Jueves, 12 de mayo de 2011
S?ntesis facilitada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede de la nueva enc?clica de Benedicto XVI
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S?ntesis y texto completo de la Enc?clica
S?ntesis y texto completo de la Enc?clica "Caritas in Veritate"
CIUDAD DEL VATICANO, 7 JUL 2009


S?ntesis facilitada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede de la nueva enc?clica de Benedicto XVI, "Caritas in veritate": La Caridad en la verdad, sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad .

La Enc?clica, publicada hoy, consta de una introducci?n, seis cap?tulos y una conclusi?n y est? fechada el 29 de junio de 2009, solemnidad de San Pedro y San Pablo.

"En la Introducci?n -explica la s?ntesis- el Papa recuerda que la caridad es "la v?a maestra de la doctrina social de la Iglesia". Por otra parte, dado el "riesgo de ser mal entendida o excluida de la ?tica vivida" advierte de que "un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir f?cilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales".

"El desarrollo (...) necesita esta verdad", escribe Benedicto XVI y analiza "dos criterios orien tadores de la acci?n moral: la justicia y el bien com?n. (...) Todo cristiano est? llamado a esta caridad, seg?n su vocaci?n y sus posibilidades de incidir en la polis. ?sta es la v?a institucional del vivir social".

El primer cap?tulo est? dedicado al "Mensaje de la "Populorum progressio" de Pablo VI que "reafirm? la importancia imprescindible del Evangelio para la construcci?n de la sociedad seg?n libertad y justicia".

"La fe cristiana -escribe Benedicto XVI- se ocupa del desarrollo no apoy?ndose en privilegios o posiciones de poder (...) sino solo en Cristo". El pont?fice evidencia que "las causas del subdesarrollo no son principalmente de orden material". Est?n ante todo en la voluntad, el pensamiento y todav?a m?s "en la falta de fraternidad entre los hombres y los pueblos".

"El desarrollo humano en nuestro tiempo" es el tema del segundo cap?tulo. "El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien com?n como fin ?ltimo -reitera el Papa- corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza" Y enumera algunas distorsiones del desarrollo: una actividad financiera "en buena parte especulativa", los flujos migratorios "frecuentemente provocados y despu?s no gestionados adecuadamente o la explotaci?n sin reglas de los recursos de la tierra". Frente a esos problemas ligados entre s?, el Papa invoca "una nueva s?ntesis humanista", constatando despu?s que "el cuadro del desarrollo se despliega en m?ltiples ?mbitos: (...) crece la riqueza mundial en t?rminos absolutos, pero aumentan tambi?n las desigualdades (...) y nacen nuevas pobrezas".

"En el plano cultural -prosigue- (...) las posibilidades de interacci?n" han dado lugar a "nuevas perspectivas de di?logo", (...) pero hay un doble riesgo". En primer lugar "un eclecticismo cultural" donde las culturas se consideran "sustancialmente equivalentes". El peligro opuesto es el de "rebajar la cultura y homologar los (...) estilos de vida". Benedicto XVI recuerda "el esc?ndalo del hambre" y auspicia "una ecu?nime reforma agraria en los pa?ses en desarrollo".

Asimismo, el pont?fice evidencia que el respeto por la vida "en modo alguno puede separarse de las cuestiones relacionadas con el desarrollo de los pueblos" y afirma que "cuando una sociedad se encamina hacia la negaci?n y la supresi?n de la vida acaba por no encontrar la motivaci?n y la energ?a necesarias para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre".

Otro aspecto ligado al desarrollo es el "derecho a la libertad religiosa. La violencia - escribe el Papa-, frena el desarrollo aut?ntico" y esto "ocurre especialmente con el terrorismo de inspiraci?n fundamentalista".

"Fraternidad, desarrollo econ?mico y sociedad civil" es el tema del tercer cap?tulo, que se abre con un elogio de la experiencia del don, no reconocida a menudo, "debido a una visi?n de la existencia que antepone a todo la productividad y la utilidad. (...) El desarrollo, (...) si quiere ser aut?nticamente humano, necesita en cambio dar espacio al principio de gratuidad", y por cuanto se refiere al mercado la l?gica mercantil, ?sta debe estar "ordenada a la consecuci?n del bien com?n, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad pol?tica".

Retomando la enc?clica "Centesimus annus" indica "la necesidad de un sistema basado en tres instancias: el mercado, el Estado y la sociedad civil" y espera en "una civilizaci?n de la econom?a". Hacen falta "formas de econom?a solidaria" y "tanto el mercado como la pol?tica tienen necesidad de personas abiertas al don rec?proco".

El cap?tulo se cierra con una nueva valoraci?n del fen?meno de la globalizaci?n, que no se debe entender solo como "un proceso socio-econ?mico". (...) La globalizaci?n necesita "una orientaci?n cultural personalista y comunitaria abierta a la trascendencia (...) y capaz de corregir sus disfunciones".

En el cuarto cap?tulo, la Enc?clica trata el tema del "Desarrollo de los pueblos, derechos y deberes, ambiente". "Gobierno y organismos internacionales -se lee- no pueden olvidar "la objetividad y la indisponibilidad" de los derechos. A este respecto, se detiene en las "problem?ticas relacionadas con el crecimiento demogr?fico".

Reafirma que la sexualidad no se puede "reducir a un mero hecho hedon?stico y l?dico". Los Estados, escribe, "est?n llamados a realizar pol?ticas que promuevan la centralidad de la familia".

"La econom?a -afirma una vez m?s- tiene necesidad de la ?tica para su correcto funcionamiento; no de cualquier ?tica sino de una ?tica amiga de la persona". La misma centralidad de la persona, escribe, debe ser el principio gu?a "en las intervenciones para el desarrollo" de la cooperaci?n internacional. (...) Los organismos internacionales -exhorta el Papa- deber?an interrogarse sobre la real eficacia de sus aparatos burocr?ticos", "con frecuencia muy costosos".

El Santo Padre se refiere m?s adelante a las problem?ticas energ?ticas. "El acaparamiento de los recursos" por parte de Estados y grupos de poder, denuncia, constituyen "un grave impedimento para el desarrollo de los pa?ses pobres". (...) "Las sociedades tecnol?gicamente avanzadas -a?ade- pueden y deben disminuir la propia necesidad energ?tica", mientras debe "avanzar la investigaci?n sobre energ?as alternativas".

"La colaboraci?n de la familia humana" es el coraz?n del quinto cap?tulo, en el que Benedicto XVI pone de relieve que "el desarrollo de los pueblos depende sobre todo del reconocimiento de ser una sola familia". De ah? que, se lee, la religi?n cristiana puede contribuir al desarrollo "solo si Dios encuentra un puesto tambi?n en la esfera p?blica".

El Papa hace referencia al principio de subsidiaridad, que ofrece una ayuda a la persona "a trav?s de la autonom?a de los cuerpos intermedios". La subsidiariedad, explica, "es el ant?doto m?s eficaz contra toda forma de asistencialismo paternalista" y es m?s adecuada para humanizar la globalizaci?n".

Asimismo, Benedicto XVI exhorta a los Estados ricos a "destinar mayores cuotas" del Producto Interno Bruto para el desarrollo, respetando los compromisos adquiridos. Y augura un mayor acceso a la educaci?n y, a?n m?s, a la "formaci?n completa de la persona" afirmando que, cediendo al relativismo, se convierte en m?s pobre. Un ejemplo, escribe, es el del fen?meno perverso del turismo sexual. "Es doloroso constatar -observa- que se desarrolla con frecuencia con el aval de los gobiernos locales".

El Papa afronta a continuaci?n al fen?meno "hist?rico" de las migraciones. "Todo emigrante, afirma, "es una persona humana" que "posee derechos que deben ser respetados por todos y en toda situaci?n".

El ?ltimo p?rrafo del cap?tulo lo dedica el Pont?fice "a la urgencia de la reforma" de la ONU y "de la arquitectura econ?mica y financiera internacional". Urge "la presencia de una verdadera Autoridad pol?tica mundial" (...) que goce de "poder efectivo".

El sexto y ?ltimo cap?tulo est? centrado en el tema del "Desarrollo de los pueblos y la t?cnica". El Papa pone en guardia ante la "pretensi?n prometeica" seg?n la cual "la humanidad cree poderse recrear vali?ndose de los ?prodigios? de la tecnolog?a". La t?cnica, subraya, no puede tener una "libertad absoluta".

El campo primario "de la lucha cultural entre el absolutismo de la tecnicidad y la responsabilidad moral del hombre es hoy el de la bio?tica", explica el Papa, y a?ade: "La raz?n sin la fe est? destinada a perderse en la ilusi?n de la propia omnipotencia". La cuesti?n social se convierte en "cuesti?n antropol?gica". La investigaci?n con embriones, la clonaci?n, lamenta el Pont?fice, "son promovidas por la cultura actual", que "cree haber desvelado todo misterio". El Papa teme "una sistem?tica planificaci?n eugen?sica de los nacimientos".

En la Conclusi?n de la Enc?clica, el Papa subraya que el desarrollo "tiene necesidad de cristianos con los brazos elevados hacia Dios en gesto de oraci?n", de "amor y de perd?n, de renuncia a s? mismos, de acogida al pr?jimo, de justicia y de paz".


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Caritas in Veritate

Publicado por mario.web @ 20:00
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