Jueves, 12 de mayo de 2011

?Qu? podemos hacer nosotros, los cristianos de a pie, para ayudar al Papa en su ministerio de unidad y servicio a los cristianos y a la humanidad?
Autor: Ramiro Pellitero | Fuente: www.religionconfidencial.com
Un libro reciente, ?Ataque a Ratzinger? (de Paolo Rodari y Andrea Tornielli, ed. Piemme, 2010Gui?o, recoge, en su prefacio, el deseo, que algunos ten?an, de que el pontificado de Benedicto XVI fuera breve y pasara inadvertido. El mismo Papa explic? que eleg?a el nombre de Benedicto en honor del santo patrono de Europa y tambi?n en recuerdo de Benedicto XV: un Papa que hab?a trabajado por la paz, si bien su pontificado no hab?a sido muy largo.

Lo de pasar inadvertido no cuadra con la actividad del Papa. Y como parece que no ha pasado tan velozmente como alguno deseaba -dicen con fina iron?a los autores-, ?visto que su pontificado est? destinado a dejar un signo, se han multiplicado los ataques contra Benedicto XVI?. De ah? el t?tulo del libro.

Se preguntan estos dos expertos vaticanistas si el Papa est? solo; responden que realmente no es as?, porque muchas personas le apoyan, aunque sus colaboradores probablemente podr?an ayudarle mejor en la organizaci?n del trabajo, las relaciones con los medios de comunicaci?n, etc. No faltan quienes silencian su mensaje, lo obstaculizan o lo manipulan. Y en algunos casos se puede comprobar la existencia de verdaderas ?alianzas? medi?ticas para desprestigiarle.

El prefacio termina citando las palabras de Benedicto XVI en la Misa inaugural de su pontificado (24.IV.2005): ?Rogad por m?, para que no huya, por miedo, ante los lobos?.

Ahora bien, cabe preguntarse, ?qu? podemos hacer nosotros, los cristianos de a pie, para ayudar al Papa en su ministerio de unidad y servicio a los cristianos y a la humanidad?

San Josemar?a Escriv? de Balaguer escribi?: ?Nuestra Santa Madre la Iglesia, en magn?fica extensi?n de amor, va esparciendo la semilla del Evangelio por todo el mundo. Desde Roma a la periferia. -Al colaborar t? en esa expansi?n, por el orbe entero, lleva la periferia al Papa, para que la tierra toda sea un solo reba?o y un solo Pastor: ?un solo apostolado!? (Forja, 638).

Adem?s de rezar y seguir trabajando cada uno lo mejor posible para gloria de Dios y servicio de la sociedad, podemos y debemos hacer eco a su mensaje, sirvi?ndole de altavoz con nuestra vida y nuestras palabras. No vale pensar: ?Esto a m? no me afecta mucho, es cosa del Papa y sus colaboradores...?.

Es necesario que los cristianos -junto con otras muchas personas de buena voluntad- ayudemos a que se ?escuche? y se valore el mensaje de Benedicto XVI, que no es otro sino el del Evangelio, renovado en nuestro tiempo. Hay que contrarrestar los silencios de algunos, la ineficacia de otros, las manipulaciones de ciertos medios de comunicaci?n. Es preciso llegar, como podamos, individualmente o en grupo, a mucha gente, para explicar lo que realmente el Papa propone: la primac?a del amor, el aprendizaje de la esperanza, la responsabilidad de todos por la promoci?n humana y el desarrollo integral de las personas. Para esto se requiere conocer bien sus grandes documentos (las tres enc?clicas y la exhortaci?n sobre la Eucarist?a), as? como sus principales mensajes y discursos.

Brevemente: se impone el estudio y el di?logo sobre lo que el Papa dice: ?lo conocemos? ?Hemos pensado en nuestras posibilidades para hacerle eco en todos los niveles de la sociedad?

Es ?ste un buen momento para que los j?venes (porque son los que pueden tener m?s vigor para expresar su fe, y en los que la Iglesia y el mundo ponen su esperanza), sean convocados a ?api?arse? junto al Papa. Todos los cristianos hemos de sentir esta invitaci?n a la unidad: primero a trav?s de nuestra uni?n con Jesucristo, puesto que el Papa es el vicario de Cristo, cabeza del Cuerpo m?stico. Tambi?n, plante?ndonos cada uno, seg?n su lugar en la Iglesia y en el mundo, sus dones y circunstancias (edad, capacidad, estudios, responsabilidades, misi?n, carismas, etc.), ?qu? hacemos y qu? podemos hacer?, adem?s de rezar por el Papa y su ministerio, adem?s de ser personalmente mejor cristianos y ayudar a otros a serlo, que es sin duda lo primero. Todo ello puede ser y ser? sin duda percibido por otros creyentes, y aun por personas que buscan un sentido transcendente de la vida.

Los estudiantes podr?n hablar con sus compa?eros, organizar grupos de encuentro y di?logo sobre los grandes temas del Papa. Otro tanto, por su parte, podr?n hacer los educadores y comunicadores, los responsables de grupos y movimientos, los padres y madres de familia (y los abuelos), los sacerdotes en las parroquias y en las instituciones eclesiales, los profesionales con sus amigos, etc.. Todos podemos colaborar a nivel personal y social. Algunos podr?n convocar a m?s personas, promover acciones de alcance cultural y p?blico: adhesiones, entrevistas, publicaciones, etc., a nivel local, nacional o internacional.

Lo ?nico que no deber?amos hacer es cruzarnos de brazos, pues eso significar?a prolongar los silencios, las ineficacias y las manipulaciones. No podemos dejar al Papa solo, porque su misi?n -promover la unidad y la vida de los cristianos, testimoniar y fortalecer la fe, presidir e impulsar el Evangelio por el mundo, de forma que la humanidad se convierta en la gran familia de Dios- es tambi?n nuestra misi?n. Debemos hacernos eco de su mensaje, el Evangelio, con nuestra vida y nuestras palabras.

Una ocasi?n especialmente apropiada son los viajes del Papa, principalmente con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Se trata de trabajar para que muchos j?venes se encuentren con ?l (f?sicamente o a trav?s de los medios de comunicaci?n), de modo que el Evangelio pueda hacerse vida -como una propuesta de sabidur?a y belleza, de verdad, bien y alegr?a- en la vida del mundo.


Publicado por mario.web @ 19:12
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