Jueves, 12 de mayo de 2011
Libro donde el autor proporciona una meditaci?n sobre las verdades eternas para aquellas almas que quieren perfeccionar su vida espiritual.
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Preparaci?n para la muerte
Preparaci?n para la muerte
Ped?anme algunas personas que les proporcionase un libro de consideraciones sobre las verdades eternas para las almas que desean perfeccionarse y adelantar en la senda de la vida espiritual. Reclamaban otras una colecci?n de materias predicables en las misiones y ejercicios espirituales. Y para no multiplicar libros, trabajos y dispendios, he cre?do conveniente escribir esta obra tal y como va a leerse, con objeto de que pueda servir para ambos fines. Hallar?n en ella los seglares auxilios para meditar por medio de los tres puntos en que he dividido cada consideraci?n, y como cualquiera de esos puntos puede servir para una meditaci?n completa, les he agregado afectos y s?plicas.


Ruego al lector que no le cause enojo el ver que en dichas oraciones se pide casi siempre la gracia de la perseverancia y del amor a Dios, porque ?stas son las dos gracias m?s necesarias para alcanzar la eterna salvaci?n.


La gracia del amor divino, dice San Francisco de Sales, es aquella gracia que contiene en s? a todas las dem?s, porque la virtud de la caridad para con Dios lleva consigo todas las virtudes. Quien ama a Dios es humilde, casto, obediente, mortificado...; posee, en suma, las virtudes todas. Por eso dec?a San Agust?n: Ama a Dios y haz lo que quieras, pues el que ama a Dios evitar? cuanto pueda desagradar al Se?or, y s?lo procurar? complacerle en todo.


La otra gracia de la perseverancia es aquella que nos hace alcanzar la eterna salvaci?n. Dice San Bernardo (1) que el cielo est? prometido a los que comienzan a vivir santamente; pero que no se da sino a los que perseveran hasta el fin.


Mas esta perseverancia, como ense?an los Santos Padres, s?lo se otorga a los que la piden. Por lo cual afirma Santo Tom?s (3 p., q. 30, art. 5) que para entrar en la gloria se requiere continua oraci?n, seg?n lo que antes hab?a dicho nuestro Salvador (Lc., 28, 1): Conviene orar siempre y no desfallecer; de aqu? procede que muchos pecadores, aunque hayan sido perdonados, no perseveran en la gracia de Dios, porque despu?s de alcanzar el perd?n olvidan pedir a Dios perseverancia, sobre todo en tiempo de tentaciones, y recaen miserablemente. Y aunque el don de la perseverancia es enteramente gratuito y no podemos merecerle con nuestras obras, podemos, sin embargo, dice el Padre Su?rez, alcanzarle infaliblemente por medio de la oraci?n, como hab?a dicho ya San Agust?n (2).


Demostraremos m?s por extenso esta necesidad de la oraci?n en otro op?sculo, titulado El gran remedio de la oraci?n, obrita que, aunque corta, es fruto de largo trabajo y util?sima, en mi sentir, para todo el mundo. Y as?, me atrevo a asegurar que, entre todos los libros espirituales, no hay ni puede haber ninguno m?s ?til ni necesario para obtener la salvaci?n eterna que el que trate de la oraci?n.


Con objeto de que las consideraciones de esta obra puedan tambi?n servir para la predicaci?n a los sacerdotes que no tengan muchos libros ni tiempo de leerlos, las he enriquecido con textos de la Escritura y pasajes de los Santos Padres; citas que, aunque breves, encierran alt?simo esp?ritu, como conviene para predicar la palabra de Dios. Los tres puntos de cada una de las consideraciones forman un serm?n completo, y con este fin he procurado recoger de muchos autores los afectos que me han parecido m?s vivos y propios para mover el ?nimo, exponi?ndolos con variedad y concisi?n, con objeto de que el lector escoja los que m?s le agraden y los dilate luego a su gusto. Sea todo para gloria de Dios.


Ruego al que leyere este libro, ya en mi vida, ya despu?s de mi muerte, que me encomiende mucho a Jesucristo, y yo prometo hacer lo mismo por todos los que tengan para conmigo esa caridad.


CONTENIDO

Dedicatoria

1. Retrato de un hombre que acaba de Morir

2. Todo acaba con la muerte

3. Brevedad de la vida

4. Certidumbre de la muerte

5. Incertidumbre de la hora de la muerte

6. Muerte del pecador

7. Sentimientos de un moribundo no acostumbrado a considerar la meditaci?n de la muerte

8. Muerte del justo

9. Paz del justo a la hora de la muerte

10.Medios de prepararse para la muerte

11. Valor del tiempo

12. Importancia de la salvaci?n

13. Vanidad del mundo

14. La vida presente es un viaje a la eternidad

15. Malicia del pecado

16. Misericordia de Dios

17. Abuso de la divina misericordia

18. Del n?mero de los pecados

19. Del inefable bien de la gracia divina y del gran mal de la enemistad con Dios

20. Locura del pecador

21. Vida infeliz de pecadores y vida dichosa del que ama a Dios

22. Los malos h?bitos

23. Enga?os que el enemigo sugiere al pecador

24. Del juicio particular

25. Del juicio universal

26. De las penas del infierno

27. De la eternidad del infierno

28. Remordimientos del condenado

29. De la gloria

30. De la oraci?n

31. De la perseverancia

32. De la confianza en la protecci?n de Mar?a Sant?sima

33. Del amor de Dios

34. De la Sagrada Comuni?n

35. De la amorosa permanencia de Cristo en el Sant?simo Sacramento del Altar

36. Conformidad con la voluntad de Dios

37. S?plica

38. Aceptaci?n de la muerte





? Viva Jes?s, nuestro amor, y Mar?a, nuestra esperanza!



(1) Serm. VI, De modo bene viv.
(2) De dono per., cap. IX.

Publicado por mario.web @ 14:49
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