Jueves, 12 de mayo de 2011
Art?culo de Ignacio S?nchez C?mara en el que nos habla de lo que significa la democracia cuando esta se construye sobre la intolerancia y la ilegalidad.
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Sobre un t?pico democr?tico
Sobre un t?pico democr?tico
La democracia puede tener problemas
Las democracias deben tolerar las opiniones que se oponen a ella. Lo que ya no est? tan claro es que deban tolerar tambi?n a las organizaciones o grupos que atenten contra sus principios y valores fundamentales. Y el l?mite no se encuentra quiz? en el ejercicio de la violencia. Pensemos en el caso de una asociaci?n que promueva pac?ficamente la legalizaci?n de la tortura, o la supresi?n del sufragio femenino, o la exclusi?n de los derechos civiles a una minor?a racial, o su expulsi?n del territorio de la naci?n.

En este caso, no nos encontramos ante una mera opini?n sino ante una organizaci?n que aspira a subvertir los principios y valores fundamentales de una sociedad democr?tica. En este supuesto, la permisividad resulta, al menos, discutible. Si es obligado tolerar cualquier pretensi?n que no aspire a imponerse violentamente, no resulta entonces f?cil justificar que, por ejemplo, la apolog?a del racismo pueda ser tipificada como delito. No digamos ya expedientar a un profesor por proferir opiniones sexistas. No me pronuncio ahora sobre el fondo del problema. S?lo dudo de que sea coherente asentar el principio de que toda reivindicaci?n no violenta es aceptable, para despu?s negarlo ante ciertas pretensiones concretas. (...)

Parece no ser un problema s?lo de violencia
Se sostiene con frecuencia la opini?n de que en una democracia se puede defender cualquier idea o pretensi?n, siempre que se excluya la violencia. (...) La idea puede resultar, sin embargo, algo confusa y, de cualquier manera, muchos de sus partidarios tal vez no apliquen la misma tesis a otros casos. El ?puede? ya resulta sospechoso por ambiguo.

Parece entra?ar la idea de licitud o de legitimidad o de que algo debe ser admitido o tolerado. No pretendo tanto mostrar su falsedad como su falta de claridad y la posible incongruencia en que incurren muchos de sus partidarios. Se trata de una extensi?n, tal vez injustificada, de una tesis irreprochable, al menos desde la perspectiva liberal. Las opiniones no delinquen.

Es verdad. Pero eso no impide que existan delitos que se consuman por el solo ejercicio de la palabra. Por ejemplo, la injuria, la calumnia y la inducci?n a la comisi?n de un delito. Tambi?n son il?citos los atentados verbales contra el honor de las personas. Las opiniones no delinquen, pero las palabras pueden ser delictivas.

Publicado por mario.web @ 14:32
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