Jueves, 12 de mayo de 2011
Entrevista con Alfonso Aguil? en la que habla de la educaci?n ?tica, los estereotipos y la capacidad comunicativa de la Iglesia.
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?La moral ayuda a pensar bien?
?La moral ayuda a pensar bien?
Entrevista con Alfonso Aguil?,
Vicepresidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educaci?n (IEEE)




Algunos piensan que cada uno debe ir sacando de su experiencia personal sus propios criterios morales, y que, por tanto, inculcar a una persona unos principios morales preestablecidos es un modo de lavarle el cerebro.


Sin embargo, lavar el cerebro a una persona es disminuir su capacidad de juzgar razonadamente; pero educar a las personas para desarrollar el h?bito de ser veraces, o generosas, o justas, o respetuosas con los dem?s, no puede decirse que atente contra su capacidad de tomar decisiones razonables, sino justamente al rev?s. Los buenos h?bitos morales refuerzan la capacidad de juzgar razonablemente. En cambio, cuando faltan, resulta m?s f?cil que se extrav?e la raz?n. Sobre estas cuestiones entrevistamos hoy a Alfonso Aguil?, autor del libro 25 Cuestiones actuales en torno a la fe (Editorial Palabra, Colecci?n ?Hacer Familia? n? 59, Madrid, octubre 2001).

LA EDUCACI?N ?TICA LIBERA

??Qu? dir?a usted a los que valoran poco la educaci?n moral porque dicen que no siempre est? claro qu? es lo bueno o lo malo...?


Es cierto que hay aplicaciones pr?cticas en las que no es f?cil discernir lo mejor de lo peor, pues la ?tica no es una ciencia exacta, como pueden serlo las matem?ticas, pero hay muchas cosas que est?n bastante claras y son accesibles a cualquiera que busque la verdad ?tica con empe?o y rectitud.

La moral es una ciencia a veces dif?cil, y su aprendizaje est? efectivamente sujeto a posibles errores, pero esos posibles errores no disminuyen importancia de la moral, ni su necesidad, de la misma manera que el hecho de que una persona se equivoque al sumar no significa que las matem?ticas est?n equivocadas, ni que sean poco importantes. El fallo y el error son inherentes al obrar humano, y tambi?n a la educaci?n y la ense?anza (incluidas las matem?ticas), pero ese riesgo no debe disuadirnos de buscar la verdad moral ni de ayudar a los dem?s a buscarla.

Todo hombre percibe en su interior la existencia de una ley que no se dicta a s? mismo y a la cual debe obedecer. La moral es decisiva para la dignidad del hombre. Por eso, desatender el deber moral no hace al hombre m?s libre, como si fuera algo de lo que al hombre conviniera liberarse, sino que lo degrada, lo desplaza a un escal?n infrahumano, y lo aparta de la felicidad.

?CON QU? DERECHO HABLA LA IGLESIA?

??Y qu? dir?a a quienes aceptan una ley moral natural, pero piensan que la Iglesia no tiene derecho a decir cu?l es esa ley natural?


En primer lugar les dir?a que la Iglesia goza de libertad de expresi?n, como cualquier otra instancia social en una sociedad democr?tica. Por tanto, es perfectamente leg?timo que la Iglesia hable con libertad sobre lo que considera bueno o malo, como lo hacen los gobiernos, los sindicatos, las asociaciones que defienden la naturaleza, y como lo hace todo el mundo.

?Bien, pero dicen que la Iglesia no puede imponer su criterio y dictar leyes al Estado...


La Iglesia no lo pretende, desde luego. Pero se considera en el deber de aportar a la sociedad la luz de la fe. Una luz que puede iluminar profundamente y con gran eficacia muchos aspectos de la vida civil y responder a muchos interrogantes que se plantean.

Adem?s, es interesante recordar que la idea de la separaci?n entre la Iglesia y el Estado fue un legado cristiano, y un factor determinante para el avance de la libertad. Antes del cristianismo hab?a una identidad generalizada entre la constituci?n pol?tica y la religi?n. En todas las culturas, el Estado pose?a un car?cter sagrado, y ese fue, por ejemplo, el principal punto de confrontaci?n entre el cristianismo y el imperio romano, que toleraba las religiones privadas s?lo si reconoc?an el culto al Estado. El cristianismo no acept? esa condici?n, y cuestion? as? la construcci?n fundamental del imperio romano y del antiguo mundo.

Esa separaci?n, adem?s, no es entendida as? en todas las religiones. Por ejemplo, la esencia misma del Islam no la admite, pues el Cor?n es una ley religiosa que regula la totalidad de la vida pol?tica y social, todo el ordenamiento de la vida. La Shar?ah configura la sociedad de principio a fin. La Iglesia, en cambio, se limita a recordar lo que considera que son los principios morales fundamentales, y se dirige a todos aquellos que quieran escucharla. Y como es natural, no est? obligada a que su mensaje coincida con lo que diga o haga el poder establecido. Por eso la Iglesia pide libertad para hablar.

?IMPONER VALORES RELIGIOSOS A LA SOCIEDAD CIVIL?

?Algunos se quejan de que la Iglesia parece querer imponer a la sociedad civil sus valores religiosos.


La Iglesia no trata de imponer a nadie una religi?n o unas creencias. El Concilio Vaticano II record? con claridad el esmero que la Iglesia y los cat?licos han de tener por respetar la libertad religiosa de todos los hombres. La Iglesia cat?lica expresa con libertad su mensaje, dirigido a los fieles cat?licos y a todos los hombres de buena voluntad que quieran escucharlo. No ser?a sensato decir que, por el simple hecho de hablar, la Iglesia pretende imponer sus valores a la sociedad civil. S?lo hace uso de la libertad de expresi?n, a la que, por fortuna, todos tenemos derecho.

Uno de los cometidos de la Iglesia cat?lica es despertar la sensibilidad del hombre hacia la verdad, el sentido de Dios y la conciencia moral. La Iglesia procura infundir coraje y aliento para vivir y actuar con coherencia, para aportar convicciones que sean un buen fundamento para la vida del hombre. Y lo hace hablando a las conciencias de todos, aunque muchas veces sea una tarea ingrata y desagradecida, como sucede cuando se dirige a algunos poderes que parecen no querer que nadie opine sobre lo que hacen.

El Papa y los obispos est?n dispuestos a decir la verdad, aunque se enfrenten con una oposici?n cultural, peque?a o grande. Y lo hacen en sus declaraciones y documentos contra el racismo o la xenofobia; o cuando rechazan la cultura del divorcio, o defienden el derecho a la vida de los a?n no nacidos, o de los minusv?lidos, o los enfermos terminales; cuando cuestionan la laxitud sexual o cuando alientan a las naciones a ser fieles a su compromiso con la libertad y la justicia para todos. La Iglesia protestar? cada vez que corra peligro la vida humana, ya sea por el aborto, la explotaci?n de ni?os, malos tratos a mujeres, injusticias econ?micas, abandono de enfermos o inmigrantes, o por cualquier forma de abuso o explotaci?n.

?La Iglesia emitir? su juicio si quiere, pero luego es la mayor?a parlamentaria quien decide...


Por supuesto, y la Iglesia es la primera en aceptarlo. Pero si la mayor?a parlamentaria decide legalmente algo injusto, no por eso se convertir? en justo. Uno de los principales cometidos de la Iglesia es sensibilizar a los hombres ante los valores morales y denunciar a quien atente contra ellos, sea quien sea, porque ni el Estado ni nadie es soberano absoluto de las conciencias ni de la sociedad.

??Pero con qu? autoridad se opone la Iglesia al poder pol?tico leg?timamente constituido?


La Iglesia expresa en voz alta un criterio ?tico o moral. No se presenta como un tribunal o un censor universal, ni trata de ir dando lecciones a nadie. Simplemente considera que ha recibido de Dios una luz sobre el hombre, de la cual se derivan, a su entender, los derechos y deberes humanos. Y expresa su criterio, como cualquier otra persona o instituci?n. La Iglesia emite, en una situaci?n determinada, un juicio moral; procura denunciar el mal, sacar a la luz el bien y animar a los hombres a buscar soluciones de forma positiva, porque se considera responsable no s?lo de su bien particular, sino del bien de todos, y debe pedir que se respete el derecho de todos.

LA FUERZA DE LOS ESTEREOTIPOS

??Y por qu? no se escucha m?s a la iglesia?


Habr?a que hacer un esfuerzo para superar viejos estereotipos. Es muy conocida la narraci?n de Kierkegaard sobre el payaso y la aldea en llamas. El relato cuenta c?mo en un circo de Dinamarca se declar? un incendio. El director del circo pidi? a uno de los payasos, que ya estaba preparado para actuar, que fuera corriendo a la aldea vecina para pedir auxilio y avisar de que hab?a peligro de que las llamas se extendiesen hasta la aldea, arrasando a su paso los campos secos y toda la cosecha. El payaso corri? a la aldea y pidi? a sus habitantes que fuesen con la mayor urgencia al circo para apagar el fuego. Pero los aldeanos creyeron que se trataba de un truco ideado para que asistiesen en masa a la funci?n. Aplaudieron y hasta lloraron de risa.

Al payaso le daban a?n m?s ganas de llorar. En vano trataba de explicarles que no se trataba de un truco ni de una broma, sino que deb?an tomarlo muy en serio y que el circo estaba ardiendo realmente. Su ?nfasis no hizo sino aumentar las carcajadas. Cre?an los aldeanos que estaba desempe?ando su papel de maravilla, y re?an despreocupados..., hasta que por fin las llamas llegaron a la aldea. La ayuda lleg? demasiado tarde, y tanto el circo como la aldea fueron consumidos por las llamas.

Esta narraci?n puede ilustrar la situaci?n por la que a veces pasan los cristianos, o la propia Iglesia como tal, cuando comprueban su fracaso en el intento de que los hombres escuchen su mensaje. Aunque se esfuercen en presentarse con toda seriedad, observan que muchos escuchan despreocupados, sin temor al grave peligro del que se les advierte.

La Iglesia se encuentra muchas veces con una enorme y agobiante dificultad para remover algunos estereotipos del pensamiento o del lenguaje, con la tristeza de no conseguir hacer ver que la fe es algo sumamente serio en la vida de los hombres. Por eso es preciso por parte de los cristianos un esfuerzo de comprensi?n, de explicaci?n, de capacidad comunicativa.

?Y UNA ?TICA LAICA?

?Algunos defienden que s?lo valdr?a una ?tica laica, sin tintes religiosos, y que la religi?n quede como algo personal de cada uno.


Puede y debe haber un debate social laico sobre la ?tica, pero lo que ser?a un abuso es pretender silenciar las convicciones morales de los dem?s ?sea una persona, la Iglesia, o cualquier instituci?n?, s?lo porque esas ideas o esas personas tienen conexi?n con unas creencias religiosas. Actuar as? no es neutral ni laico, sino injusto, pues supone dejar hablar s?lo al que no es creyente.

Por otra parte, pienso que cuando Dios est? presente ?y presente sin pretender acomodarlo al propio capricho, se entiende?, es m?s f?cil que se observen las leyes morales. En cambio, quien prescinde voluntariamente de Dios y no admite que haya nadie superior a ?l que juzgue sus acciones, se encuentra m?s indefenso ante la tentaci?n de convertirse en la ?nica instancia que decide lo que es bueno o malo, en funci?n de sus propios intereses. ?Por qu? ayudar a una persona que dif?cilmente me podr? corresponder? ?Por qu? perdonar? ?Por qu? ser fiel a mi marido o mi mujer cuando es tan f?cil no serlo? ?Por qu? no aceptar esa peque?a ganancia f?cil? ?Por qu? arriesgarse a decir la verdad en vez de dejar que sea otro quien pague las consecuencias de mi error?

Sin religi?n es m?s f?cil dudar si vale la pena ser fiel a la ?tica. Sin religi?n es m?s f?cil no ver claro por qu? se han de mantener conductas que suponen sacrificios. Eso no significa que el creyente obre siempre rectamente, ni que no se enga?e nunca; pero al menos no est? solo. Est? menos expuesto a enga?arse a s? mismo dici?ndose que es bueno lo que le gusta y malo lo que no le gusta. Sabe que tiene dentro una voz moral que en determinado momento le advertir?: basta, no sigas por ah?.


Comentarios a Alfonso Aguil? Pastrana: [email protected]

Publicado por mario.web @ 23:41
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