Jueves, 12 de mayo de 2011
La generosidad har? en parte la diferencia entre quienes se deciden a seguir esa voluntad de Dios hasta sus ?ltimas consecuencias y quien se queda a medio camino.
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Ayudarle a ver... en medio de tantas luces.
Ayudarle a ver... en medio de tantas luces.

"Quien percibe real y claramente la voluntad de Dios, o mejor dicho, a quien esa voluntad de Dios se manifiesta con nitidez, est? dispuesto al instante a obedecerla y es capaz de renunciar generosamente a todo aquello que le es contrario, porque la voluntad de Dios, de hecho, porta en s? misma una gran fuerza de persuasi?n"1.

A nadie le cabe la menor duda el efecto tan grande que tiene la voluntad de Dios en la vida de un hombre, especialmente cuando este hombre se pone a la completa disposici?n de ella. Ejemplos los tenemos de sobra, desde la "revoluci?n" causada en el interior de los ap?stoles, pasando por los primeros m?rtires cristianos, hasta en las fechas recientes donde muchos de nuestros hermanos dan su vida arriesg?ndola por el evangelio. La cuesti?n radica primordialmente en ver con nitidez esa voluntad de Dios. Te?ricamente todas las chicas que se ponen en camino para hacer un discernimiento espiritual quieren cumplir en sus vidas con lo que Dios les proponga. La generosidad har? en parte la diferencia entre quienes se deciden a seguir esa voluntad de Dios hasta sus ?ltimas consecuencias y quien se queda a medio camino. Pero tambi?n debemos de tomar en cuenta que muchas veces la candidata no llegar a ver con nitidez la voluntad de Dios en su vida. No depende tanto de Dios, sino de la chica el tener la capacidad de percibir claramente esa voluntad. El caso de la Virgen Mar?a nos sirve para ejemplificar el concepto que queremos explicar. Cuando Ella percibe a trav?s del ?ngel la llamada de Dios, por una serie de dones con la que Dios le hab?a regalado, capta en ese momento cu?l es la voluntad de Dios en su vida. Y es la voluntad de Dios, junto con la colaboraci?n de Ella, la que le hace capaz de renunciar generosamente a todos los planes que Ella hab?a acariciado. Es la voluntad de Dios la que polariza su existencia.

Pero muchas de nuestras j?venes de hoy en d?a no ven con nitidez la voluntad de Dios. El problema ser? hacerles ver con claridad cu?l es la voluntad de Dios para su vida. En el proceso de la respuesta a la vocaci?n, es necesario que ellas perciban esa voluntad para sus vidas, de lo contrario arriesgamos una respuesta en el vac?o, y as?, se juega pr?cticamente la futura vocaci?n, en caso que Dios la est? llamando por este camino.

La llamada de Dios "golpea" diversas ?reas de la vida de la joven, desencadenando una reacci?n de nuevos deseos, muchas veces hasta ahora desconocidos para ella. Es el conjunto de estos deseos, junto a otros ya tenidos en su vida, los que "opacan", "ofuscan", "entenebrecen", en pocas palabras, no dejan ver con nitidez la voluntad de Dios en la propia vida. La plenitud de este momento vocacional, aquello que le permitir? seguir adelante en el proceso de la respuesta, consistir? en que la joven identifique y distinga claramente cu?l es la voluntad de Dios para su vida y darle a todos los otros deseos que se desencadenan o que ya existen, el lugar que les corresponde. No se trata de "eliminar" los otros deseos, pues el hombre siempre los seguir? teniendo. Se trata de ayudarle a distinguir entre lo que son sus deseos y cu?l es "el deseo" de Dios para su vida. Y no hay mejor lugar para escuchar la voluntad de Dios con nitidez que un clima de recogimiento y de silencio, en donde se distinga claramente entre "el deseo de Dios" y los otros deseos que no son de Dios, es decir, los propios deseos. De ah? que sea oportuno iniciar a la chica a llevar una vida de intensa oraci?n. Una oraci?n en la que tenga como petici?n ver la voluntad de Dios y la fuerza para ser generoso en la respuesta vocacional. De esta manera, la candidata ir? conociendo la forma y el lugar de buscar la voluntad de Dios para su vida.

No es el caso en este art?culo de hacer un excursus sobre la oraci?n. B?stenos decir que la chica debe ensayarse con un buen m?todo de oraci?n que le permita escuchar la voluntad de Dios para su vida y la generosidad suficiente para responder positivamente al llamado.

Con respecto a los otros deseos habr? que ense?arle a jerarquizarlos de acuerdo a una escala de valores. Hemos dicho que en esta etapa, la labor m?s importante de la directora espiritual es trabajar para que la chica sea generosa, para que responda con amor y que vea con claridad cu?l es la voluntad de Dios para su vida. Por lo tanto, Dios deber?a ser en su vida el valor principal. La joven aprender? a ver todos los otros deseos que surgen en su alma en funci?n a este valor principal. Su confianza con la directora espiritual ser? la base para que este aprendizaje se realice fructuosamente.

Para quien ya tiene experiencia en la pastoral vocacional, sabe que en esta etapa la joven se va haciendo cada vez m?s consciente que la respuesta a su pregunta fundamental "?qu? tengo que hacer en la vida?", "esto que siento, ?ser? indicio de una vocaci?n religiosa?", la tiene ella misma. Busca tan s?lo una confirmaci?n y una clarificaci?n. Frente a los innumerables deseos personales que se forman anexos a la voluntad de Dios, la directora espiritual ayudar? a examinarlos y verlos en clave jer?rquica, es decir, de acuerdo a Dios.

Estos deseos "anexos" provienen de los fines en la vida que se ha fijado la chica, antes de recibir la llamada vocacional o justo en el momento en que se da la llamada vocacional. Son deseos que provienen de un fin, de una "opci?n fundamental" como dir?a la filosof?a antropol?gica2. Pueden ser deseos de cualquier tipo, pero siempre tender?n al fin ?ltimo, a la opci?n fundamental. La llamada vocacional, la consagraci?n a Dios, sabemos que requiere que toda la mujer sea polarizada hacia el ideal de Dios. El fin ?ltimo, la opci?n fundamental que requiere no ser compartida con ninguna otra, es Cristo. "La persona de Jes?s y la <> de la que ?l habla son el ?nico motivo -?nico m?vil- que impulsa al llamado a dar su asentimiento"3.

Todos los deseos tendr?n que "re-convertirse" al deseo fundamental que ser? el deseo de un absoluto Amor. Si bien este deseo podr?a haber existido anteriormente, ahora cobrar? mayor fuerza y todo debe caer en torno a ?l, si piensa vivir con coherencia al llamado. Esto comporta l?gicamente una renuncia a todo aquello que no es voluntad de Dios, o sea, al llamado de Dios. "El amor y el gozo siempre rigen la renuncia"4.

La labor de la directora espiritual, juntamente con los que hemos mencionado en esta etapa, consistir? en ense?ar pacientemente a la chica a escuchar los deseos del coraz?n y a confrontarlos con la voluntad de Dios. En los dos cap?tulos siguientes veremos c?mo puede realizarse esta labor.

NOTAS
1 Andr? Louf, op. cit., p. 190. Las palabras en cursillas han sido resaltadas por el autor para revelar la importancia del concepto que desarrollar? en el presente cap?tulo.
2 Battista Mondin y Lucas Lucas, entre otros se?alan profusamente la importancia de la "opci?n fundamental" en el proceso de la libertad y la toma de decisiones de las persona.
3 Francisco Berra, Venid y ver?is, Editorial Nueva Evangelizaci?n, M?xico, D.F., 1999.
4 Andr? Louf, op. cit. p. 101


Publicado por mario.web @ 20:21
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