Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011
Conferencia de Eduardo Armstrong en la que habla del ABC de la ?tica empresarial y los valores que un empresario deber?a llevar a la pr?ctica.
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Desaf?os Val?ricos para el Empresario del Futuro
Desaf?os Val?ricos para el Empresario del Futuro

Expositor, Eduardo Armstrong
Gerente de Estudios y Comunicaciones
Uni?n Social de Empresarios Cat?licos -USEC-
UNIVERSIDAD MARIANO EGA?A, Junio 2005


Muy buenas tardes, antes de comenzar quisiera agradecer a las autoridades de la universidad aqu? presentes por haber extendido esta invitaci?n a la Uni?n Social de Empresarios Cristianos, como a los alumnos y profesores de la Carrera de Ingenier?a Comercial que nos acompa?an hoy para abordar una materia que cada d?a cobra mayor reconocimiento en los ?mbitos de la gesti?n empresarial: Mejores hombres hacen mejores empresas; y mejores empresas, producen mejores resultados.

Para responder a c?mo ser mejores hombres, disponemos de los valores humanos; de aquellas metas ?ticas que constituyen el conjunto de reglas que nos ordena al bien. Pero el t?rmino ?valores? es una palabra tan relativa como ?bien? o ??tica?, si no la circunscribimos a un entorno espec?fico, o mejor a?n, a un sentido definido; por lo tanto, aqu? lo har? con referencia a los valores com?nmente aceptados como naturales, llamados objetivos o cristianos por quienes comparten nuestra fe; y principalmente, a los que se reflejan en lo que llamamos ?El ABC de la ?tica Empresarial?, un tema que no abordar? en esta ocasi?n pero que se compone de los siguientes elementos para una decisi?n ?ticamente responsable: El primer valor y m?s importante es: Servir; Y luego, los nueve valores restantes, se refieren a Ser: Responsable, Respetuoso, Considerado, Constructivo, Consecuente, Honesto, Leal, Fiel y Generoso. Hecha la aclaraci?n de contexto, podemos iniciar nuestra exposici?n.

Vivimos tiempos de grandes cambios culturales, acentuando los dilemas humanos y empresariales, ya de por s?, habituados a una cambiante realidad. La actual era de las informaciones y de la tecnolog?a como prioridades, pasar?, y quedar? lo ?nico realmente insustituible, la persona humana y sus capacidades creativas e inter-relacionales. Pero hoy se cuestiona todo, y a?n se propone a las libertades totales como una norma val?rica; Y al bien com?n o al consenso de las mayor?as, como lo que determina lo que est? bien y lo que no ser?a conveniente. Esta situaci?n de valores relativos, afecta enormemente el desempe?o de la econom?a, la pol?tica, la empresa, y en general, a toda actividad humana. Por ejemplo, hoy se aprecia el aut?ntico valor de la no-discriminaci?n, pero como muchos de ustedes lo habr?n comprobado, a los asuntos religiosos hoy se los excluye y margina de muchas actividades y no pocas empresas en virtud de esta pol?tica de ?no-discriminaci?n? o ?apertura?, pero que cierra las puertas a lo trascendente... A todo lo que promueven las grandes religiones del mundo moderno, a lo que supone la mayor fuente de desarrollo y crecimiento humano. Una actitud que ha tra?do consecuencias visibles para todas las personas y para toda la sociedad.

Antes de analizar algunos aspectos concretos y sus consecuencias, quisiera que revis?ramos unos puntos importantes que configuran parte de nuestra historia, para reconocer tendencias a?n vigentes en nuestras mentes y que determinan en alguna medida lo que a?n muchos consideran, l?cito: Las conquistas y el colonialismo, que legitimaron la apropiaci?n de bienes ajenos y su usufructo, a cualquier precio; La revoluci?n industrial, que trajo asociados los conceptos de productividad y rentabilidad, de eficiencia y efectividad, a cualquier costo ajeno; La era de las confrontaciones ideol?gicas y los prejuicios, liderada por el capitalismo (o liberalismo econ?mico) y por el marxismo que buscaba centralizar todos los poderes para la administraci?n de recursos; y finalmente, la era actual que podemos llamar del neoliberalismo, donde hemos perdido muchos aspectos negativos, pero tambi?n, el equilibrio que supon?an fuerzas extremas; centr?ndonos en un sistema de libre mercado que ya reconoce alg?n grado de necesidad de mecanismos de control y subsidiarios.

Son cientos de a?os de ?experimentos sociales? con miles de millones de vidas que han padecido sus consecuencias; Hemos avanzado como sociedad, pero a?n estamos muy lejos del sistema ideal. Cabe entonces preguntarnos, ?los asuntos de manejo econ?mico, distar?n tanto de los empresariales? ?No ser? que a?n hay quienes piensan que los sistemas ser?n la soluci?n para los problemas humanos? ?Siempre otros? Quisiera considerar la siguiente tesis: ?Y si la soluci?n humana fuera la determinante del ?xito de cualquier sistema? De ser v?lida, muchos de los problemas empresariales actuales ser?an muy similares al econ?mico, y estar?an determinados por la progresiva deshumanizaci?n que hemos permitido alcance a todas las esferas de nuestras vidas.

Continuando en este sentido, hay quienes piensan que los valores fundamentados en una religi?n deben ser relegados al ?mbito privado y sentimental. Piensan que la empresa no es un espacio para ellos, por lo que pueden y deben excluirlos. ?A prop?sito! No crean que este es un asunto contra los religiosos, ya que as? tambi?n lo piensan y ejecutan una abundante cantidad de ?creyentes? de diversas religiones. Nos parece un grave error esta forma de pensar, ya que negar los fundamentos val?ricos religiosos y morales, condena a la decadencia tanto a la empresa como al estado, en caso de llegar a obtener el ansiado ?xito econ?mico o pol?tico. Naciones vac?as y empresas vac?as pierden su fuerza espiritual, vi?ndose forzadas a someterse a continuos trasplantes que anulan su identidad.

Esta realidad la vemos actualmente con frecuencia bajo la forma de las llamadas ?fusiones?, ?ajustes?, ?alianzas y ventas que no consideran a los afectados? y hacen ver a la sustentabilidad como una palabra te?rica que en la pr?ctica estar?a enfrentada con la obtenci?n de los m?ximos resultados al menor costo personal y en el menor tiempo posible. Las consecuencias sociales de esta realidad se har?n ver a todo nivel de no mediar un cambio de actitud social - me refiero a consecuencias negativas en las vidas familiares y a respuestas sociales violentas, como a la configuraci?n de una sociedad basada en la cultura de la desconfianza y en el oportunismo-.

Los modelos que pretenden fundarse s?lo en la raz?n personal, relegando a la religi?n a la vida privada, siempre han demostrado su debilidad y su tendencia al autoritarismo. A concentrar los poderes y a reducir los canales de participaci?n y cooperaci?n entre los miembros de la empresa, organizaci?n o sociedad. Porque estos sostienen que los valores y la moral depender?an de las circunstancias y fines deseados, lo cual supone una ruptura con la tradici?n moral de la humanidad y el desprecio del hombre. Esta herencia intelectual vigente, puede conducir a la autodestrucci?n de la conciencia, ya que cancela las certezas humanas sobre la naturaleza, Dios y el Universo, y destruye la conciencia de que existen valores morales objetivos. Y si ellos existen, es porque sirven al hombre, para cuidar su bienestar y libertad.

El cristianismo y el mercado no se contraponen. En este sentido, la econom?a de libre mercado se puede considerar de origen cristiano; de hecho, ha nacido en el ?mbito cristiano como un medio, y no para ser visto como un fin en s? mismo. As?, cuando el liberalismo econ?mico se plantea completamente autosuficiente, o sin necesidad de alg?n complemento cultural, desarrolla conductas que buscan excluir a Dios de la vida p?blica como de la empresa privada.

Excluir a la ra?z y origen de s? mismo, es negar la propia identidad hist?rica y natural. Prueba de lo cual es que sus alternativas son dos: No dar frutos (a lo que denomina ?inversi?n en experiencia?, y no ?p?rdidas?); o dar frutos, pero sin un destino, ya que son recibidos en medio de la soledad y el sin sentido producido por un individualismo enajenante. La dictadura del relativismo no reconoce nada como definitivo y s?lo tiene como medida ?ltima al propio yo y sus deseos. Toda idea de libertad an?rquica degenera tarde o temprano en una dictadura de los deseos y ambiciones, en la insensatez del cultivo del egocentrismo. Y en su caso, como futuros ejecutivos y empresarios que deber?n administrar poderes con autoridad, las consecuencias sociales de sus conductas y decisiones alcanzar?n much?simo m?s all? de lo que alguna vez puedan imaginar.

Con respecto a la necesidad de disponer de valores objetivos, recordemos que un hombre que no quiera depender de nadie ni de nada para ejercer una libertad sin l?mites, se deshumaniza. La libertad no consiste en hacer lo que uno quiera, en convertir nuestra voluntad o capricho en la ?nica forma de acci?n. No todo querer es razonable. La libertad o est? medida por la verdad de lo que somos o se anula a s? misma. Las libertades humanas coexisten, se limitan y apoyan entre s?. Por ejemplo, el derecho no es la ant?tesis de la libertad sino la condici?n para una existencia ordenada de libertades. El derecho en la sociedad, como la justicia en la gesti?n administrativa, es el orden justo de la libertad en una comunidad. San Agust?n dec?a: Si un Estado (o una Empresa) se mide s?lo por sus propios intereses y no por la justicia misma, no se diferencia de una banda de ladrones bien organizada. Para buscar la justa medida de la libertad en la empresa, hay que considerar el verdadero bien de todos sus miembros, de la comunidad externa a ella con la que se relaciona econ?mica y socialmente, el verdadero bien de la humanidad entera como tambi?n de la futura, y aceptar los v?nculos exigidos por la existencia en com?n y por la naturaleza del hombre.

El desaf?o para el empresario moderno y del futuro se puede traducir en aceptar su misi?n como un administrador responsable de poderes y recursos sociales que afectan a personas iguales a ?l. Ser empresario y ejecutivo es una condici?n inherente a la naturaleza humana, y no el privilegio de una casta. Nunca ha sido sencillo administrar poder y autoridad, porque f?cilmente nos olvidamos de nuestra humanidad, de quienes dependen de nosotros de alguna forma, y tendemos a deshumanizarnos, aislarnos, y a buscar apoyo en la cercan?a de nuestros pares para eludir la responsabilidad de buscarla en quienes dependen de nuestra gesti?n. Tenemos tendencia a eludir las formas de facilitar la participaci?n y la integraci?n, tememos a las expresiones de la creatividad ajena, y buscamos con frecuencia a quienes ejecuten sin objetar lo que nosotros pensamos que es mejor,... De este modo, vemos que la raz?n no siempre es confiable, y les aseguro que encontrar? m?s luz quien escucha a las grandes tradiciones religiosas. Especialmente, si consideramos por ejemplo, que para la Iglesia Cat?lica, la propiedad privada, como las oportunidades y capacidades individuales que de una u otra forma determinan los poderes de este mundo, son bienes transitorios: son medios.

Ya que estamos de tr?nsito por este mundo, ellos pertenecen al mundo, a la sociedad y a la humanidad; Y es hacia ella hacia donde debemos priorizar nuestra atenci?n, con especial cuidado por los m?s d?biles y necesitados. No buscando la beneficencia -que es un parche hoy necesario-, sino otorgando los medios estables que permitan a quienes no han dispuesto en sus vidas de nuestros beneficios, de una posibilidad de superarse y crecer como personas ?tiles a la sociedad y a Dios; Esto es permitirles disponer de las condiciones m?nimas para su autosuficiencia y su realizaci?n personal, familiar y profesional.

La propiedad privada debe ser valorada y respetada -de acuerdo a la postura Cat?lica- como instrumento de derecho p?blico y privado, en virtud del orden necesario para nuestra mejor convivencia. Mas, no por ello, debemos olvidar el que constituye, desde un punto de vista moral, un poder pasajero sobre un bien social, que no debe ser descuidado como tal; ni menos a?n, utilizado en beneficio propio con exclusi?n de otros, a quienes, en justicia moral, les corresponde recibir su parte de los beneficios obtenidos comunitariamente por intermedio del ejercicio de nuestro poder o autoridad como administradores de autoridad.

Para finalizar, no quisiera dejar de aludir a una nueva herramienta de la administraci?n de empresas, la cual, dentro de tres a?os ser? norma del comercio internacional, la RSE. Ella nos entrega un sistema de medici?n estandarizado que eval?a diversos indicadores del estado de la situaci?n de la responsabilidad social en la empresa. A mediano plazo, el comercio nacional e internacional estar? fuertemente influenciado por estas normas que ayudan a promover conductas socialmente m?s responsables, esto es, m?s humanas. Pero ning?n instrumento, ni teor?a, ni sistema, podr? reemplazarlos a ustedes.

Los valores y la conducta ?tica son personales y no se construyen de la noche a la ma?ana. Nadie puede apreciar lo que no conoce, y ?c?mo conocer lo que nos es indiferente si le prestamos poca atenci?n? La ?tica y los valores en los negocios tienen un reconocimiento creciente en el mundo, y un papel que ya es fundamental en n?meros cada vez mayores de empresas... Y no hablamos de un asunto sentimental, sino de empresas aut?nticamente sustentables que desean cuidar lo que tienen y hacerlo crecer en el tiempo.

La empresa es una comunidad de personas. Es, una comunidad de intereses que deben ser integrados y guiados por ustedes hacia los objetivos comunes por medio de la participaci?n, la proactividad, y la creaci?n de redes de informaci?n que permitan a todos sus miembros sentirse oportunamente considerados en sus aportes constructivos. La empresa como cualquier estado, no es un lugar para el enfrentamiento de intereses, sino para la colaboraci?n en comunidad.

La empresa como la naci?n, no son lugares para exclusivamente obtener beneficios, sino tambi?n, y principalmente, para dar. Dar en proporci?n a lo que se posee, y quien m?s posee tiene m?s responsabilidades, socialmente hablando. Son lugares para utilizar el poder que ustedes tienen, el poder de dar. La empresa es, en muchas formas, una familia; y al igual que en la familia que formar? cada uno de ustedes, el ?xito no depende de la empresa, como la familia no depende del matrimonio, porque es el matrimonio quien depende de la calidad de relaci?n que establezcan, y ser? la empresa la que dependa de las formas de relaciones que ustedes sean capaces de desarrollar para potenciar todas las capacidades individuales de sus miembros hacia objetivos comunes.

Empresas cristianas son empresas donde act?an personas realmente cristianas, y ello depende de personas y no de normas o t?tulos. Entre ser cristiano y decirse cristiano, hay una gran distancia.

El cristianismo es una invitaci?n personal, jam?s una imposici?n; y a quienes piensan que existen demasiados cristianos que no son consecuentes con su creencia, La Uni?n Social de Empresarios y Ejecutivos Cristianos -UNIAPAC de Chile- los invita a ser la diferencia que tanto necesita nuestra sociedad, participando como empresarios, ejecutivos y profesionales aut?nticamente responsables y comunicados con su realidad social; Esto es, cada vez m?s humanos. Muchas gracias.

Publicado por mario.web @ 20:07
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