Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
Reflexiones sobre el ilustre periodista croata, Don Luka Br?jnovic y la ?tica del comunicador.
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El periodista que supo perdonar: Don Luka Br?jnovic
El periodista que supo perdonar: Don Luka Br?jnovic
Recientemente acud? al VIII Congreso de Comunicaci?n de la Universidad Panamericana, con el coloquio: ?El profesional de la comunicaci?n: actualidad y tendencias?. All? se dieron cita importantes personalidades del mundo de los medios, como Joaqu?n L?pez D?riga, Leonardo Kourchenko, Ram?n Alberto Garza, Ignacio Catal?n, Sergio Sarmiento, Mart?n Espinosa, Luis Hern?ndez, y muchos otros.

Se analizaron diversos temas como el impresionante avance tecnol?gico de los medios de comunicaci?n, el reto de los comunicadores que, ante esta realidad, deben de ser m?s creativos e innovadores, y otro asunto que me interes? particularmente, la ?tica de los medios en la sociedad.


Mientras externaban estos expositores y los alumnos de comunicaci?n sus puntos de vista e inquietudes, me ven?an a la memoria aquellas inolvidables clases con un ilustre periodista croata, Don Luka Br?jnovic, quien fue maestro m?o de ?tica o Deontolog?a Period?stica para el PGLA (Programa de Graduados para periodistas Latinoamericanos) de la Universidad de Navarra, Espa?a.

Recuerdo que se sentaba en el escritorio, y con voz pausada y serena nos iba exponiendo la materia, entremezclada con recuerdos y vivencias personales. Su mirada era profunda y expresiva detr?s de sus lentes con marcos plateados. De cabello entrecano y rostro afable, y siempre con una actitud amistosa para con todos sus alumnos, nos hablaba de la ?tica del comunicador, no como una especie de ?Don Quijote? con sue?os quim?ricos, sino como un verdadero experimentado guerrero de mil batallas.

Hab?a nacido en 1919 en Kotor, Croacia (antes de 1989 formaba parte de la antigua Yugoslavia). Desde muy joven ejerci? la actividad period?stica escribiendo para La Vanguardia Croata de Zagreb. Fue detenido por criticar la figura de Benito Mussolini como ?megal?mano y dictador soberbio y mediocre?, y estuvo en un campo de concentraci?n nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Tiempo despu?s fue liberado.

En 1943, siendo director de un peri?dico, realiz? un viaje por la pen?nsula de los Balcanes. El tren en el que viajaba descarril? a causa de las bombas que hab?an colocado guerrilleros comunistas de Tito. Fue detenido y condenado a muerte, pero cuando estaba formado en el pelot?n de fusilamiento, lo sacaron de la fila en atenci?n a su condici?n de periodista y lo retuvieron en un campo de concentraci?n.

Para hacernos cargo de los sufrimientos por los que pas? este periodista, recuerdo que un d?a ?despu?s clase y mientras tom?bamos un caf? me relat? que el ej?rcito comunista pr?cticamente se hab?a quedado sin municiones y buscaba ahorrar al m?ximo el n?mero de balas. Por lo tanto, para aniquilar a los detenidos no se les ocurri? otro medio que atarlos de manos y pies, formar pilas humanas, y que los tanques y veh?culos pesados pasaran sobre las v?ctimas.

Dec?a Don Luka: ?Todav?a me estremezco cuando camino por un bosque y piso ramas secas y ?stas se rompen. Ese sonido es inolvidable para mi, porque recuerdo que era precisamente el sonido del romper de huesos de aquellos pobres hombres, entre gritos y llantos, mientras los tanques los aplastaban?.

Los dem?s detenidos no pod?an hacer nada por impedir esa masacre. De forma casi milagrosa logr? huir, junto con otro compa?ero, de este infierno.

Regres? de nuevo a la direcci?n de su publicaci?n en Zagreb, pero al poco tiempo, el Gobierno Croata ?de orientaci?n fascista? le cerr? el peri?dico por publicar un art?culo de P?o XII en el que el Papa condenaba esa ideolog?a de extrema derecha.

Terminada la guerra en 1945, huy? de la Yugoslavia comunista, que todav?a conservaba a su l?der Tito en el poder. Por incre?ble que parezca, pidi? asilo en Austria e Italia, y al llegar a estos pa?ses libres de nuevo fue conducido a dos campos de concentraci?n norteamericanos por considerarlo sospechoso y c?mplice del gobierno de Tito.

En estas huidas perdi? el contacto con su esposa y su hija Elica. Tras muchas gestiones y a?os de b?squedas, las encontr?, como narra en su libro autobiogr?fico ?Despedidas y Encuentros?. Finalmente, se fue a radicar a Espa?a como profesor de la Universidad de Navarra.

Antes de ir a Madrid pas? por Roma junto con su amigo y paisano Vladimir. Despu?s de muchos a?os de dolor y sufrimientos f?sicos y morales, comenta que se encontr? en la Ciudad Eterna con las primeras personas que los trataron con cari?o y amabilidad: San Josemar?a Escriv? de Balaguer, fundador del Opus Dei, y varios miembros de la Obra, conocidos y amigos suyos.

Monse?or Escriv? estaba muy enterado de lo que ocurr?a detr?s de la ?Cortina de Hierro?, y ped?a oraciones por los muchos cat?licos que estaban sufriendo persecuci?n en la Europa del Este.

Tuvieron varios encuentros; cuando Don Luka le relat? todas las vicisitudes por las que hab?a pasado, San Josemar?a le dijo unas palabras de ?nimo, aliento y visi?n sobrenatural. Me narr? con emoci?n que le hizo ver c?mo Jesucristo, en ciertas ocasiones, selecciona a algunas personas para unirlas m?s a su Cruz.

Despu?s le regal? un libro de su autor?a ??Camino??, y se lo dedic?, escribi?ndole unas palabras en lat?n: ?Omnia in bonum!?: son unas palabras que escribe San Pablo en una de sus Ep?stolas y que traduzco libremente con esta idea: ?Para los que aman a Dios, todo lo que nos pueda suceder [sufrimientos, dolores, angustias], es siempre para un bien mayor? (?Carta a los Romanos? 8, 28).

Don Luka no s?lo era periodista, era poeta, escritor y un profundo conocedor de la Literatura Universal. Adem?s de ser un comunicador, era un artista de gran sensibilidad; autor de varios libros sobre periodismo y un experto conocedor de la pol?tica internacional. Pero ten?a la virtud de ser, dentro de su enorme sabidur?a y erudici?n, muy humilde y sencillo. Nunca impon?a su opini?n, sino que externaba su parecer a modo de amable sugerencia.

Volviendo al mensaje de aquellas clases sobre ?tica que nos daba en la universidad, nos insist?a que la informaci?n que publicaba un periodista o comunicador ten?a que ser veraz, completa, ajena a toda manipulaci?n.

Nos hablaba de que cada persona ten?a una gran dignidad y, por lo tanto, deb?a siempre ser respetada, especialmente en lo relativo a su intimidad y vida privada.

Otra idea que manejaba mucho era la responsabilidad de comunicador ante las personas y ante la sociedad. Afirmaba que no se pod?a caer en el sensacionalismo con el fin de obtener mayores recursos econ?micos en una publicaci?n, o por buscar un mayor ?rating? en los medios audiovisuales.

Un planteamiento que me pareci? original es que los medios de comunicaci?n deben contribuir al bien com?n, mejorando ?por ejemplo? su nivel cultural, art?stico, de calidad informativa, a la vez que fomentar el inter?s por las humanidades (Historia, Filosof?a, Literatura, M?sica, etc.), porque proporcionan al ciudadano sabidur?a y constituyen un rico legado, y todo aquello queda como estrato firme para los cimientos y ra?ces culturales de la civilizaci?n.

Don Luka ha sido formador de muchas generaciones de periodistas. Se gan? la simpat?a y respeto de colegas, catedr?ticos, intelectuales, escritores, y un largo etc?tera. A su muerte, el 8 de febrero de 2001, en la Universidad de Navarra se instituy? anualmente el ?Premio Luka Br?jnovic? y se le ha entregado a personalidades de la talla de Miguel Delibes (escritor y novelista); Violeta Chamorro (Ex-Presidenta de Nicaragua); Antonio Font?n (periodista y formador de periodistas); Joaqu?n Navarro-Valls (antiguo portavoz de la Santa Sede); K. Zanussi (cineasta polaco)... El objeto de este Premio es reconocer a personas del mundo de la comunicaci?n comprometidas con la defensa de los derechos humanos y la dignidad de la persona.

A pesar de todos sus sufrimientos, Don Luka nunca guard? resentimientos ni odios ni rencores. Siempre supo perdonar. En sus ojos claros no se adivinaba tristeza, sino paz. Siempre dispuesto a servir a los dem?s, a dar un consejo ?til a sus alumnos, a escuchar con atenci?n una consulta.

Supo formar a una familia ejemplar, con un amor entregado y fiel a su esposa y sus hijos que lo llenaba de ilusi?n y alegr?a. Estaba muy orgulloso de que su hija mayor, ?lica, fuera tambi?n una talentosa periodista. Muri? como vivi?: serenamente y con paz, muy unido a Dios.

Para mi, tener a Don Luka de profesor fue un privilegio. En ?l siempre vi a un testimonio viviente de c?mo se puede conciliar la categor?a profesional y humana con la ?tica y la actividad period?stica, en medio de circunstancias tremendamente dif?ciles. Sin duda, un admirable ejemplo para todos los comunicadores.

Publicado por mario.web @ 19:30
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