Jueves, 12 de mayo de 2011
En el mundo actual, ?c?mo debe cumplir el Sucesor de Pedro su misi?n de predicar el Evangelio y confirmar a sus hermanos y hermanas en la fe sino a trav?s de los medios de comunicaci?n social?
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Discurso del Santo Padre Juan Pablo II al Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales
Discurso del Santo Padre Juan Pablo II al Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
AL CONSEJO PONTIFICIO?
PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Viernes 1 de marzo de 2002?

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Eminencias;
hermanos en el episcopado;
hermanos y hermanas en Cristo:?

1.?Desde los cinco continentes hab?is venido una vez m?s a Roma para la asamblea plenaria del Consejo pontificio para las comunicaciones sociales. Agradezco al arzobispo John Foley sus amables palabras y su labor de gu?a como presidente del Consejo, con la competente cooperaci?n del obispo Pierfranco Pastore. Deseo aprovechar esta oportunidad para agradecer a todo el Consejo la ayuda que sigue d?ndome en mi ministerio apost?lico. En el mundo actual, ?c?mo debe cumplir el Sucesor de Pedro su misi?n de predicar el Evangelio y confirmar a sus hermanos y hermanas en la fe sino a trav?s de los medios de comunicaci?n social? Estoy plenamente convencido de ello y, por tanto, os doy las gracias a vosotros y a los grupos que, como los Caballeros de Col?n, apoyan generosamente vuestro trabajo.

2.?Me parece acertado el tema que hab?is elegido para esta asamblea plenaria:? "Los medios de comunicaci?n y la nueva evangelizaci?n:? actividades actuales y planes para el futuro". En efecto, es esencial considerar nuestro compromiso con el mundo de los medios de comunicaci?n como una parte vital de la nueva evangelizaci?n a la que el Esp?ritu Santo est? convocando ahora a la Iglesia en todo el mundo. Como destaqu? en mi carta apost?lica Novo millennio ineunte, debemos elaborar "indicaciones program?ticas (...) que permitan que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente, mediante el testimonio de los valores evang?licos, en la sociedad y en la cultura" (n. 29). No basta esperar que las cosas sucedan o actuar de un modo casual:? en este tiempo urge una planificaci?n concreta y eficaz, como la que est?is realizando en esta asamblea plenaria. El desaf?o especial ?que ?ten?is ante vosotros consiste en encontrar modos de asegurar que la voz de la Iglesia no sea marginada o silenciada en el ?mbito moderno de los medios de comunicaci?n. Ten?is que contribuir a garantizar que el Evangelio no sea confinado a un mundo estrictamente privado. ?No! Es preciso anunciar a Jesucristo al mundo; por eso la Iglesia debe entrar con valent?a y confianza en el gran foro de los medios de comunicaci?n.

3.?No s?lo debemos usar los medios de comunicaci?n para anunciar a Cristo al mundo; debemos predicar el Evangelio tambi?n al mundo de los medios de comunicaci?n. Lo que dije en otra ocasi?n a prop?sito de Internet vale tambi?n para todos los medios de comunicaci?n social:? son "un nuevo "foro", entendido en el antiguo sentido romano de lugar p?blico (...) muy concurrido y animado, que no s?lo reflejaba la cultura del ambiente, sino que tambi?n creaba una cultura propia" (Mensaje para la XXXVI Jornada mundial de las comunicaciones sociales, 24 de enero de 2002, n. 2:? L?Osservatore Romano, edici?n en lengua espa?ola, 25 de enero de 2002, p. 5). ?Esta cultura de los medios de comunicaci?n debe ser evangelizada! Y vosotros est?is llamados a proporcionar a la Iglesia inspiraci?n e ideas para esta gran tarea, aprovechando los modelos m?s elevados de profesionalidad y los recursos m?s profundos de la fe cristiana y de la tradici?n cat?lica.

A esta tarea el Consejo pontificio se ha dedicado con gran empe?o. Durante esta asamblea plenaria, por ejemplo, publicar?is dos importantes documentos cuya preparaci?n ha requerido varios a?os:? "?tica en Internet" y "La Iglesia e Internet". Son signos no s?lo de vuestra creatividad profesional, sino tambi?n de vuestro compromiso de predicar la buena nueva en el mundo de las comunicaciones sociales, que evoluciona con tanta rapidez.

4.?El Evangelio vive siempre en di?logo con la cultura, porque la Palabra eterna nunca deja de estar presente en la Iglesia y en la humanidad. Si la Iglesia se aleja de la cultura, el Evangelio queda silenciado. Por tanto, no debemos temer cruzar el umbral cultural de las comunicaciones y de la revoluci?n de la informaci?n que est? teniendo lugar ahora. "Como en las nuevas fronteras de otros tiempos, ?sta entra?a tambi?n peligros y promesas, con el mismo sentido de aventura que caracteriz? otros grandes per?odos de cambio" (ib.). Para la Iglesia, el reto consiste en hacer que la verdad de Cristo se difunda en este nuevo mundo, con todas sus promesas, inquietudes e interrogantes. Esto requerir? especialmente la promoci?n de una ?tica aut?nticamente humana, que suscite comuni?n m?s que alienaci?n entre las personas (cf. Novo millennio ineunte, 43), y solidaridad m?s que enemistad entre los pueblos.

Sin embargo, la cuesti?n fundamental es:? "En esta galaxia de im?genes y sonidos, ?aparecer? el rostro de Cristo y se oir? su voz?" (Mensaje para la XXXVI Jornada mundial de las comunicaciones sociales, n. 6). En toda nuestra planificaci?n no podemos olvidar que Cristo es la buena nueva. No tenemos otra cosa que ofrecer que Jes?s, el ?nico mediador entre Dios y el hombre (cf. 1 Tm 2, 5). Evangelizar es simplemente permitir que lo vean y lo escuchen, pues sabemos que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre.

Por tanto, queridos hermanos y hermanas, os exhorto a dar espacio a Cristo en toda vuestra planificaci?n. En la prensa, en la radio y en la televisi?n, en el mundo del cine y en Internet, tratad de abrir puertas a Aquel que tan misericordiosamente es la puerta de salvaci?n para nosotros.
Entonces, los medios de comunicaci?n ser?n un mundo de aut?ntica comunicaci?n, no un mundo ficticio sino de verdad y alegr?a. Pido fervientemente a Dios que as? sea, y encomiendo vuestro trabajo a Mar?a, Madre del Verbo hecho carne. De buen grado imparto mi bendici?n apost?lica a todos los que trabajan en el Consejo pontificio, como prenda de la presencia de Cristo entre vosotros y de su fuerza sobre todo lo que hac?is en su nombre.
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Publicado por mario.web @ 11:58
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