Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
Reflexiones previas a una estrategia de potenciaci?n de la lectura en la escuela realizada por Jos? Boza; adem?s profundiza en el impacto de los medios en la creaci?n de una cultura visual
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?Imagen contra palabra?
?Imagen contra palabra?
Tenemos un problema, desde hace algunos a?os, muchos docentes ?los que impartimos lengua y literatura, pero tambi?n todos los dem?s? venimos advirtiendo en nuestros alumnos algunas dificultades serias en los procesos de asimilaci?n de contenidos, en las t?cnicas de trabajo intelectual y aun en los planteamientos ?ticos y vitales: falta de estudio, dificultades de concentraci?n, pobreza expresiva oral y escrita, ortograf?a deficiente, incapacidad de s?ntesis, inmadurez lectora, ?tica fragmentaria e indiferenciada, pensamiento d?bil, etc...

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Es muy probable que las causas de esta situaci?n sean varias, complejas y de diversa naturaleza. Sin embargo, lo que es seguro es que entre ellas se halla la influencia de la hegemon?a de la imagen en la cultura contempor?nea a trav?s de diversos medios, pero, sobre todo, a trav?s de la televisi?n.

Nuestros alumnos no escriben, no leen y est?n expuestos, en cambio, a muchas horas de contemplaci?n de im?genes desde antes de empezar su escolarizaci?n. Ambos fen?menos ?bajos ?ndices de lectura, altos ?ndices de audiencia audiovisual? es m?s que posible que est?n relacionados. La imagen forma parte de su vida cotidiana desde muy diversos formatos (publicidad diversa en la calle, libros de iniciaci?n a la lectura, comics, cromos, revistas ilustradas, ...) pero son sin duda las pantallas (gamebooys, monitores de ordenador, videojuegos, v?deos, cine, tv...)el soporte al que nuestros alumnos dedican m?s tiempo; y entre ellas la reina es la del televisor, bien como veh?culo formal de alguna de las im?genes citadas, bien como transmisor de su propio contenido televisivo.

En otro lugar hemos puesto de manifiesto el misterioso proceso seg?n el cual ?la TV es, sin duda, el fen?meno audiovisual ?y ?cultural?- m?s importante del siglo XX y, sin embargo, resulta parad?jicamente invisible. Pasa desapercibida de tan evidente y continua que es su presencia entre nosotros?. (1)

Es preciso sacarla de su invisibilidad para reflexionar sobre su capacidad de impacto en el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos, en sus capacidades verbales, orales y escritas. Con estas l?neas no pretendemos sino recordar algo que puede parecer obvio, pero que, quiz? por eso, se olvida con frecuencia y que puede ayudarnos a comprender mejor parte del problema y empezar por tanto a buscar soluciones metodol?gicas tanto a nivel departamental como a nivel de Centro.

Un mundo feliz


?Divertirse hasta morir? titula Neil Postman un ensayo del que merece la pena reproducir algunas l?neas de su prefacio. Despu?s de afirmar que pasada la fecha de 1984 hemos respirado tranquilos al no ver cumplida la terrible profec?a de George Orwell, nos advierte : ? Hemos olvidado que al lado de la oscura visi?n de Orwell, hubo otra ?un poco m?s antigua, un poco menos conocida pero igualmente estremecedora? : El Mundo Feliz de Aldous Huxley. Al contrario de lo que se cree, incluso entre gente ilustrada, Huxley y Orwell no profetizaron la misma cosa. Orwell advierte que sobrevendr? sobre nosotros una opresi?n impuesta externamente. Mientras que en la visi?n de Huxley, ning?n Gran Hermano ser? necesario para privar a la gente de su historia, madurez y autonom?a. Tal y como ?l lo vio, la gente llegar? a amar su opresi?n, a adorar las tecnolog?as que deshacen sus capacidades para pensar.

Lo que Orwell tem?a era a aquellos que prohibir?an los libros; lo que temi? Huxley era que no hubiera ninguna raz?n para prohibir los libros, porque no habr?a nadie que quisiera leerlos. Orwell pens? que se nos privar?a de la informaci?n; Huxley que ser?a tan abundante que nos reducir?a a la pasividad y el ego?smo. Orwell profetiz? que la verdad nos ser?a ocultada; Huxley que ser?a ahogada en un mar de superficialidad. (...) Como dijo el propio Huxley en Un Mundo Feliz Revivido, los luchadores civiles y los racionalistas que est?n siempre alerta para oponerse a la tiran?a ?se equivocaron al no tomar en consideraci?n el apetito casi infinito del hombre por la diversi?n?. En 1984, a?ad?a Huxley, la gente era controlada mediante el dolor. En Un Mundo Feliz, lo era mediante el placer. En definitiva, mientras que Orwell temi? que aquello que odiamos ser?a nuestra ruina; Huxley temi? que nos arruinar?a lo que amamos.? (2)

Puede que para muchos la profec?a de Huxley y su recuerdo por parte de Postman no sea sino otra p?gina apocal?ptica de visionarios m?s o menos recalcitrantes. Sin embargo, a otros muchos nos parece extraordinariamente clarificadora su lectura en un momento en el que el Gran Hermano de 1984 se ha convertido en un programa de TV con doce millones de felices y satisfechos telespectadores.

El problema es el medio

?Todos los medios nos vapulean minuciosamente. Son tan penetrantes en sus consecuencias personales, pol?ticas, econ?micas, est?ticas, psicol?gicas, morales, ?ticas y sociales que no dejan parte alguna de nuestra persona intacta, inalterada, sin modificar. El medio es el masaje. Ninguna comprensi?n de un cambio social y cultural es posible cuando no se conoce la manera en que los medios funcionan como ambientes?. (3)

La exposici?n continuada a los medios audiovisuales, por las caracter?sticas esenciales de esos medios e independientemente de lo que en ellos veamos, constituye un ?ambiente? que nos afecta, como usuarios y como personas, en nuestra manera de ser y en nuestras capacidadades.

Quiz?s, una vez m?s, el ?rbol de los contenidos, no nos deja ver el bosque de la imagen. Es decir, nos preocupa la calidad est?tica o el valor ?tico de lo que miran nuestros alumnos y en cambio no tenemos en cuenta la cantidad de tiempo que dedican a ejercitar la mirada en detrimento del tiempo que deb?an dedicar a ejercitar el lenguaje por excelencia: el lenguaje verbal; ni tampoco los efectos que produce la preeminencia de uno y otro tipo de lenguaje en su proceso de aprendizaje y desarrollo.

Lenguaje visual, lenguaje verbal

?Dice Raimond Llull que todo cuanto se puede sentir por los cinco sentidos corporales, todo es maravilla; pero que como el hombre siente a menudo las cosas corporalmente, por esto no se maravilla; y que lo mismo sucede con las cosas espirituales que el hombre puede entender. As? pues, yo creo que la palabra es la maravilla mayor del mundo porque en ella se abrazan y confunden toda la maravilla corporal y toda la maravilla espiritual de nuestra naturaleza. Parece que la tierra use de todas sus fuerzas en llegar a producir el hombre como a m?s alto sentido de s? misma; y que el hombre use toda la fuerza de su ser en producir la palabra.? (4) Sirvan estas palabras del poeta catal?n Joan Maragall para introducirnos en el maravilloso mundo del lenguaje verbal hoy tan infravalorado.

Por otro lado, Giovanni Sartori en su provocador ensayo Homo Videns, la sociedad teledirigida, explica en su primer cap?tulo que ?lo que hace ?nico al homo sapiens es su capacidad simb?lica.(...) Y la capacidad simb?lica de los seres humanos se despliega en el lenguaje?. Y aunque el t?rmino se aplica a diferentes formas de expresi?n humana, ?el lenguaje esencial que de verdad caracteriza e instituye al hombre como animal simb?lico es el ?lenguaje-palabra?. (...) El hombre es un animal parlante, un animal loquax ?que continuamente est? hablando consigo mismo? (Cassirer, 1948, p?g. 47)(...) Y no s?lo el comunicar, sino tambi?n el pensar y el conocer que caracterizan al hombre como animal simb?lico se construyen en lenguaje y con el lenguaje? (5). Y a?ade que ?el pensar no necesita del ver? poniendo el ejemplo de ?c?mo un ciego no est? obstaculizado en su pensar por el hecho de no poder ver las cosas en las que piensa. A decir verdad, las cosas en las que pensamos no las ve ni siquiera el que puede ver: no son ?visibles?? (6).

Tambi?n la imagen es un elemento expresivo extraordinario que acompa?a al hombre desde su aparici?n prehist?rica como parte integrante de su naturaleza humana. Desde la pintura rupestre hasta la tecnolog?a digital, el ser humano ha utilizado la imagen ?imitando? y superando creativa y art?sticamente la realidad. Sin embargo, la omnipresencia de la televisi?n en la vida cotidiana y las caracter?sticas espec?ficas de este lenguaje visual convierten a este medio en un poderoso modelador casi hegem?nico de las personas.

Porque, como explica Joan Ferr?s, ?no producen los mismos efectos sensoriales y mentales las im?genes y las palabras. La televisi?n como ejercicio y como exceso no es s?lo negativa desde el punto de vista intelectual en el sentido de que el que la mira no hace nada o hace menos que el lector que lee, sino, sobre todo, en el sentido de que es una actividad radicalmente distinta de la lectura?(7). Veamos una relaci?n de oposiciones significativas que el mismo autor nos muestra:

?Del lenguaje verbal se ocupa el pensamiento secundario o l?gico localizado en el hemisferio cerebral izquierdo. La lectura de la imagen se hace desde el pensamiento primario o asociativo que funciona desde el hemisferio cerebral derecho.

?Mientras que el lenguaje verbal se expresa desde el discurso y apela a la raz?n, la imagen es, sobre todo el reino del relato y de las emociones.

?Si la palabra se mide por su densidad, la imagen se mide por su punch, por su capacidad de impacto.

?El lector se enfrenta a un universo abstracto. El telespectador a un universo concreto.

?El primero se mueve en un universo est?tico. El segundo en un universo din?mico: no se trata s?lo de que sean im?genes en movimiento, sino que el espectador, ante la pantalla, se somete a una hiperestimulaci?n sonora y visual cada vez m?s trepidante para mantener su inter?s, de modo que esa vor?gine de sensaciones acaba por hacerle aburrido todo aquello que es abstracto y est?tico (como la lectura, pero no s?lo como la lectura...).

?La descodificaci?n del lenguaje verbal exige complejas operaciones anal?ticas. La descodificaci?n de im?genes es casi inmediata.

?El lenguaje verbal desarrolla habilidades mentales relacionadas con la concreci?n, la intuici?n, la s?ntesis; facilita el razonamiento, la fuerte articulaci?n del pensamiento, la clasificaci?n. La imagen, en cambio es el reino de la sugerencia, de la emoci?n, de la intuici?n.

?La iconicidad televisiva hace que el espectador se enfrente a signos concretos, cercanos, materiales, gratificadores de manera inmediata, que dan recompensa sin apenas esfuerzo. El lector se enfrenta a signos abstractos, alejados de la realidad material, signos ?ridos, cuya descodificaci?n exige complejas operaciones mentales. La gratificaci?n del texto escrito est? en el significado, no en la materialidad de los signos. El lector se ejercita en la paciencia, porque se le exige un placer postergado, que se alcanza s?lo a partir del esfuerzo. La lectura exige renunciar a una satisfacci?n inmediata por una satisfacci?n m?s lejana, mientras que la imagen tiende a potenciar un sentimiento de inmediatez e impaciencia. (8)

?Y finalmente una obviedad no por ello menos importante: mientras vemos televisi?n no leemos; mientras leemos no vemos televisi?n.

?Lenguaje visual contra lenguaje verbal?

Esta contraposici?n no ser?a antag?nica sino complementaria y enriquecedora si la balanza entre el ejercicio del lenguaje visual y verbal, y por tanto entre el desarrollo de ambos tipos de pensamiento, estuviera equilibrada. ?El problema surge de la hegemon?a casi absoluta de la imagen desde las edades m?s tempranas provocando una especie de sobrecarga sensorial y emocional que afecta a las capacidades ling??sticas, de razonamiento, de abstracci?n, de an?lisis, de expresi?n?(9).

En efecto, hoy la imagen est? desmesuradamente prestigiada y parece haber un acuerdo general en que es un veh?culo expresivo m?s eficaz que el lenguaje verbal, respondiendo al t?pico de que una imagen vale m?s que mil palabras.

Pero, ?de verdad una imagen vale m?s que mil palabras? Nosotros creemos que quiz? s?, pero ?s?lo cuando somos capaces de decir mil palabras sobre ella? (10)

. Mil palabras para poder explicarla y adue?arse de ella. Para comprenderla y hacerla nuestra. Para poderla pensar con libertad. Porque la imagen necesita ser explicada, es decir, verbalizada para arrancarle lo esencial que contiene. De otro modo, se nos impone como un objeto impenetrable y totalizador que nos inunda y ante el que s?lo podemos sentir y asentir.

Pensemos c?mo, sobre todo desde la primera filmograf?a sovi?tica y luego desde el cine del nacional socialismo alem?n, se ha descubierto en la imagen el veh?culo ideal para la manipulaci?n de las conciencias; o en c?mo la publicidad ha ido evolucionando desde el uso inicial de la palabra hacia la utilizaci?n de la imagen pura como transmisora de valores desligados del objeto de consumo que, cada vez con m?s frecuencia, desaparece por completo del contexto visual anunciador.

?Cu?nto tiempo se tarda en explicar verbalmente todo el material significativo de un spot de TV de 15 segundos? ?Quiere eso decir que la riqueza de la imagen es mayor que la del lenguaje? Lo que significa en realidad es que hasta que podemos explicar el texto visual de un modo verbal, este nos es de alg?n modo ajeno porque no lo hemos hecho nuestro. No somos libres ante el mensaje porque no logramos distanciarnos cr?ticamente de ?l hasta que no lo verbalizamos, o lo que es lo mismo: no podemos criticarlo hasta que lo pensamos convertido en palabras, en signos portadores de pensamiento.

Ingmar Bergman dec?a que ?la sucesi?n de las im?genes opera directamente sobre nuestros sentimientos, sin tocar el intelecto. La m?sica act?a de igual forma. Dir?a que no existe forma de arte que tenga tanto en com?n con el cine como la m?sica; ambos influyen sobre nuestras emociones directamente, no a trav?s del intelecto. La pel?cula es sobre todo ritmo; es una continua inhalaci?n y exhalaci?n? (citado por G.Michel, 1990, p?gs. 196 ? 197) (12)

En muchos contextos, se habla del concepto de subliminalidad, como algo no s?lo reprobable, sino incluso prohibido en su utilizaci?n publicitaria. Pero ?no es cierto que la comunicaci?n visual es casi por naturaleza subliminal desde el momento en que nuestro pensamiento no puede filtrarla si no es a partir de un esfuerzo de an?lisis detenido y detallado que, por cierto, es bastante incompatible con el h?bito cotidiano de ver televisi?n?

En todo caso, lo que est? claro es que hoy el entorno comunicativo es, sobre todo, visual. Las im?genes nos rodean por todas partes y, en cierto modo, asfixian a la palabra.

Pero, adem?s...


Hay otras caracter?sticas de la comunicaci?n audiovisual televisiva que, aunque no est?n directamente contrapuestas al lenguaje verbal, producen un profundo impacto en los usuarios configurando su pensamiento, no s?lo desde elpunto de vista de las ideas, sino en su misma esencia, es decir, en su configuraci?n. La televisi?n es modelo de valores y m?s a menudo de contravalores, pero, sobre todo, es modelo de pensamiento en cuanto que debilita nuestra capacidad de an?lisis, de diferenciaci?n, de reflexi?n. La sucesi?n ininterrumpida de im?genes debilita nuestro pensamiento.

En el libro de Ferr?s hay una cita de Federico Fellini de extraordinario valor viniendo de quien viene. El gran director de cine explica de este modo el llamado universo electr?nico de la televisi?n: ?es como tener en casa una boca abierta que lo vomita todo de forma matem?tica y est?pida. Es como si la guerra, la religi?n, todo, Dios incluido, pasara por una batidora que lo hiciera todo pur?: todo se desintegra en part?culas m?nimas, destruido para siempre?(13) Es dif?cil expresar mejor lo que supone la exposici?n a la televisi?n como producto cultural. Efectivamente, ante la pantalla contemplamos ?el mundo? como un conglomerado desordenado y absurdo de im?genes que lo mismo nos muestran la muerte m?s descarnada que el detergente que lava m?s blanco. La obligaci?n de las cadenas ?igual que en el medio radiof?nico? de impedir el vac?o produce un continuo embotador y aletargante ?no olvidemos que los t?cnicos denominan ?continuidad? a las cortinillas, anuncios y jingels que unen la sucesi?n de programas?. Este r?o de lava electr?nica que todo lo engulle produce en el espectador la sensaci?n indiferenciada de que todo es lo mismo. Ya no es todo solamente relativo, sino que todo es trivial, insignificante en el estricto sentido del t?rmino: nada es importante porque todo tiene el mismo significado, es decir, no significa nada. O, citando de nuevo a Farr?s: ?Es un universo vidriera, una comunicaci?n que tiene un car?cter fragmentario, mosaico, puzzle..., que se incrementa por la pr?ctica habitual del zapping... Un universo en el que todo se mezcla, se confunde y se desordena en una inmensa hormigonera dando como resultado una masa de trivialidades indiferenciadas y amorales sin direcci?n ni sentido con la que nada se puede construir?(14).

Un nuevo tipo de alumno

Si sintetizamos a partir de las reflexiones desgranadas m?s arriba, lo que tenemos entre manos es, m?s o menos, esto:

?Un alumno que no lee porque se pasa el d?a mirando.

?Un alumno entrenado en la emoci?n del relato pero incapaz para enfrentarse a las razones del discurso.

?Un alumno golpeado por el impacto de la imagen y atemorizado ante la densidad de la palabra.

?Un alumno con un pensamiento primario hipertr?fico y un pensamiento secundario atr?fico.

?Un alumno en el que domina lo concreto, con una limitad?sima capacidad de abstracci?n.

?Un alumno necesitado de movimiento y dinamismo continuo para huir del aburrimiento, incapaz de soportar la quietud f?sica del pupitre y el aula, la unicidad de la imagen cotidiana del profesor y la inmovilidad est?tica de la letra impresa.

?Un alumno narcisista, ensimismado y satisfecho.

?Un alumno con una moral fragmentaria que de la misma manera que va saltando de cadena en cadena en busca de lo que le interesa o atrae, no es fiel en exclusiva a ninguna programaci?n moral ni creencia religiosa.

?Un alumno materialista que corre siempre detr?s de la ?ltima zanahoria del consumo para satisfacer inmediatamente sus deseos.

?Un alumno, en fin, t?pico representante del pensamiento d?bil: cerrado al an?lisis, la concreci?n, la s?ntesis y el razonamiento y s?lo disponible ante la sugerencia, la emoci?n, la intuici?n y la pirueta.

?Qu? le vamos a hacer!


Los hay que abogan por la pirueta. Son los adalides de la modernidad que nos animan a no oponernos a la marcha del progreso ?aunque, como dice Sartori, ?lo que progrese sea un c?ncer...?-. Los que bajo el lema de ?si no puedes con ella, ?nete a ella?, afirman alborozados que hay que ?meter la televisi?n en las aulas?. Aquellos que suprimen horas de matem?ticas y de lengua para introducir las nuevastecnolog?as y que si pudieran, seguro, sustituir?an la palabra y la presencia del profesor por un portal de Internet.

Luego estamos otros muchos que hemos hecho lo que hemos podido y que tenemos la sensaci?n de que no hemos conseguido nada. Que hemos intentado mezclar las razones con las emociones y hemos acabado resignados diseccionando los programas para hacerlos m?s digestivos desterrando a los cl?sicos de las lecturas obligatorias, para que los alumnos ?pobrecitos? lean algo, lo que sea, pero lean.

Algunas propuestas pedag?gicas


Primera. Revisar nuestra propia relaci?n de educadores con el medio audiovisual y con el texto verbal. Es imprescindible que en esto tengamos la valent?a de reconocer nuestras debilidades ante la pasividad del televisor para despu?s corregirla de veras, si queremos tener alguna eficacia en la mejora de nuestros alumnos. No se puede entender hasta qu? punto es liberador para el pensamiento el control de nuestros h?bitos audiovisuales hasta que no lo hemos experimentado por nosotros mismos. No se puede animar a la lectura si no es desde el propio amor por ella.

Segunda. Por supuesto que hay que meter la televisi?n en las aulas, pero no para ver m?s televisi?n en ellas, sino para verbalizarla, para analizarla, para alfabetizar a los alumnos en un lenguaje en el que est?n inmersos, pero del que desconocen sus complejos mecanismos expresivos. Pi?nsese, adem?s, que el analfabetismo audiovisual ?es decir, el desconocimiento de los mecanismos de construcci?n y expresi?n de los medios- es m?s peligroso que el verbal porque ?el analfabeto verbal es consciente de su limitaci?n. No podr? acceder a la informaci?n escrita, pero tampoco podr? ser manipulado por ella. El analfabeto audiovisual, en cambio, ser? presa f?cil de la manipulaci?n audiovisual, porque acceder? a los mensajes sin capacidad de an?lisis y, al mismo tiempo, sin una actitud de defensa , de control? (13).

Y no s?lo es necesaria esa alfabetizaci?n en el sentido de desvelar los mecanismos expresivos de la imagen, su sintaxis y sus signos, sino tambi?n y sobre todo desarrollar un extenso, continuo e interdisciplinar estudio del universo medi?tico, desde todos los puntos de vista posibles, sin olvidar, por supuesto su vertiente econ?mica, ideol?gica o pol?tica. Si no es as?, ?qu? clase de absurdo pedag?gico es el que planteamos desde los proyectos educativos de los centros ante unos alumnos que pasan m?s tiempo anual delante del televisor que en clase? (14)

Tercera. Enfocar el problema de la lectura -y el de la imagen- m?s all? del ?mbito departamental, como un asunto de Centro que implique a todos los niveles ?desde Educaci?n Infantil a Bachillerato o F.P.?, a todos los departamentos y tambi?n , fundamentalmente y sobre todo, a las familias.

Hacer llegar a estas el mensaje razonado de que la contemplaci?n continua de im?genes a trav?s de las pantallas no es algo en s? mismo enriquecedor ?muchas lo creen?, ni siquiera inocuo, sino que conlleva un riesgo para el aprendizaje escolar no s?lo desde el punto de vista de los contenidos y los valores sino, como se ha visto, desde la compleja relaci?n con los medios.

Cuarta. Ser fuertes: no rebajemos los niveles. Tiremos de los alumnos hacia arriba con energ?a y entusiasmo. Pensemos que los centros son para muchos la ?nica referencia verbal de entidad que compite con el mundo de la imagen. Es imprescindible, pues, que opongamos a su influencia en cada alumno no s?lo informaci?n, sino la edificaci?n de un s?lido entramado intelectual y humano.

Notas


(1) J. Boza, ?Qu? Pasa, con la tele? Algunas ideas para pensar la TV, aTRa, Consejo Asesor de RTVE en Arag?n, Gobierno de Arag?n, Zaragoza, 2000

(2) Neil Postman, Amusing Ourselves to Death, Public Discourse in the Age of Show Business, Pinguin Books, New York, 1986 p. vii,viii.,

(3) M. McLuhan, El medio es el masaje, Paid?s,1987, p?g. 22.

(4) Maragall, J., Elogios, Edimar, S.A. Barcelona, 1912, p?g. 73

(5) Homo Videns, la sociedad teledirigida , Taurus, Madrid, 1998, p?gs. 23 y 24.

(6) Ibid. P?g. 25

(7) Joan Ferr?s, Televisi?n Subliminal, socializaci?n mediante comunicaciones inadvertidas, Paid?s, Barcelona, 3?, 1997) En el cap?tulo 11, se encuentra bien desarrollada esa oposici?n entre el ejercicio de la lectura contrapuesto a la mirada de la que hemos extra?do la nuestra. A dicha obra pertenecen esta y las citas siguientes. (p?gs. 285-305)

(8) Ibid.

(9) Ibid.

(10) Vid. J. Boza, Op. Cit.

(11) Joan Ferr?s, op.cit.

(12)Federico Fellini en ?El fulgor de un monstruo?, Fotogramas & V?deo, n.1722, sep. de 1986. p?g.39. Citado por Joan Ferr?s, op.,cit., p?g. 294.

(13) Ibid.

(14) J. Boza, ,op., cit.

Publicado por mario.web @ 19:23
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