Jueves, 12 de mayo de 2011
Si queremos realizarnos en nuestra vida, si queremos darle pleno sentido a nuestro ser y a nuestro existir, debemos vivir intensamente y en plenitud la vocaci?n a la que hemos sido llamados.
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El llamado de Dios
El llamado de Dios

Para el cristiano que se ha iniciado en el crecimiento de la vida espiritual de un camino de santidad le queda muy clara la siguiente expresi?n: ?Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen a conocer la verdad?.

Pero esta salvaci?n de Dios y este conocimiento de la verdad tienen un fin, un motor muy importante: el deseo de Dios de que el hombre alcance la plena felicidad en esta vida y en la futura y para lograr este fin es necesario que el hombre descubra su camino, su lugar en este mundo.

Dice el ap?stol San Pablo que ?el tiempo apremia y que la vida es corta?, por eso tenemos que aprovechar todo, absolutamente todo lo que Dios nos ofrece para crecer en ese conocimiento y sobre todo para crecer en este Amor de Dios.

Recordemos que la vida es el tiempo que Dios nos concede para entrar en esa vivencia del Amor, para que podamos vivir en ?l, que es nuestra felicidad. La felicidad es don, pero tambi?n es tarea. Es don, porque Dios nos la ofrece, nos la concede; es tarea porque cada uno de nosotros tenemos que luchar por conservarla y acrecentarla, depende tambi?n de nuestro esfuerzo y nuestro trabajo el que la felicidad sea plena. La felicidad es ?nica para todos, porque es Dios mismo.

Si queremos realizarnos en nuestra vida, si queremos darle pleno sentido a nuestro ser y a nuestro existir, debemos vivir intensamente y en plenitud la vocaci?n a la que hemos sido llamados. Hemos de mostrar al mundo que lo que hemos recibido de parte de nuestro buen Dios es algo muy especial. Yo te puedo decir que el llamado de Dios en verdad sacude el coraz?n, Jes?s me abri? sus brazos y me invit? a seguirle.

Me ha ofrecido de comer y de beber, bebida y alimento que no he encontrado en ning?n otro lugar, ni con nadie, es una persona ?ntegra de la que no se cu?ndo terminar? de aprender, pero su cercan?a me da confianza, sus palabras son sencillas pero profundas, mi memoria a veces me traiciona, son demasiadas cosas que he experimentado a lo largo de 29 a?os, lo que s? se, es que amo a Jes?s como a nadie he amado.

Mi experiencia de Dios es la de un Padre que me ama tiernamente y que por su gran misericordia me ha hecho participar de la vida de Jes?s en la vida consagrada como ?Oblata de Jes?s Sacerdote?.

Cada d?a renuevo mi consagraci?n y trato de participar con Mar?a en los sentimientos sacerdotales del Coraz?n de Cristo y me llena de alegr?a el poder ayudar espiritual y materialmente a los sacerdotes y a quienes se preparan a continuar la obra de Jes?s, Salvador de los hombres.

Este tiempo que vivo actualmente es un momento de gracia especial por encontrarme en mi tierra natal y que el Se?or lo hab?a pensando y preparado para m? desde toda la eternidad.

Aqu? en el Seminario todo me habla de Dios, me deja entrever esa ?Mirada del Padre? que est? sobre m? y cuida hasta el m?s m?nimo detalle.

Le doy gracias a Dios por todo y pido sinceramente por nuestro Seminario.

Todos y todas los que hemos sido llamados no nos cansemos en hacer part?cipes a los dem?s de la gran alegr?a que experimenta el que lo ha dado todo por seguir a Jes?s, el Buen Pastor, Dador de todo bien. Que Dios nos bendiga a todos y nos conceda abundantes vocaciones para nuestro Seminario de Yucat?n.? Nuestra Se?ora del Rosario ruega por nosotros y por nuestro Seminario.


Publicado por mario.web @ 22:58
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