Jueves, 12 de mayo de 2011

S?: la luz resplandece cuando damos de comer al hambriento, cuando vemos su necesidad y le ofrecemos eso que tanto desea
Autor: Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores

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Por bondad de Dios tengo comida, tengo vestido, tengo casa. Si adem?s mi coraz?n es agradecido, si me dejo guiar por la gracia de Dios, sabr? compartir lo que he recibido, tendr? la generosidad suficiente para dar de comer al hambriento.

En ese gesto sencillo, solidario, justo, lo importante no es lo que yo hago. Lo importante es que el otro reciba ayuda. Porque su mirada pide algo de comer, porque su coraz?n espera una mano amiga, porque su cuerpo est? d?bil y enfermizo.

Es importante recordar, cuando podemos ofrecer comida al hambriento, que ?l es el protagonista. Quiz? pensamos que somos nosotros los que hacemos, los que damos, o incluso los que nos sacrificamos. Pero nuestro gesto empieza a ser realmente bello cuando el otro ocupa el lugar m?s importante de nuestros pensamientos y de nuestro gesto amigo.

Sabemos, adem?s, que en cada hambriento est? presente el mismo Cristo (cf. Mt 25,35-40). Por eso no s?lo durante la Cuaresma, sino siempre que sea posible, he de tener la mente y la mano disponibles para que los hambrientos, cercanos (en la parroquia o en un centro de C?ritas) o lejanos, reciban eso que yo recib? no para mi uso ego?sta, sino para repartirlo generosamente.

?Cuando destierres de ti la opresi?n, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el est?mago del indigente, brillar? tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volver? mediod?a? (Is 58,9-10).

S?: la luz resplandece cuando damos de comer al hambriento, cuando vemos su necesidad y le ofrecemos eso que tanto desea. As? penetra, de modo concreto y visible, el amor en nuestra Tierra; y Dios, desde el cielo, sonr?e junto al hambriento que recibe no s?lo un poco de pan, sino un gesto sincero de cari?o.


Publicado por mario.web @ 3:01
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