Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
Jorge Enrique M?jica entrevista a Miguel Aranguren quien narra la vida de una familia que sufri? el odio de la masoner?a y los anticlericales. Publicado por La Esfera de los Libros, se ha convertido en uno de los fen?menos editoriales del a?o
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?La hija del ministro?, una novela de amor que narra los martirios en la Espa?a republicana
?La hija del ministro?, una novela de amor que narra los martirios en la Espa?a republicana
Muchos tienen fresca en la memoria la trama de ?La sangre del pel?cano? (Ed. LibrosLibres), en la que Miguel Aranguren no tuvo empacho en enfrentarse al mismo demonio a la hora de firmar un thriller policiaco que hac?a justicia a la labor de la Iglesia en la defensa de la verdad.

El mismo autor nos sorprende ahora con ?La hija del ministro? (La Esfera de los Libros), una novela coral muy ambiciosa, ambientada en el Madrid de las cuatro primeras d?cadas del siglo XX, una ciudad convulsionada por el fin de la monarqu?a y el advenimiento de una rep?blica que, por justificar y alentar la persecuci?n religiosa, condujo a Espa?a a una doloros?sima guerra fratricida.

Despu?s de leer ?La hija del ministro?, el lector llega a la conclusi?n de que Aranguren ha conseguido convertir a cada uno de los miembros de la familia de Pablo Bossana, duque del Paran?, ministro en los dos ?ltimos gobiernos de Alfonso XIII, en entra?ables personajes de ficci?n. Especialmente a su hija Elvira, en quien recae el peso de la trama. A trav?s de ella conocemos un tiempo de impunidad para quienes alentaron el odio religioso, en el que, al mismo tiempo, brill? el hero?smo de tantos hombres y mujeres capaces de proclamar su fe hasta el ?ltimo momento. ?La hija del ministro? tambi?n hace justicia a la capacidad de perd?n por parte de quienes pasaron p?gina tras el brutal asesinato de sus seres queridos. Elvira Bossana es el hilo conductor de una de las ?pocas m?s fecundas en testimonios de martirio, tal y como han venido proclamando los ?ltimos Papas.

--Jorge Enrique M?jica: ?C?mo surgi? la idea de ?La hija del ministro?? ?C?mo fue enfrent?ndose a una trama tan amplia?

--Miguel Aranguren: Hace ocho o nueve a?os, barruntaba el deseo de escribir una novela sobre la familia, en la que cada uno de sus personajes pudiese contar, desde su propia experiencia, que en esta instituci?n el hombre desarrolla su humanidad, que la familia es el lugar al que siempre necesitamos volver. En todas las familias ?cuecen habas?; no buscaba una idealizaci?n de la familia sino una historia humana y veraz, con sus personajes admirables y aquellos repletos de limitaciones.

Entonces empec? a darle vueltas al escenario en el que deb?a situar mi novela. Decid? que una familia muestra toda la dimensi?n de su magnanimidad en tiempos de dolor. Y en la historia reciente de Espa?a no ha existido mayor dolor que el que padecieron tantas familias de bien a causa de una pol?tica exaltada y fatalmente conducida.

--Jorge Enrique M?jica: ?Se refiere al ocaso de la monarqu?a y la proclamaci?n de la II Rep?blica?

--Miguel Aranguren: En efecto. El ideal de una rep?blica es del todo leg?timo. El pueblo, por muchos motivos, puede decidir en un momento concreto que ha llegado la hora de prescindir de instituciones hist?ricas como la corona. Sin embargo, la experiencia espa?ola respecto a la rep?blica ha sido, en sus dos oportunidades, un completo desastre. En concreto, la II Rep?blica se aliment? de sedici?n y odio. Los l?deres republicanos equivocaron el objetivo de su sue?o: no buscaron construir un pa?s sino erradicar de ?l a sus monstruos imaginarios, en primer lugar a la Iglesia cat?lica. La rep?blica hizo todo lo posible por enterrar la cruz, al tiempo que procuraba ensamblar una religi?n civil que condujo a Espa?a a un completo desastre.

--Jorge Enrique M?jica: Por lo que va descubriendo el lector en ?La hija del ministro?, usted identifica una familia (numerosa, por cierto) en el final de una ?poca y el advenimiento de otra bien distinta.

--Miguel Aranguren: Los Bossana disfrutaban de un t?tulo nobiliario por su fidelidad a la monarqu?a. Para ellos la legitimidad de la corona no se sustentaba en que Alfonso XIII fuese un buen o un mal rey. Ve?an en ?l al representante de una dinast?a en la que identificaban muchas cosas: la historia del pa?s, la tradici?n cristiana, la unidad territorial? Es una fidelidad a prueba de disgustos (la amistad del padre de Elvira con don Alfonso no esconde las numerosas imprudencias del monarca). Cuando el duque del Paran? acepta una cartera ministerial en el ocaso del r?gimen, su hija Elvira se convierte en testigo privilegiado de los cambios que sufre el pa?s.

-- Jorge Enrique M?jica: ?Y de qu? forma ha resuelto su deseo de escribir sobre la familia, con una trama hist?rica tan concreta?

--Miguel Aranguren: La hu?da del rey muestra el devenir de la familia Bossana, desde las mieles de palacio a las hieles de la persecuci?n. Los espa?oles somos apasionados y en aquellos a?os lo demostramos con creces: Elvira es una adolescente que se acostumbra a los disparos, a las huelgas violentas, a los atentados terroristas, a la desaparici?n de familiares y amigos, a los cad?veres en las cunetas... Madrid, de alguna manera, se torna en la Roma de los primeros siglos, cuando vivir de acuerdo a la fe llegaba a castigarse no s?lo con la humillaci?n p?blica, sino con el terrible espect?culo del martirio. La familia del ministro Paran? lucha por la supervivencia, lo que implica actuaciones heroicas por algunos de sus miembros y tambi?n viles, ya que no fue f?cil para todos superar el miedo.

-- Jorge Enrique M?jica: Despu?s de las discusiones que se han vivido durante los ?ltimos meses en Espa?a sobre la ?memoria hist?rica?, ?es posible escribir sobre ese tiempo y, a la vez, mantenerse imparcial?

--Miguel Aranguren: No es f?cil, desde luego. Antes dec?a que rep?blica y monarqu?a son igual de leg?timos y en ?La hija del ministro? se retrata a republicanos confesos que, con los a?os, renegaron de aquel sistema que se hab?a convertido en una fuente de corrupci?n en el que medraron tantos masones. Tambi?n reflejo las heridas morales de algunos mon?rquicos que justificaban, en su pertenencia a una buena cuna, toda clase de tropel?as. Sin embargo, es imposible volver la cara al infierno en el que se convirti? Madrid. Un infierno en el que, por cierto, no dej? de brillar el amor: Elvira Bossana, por ejemplo, es capaz de disfrutar un intenso romance en una ciudad en la que los templos arden como teas. El hogar familiar se convertir? en un refugio en el que se esconden algunos cl?rigos a los que se ha dictado, con absoluta arbitrariedad, la expulsi?n de Espa?a despu?s de haber reducido a cenizas sus iglesias.

-- Jorge Enrique M?jica: Hablando de cl?rigos, en ?La hija del ministro? se suceden personajes secundarios que existieron en la realidad, incluso algunos sacerdotes.

<="" b="">Despu?s de haber estudiado a fondo aquellos a?os y de haber ?vivido? en ellos durante el tiempo de elaboraci?n de la novela, puedo asegurar que si los horrores se multiplicaron, tambi?n se multiplicaron los testimonios de santidad. Madrid fue una ciudad de santos y miserables. En las p?ginas de ?La hija del ministro? aparece, por ejemplo, el padre Rubio, un jesuita que asombra a la familia Bossana por su dedicaci?n a los m?s pobres, por su entrega al sacramento de la Penitencia o por su famoso don de bilocaci?n. No puedo dejar de anunciar que estuve presente en la ceremonia de su canonizaci?n, precisamente en el paseo de la Castellana por el que tantas veces camin?. Y es que hoy la Iglesia universal celebra el ejemplo y la intercesi?n del padre Rubio, como celebra la extensi?n del Opus Dei y la figura de san Josemar?a, que alg?n lector perspicaz puede imaginarse detr?s del padre Mariano Alb?s junto a los primeros miembros de la Obra, un pu?ado de universitarios que dedicaban las ma?anas de los domingos a atender, junto al Fundador, a los enfermos infecciosos del hospital del Rey. Isidoro Zorzano, por ejemplo -que se encuentra en proceso de beatificaci?n-, dar? un giro esperanzado al destino fatal de Ventura Ortu?o, el otro gran protagonista de la novela.

-- Jorge Enrique M?jica: Ventura Ortu?o, en efecto, secretario del ministro Bossana, vive un idilio con Elvira.

--Miguel Aranguren: Si hay algo que me conmueve del romance entre Elvira y Ventura, es que son capaces de jurarse amor eterno, con todas las consecuencias. Un amor que no podr? vencer ni la misma muerte. Un amor incondicionado a pesar del odio que barre Espa?a, de la distancia, de la guerra, de los a?os? Sin grandilocuencias, dos adolescentes nos ofrecen una aut?ntica lecci?n de c?mo el amor salva a los hombres del pozo de la barbarie. Adem?s, son dos novios que se respetan, que viven un amor limpio, que muestran que el noviazgo no es una utop?a en la que las pasiones tienen la ?ltima palabra.

-- Jorge Enrique M?jica: La novela, por ?ltimo, es capaz de mostrar una familia en la que la piedad religiosa forma parte de su paisaje natural. ?C?mo viven la fe los Bossana?

--Miguel Aranguren: La familia Bossana es cristiana, como la mayor?a de las familias espa?olas de aquella ?poca. R?en, charlan, lloran, se pelean, se perdonan, rezan, bailan, juegan, participan de los sacramentos? Quiero decir que no viven una fe impostada, como calzada a la fuerza, tal y como buena parte de la cultura actual cree identificar el catolicismo. La fe de los padres de Elvira es muy atractiva: se habla de Dios, se reza en familia, se cuenta con la Iglesia con la misma naturalidad que realizan las dem?s actividades cotidianas o extraordinarias de la vida. Algunos lectores me han confesado su conmoci?n, por ejemplo, al descubrir c?mo reaccionan los Bossana ante sucesos tan dolorosos como la muerte de un hijo, o c?mo festejan con alegr?a las fiestas navide?as, o c?mo se recogen en oraci?n ante determinadas circunstancias, o c?mo entrelazan lo divino y lo humano en cualquier charla, o c?mo el padre no abandona sus principios morales ante las inquinas pol?ticas y palaciegas. A fin de cuentas, la fe les ofrece muchas respuestas, incluso ante aquello que humanamente no tiene explicaci?n.

Visita la p?gina de Miguel Aranguren en:
www.miguelaranguren.com

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Publicado por mario.web @ 14:18
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