Jueves, 12 de mayo de 2011
En otras palabras, el di?logo interreligioso aut?ntico debe fomentar, no diluir, la identidad cat?lica espec?fica de una instituci?n de ense?anza superior.
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Educaci?n cat?lica y di?logo interreligioso
Educaci?n cat?lica y di?logo interreligioso
ROMA, s?bado, 4 diciembre 2004 (ZENIT.org).- Publicamos la conferencia dictada por el arzobispo Michael Miller, secretario de la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica, pronunciada en el ?Lay Center? del ?Foyer Unitas? de Roma al celebrar los 40 a?os de la declaraci?n del Concilio Vaticano II ?Nostra Aetate? (27 de octubre de 2004).


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Primeramente quisiera agradecer a la doctora Donna Orsuto por su muy amable invitaci?n que nos da la oportunidad de compartir y discutir con ustedes un tema de inter?s vital no s?lo para la Iglesia sino tambi?n para la pol?tica contempor?nea: el di?logo interreligioso y la aceptaci?n de ?Nostra Aetate? en el mundo de la educaci?n cat?lica, especialmente en las instituciones de educaci?n superior.

Identidad de instituciones

Quisiera tratar m?s expl?citamente una cuesti?n que est? en el fondo de muchas mentes, incluso si no se expresa; es decir, ?c?mo contribuye el di?logo interreligioso a consolidar la identidad cat?lica de una instituci?n acad?mica? Esta cuesti?n se suscita porque ?ex Corde Ecclesiae? da gran preeminencia a afirmar la identidad cat?lica de la universidad, insistiendo que ?cada uno en la comunidad ayude... a mantener y consolidar el car?cter cat?lico distintivo de la instituci?n? (No. 21; Cf. Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, No. 135). Queda sentado, por ello, que el fomento del di?logo interreligioso debe surgir de ?la com?n dedicaci?n a la verdad, la com?n visi?n de la dignidad de la persona humana y, en ?ltima instancia, de la persona y mensaje de Cristo que da a la Instituci?n su car?cter distintivo (?Ex Corde Ecclesiae?, 21).

En otras palabras, el di?logo interreligioso aut?ntico debe fomentar, no diluir, la identidad cat?lica espec?fica de una instituci?n de ense?anza superior.

Algunos acad?micos, creo que una minor?a, no se sienten c?modos con la dualidad de ?identidad cat?lica? y ?di?logo interreligioso? y hacen poco por implementar las ense?anzas de ?Nostra Aetate?. Para ellos, esta empresa se considera como ?un signo de debilidad o incluso de traici?n de la fe? (1).

Sin embargo, a pesar de esta objeci?n, el verdadero argumento que puede darse es mostrar que, de hecho, la identidad cat?lica de una universidad se fortalece cuando fomenta el di?logo interreligioso, especialmente al introducir a los estudiantes en el conocimiento de otras religiones y animar a los profesores a sumarse a ello a trav?s de su investigaci?n. De hecho, hoy es m?s necesario que nunca que la comunidad universitaria promueva la firme convicci?n cat?lica de la vocaci?n com?n de la humanidad y el ?nico plan divino de salvaci?n en Cristo que ?se une de alguna manera con cada persona? (?Gaudium et Spes?, 22).

Cuatro cuestiones

Les sugerir?a que incluso un juicio intermedio, sobre el grado en que el mundo de la educaci?n cat?lica ha ?recibido? Nostra Aetate, podr?a basarse en las respuestas dadas a c?mo se han puesto en ejecuci?n las cuatro formas de di?logo mencionadas con frecuencia en varios documentos del magisterio: el di?logo de la vida, de la acci?n, del intercambio teol?gico y de la experiencia religiosa (2).
Di?logo de la vida y testimonio

El ?di?logo de la vida? es una actitud y una forma de actuar, un esp?ritu que gu?a la conducta. Exige lo que ?Nostra Aetate? recomendaba como condici?n previa a todo di?logo; los cristianos deben llevarlo a cabo ?mientras atestiguan sobre su propia fe y su forma de vida? (No. 2). Dentro de la universidad, como en cualquier otro lugar, implica ?atenci?n, respeto y hospitalidad? hacia las dem?s religiones. Una universidad o escuela cat?lica, que recibe estudiantes de todos los credos, deber?a dejar lugar a la ?identidad de la otra persona, sus modos de expresi?n y valores (?Di?logo y Misi?n? No. 29). ?Hasta qu? punto se vive esto en nuestras instituciones cat?licas? ?Est?n verdaderamente abiertas a los dem?s, prestas a recibir al ?otro? como un don?

Este di?logo de la vida tambi?n exige que los cat?licos de nuestras instituciones educativas den testimonio a los dem?s en su vida diaria de sus valores humanos y espirituales y ayuden as? a los no cristianos a vivir en fidelidad a los aut?nticos valores que abrazan.

Di?logo de la acci?n

Un segundo elemento de medici?n que puede usarse es el ?di?logo de la acci?n? o ?di?logo de las obras?, al que Nostra Aetate se refiere como la necesidad de ?preservar y promover la paz, la libertad, la justicia social y los valores morales? (No. 3). Esta forma de di?logo viene de una actitud de cooperaci?n, especialmente en ?reas que promueven el bien com?n: temas de desarrollo humano integral, justicia, paz, derechos humanos, etc. ?Di?logo y Misi?n? dice que este ?nivel de di?logo es el de los hechos y colaboraci?n con otros para fines de naturaleza humanitaria, social, econ?mica o pol?tica, que van dirigidos a la liberaci?n y progreso de la humanidad? (No. 31).

En sus numerosos encuentros con l?deres y representantes de otras religiones y estados con importantes mayor?as no cristianas, el Santo Padre ha puesto de relieve en repetidas ocasiones la importancia de este di?logo de los hechos, convencido como lo est? de que ?las diversas religiones, ahora y en el futuro, tendr?n un papel preeminente en preservar la paz?. Una y otra vez el Santo Padre ha puesto de relieve que ?cuando se emprende con un esp?ritu de confianza, y con respeto y sinceridad, la cooperaci?n interreligiosa y el di?logo hacen una verdadera contribuci?n a la paz? (3).

Es tambi?n responsabilidad de una instituci?n cat?lica de ense?anza superior aprender a implicarse en la b?squeda de la paz: Deber?a incluirse, por tanto, entre sus actividades investigadoras, el estudio de los graves problemas contempor?neos en ?reas como la dignidad de la vida humana, la promoci?n de la justicia para todos, la calidad de la vida personal y familiar, la protecci?n de la naturaleza, la b?squeda de la paz y la estabilidad pol?tica, una m?s justa distribuci?n de los recursos del mundo, y un nuevo orden econ?mico y pol?tico que sirva mejor a la comunidad humana a nivel nacional e internacional. La investigaci?n universitaria buscar? descubrir las ra?ces y las causas de los graves problemas de nuestro tiempo, prestando especial atenci?n a sus dimensiones ?ticas y religiosas (?Ex Corde Ecclesiae?, No. 32).

Incluso aunque no entren directamente en el ?mbito del di?logo interreligioso, las principales iniciativas, publicaciones, conferencias e institutos patrocinados por instituciones cat?licas por todo el mundo ?escuelas y universidades- son una encarnaci?n significativa de las esperanzas expresadas en ?Nostra Aetate?. Me parece, sin embargo, que estos nobles esfuerzos deben ligarse de un modo m?s expl?cito al di?logo interreligioso, puesto que un fundamento seguro para establecer la justicia, la paz y la dignidad humana debe basarse en un sincero intercambio entre creyentes.

Di?logo entre expertos

Una tercera forma de di?logo es la de los expertos ? cuando el concilio anima a los cat?licos ?a entrar con prudencia y caridad en el debate y colaboraci?n con miembros de otras religiones? (?Nostra Aetate?, No. 2). Permite a los especialistas ?profundizar su comprensi?n de sus respectivas herencias, y apreciar los valores espirituales de cada uno? (?Di?logo y Proclamaci?n?, No. 42-c). Las universidades cat?licas, en particular, tienen una responsabilidad especial al respecto puesto que est?n abiertas a toda experiencia humana y preparadas para el di?logo y aprenden de cualquier cultura o religi?n. Una universidad cat?lica, ?consciente de que la cultura humana est? abierta a la revelaci?n y a la trascendencia, es tambi?n un lugar primario y privilegiados para un di?logo fruct?fero entre el Evangelio y la cultura? (Ex Corde Ecclesiae?, No. 43) y, puedo a?adir, entre el cristianismo y otras religiones.

En este punto podemos afirmar que las instituciones educativas cat?licos han estado en la vanguardia. No s?lo ofrecen cursos, incluso a nivel muy avanzado, sobre las diversas tradiciones religiosas sino que animan a sus profesores a tomar parte en innumerables di?logos. M?s importante, est?n formando expertos en filosof?a, religiones comparadas, ciencias sociales y, sobre todo, en teolog?a para servir a la Iglesia. Si no fuera por estos expertos, financiados y apoyados por muchas instituciones, la Iglesia cat?lica carecer?a de la maestr?a que tiene en estos temas. Adem?s, precisamente porque las universidades cat?licas est?n tan comprometidas en el di?logo entre fe y raz?n, de igual forma est?n comprometidas en el di?logo interreligioso basado en ?la investigaci?n de todos los aspectos de la verdad en su conexi?n esencial con la suprema Verdad, que es Dios? (?Ex Corde Ecclesiae?, No. 4). La pregunta a responder: ??Las escuelas, facultades y seminarios cat?licos se implican en el di?logo teol?gico en el grado pedido por el concilio?

Di?logo de la experiencia religiosa

Aunque el ?di?logo de la experiencia religiosa? se solapa con el de los expertos dado que tiene un contenido teol?gico, alcanza de modo m?s profundo las experiencias personales de compartir la oraci?n, la contemplaci?n, las formas de b?squeda del Absoluto y la fe. Es aquel di?logo que ?puede ser un enriquecimiento mutuo y una cooperaci?n fruct?fera de promoci?n y salvaguarda de los m?s altos valores e ideales espirituales? (Di?logo y Misi?n, No. 35). El di?logo teol?gico se hace vida por los intercambios en el ?mbito de experiencia religiosa, s?lo en tales debates ?puede iluminarse la experiencia y dar pie a contactos m?s cercanos? (?Di?logo y Proclamaci?n?, No. 43).

El fomento del di?logo de la experiencia religiosa puede tambi?n ser un camino de consolidaci?n de la identidad de una instituci?n cat?lica. Las universidades y escuelas, en particular, deber?a dar una muestra pr?ctica de su fe en su actividad diaria, ofreciendo momentos de reflexi?n y oraci?n. No s?lo se deber?an ofrecer a los cat?licos oportunidad de celebrar los sacramentos, sino que ?cuando la comunidad acad?mica incluya miembros de otras iglesias, comunidades eclesiales o religiones, se deben respetar las iniciativas de reflexi?n y oraci?n en consonancia con sus propias creencias? (?Ex Corde Ecclesiae?, No. 39). ?Hasta qu? punto nuestras instituciones educativas proporcionan tales ocasiones? ?S?lo respetan o tambi?n animan a los dem?s a ser fieles a sus tradiciones religiosas de manera que tanto cristianos como no cristianos puedan aumentar la estima mutua?

Llamamientos a la paz

Al llevar estos puntos a una conclusi?n, les dir?a a ustedes que el mundo de la educaci?n cat?lica ha dado mucho m?s que unos primeros pasos a la hora de ?recibir? la llamada al di?logo y cooperaci?n interreligiosos planteada con tanta pasi?n por los padres conciliares en ?Nostra Aetate?.

Ciertamente se necesita hacer m?s para que las instituciones cat?licas de educaci?n puedan hacer frente a todos los niveles al desaf?o que les propone el Papa Juan Pablo II en ?Novo Millennio Ineunte?, cuando habla sobre ?el gran desaf?o del di?logo interreligioso al cual debemos comprometernos en el nuevo milenio, siendo fieles a las ense?anzas del Concilio Vaticano II?. En los a?os de preparaci?n para el Gran Jubileo, la Iglesia ha visto formarse, no s?lo a trav?s de una serie de encuentros simb?licos, una relaci?n de apertura y di?logo con los seguidores de otras religiones. Este di?logo debe continuar.

En el clima de creciente pluralismo cultural y religioso que se espera marque a la sociedad del nuevo milenio, resulta obvio que este di?logo ser? especialmente importante para establecer una base segura para la paz y para alejar el espectro amenazante de aquellas guerras de religi?n que con frecuencia han ensangrentado la historia humana. El nombre de un solo Dios debe convertirse cada vez m?s en los que es: un nombre de paz y una llamada a la paz.


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NOTAS FINALES
(1) Pontificio Consejo para el Di?logo Interreligioso y Congregaci?n para la Evangelizaci?n de los Pueblos, ?Di?logo y Proclamaci?n? (1991), No. 52.

(2) Ver, por ejemplo, Secretariado para los No Cristianos, ?Di?logo y Misi?n? (1984), Nos. 28-35; Pontificio Consejo para el Di?logo Interreligioso, ?Di?logo y Proclamaci?n? (1991), Nos. 42-46; y Juan Pablo II, ?Redemptoris Missio?, No. 57.

(3) Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 1991, No. 7.5.

Publicado por mario.web @ 12:04
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