Jueves, 12 de mayo de 2011
Las formas sociales impregnadas por la divisi?n del trabajo y la especializaci?n, tanto en la producci?n como en el consumo, marcan un estilo de vida en el cual se oponen los objetos de consumo y los medios de producci?n a la cultura sujetiva
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La tragedia cultural: fundamento de esperanza elit
La tragedia cultural: fundamento de esperanza elit


En lo que sigue, Simmel reitera su epistemolog?a sociol?gica. Ese cap?tulo podr?a titularse "manifiesto sociol?gico": una teor?a del proceso cultural. La parte anal?tica revela poco nuevo respecto a las ex?gesis que hab?an realizado otros pensadores anteriores o contempor?neos a ?l: Hegel, Marx y, sobre todo, soci?logos como Durkheim, T?nnies y Weber analizan, aunque de modo diverso y bajo enfoques distintos, el despliegue del esp?ritu objetivo y las escisiones sociales e intrapersonales inherentes a este proceso.

No es, por consiguiente, tanto el an?lisis sino que son las conclusiones que saca Simmel las que le distinguen, aunque no radicalmente, de los dem?s "pensadores de la escisi?n", esto es, el pensamiento moderno en general167.

?Cu?l era, pues, el an?lisis simmeliano respecto del proceso cultural? La cultura para Simmel es naturaleza cultivada. Este movimiento cultural, sin embargo, no se realiza desde un acto sino desde la potencia. Aqu? Simmel, utiliza tanto elementos hegelianos como evolucionistas. La tradici?n aristot?lica, al contrario, mantiene que todo lo que se mueve es movido por "otro", y adem?s, "otro" que est? en acto respecto a lo que mueve.

Desde s? mismo y su propia potencia no se mueve nada si no le fuera dada esta capacidad de automoci?n por un acto superior, como es el caso de los seres vivos. Se vislumbra aqu? que los "modernos" y los "cl?sicos" establecen ex?gesis bien diversas acerca de la relaci?n: Naturaleza, Libertad y Cultura, tem?tica que se ha abarcado anteriormente.

La interpretaci?n moderna, a la cual Simmel pertenece, predica la ?ontog?nesis?: todo es producci?n y resultado, cosmovisi?n cimentada sobre el rechazo de la aparente ?falacia naturalista?, la escisi?n tajante entre ?ser? y ?valor?: "Al cultivar las cosas, es decir, al aumentar su valor por encima del que conseguimos a trav?s de su mecanismo natural, nos cultivamos a nosotros mismos: es el mismo proceso de elevaci?n del valor -que parte de nosotros o a nosotros regresa-que se hace cargo de la naturaleza fuera de nosotros o en nosotros mismos".

El esp?ritu objetivo es la ?p?iesis? (producci?n): por medio del trabajo transformador cultivamos a la naturaleza y a nosotros mismos. Fruto de este proceso interactivo f?sico-ps?quico es el "tercer reino", el mundo objetivo: La tragedia inherente a este proceso de objetivaci?n del esp?ritu es que este mundo objetivo se "alza" contra el propio hombre168. El proceso cultural est?, consiguientemente, destinado a crear, de un lado, un "avance" objetivo milagroso, del otro, -en la mayor?a de los casos-, un "retraso" personal-sujetivo respecto a las formas sociales objetivas (instituciones) que el hombre se ha creado para habitar en ellas: "Con tal concepto de cultura Simmel expresa su opini?n de que todas las objetivaciones del hombre se condesan en unas formas, y que estas formas operan como obst?culos demasiado poderosos dentro de las cuales se consume la vida. A esta impotencia del individuo ante las formas sociales, ante la sociedad le da el nombre de ?tragedia social? o ?tragica sociol?gica?".

Las formas sociales impregnadas por la divisi?n del trabajo y la especializaci?n, tanto en la producci?n como en el consumo, marcan un estilo de vida en el cual se oponen los objetos de consumo y los medios de producci?n a la cultura sujetiva; esta alienaci?n penetra sucesivamente tambi?n el ?mbito privado vital. Esta diferenciaci?n entre esp?ritu (objetivo) y alma (sujetivo) explica la falta de "car?cter espiritual", y por tanto de la indiferencia ?ltima que sentimos por las cosas: "Para nosotros, resulta de valor inigualable la forma de la unidad personal". En el pr?ximo apartado veremos con m?s detalle c?mo la distancia frente a las cosas, la p?rdida del ritmo de la vida as? c?mo la aceleraci?n del tiempo vital est?n impidiendo sistem?ticamente el "soldarse (las cosas) con la personalidad", es decir, la imposibilidad de alcanzar esta citada ?forma de la unidad personal? caracter?stica del alma. Subraya Simmel que aunque -o porque- sea patente la carencia o retraso de "cultura personal" frente a las excelencias de la cultura objetiva (t?cnica), destaca el valor del alma individual como ?pura forma?.

Por lo tanto, el problema del "progreso" se presenta aqu? en dos planos distintos, el objetivo y el sujetivo: "La teor?a social y la fe en el progreso se unen en una alianza santa que queda intacta hasta finales del siglo XIX y que solamente se desecha por los cl?sicos contemporaneos de la ?modernidad?". Es patente, sin embargo, que esta distinci?n se limita a constatar el empe?o de Simmel por defender lo personal frente al progreso del mundo objetivo169. La cuesti?n es si el alma se somete al esp?ritu o, -lo que caracteriza, seg?n Simmel, al hombre arist?crata-, "si el alma, por as? decirlo, es el se?or en sus dominios o, al menos, establece una armon?a con relaci?n a la altura, el sentido y el ritmo, entre su vida m?s interior y aquello que ha de incorporar a la misma como su contenido impersonal".

La postura simmeliana ante el predominio del esp?ritu objetivo, -preocupaci?n reiterada por ?l incansablemente, se acent?a en su legado filos?fico "Weltanschauung". Es patente su ?desesperada? b?squeda de un camino para poner a salvo la individualidad.

La amalgama de estilos (dimensi?n espacial) y su r?pida sucesi?n170 (dimensi?n temporal), caracter?sticos de la epoca presente, son para Simmel la sencilla consecuencia del despliegue del esp?ritu objetivo, en su dimensi?n te?rica (capacidad de abstracci?n) y pr?ctica (esencia cuantitativa del dinero). Como los estilos tambi?n son meros productos objetivos del proceso de diferenciaci?n se constata una relaci?n puramente arbitraria entre estilo y alma (forma unificadora). Por tanto, la sublimaci?n de la variabilidad que se opera en el alma, es "tan s?lo la faceta interna de la elevaci?n general de su capacidad de adaptaci?n y su movilidad creciente. De aqu? la multiplicidad confusa de los estilos recogidos, representados e incorporados por nuestra cultura".

En consecuencia, el estilo de vida moderno, entendido como el modo o la forma en la que se establece la relaci?n sujetivo-objetiva, est? marcado por el mismo rasgo espec?fico del dinero y del intelecto, tal como Simmel los entiende. El estilo "moderno" se define precisamente por la falta de todo estilo espec?fico: En medio de tanta aparente diversidad de expresi?n se define un ?nico estilo moderno "en cuanto a cantidad, elevaci?n y velocidad de evoluci?n"171. El dinero cumple, pues, una doble funci?n respecto del estilo de vida: en primer lugar, "opera" la diferenciaci?n y el estatuto objetivo de los estilos, funciona como "sistema de articulaciones" entre Naturaleza y Cultura, en segundo lugar, facilita por su virtualidad "ciertas oportunidades de desarrollo de nuestra interioridad" lo cual para Simmel es de inter?s principal.

La tragedia cultural tiene, por lo tanto, un posible punto de refugio para el "yo": la constataci?n de una forma unificante: el yo o alma, que no se deja cosificar u objetivar. Advierte Simmel que, por lo general, esta tendencia conduce igualmente a un creciente desencanto entre "est?tica" y "alma"; no obstante, se deber?a pagar este precio por el rescate del alma: "En su calidad simult?nea de s?mbolo y causa de la igualaci?n y exteriorizaci?n de todo aquello que se puede igualar y exteriorizar, el dinero se convierte, tambi?n, en guardi?n de lo m?s ?ntimo, que de este modo puede elaborarse dentro de sus m?s propios l?mites". Con este planteamiento Simmel se situa en la vanguardia posmoderna. Los actuales ?grupos de protesta? son todos grupos llamativamente enfadados con la Est?tica. Siguiendo a Simmel, esto no es ninguna casualidad.

Sin embargo, para s? mismo, Simmel "elige" un camino "mejor". No quiere renunciar a la "est?tica"; por tanto, tampoco renuncia al dinero porque el dinero es "individualismo cualitativo" en potencia: depende del hombre, ya no del dinero, si consigue refinamiento, distinci?n e individualidad cualitativa. El significado del dinero para el estilo de vida es, en resumidas cuentas, que potencializa y dinamiza "ambas relaciones posibles entre esp?ritu objetivo y el subjetivo". Para la "masa" queda la "nivelaci?n", para la "?lite" la "individualidad cualitativa". Su car?cter puramente formal, sin contenido real alguno, la hace, sin embargo, tan dif?cilmente comunicable.


Publicado por mario.web @ 14:30
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