Jueves, 12 de mayo de 2011
La santificaci?n es un trabajo de toda la vida y requiere nuestro determinado esfuerzo para cooperar con la gracia santificante de Dios que viene por medio de los Sacramentos.
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Siete h?bitos diarios para las personas que deseen ser Santas
Siete h?bitos diarios para las personas que deseen ser Santas

Nadie nace santo. Se consigue la santidad con mucho esfuerzo, pero tambi?n con la ayuda y la gracia de Dios. Todos, sin exclusi?n, est?n llamados a reproducir en s? mismos la vida y el ejemplo de Jesucristo, caminar detr?s de sus huellas.
Est?s leyendo esto porque est?s interesado en tomar tu vida espiritual m?s seriamente de ahora en adelante. Aceptar de coraz?n uno de los puntos clave del Concilio Vaticano II: la importancia de la doctrina de la llamada universal a la santidad. Tambi?n conoces que Jes?s es el ?nico camino a la santidad "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida." El secreto de la santidad es la oraci?n constante la cual puede ser definida como el continuo contacto con la Sant?sima Trinidad: "reza siempre y sin desfallecer" (Lc. 18invasor. Hay varios caminos para llegar a conocer a Jes?s. Nosotros vamos a hablar brevemente sobre algunos de ellos en este art?culo. Si quieres llegar a conocer, amar y servir a Jes?s de la misma forma que aprendes a amar y enamorarte de otras personas: tu esposa, miembros de tu familia y amigos ?ntimos, por ejemplo, pasando un tiempo considerable con ?l en forma regular y, en este caso b?sicamente todos los d?as. El retorno, si lo haces, es la ?nica verdadera felicidad en esta vida y la visi?n de Dios en la pr?xima. No hay sustituto a esto.
La santificaci?n es un trabajo de toda la vida y requiere nuestro determinado esfuerzo para cooperar con la gracia santificante de Dios que viene por medio de los Sacramentos.
Los siete h?bitos diarios que propongo consisten en el ofrecimiento de la ma?ana, la lectura espiritual (Nuevo Testamento y un libro espiritual sugerido por tu director espiritual), el Santo Rosario, la Santa Misa y Comuni?n, al menos quince minutos de oraci?n mental, la recitaci?n del ?ngelus al mediod?a y un breve examen de conciencia por la noche. Estos son los principales medios para alcanzar la santidad. Si eres una persona que quiere llevar a Cristo a otros a trav?s de la amistad, estos son instrumentos con los cuales almacenar?s la energ?a espiritual que te permitir? hacerlo. La acci?n apost?lica sin los sacramentos, volver? ineficaz una s?lida y profunda vida interior. Puedes estar seguro que los santos incorporaron por uno u otro camino todos estos h?bitos en su rutina diaria. Tu objetivo es ser como ellos, contemplativos en el medio del mundo.
Quiero remarcar varios puntos antes de examinar los h?bitos

Primero; recuerda que el crecimiento en estos h?bitos diarios son como una dieta o un programa de ejercicio f?sico, es un trabajo de proceso gradual. No esperes incorporar los siete o a?n dos o tres de ellos en tu agenda diaria inmediatamente. No puedes correr una carrera de cinco kil?metros si antes no te has entrenado. Tampoco puedes tocar a Liszt a la tercera clase de piano. Esta prisa te invita al fracaso, y Dios quiera que tengas ?xito tanto en tu ritmo como en el Suyo. Debes trabajar cercanamente con tu director espiritual y gradualmente incorporar los h?bitos a tu vida en el per?odo de tiempo que corresponda a tu particular situaci?n. Puede ser el caso que por las circunstancias de tu vida se requiera la modificaci?n de los siete h?bitos.

Segundo; al mismo tiempo tu debes hacer el firme prop?sito, con la ayuda del Esp?ritu Santo y tus especiales intercesores, para hacer de ellos la prioridad de tu vida - m?s importante que comer, dormir, trabajar y descansar-. Quiero aclararte que estos h?bitos no se pueden adquirir a las corridas. Ese no es el modo como nosotros queremos tratar a los que amamos. Ellos deben hacerse cuando estemos m?s atentos durante el d?a en un lugar en silencio y sin distracciones; donde sea f?cil ponerse en presencia de Dios y estar con ?l. Despu?s de todo, ?no es m?s importante nuestra vida eterna que nuestra vida temporal? Todo esto redundar? al momento de nuestro juicio como una cuenta de amor a Dios en nuestro coraz?n.

Tercero; quiero dejar en claro que vivir los h?bitos no es p?rdida de tiempo. No est?s perdiendo el tiempo, en realidad lo ganas. Nunca conocer?s una persona que viva todos ellos diariamente que sea menos productiva como trabajador o peor esposo o que tenga menos tiempo para sus amigos o no pueda cultivar su vida intelectual. Todo lo contrario, Dios siempre recompensa a los que lo ponen a El primero. Nuestro Se?or multiplicar? asombrosamente tu tiempo como multiplic? los panes y los peces y dio de comer a la multitud hasta saciarse. Puedes estar seguro de que el papa Juan Pablo II, la Madre Teresa o San Maximiliano Kolbe rezan o han rezado mucho m?s que la hora y media que se sugiere en estos h?bitos repartidos a lo largo del d?a.

Primer H?bito
El primer h?bito es el ofrecimiento del d?a por la ma?ana; cuando te arrodillas y, utilizando tus propias palabras o una f?rmula, ofreces todo tu d?a a la gloria de Dios. Lo que no es simple es lo que suceder? antes del ofrecimiento. "V?ncete cada d?a desde el primer momento, levant?ndote en punto, a la hora fija, sin conceder ni un minuto a la pereza.
Si con la ayuda de Dios te vences, tendr?s mucho adelantado para el resto de la jornada.
?Desmoraliza tanto sentirse vencido en la primera escaramuza! (San Josemar?a- Camino, 191)
En mi experiencia pastoral, quien puede vivir el "minuto heroico" en la ma?ana y a la noche va a la cama en el tiempo previsto, tiene la energ?a f?sica y espiritual a lo largo del d?a para parar lo que este haciendo para cumplir los otros h?bitos.

Segundo H?bito
El segundo h?bito es por lo menos quince minutos de oraci?n en silencio. Puedes agregar otros quince minutos extras en otro momento del d?a. Despu?s de todo, ?Qui?n no desea pasar m?s tiempo con tan excelente compa??a? La oraci?n es una conversaci?n uno a uno, directa con Jesucristo, preferentemente frente al Sant?simo Sacramento en el Sagrario. Esta es tu hora de la verdad o tu momento superior. Si lo deseas puedes abrirte y hablar acerca de lo que est? en tu mente y en tu coraz?n. Al mismo tiempo adquirir?s el h?bito de escuchar cuidadosamente y meditar como otra Mar?a (Lc. 10.38-42) para ver qu? es lo que Jes?s te est? pidiendo y qu? te quiere dar. Es aqu? que nosotros comprendemos su dicho "Sin M?, nada pueden hacer."

Tercer H?bito
El tercer h?bito son quince minutos de lectura espiritual que usualmente consistir? en unos pocos minutos de sistem?tica lectura del Nuevo Testamento, para identificarnos con la Palabra y acciones de nuestro Salvador. El resto del tiempo en un libro cl?sico de espiritualidad cat?lica recomendado por tu director espiritual. En cierto sentido, es el m?s pr?ctico de nuestros h?bitos porque a trav?s de los a?os leeremos varias veces la vida de Cristo y adquiriremos la sabidur?a de los santos y de la Iglesia junto con la lectura de docenas de libros, los cuales enriquecer?n nuestro intelecto. Tambi?n podremos poner las ideas all? expresadas en acci?n.

Cuarto H?bito
El cuarto h?bito es participar en la Santa Misa y recibir la Santa Comuni?n en estado de gracia. Este es el h?bito m?s importante de todos los siete (cfr. Jn. 6, 22-65). Ella debe estar muy en el centro de nuestra vida interior y consecuentemente de nuestro d?a. Este es el acto m?s ?ntimo, posible del hombre. Encontramos a Cristo vivo, participamos en la renovaci?n de Su sacrificio por nosotros y nos unimos a su cuerpo y alma resucitado. Como el papa Juan Pablo II dijo en su Exhortaci?n Apost?lica Ecclesia in America "La Eucarist?a es el centro viviente y eterno centro alrededor del cual la comunidad entera de la Iglesia se congrega" (n?35).

Quinto H?bito
El quinto h?bito es rezar cada d?a al mediod?a el Angelus o Regina Coeli invocando a Nuestra Sant?sima Madre de acuerdo al tiempo lit?rgico. Esta es una costumbre cat?lica que se remonta a muchos siglos. Este es un hermoso modo de honrar a Nuestra Se?ora por un momento. Como ni?os recordamos a Nuestra Madre durante el d?a y meditamos sobre la Encarnaci?n y Resurrecci?n de Nuestro Se?or, el cual da sentido a toda nuestra existencia.

Sexto H?bito
El sexto h?bito tambi?n es Mariano. El rezo del Santo Rosario cada d?a y la meditaci?n de los misterios, los cuales versan sobre la vida de Nuestro Se?or y Nuestra Se?ora. Es un h?bito que, una vez adquirido es dif?cil abandonar. Junto con la repetici?n de las palabras de amor a Mar?a y el ofrecimiento de cada decena por nuestras intenciones, nosotros tomamos un atajo hacia Jes?s el cual pasa a trav?s del coraz?n de Mar?a. El no puede rechazar nada de Ella.

S?ptimo H?bito
El s?ptimo h?bito es un breve examen de conciencia por la noche antes de ir a la cama. Te sientas, pides luces al Esp?ritu Santo y por varios minutos revisas tu d?a en presencia de Dios pregunt?ndote si te has comportado como un hijo de Dios en el hogar, en el trabajo, con tus amigos. Tambi?n miras una particular ?rea, la cual tu tienes identificada con ayuda de tu director espiritual, quien conoce tus necesidades para mejorar y llegar a la santidad. Tambi?n puedes hacer una r?pida mirada para ver si has sido fiel en los h?bitos diarios que hemos discutidos en este art?culo. Luego haces un acto de gratitud por todo lo bueno que has hecho y recibido, y un acto de contricci?n por aquellos aspectos en los que voluntariamente has fallado.

Si una persona honestamente mirase su d?a, no importa cu?n ocupado est?, (y nunca me pareci? encontrarme con gente que no est? muy ocupada a no ser que est? permanentemente retirada), puede frecuentemente encontrar que usualmente mal gasta un poco de tiempo cada d?a. Piensa, ?qu? necesidad hay de una taza de caf? extra cuando puedes usar ese tiempo para visitar el Sant?simo Sacramento, quince minutos antes de comenzar el trabajo? O la media hora o mucho m?s, gastada mirando programas de televisi?n o videos. Tambi?n es com?n, gastar tiempo durmiendo en el tren o escuchando la radio en el auto cuando puede ser usado para rezar el Rosario. Como tambi?n, ?el diario no lo puedes leer en diez minutos en lugar de veinte dejando espacio para la lectura espiritual?
?Y esa comida no podr?a hacerse en media hora dejando espacio para la Misa? No olvides que esta media hora es tiempo mal gastado cuando al final del d?a podr?as haberla usado para una buena lectura espiritual, examinar tu conciencia e ir a la cama a tiempo para recuperar energ?as para las batallas del d?a siguiente. La lista contin?a. Puedes hacer la tuya.

S? honesto contigo y con Dios. Estos h?bitos, vividos bien, nos capacitan para obedecer la segunda parte del gran mandamiento amar a los otros como a nosotros mismos. Estamos en la tierra como estuvo el Se?or "para servir y no para ser servido." Esto s?lo puede ser alcanzado junto a nuestra gradual transformaci?n en otro Cristo a trav?s de la oraci?n y los sacramentos. Viviendo estos siete h?bitos llegaremos a ser personas santas y apost?licas, gracias a Dios. Ten por seguro que, cuando caigamos en algo grande o peque?o, siempre tendremos un Padre que nos ama y espera en el Sacramento de la Penitencia y la devota ayuda de nuestro consejero espiritual para que volvamos a nuestro curso correcto.


Publicado por mario.web @ 20:21
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