Jueves, 12 de mayo de 2011
Mensaje de Mons. John Foley a los comunicadores sociales para que hagan un uso positivo de los medios masisvos y transmitan mensajes que orienten a las familias y no transmitan violencia ni pornograf?a
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La Pornograf?a y la Violencia
La Pornograf?a y la Violencia

Documento del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales sobre la pornograf?a y la violencia ( 7 de mayo de 1989).

1. Introducci?n


1.1. El cambio de los valores humanos

1. Recientemente ha habido en el mundo un cambio radical en la percepci?n de los valores morales que comportan cambios profundos en la manera de pensar y de actuar de las personas. En este proceso, los medios de comunicaci?n han jugado y contin?an haci?ndolo un papel importante en los individuos y en la sociedad, ya que introducen e incitan a nuevos estilos de vida.

2. Algunos de estos cambios expresan aspectos positivos Hoy, como ha observado recientemente el Papa Juan Pablo II, la primera nota positiva est? permeada por la toma de conciencia de la dignidad de cada ser humano.

3. Muchos cambios, sin embargo, han ido a peor. Juntamente con abusos, ha habido nuevas violaciones de la dignidad humana y de sus derechos, de sus valores y de los ideales cristianos. Los medios de comunicaci?n son, en parte, los responsables.

4. Los medios se han empleado con un plan contrario al del Creador y se han convertido en ruina y en da?o para el hombre.

5. Entre los desarrollos alarmantes de estos a?os existe un crecimiento cada vez m?s marcado por la pornograf?a y la violencia gratuita en los medios. Los libros y las revistas, las grabaciones, el cine, el teatro, la televisi?n, el video, los anuncios publicitarios y las mismas telecomunicaciones ofrecen a menudo escenas de violencia y de permisivismo sexual que exalta la pornograf?a y que son moralmente inaceptables.

6. La exaltaci?n de la violencia y la pornograf?a son actitudes ancestrales de la experiencia humana, manifestadas en la dimensi?n m?s baja de la naturaleza herida por el pecado. A medida que aumenta la confusi?n de las normas morales, las comunicaciones han hecho accesibles la pornograf?a y la violencia a un vasto p?blico, incluidos los j?venes y ni?os. Esta degradaci?n era propia de los Pa?ses ricos, pero mediante los medios de comunicaci?n tambi?n ha llegado a los pa?ses en v?as de desarrollo corrompiendo los valores morales.

7. Los medios de comunicaci?n pueden ser instrumentos efectivos de unidad y de mutua comprensi?n y, por otro lado, pueden convertirse en veh?culos de una visi?n deformada de la existencia, de la familia, de los valores religiosos y ?ticos; en una visi?n no respetuosa de la aut?ntica dignidad y del designio de la persona humana. En particular, en diversas regiones del mundo, los padres han expresado su preocupaci?n comprensible sobre los filmes, los videos y los programas televisivos que pueden ver sus hijos, las grabaciones que pueden o?r y las publicaciones que pueden leer. Los padres no quieren que los valores inculcados en familia se anulen por producciones deplorables a trav?s de los medios de comunicaci?n social.


1.2. Objetivo del documento

8. Este documento quiere ilustrar los efectos m?s graves de la pornograf?a y de la violencia en los individuos y en la sociedad, y quiere indicar las causas principales del problema tal y como est?n hoy. Buscar? los remedios para quienes se ocupan profesionalmente de la comunicaci?n, los padres, loe educadores, el p?blico, las autoridades civiles y eclesiales, los organismos religiosos y los grupos pertenecientes al sector privado.



2. . Efectos de la pornograf?a y de la violencia

9. La experiencia diaria confirma que los estudios realizados en el mundo sobre los efectos negativos de la pornograf?a y de la violencia son ciertos.

Se entiende por pornograf?a- en los medios - la violaci?n del derecho a la privaci?n del cuerpo humano en la naturaleza masculina o femenina. Esta violaci?n reduce la persona humana y el cuerpo humano a un objeto an?nimo destinado al abuso por motivos de concupiscencia; la violencia se presenta como una llamada a los bajos instintos, acciones que son contrarias a la dignidad de la persona y que evocan una gran fuerza f?sica ofensiva y a menudo pasional..

10. Nadie puede considerarse inmune a los efectos degradantes de la pornograf?a y de la violencia...Los ni?os y los j?venes son particularmente vulnerables y expuestos a ser sus v?ctimas. La pornograf?a y la violencia envilecen la sexualidad, pervierten las relaciones humanas, esclavizan a los individuos, en particular a las mujeres y a los ni?os, destruyen el matrimonio y la vida familiar, inspiran comportamientos antisociales y debilitan la fibra moral de la sociedad.

11. Es evidente que uno de los efectos de la pornograf?a es el pecado. La participaci?n voluntaria en la preparaci?n y difusi?n de estas producciones da?inas debe considerarse como un serio mal moral. Estos productos no deber?an existir no hubiera un mercado que lo pide.

12. Dejar a menudo a los ni?os ante escenas violentas puede causarles turbaci?n, incapaces todav?a de distinguir claramente entre fantas?a y realidad. La violencia condiciona a las personas impresionables, especialmente a los j?venes hasta el punto de verla como aceptable, normal y digna de imitarse.

13. Se ha dicho que hay un lazo entre pornograf?a y violencia s?dica; cierta pornograf?a es violenta en su expresi?n y en su contenido. Los que miran o leen producciones de este tipo, corren el riesgo de transferir estas cosas al comportamiento y pueden llegar a perder todo respeto a los otros, que son hijos de Dios y hermano o hermana de la misma familia humana. El lazo entre pornograf?a y violencia comporta implicaciones particulares para las personas que sufren enfermedades mentales.

14. La pornograf?a "soft core" tiene efectos desensibilizantes, sofocan el sentido moral de los individuos hasta el punto de volverlos personal y moralmente insensibles frente a los derechos y a la dignidad de los otros.

La pornograf?a, como la droga, crea dependencia y lanza a los individuos a buscar producciones cada vez m?s excitantes y perversas, "hard core".

La probabilidad de comportamientos antisociales aumentar? con el desarrollo de este proceso.

15. La pornograf?a favorece fantas?as y malos comportamientos. Compromete el desarrollo moral de la persona y las relaciones sanas y maduras, especialmente en el matrimonio y en la vida familiar, en donde la confianza rec?proca, la lealtad y la integridad moral en pensamientos y acciones son de gran importancia.

16. La pornograf?a obstaculiza el car?cter familiar de la aut?ntica sexualidad humana. En la medida en que la sexualidad se considera como fren?tica busca la satisfacci?n individual m?s bien que expresi?n de un amor permanente en el matrimonio. La pornograf?a aparece como factor capaz de minar la vida familiar en su totalidad.

17. Y lo que es peor, la pornograf?a actuar? como agente estimulante y de refuerzo, una especie de c?mplice indirecto en casos de agresiones sexuales graves y peligrosas, secuestros y asesinatos.

18. Uno de los mensajes fundamentales de la pornograf?a y de la violencia es el desprecio de los dem?s, considerados como objetos m?s bien que como personas. As? la pornograf?a y la violencia sofocan la ternura y la compasi?n cayendo en la indiferencia y en la brutalidad.


3. Las causas del problema


19. Una de las causas fundamentales de la difusi?n de la pornograf?a y de la violencia en los medios parece ser la propagaci?n de una moral permisiva basada en la b?squeda, a cualquier coste, de la satisfacci?n individual. A esto se a?ade un desesperado vac?o moral, que hace del placer de los sentidos la ?nica felicidad que pueden tener los seres humanos.

20. Un cierto n?mero de causas inmediatas contribuye al crecimiento de la pornograf?a y de la violencia en los medios. Entre ?stas recordamos:

- la sed de lucro o ganancia. La pornograf?a es una industria provechosa.

Algunos sectores de la industria de las comunicaciones han cedido a la tentaci?n de explotar la debilidad humana, principalmente de la juventud y de mentes impresionables, con el fin de sacar beneficios de la producci?n pornogr?fica y violencia. La industria de la pornograf?a forma parte de la criminalidad organizada;

- argumentos banales y arbitrarios: La libertad de expresi?n impone- seg?n algunos -, una cierta tolerancia con la pornograf?a, aunque vaya en detrimento de la salud moral de los j?venes y del derecho de cada uno a la privacidad y a un ambiente de decencia p?blica. Aluno dice que el mejor modo de combatir la pornograf?a es legalizarla. Estas argumentaciones se proponen alguna vez a grupos minoritarios que no se adhieren a los valores morales de la mayor?a y que no reconocen la parte de responsabilidad de cada derecho. El derecho a la libertad de expresi?n no existe. La responsabilidad p?blica que promueve el bien moral de la juventud, el respeto a la mujer, a la vida privada y a la decencia p?blica, indica claramente que la libertad no puede equipararse con la licenciosidad;

- la falta de leyes diligentemente formuladas o la ineficaz aplicaci?n de leyes que ya existen para proteger el bien com?n, y de modo especial la moral de la juventud:

- la incertidumbre y la apat?a por parte de muchas personas - a veces tambi?n miembros de la comunidad eclesial- que err?neamente se consideran extra?os e incapaces de poner remedio al fen?meno de la pornograf?a y de la violencia en los medios.

4. ?C?mo afrontar el problema?

4.1. Consideraciones generales
21. La difusi?n de la pornograf?a y de la violencia a trav?s de los medios de comunicaci?n ofende a los individuos y a la sociedad, y crea un problema urgente que requiere respuestas reales por parte de los individuos t de las comunidades. El leg?timo derecho a la libre expresi?n y al libre intercambio de informaciones se debe respetar, pero al mismo tiempo, el derecho de cada uno, de las familias y de la sociedad a la vida privada, a la decencia p?blica y a la protecci?n de los valores fundamentales de la vida.

4.2. Los sectores operativos de la comunicaci?n social

22. Se nos proponen siete sectores operativos y sus respectivos deberes que hay que cumplir en esta materia: los medios, los padres, los educadores, los j?venes, el p?blico, las autoridades civiles y la Iglesia, y los grupos religiosos.

a) Los profesionales de la comunicaci?n
23. Ser?a injusto afirmar que todos los medios de comunicaci?n y todos los comunicadores est?n metidos en este tr?fico horrible. Muchos comunicadores se distinguen por sus cualidades personales y profesionales; asumen las propias responsabilidades aplicando fielmente las normas morales y tienen un gran respeto el bien com?n. Su compromiso merece nuestra admiraci?n y nuestro aliento.

Pedimos que estos comunicadores formulen y apliquen en los medios y en la publicidad c?digos ?ticos inspirados en el bien com?n y orientados al desarrollo del g?nero humano.

Estos c?digos de comportamiento son necesarios sobre todo para la TV, ya que lleva las im?genes directamente a casa en donde los ni?os pueden encontrarse solos y sin control. Un autocontrol real es siempre el mejor control, y la autoreglamentaci?n de los medios puede ser la primera y la mejor l?nea de defensa contra quienes quieren corromper la misma comunicaci?n y la sociedad con la producci?n de programas pornogr?ficos y violencia.

b) Los padres
24. Los padres deben redoblar sus esfuerzos para una formaci?n moral completa de los ni?os y de la juventud. Esto comporta una actitud sana con respecto a la sexualidad humana, basada en el respeto a la dignidad de cada persona en cuanto que es hoja de Dios y en la castidad y en la autodisciplina. Una vida familiar ordenada en la que los padres deben ser fieles practicantes y totalmente entregados el uno a la otro y a los hijos, constituir? la escuela ideal para la formaci?n en valores humanos sanos.

En la actualidad, los ni?os y los j?venes necesitan ser educados en la elecci?n de programas y en llegar a ser usuarios bien informados de los medios. En este campo, los padres pueden influir en sus hijos con el ejemplo; su pasividad y su permisividad ante los medios puede ser fuente de malentendidos da?inos para los chicos. Es de particular importancia para los j?venes el ejemplo que los padres sepan darles con el testimonio de su amor mutuo y la ternura en el matrimonio, as? como la disponibilidad para discutir con los propios hijos con amabilidad los temas que interesen Hay que recordar que en el campo de la formaci?n se logra m?s con la persuasi?n que con la prohibici?n.

c) Los educadores
25. Los principales colaboradores de los padres en la formaci?n moral de los j?venes son los educadores. Las escuelas y los programas educativos deben promover e inculcar los valores ?ticos y sociales para garantizar la humanidad y el sano desarrollo de la familia y de la sociedad.

Entre los programas de educaci?n en los medios son de particular importancia los que conducen o llevan a la formaci?n en los j?venes de una actitud cr?tica y la capacidad de discernimiento en el uso de la TV, de la radio y de los otros medios, as? como capacitarles para que resistan las manipulaciones evitando una escucha y visi?n meramente pasiva ante los programas.

Es tambi?n necesario subrayar la importancia que tiene la escuela en el respeto por la persona humana, el valor de la vida y la integridad moral personal.

d) La juventud


26. Los mismos j?venes pueden contribuir a que desaparezca la pornograf?a y la violencia en los medios respondiendo positivamente a la iniciativas de los padres y de sus educadores y asumiendo la responsabilidad de las propias decisiones morales y y elecci?n de diversiones.

e) El p?blico
27. El p?blico tambi?n lograr que voz se oiga, individual y colectivamente. Los ciudadanos, incluidos los j?venes, tiene el deber de dar a conocer su punto de vista a los productores, a los agentes comerciales y a las autoridades p?blicas. Es urgente mantener un di?logo entre los comunicadores y los representantes del p?blico, as? como con aquellos que trabajan en los medios para que est?n al corriente de la exigencias e intereses de los usuarios.

f) Las autoridades civiles
28. Los legisladores, los administradores y los juristas est?n llamados a responder al problema de la pornograf?a y de la violencia en los medios. Las leyes sanas deben promulgarse en donde haga falta, y las leyes ambiguas deben aclararse y la existentes aplicarse.

As? como la producci?n y distribuci?n de material pornogr?fico presenta implicaciones internacionales, habr?a que tomar acciones para controlar este tr?fico insidioso a nivel regional, continental y mundial. Los que ya han tomado estas iniciativas merecen todo el respeto, la ayuda y la enhorabuena.

Teniendo en cuenta cuanto se ha dicho sobre los efectos negativos de la pornograf?a y de la violencia, se impone una conclusi?n: El bien com?n se siente amenazado por estas producciones porque se distribuyen sin mesura, sin restricci?n o reglamentaci?n.

Las autoridades p?blicas deben sentirse obligadas en afrontar el problema donde exista y prevenirlo all? en donde no haya llegado todav?a.

g) La Iglesia y los grupos religiosos

29. Responsabilidad prioritaria de la Iglesia es la clara y constante ense?anza de las verdades morales fundamentales, incluida la moral sexual. En un tiempo de permisivismo y de confusi?n acerca de los valores morales, la voz de la Iglesia debe ser prof?tica, aunque la consideren como signo de contradicci?n

La llamada ?tica de la satisfacci?n inmediata individual est? diametralmente en oposici?n con la plena e integral realizaci?n de la persona humana. La educaci?n a la vida familiar y a la inserci?n responsable en la vida exige la formaci?n en la castidad y en la autodisciplina. Al contrario, la pornograf?a y la violencia gratuita tienen a ofuscar la imagen divina reflejada en cada persona, debilitan el matrimonio y la vida familiar y acarrean graves da?os a los individuos y a la sociedad.

La Iglesia debe unirse a otras iglesias, denominaciones y grupos religiosos para ense?ar y promover este mensaje. Tambi?n debe empe?ar a las instituciones y a sus ministros para asegurar una formaci?n en el uso de los medios de masa y en el papel en la vida individual y social. Hay que reservar una atenci?n especial a los padres en este campo.

Por esta raz?n la formaci?n en los medios forma parte de los programas educativos de las escuelas cat?licas, as? como programas de formaci?n para religiosos, religiosas e institutos seculares, programas de formaci?n permanente para sacerdotes y encuentros parroquiales para j?venes y adultos.

5) Conclusi?n


40. En conclusi?n, un acercamiento meramente condenatorio o de censura por parte de la Iglesia respecto a los medios no es ni suficiente, ni apropiado. Al contrario, la Iglesia debe estar en continuo di?logo con los comunicadores conscientes de su responsabilidad para animarlos en su misi?n y para sostenerlos donde sea necesario.

Los comunicadores cat?licos y sus organizaciones profesionales, que tienen un conocimiento espec?fico de la materia, inv?tense a que desarrollen un papel clave en este di?logo.


41. Evaluando conscientemente las producciones y las publicaciones, seg? los principios claros de la moral, los cr?ticos y las organizaciones cat?licas ofrecer?n una preciosa asistencia a los profesionales de la comunicaci?n y a las familias. Las orientaciones expresas sobre la pornograf?a y la violencia, existentes en muchos documentos, merecen una atenci?n y una aplicaci?n sistem?tica.

42. Este documento est? dirigido a las familias, que han expresado su preocupaci?n, y a los Pastores de al Iglesia, para invitarlos a una reflexi?n cada vez m?s profunda sobre la naturaleza de un problema de la pornograf?a y de la violencia. Tened en cuenta lo que dec?a san Pablo:" No os dej?is vencer por el mal, sino venced el mal con el bien." (Rom 12,21)

Ciudad del Vaticano, 7 de mayo de 1989, XXIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.


John P. Foley, Presidente

Mons. Pierfranco Pastore, Secretario


Publicado por mario.web @ 23:47
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