Jueves, 12 de mayo de 2011
Fragmento de documentos vinculados con la Doctrina Social de la Iglesia Fragmento de documentos vinculados con la Doctrina Social de la Iglesia para entender la naturaleza de la Gratuidad, lo incondicional y lo libre.
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Clave conceptual: Gratuidad
Clave conceptual: Gratuidad
Es el car?cter de aquello que nace, de modo incondicional y libre, de una iniciativa sobreabundante. Es gratuito el amor de Dios (creaci?n, elecci?n), plenamente revelado en Cristo (redenci?n) y proprio tambi?n de los cristianos (cf. → caridad). Existe tambi?n una posible perversi?n de la gratuidad.

- En la tradici?n b?blica y cristiana el primer acto de gratuidad por parte de Dios es la creaci?n misma. La creatio ex nihilo se debe ?nicamente al deseo de comunicar generosamente la propia bondad (cf. 2 M 7,28; Rm 4,17; Concilio Laterano IV, DS 800). El acto creador sucede con una decisi?n soberanamente libre ("Liberrimo consilio", seg?n la expresi?n del Concilio Vaticano I, DS 3025). La gratuidad de la creaci?n es el encuentro entre la plenitud de la bondad de Dios omnipotente y la radical contingencia de la criatura. Otra manifestaci?n de total gratuidad, seg?n las escrituras, es toda la historia de Israel: su elecci?n, su redenci?n de la esclavitud, el don de la Torah y la entrada en la Tierra Prometida. El libro del Deuteronomio no se cansa de recalcar la desproporci?n entre el don concedido por Yhwh y el beneficiario humano (cf. Dt 7,7; 6,11; 9,5).

En el NT brilla con aun m?s fuerza la gratuidad de la iniciativa divina. Gratuita es la revelaci?n de Dios y de sus misterios (cf. Mt 11,26-27; Lc 11,32), como tambi?n la elecci?n de los ap?stoles primero (cf. Mc 3,13; Jn 15,16), y despu?s la Pascua de Jes?s (cf. Rm 1,1). Es Dios quien nos am? primero (1 Jn 4,19), entreg?ndonos su Hijo (Rm 8,32), cuyo amor consiste en morir por nosotros, malvados y pecadores (Rm 5,6-8).

Tal es el → Evangelio de la gratuidad de la → salvaci?n y de la justificaci?n (cf. Rm 3,24; 2 Tm 1,9). A todos los testigos escogidos se les encomienda el tesoro del Evangelio, del que nadie nunca podr? llamarse digno (cf. 2 Co 4,1.7). M?s bien: las dos "columnas" de la historia de la Iglesia, Pedro y Pablo, est?n personalmente marcados por la experiencia de la gratuita misericordia de Cristo (cf. p.e. Jn 21,15ss e 1 Co 15,10; UUS 91). El fiel y gratuito testimonio se transforma en una natural incumbencia para los ap?stoles (cf. Mt 10,8; 1 Co 9,18; 11,7).

- A la experiencia del amor gratuito de Dios (cf. Lc 6,35) y preferencial por los pecadores (cf. Lc 15; 19,1-10) debe responder el agradecimiento humano del saberse beneficiado de un don no merecido (cf. la pecadora perdonada Lc 7,36-50). Tal reconocimiento se difunde hasta la conversi?n y la reparaci?n del mal cometido (cf. Zacar?as, Lc 19,8). El pecado m?s grave es precisamente la falta de percepci?n del don gratuito recibido (cf. el siervo despiadado, Mt 18,23-35).

Al contrario, si ya el AT hab?a intuido la belleza de la gratuidad: (cf. Si 7,33-34: "La gracia (ch?ris) de tu d?diva llegue a todo viviente, ni siquiera a los muertos rehuses tu gracia. No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos mu?strate afligido"), tanto m?s el NT propugnar? el amor sin condiciones: "Si am?is a los que os aman, ?qu? m?rito ten?is (ch?ris)? Pues tambi?n los pecadores aman a los que los aman. Si hac?is el bien a los que os lo hacen a vosotros ?qu? m?rito ten?is? ?Tambi?n los pecadores hacen otro tanto! Si prest?is a aquellos de quienes esper?is recibir, ?qu? m?rito ten?is? Tambi?n los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.

M?s bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio (m?den apelp?zontes); y vuestra recompensa ser? grande, y ser?is hijos del Alt?simo, porque ?l es bueno con los ingratos y los perversos" (Lc 6,32-35). En concreto esto se manifiesta → en el perdonar como se ha sido perdonados y beneficiando a todos, sin distinci?n, sin ninguna acepci?n de persona (cf. St 2,1ss). Forma parte de la gratuidad evang?lica tambi?n el "malgastar" las cosas m?s preciosas para el Se?or, como hizo la mujer de Betania (cf. Mc 14,4) y como en la tradici?n ininterrumpida de la Iglesia lo hacen las personas consagradas (cf. VC 104).

- El amor por la verdad exige que se mencione tambi?n el lado oscuro de la gratuidad. Corruptio optimi pessima. As? como la gratuidad evoca la libertad, la iniciativa y la sobreabundancia en el bien, as? la gratuidad del mal, el odio, la crueldad, el sadismo son una respuesta tr?gica del perverso giro del m?s grande amor. Se encuentra en esto un signo inequ?voco de la existencia del demonio ("me han odiado sin raz?n [d?r?an]", Jn 12,25).

Publicado por mario.web @ 11:04
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