Jueves, 12 de mayo de 2011

"Dar posada al peregrino" es una obra de misericordia corporal por la cual la caridad se manifiesta concretamente en hospitalidad.
Autor: Laureano L?pez, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores

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El hombre en su vida experimenta el ser hu?sped en este mundo, y al mismo tiempo, el ser extranjero en esta Tierra. Esta doble perspectiva le ayuda a vivir con actitud de peregrino y a practicar la virtud de la hospitalidad.

La Iglesia, de cara a esta realidad, nos invita a ?dar posada a los peregrinos?. ?sta es una obra de misericordia corporal por la cual la caridad se manifiesta concretamente en hospitalidad. El cristiano, como peregrino f?sico y espiritual, est? llamado a vivir una hospitalidad f?sica y espiritual.

La peregrinaci?n f?sica siempre ha existido. Desde los inicios del cristianismo ha brotado un deseo de visitar aquellos lugares donde vivi? Jesucristo. Sin embargo, el motivo m?s profundo de estos viajes era el imitar al Cristo, quien fue peregrino desde su infancia y durante su apostolado, pues iba de ciudad en ciudad predicando el Evangelio hosped?ndose con personas generosas.

El Evangelio de san Lucas, considerado el ?Evangelio de la misericordia?, narra diversos episodios con personas que recibieron al Jes?s peregrino. As?, vemos el encuentro con Zaqueo: Baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa. Este se apresur? a bajar y le recibi? con alegr?a. Al verlo, todos murmuraban ?Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador? (cf. Lc 19-5-7). Tambi?n contemplamos el episodio con Marta y Mar?a, hermanas de su amigo L?zaro. ?Yendo ellos de camino, entr? en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibi? en su casa. Ten?a ella una hermana llamada Mar?a, que, sentada a los pies del Se?or, escuchaba su Palabra? (Lc 10, 38-39). Cristo nos ense?? a ser peregrinos y, al mismo tiempo, nos invita a ser buenos anfitriones.

Ciertamente en muchas ocasiones no nos ser? posible peregrinar u hospedar a alguien f?sicamente. Por ello hay una dimensi?n espiritual de estas dos realidades. San Agust?n dec?a: ?nos hiciste Se?or para ti, y nuestro coraz?n est? inquieto hasta que descanse en ti?. La vida terrena es una peregrinaci?n espiritual hacia la patria eterna porque ?nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Se?or Jesucristo? (Flp, 3,20). Para acertar en nuestras acciones cotidianas, siempre nos ayuda recordar esta realidad: estoy de paso por este mundo.

A quienes viven con esta actitud de peregrinaci?n espiritual, Cristo les dice ?en la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, se los habr?a dicho; porque voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volver? y les tomar? conmigo, para que donde est? yo est?n tambi?n ustedes? (Jn 14, 2-3). Por ello, el Se?or ser? nuestro gran anfitri?n en la eternidad.

El Papa Benedicto XVI nos invita a hospedar a Cristo en nuestro coraz?n y a una nueva peregrinaci?n espiritual al hablar de la Eucarist?a. ?Queridos amigos, esta no es una historia lejana, de hace mucho tiempo. Es una presencia. Aqu?, en la Hostia consagrada, ?l est? ante nosotros y entre nosotros [...] y nos invita a la peregrinaci?n interior que se llama adoraci?n? (Homil?a del 20 agosto de 2005).

De esta manera, recibir a Cristo en la Comuni?n y participar en la adoraci?n Eucar?stica se nos presentan como dos realidades concretas para poder vivir esta peregrinaci?n y hospitalidad espiritual.

Al reflexionar sobre la profundidad del ?dar posada al peregrino?, nos queda ?nicamente en esta cuaresma el seguir el ejemplo de Cristo, quien nos exhort? a vivir las obras de misericordia con nuestros hermanos: ?Vete y haz t? lo mismo!


Publicado por mario.web @ 19:44
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