucia, la competencia se hace desleal, tramposa e inhumana. Nosotros no queremos eso para nuestra Patria.

La mirada a largo plazo no s?lo nos pide tener en cuenta la ?tica, nos pide tambi?n cuidar nuestra objetividad. La verdad no es un campo de batalla.. en torno a ella tenemos que concertarnos, sabiendo que todos tienen algo que aportar, que a?n los m?s errados tienen siempre una parcela de esa verdad. Esto impide los falsos apasionamientos, las exclusiones y hace posible el di?logo fecundo. Para un cristiano s?lo Dios es el absoluto y eso permite mirar a todas las cosas y las ideolog?as en su recta perspectiva. En este contexto, un cristiano empresario debe ser un hombre serio en su an?lisis.

Se dice que hemos entrado en un mundo de lo pragm?tico, pero si uno mira las cosas con atenci?n, descubre que eso no es verdad. Basta leer los diarios y observaremos c?mo la gente juzga a partir de sus intereses, m?s que ateni?ndose a la realidad objetiva.

Un cristiano tiene que ser capaz de mirar y de decir las cosas por su nombre. Debe ser objetivo sin dejarse llevar por las pasiones que produce la coyuntura y que nos quitan la libertad.

Al leer la informaci?n econ?mica me impacta lo poco serio que somos en Chile, a pesar de que procuramos emplear un lenguaje aparentemente cient?fico. La gente juzga seg?n el ?ngulo pol?tico de su mirada. La misma gente cambia sus juicios si se encuentra en el gobierno o en la oposici?n. Es muy dif?cil construir una sociedad sana con esa actitud. Por eso, como cristianos que queremos hacer un aporte importante a nuestra sociedad, debemos procurar ser profunda y seriamente objetivos. La verdad nos hace libres y, si no se usa para descalificar a otros, hace posible el progreso en fraternidad. Un progreso que no sea ef?mero.

Nos corresponde a los cristianos demostrar, con hechos, que la lucha por intereses individualistas no es un camino adecuado para mejorar y modernizar la sociedad. Pero si s?lo lo decimos de palabra, mientras en los hechos continuamos generando una sociedad completamente dividida, estamos, tal vez inconscientemente, imponiendo la lucha de intereses individualistas. De ah? que debamos esforzarnos para que en Chile se construya una sociedad donde la separaci?n y la divisi?n, donde la desigualdad flagrante de oportunidades desaparezca.

No puede surgir una econom?a moderna en una sociedad dividida. Si no se rompe ese muro, si no existe una participaci?n genuina de todas las partes que intervienen en los procesos productivos nunca podr? haber un masivo desarrollo humano y laboral, sano y responsable. No podr? existir un Chile arm?nico.

La modernidad supone echar abajo los muros. Supone, entre otras cosas, capacitar verdaderamente a la fuerza de trabajo. Es imprescindible que la capacitaci?n se extienda y llegue a todos los niveles laborales, porque es una de las formas de ir destruyendo ese muro de separaci?n que socava la sociedad por dentro.

Por ideolog?a, el siglo XX nos hizo medir todo su desarrollo en d?lares. Ciertamente es ?ste un valor muy indicativo, permite cuantificar la producci?n y comparar econom?a, pero es parcial.

Tarde o temprano, tendremos que decirle al mundo que ojal? podamos producir lo m?s posible, pero que el verdadero desarrollo es la calidad del hombre y de la vida humana. ?De qu? le sirve al hombre tener muchos d?lares, si no es capaz de proporcionar felicidad? Se necesita, por lo tanto, inventar una empresa que produzca mucho, tecnificada y moderna, pero que sea capaz de hacer cada vez m?s humanos a los que en ella trabajan. S? que esta tarea es un desaf?o dif?cil en nuestro mundo actual.

Hoy hemos escuchado un llamado muy profundo del Se?or, que nos desaf?a como cristianos a no ocultar el talento que hemos recibido. No podemos quedarnos en mutuas recriminaciones y encerrados en el pasado. Es tarea dif?cil, pues hay que borrar malas experiencias del pasado; extirpar temores y romper muchos prejuicios, entre ellos, prejuicios contra la Iglesia. Por eso necesitamos pedirle a Dios que nos ayude. Y apoyarnos entre todos para ser fieles a las exigencias de nuestra fe.

Termino transmiti?ndoles el ruego de la Iglesia para que la ayuden a romper la separaci?n existente entre empresarios y el mensaje de Cristo. Ha habido errores de la Iglesia, tambi?n dificultades y Ella no sabe c?mo llegar al mundo empresarial".

"Ustedes son la Iglesia...Por eso est?n llamados a so?ar e inventar una respuesta".



*Extractos del discurso pronunciado en la ceremonia de env?o de los animadores de la Misi?n Empresarial, 1991.

Publicado por mario.web @ 14:02
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