Jueves, 12 de mayo de 2011
Formaci?n apost?lica y pastoral del catequista
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El catequista tiene un gran celo apost?lico y conciencia de la misi?n
El catequista tiene un gran celo apost?lico y conciencia de la misi?n

En muchas de nuestras comunidades cristianas, el acoso y el proselitismo de las sectas ha causado divisi?n, enfrentamiento y alejamiento de la verdad para algunos de nuestros hermanos, ?qu? hacer?

Se requieren ap?stoles de Jes?s que act?en en su nombre y con la autoridad dada a su Iglesia hace 2,000 a?os. Se requieren catequistas conscientes de su misi?n que denuncien las mentiras de las sectas, las ideolog?as del mundo y las injusticias, esta tarea es de todos: ?te atreves?.

a) Celo apost?lico: misi?n del ap?stol

Lo m?s importante, lo primero, es forjar en cada catequista la personalidad y el coraz?n del ap?stol celoso, consciente del sentido de su misi?n. El catequista ha sido llamado a ser ap?stol, no simplemente a hacer apostolado.

El amor a Cristo lleva al catequista a identificarse con ?l, y con su amor ardiente por la humanidad. Entonces se siente contagiado por la urgencia y el deseo apasionado de luchar infatigable y ardientemente por anunciar y extender el Reino por todos los medios posibles, l?citos y buenos, hasta conseguir que Jesucristo reine en el coraz?n de los hombres y de las sociedades.

Un catequista con celo apost?lico no se conforma con cumplir medianamente las tareas correspondientes a su cargo. Se convierte en cambio en el ap?stol que sirve de gu?a a sus hermanos, los conoce, los convence, se entrega por ellos:
?El catequista debe ser capaz de hablar, como Cristo, como san Pablo, en el campo o en la ciudad, en una barca, en un viaje, en una reuni?n familiar.
?El catequista podr?a, a veces, pensar que en su misi?n es ?l el personaje central; nuestra misi?n es, sin embargo, poner a las gentes frente a frente con Cristo. Dejarles el uno al otro y desaparecer.
?Lo ?nico importante para el catequista es que Cristo sea anunciado, conocido y amado.

En la catequesis no se van a cosechar triunfos personales, ni a ser la figura principal: Cristo es la ?nica figura.

El catequista ? ap?stol ha de ser:
?Humilde, manifestada en la rectitud de intenci?n, en el rechazo de los deseos de vanidad y de vanagloria, etc.
?Como un padre de familia que cuida de los suyos, y da a cada uno lo que necesita (Mt 13, 51-52), no lo que a ?l le parece.
?El catequista como predicador de Cristo tendr? que acostumbrarse en ocasiones a ser impopular, a ir contra corriente, si verdaderamente busca la salvaci?n de las almas y la extensi?n del Reino de Cristo.

b) Jes?s: vida de las obras del catequista

Si el Se?or no construye la casa, en vano se cansan los alba?iles. ?Qui?nes son los que trabajan en la construcci?n? Todos los que predican la Palabra de Dios en la Iglesia, los catequistas, etc.

?De d?nde sacaba Pablo esta fuerza? ?Todo lo puedo en aquel que me conforta? (Fil 4,13).

El apostolado del catequista dif?cilmente tendr? eficacia si no est? apoyado, centrado s?lidamente, en una vida de continuo trato con el Se?or.
?Podemos amonestar con el sonido de nuestra voz, pero si dentro no est? el que ense?a, vano es nuestro sonido.
?Nosotros hablamos desde el exterior, pero es Cristo, quien edifica desde dentro.
?Toda actividad de catequesis tiene su origen y su fuerza en la caridad.
?La caridad es el alma de todo apostolado
?Ya no habr?a ning?n pagano si nos comport?ramos como verdaderos cristianos.

El catequista, al aceptar la llamada del Padre, participa y prolonga la misi?n de Jes?s, el primer evangelizador: ?Jes?s mismo, Evangelio de Dios, ha sido el primero y m?s grande evangelizador? (Evangelli Nuntiandi, 7).

El catequista sigue e imita a Jes?s justamente como Maestro, Catequista de sus disc?pulos, que les env?a a su vez a transmitir el Evangelio por todo el mundo: ?Id y haced disc?pulos a todas las gentes? (Mt 28,19).

Este seguimiento e imitaci?n de la persona de Jes?s y de su ministerio constituye para el catequista el modelo determinante de toda su tarea.

c) Jes?s: conciencia y centro de la misi?n.

La conciencia de la misi?n apost?lica del catequista va tomando cuerpo paulatinamente durante su vida. Gracias a ella el catequista vive en un esfuerzo constante de superaci?n de s? mismo en su vida espiritual, en su formaci?n intelectual y humana, en su preparaci?n pastoral. Habr? momentos de cansancio, fracaso y des?nimo.

Pero siempre resonar? de nuevo en su interior el grito del ap?stol: ?Ay de m?, si no predicara el Evangelio? (1 Cor 9,16), porque siempre tendr? presente el mandato de Cristo: ?vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creaci?n? (Mc 16,15).

El catequista debe introducir a la comunidad en las diferentes dimensiones de la Buena Nueva:
?Ense?ando a escuchar la Palabra viva de Dios, ?la Palabra del Reino? (Mt 13,19), para que todos lleguen a ser realmente ?disc?pulos de Dios? (Jn 6,45) y les explica los misterios de ese Reino.
?Les muestra el pecado de los hombres, sus ra?ces profundas y la necesidad que tienen de convertirse radicalmente a Dios. Les ense?a tambi?n la Justicia nueva, cuyas exigencias aparecen resumidas en el Serm?n de la Monta?a (Mt 5,1-48).
?En el momento oportuno, cuando la comunidad lo pide, al igual que Jes?s, el catequista les ense?a tambi?n a orar (Lc 11,1-4).
?Finalmente, comparte con ellos su propia misi?n y los motiva para que evangelicen, inici?ndoles en el compromiso misionero (Mc 3,14; Lc 10,1).

Para saber m?s

Te sugerimos el siguiente material:
? Exhortaci?n apost?lica Cristifideles Laici
Del 30 de diciembre de 1998
S.S. Juan Pablo II
? Antolog?a de textos
Francisco Fern?ndez Carvajal
Palabra, Madrid, 1997
? El catequista y su formaci?n
Comisi?n Episcopal de Ense?anza y catequesis, Madrid, 1988
? La Formaci?n Integral del Sacerdote
Marcial Maciel
Bac. Madrid, 1994
? Las sectas
Julio Badui Dergal
Minos
? Di?logo con los protestantes
P. Flaviano Amatulli Valente
Ap?stoles de la Palabra



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Publicado por mario.web @ 1:14
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