Viernes, 13 de mayo de 2011
El articulista analiza desde la perspectiva del Magisterio la misi?n del laico comprometido inserto en el mundo
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La Iglesia en Am?rica y la misi?n de los laicos
La Iglesia en Am?rica y la misi?n de los laicos
Tambi?n su experiencia personal como fundador y Director del Centro de Estudios Sociales y Pol?ticos Santo Tom?s Moro, como panelista pro vida y como columnista.


1.- Un poco de historia.

El Papa Juan Pablo II el mismo d?a en que se cumplieron los quinientos a?os del comienzo de la Evangelizaci?n en Am?rica, o sea el 12 de Octubre de 1992, al inaugurar la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo, presenta la propuesta de un encuentro sinodal ?en orden a incrementar la cooperaci?n entre las diversas Iglesias particulares? para afronta juntas, dentro del marco de la nueva evangelizaci?n, los problemas relativos a la justicia y la solidaridad entre las naciones de Am?rica (cf. Ecclesia in America n? 2).

Recibida con benepl?cito la propuesta por parte de los distintos episcopados, se formaliz? en el S?nodo de los Obispos para Am?rica, realizado en el Vaticano del 16 de noviembre al 12 de diciembre de 1997.

Como lo realizara en ocasiones similares, el Papa re?ne en un documento las iniciativas y propuestas realizadas en el S?nodo, en el marco regulatorio de su propia visi?n como Pastor universal.

De all? naci? el 22 de Enero de 1999 la Exhortaci?n Apost?lica Postsinodal ?Ecclesia in Am?rica?, sobre el ?Encuentro con Jesucristo vivo, camino para la conversi?n, la comuni?n y la solidaridad en Am?rica?.

2.- El encuentro con Cristo.

El t?tulo del documento, que coincide con el tema de la Asamblea sinodal ?expresa claramente la centralidad de la persona de Jesucristo resucitado, presente en la vida de la Iglesia, que invita a la conversi?n, a la comuni?n y a la solidaridad? (E in A. n? 3).

Seguir? expresando el Papa, como no podr?a ser de otra manera, que el punto de partida del programa evangelizador es el encuentro con la persona de Cristo.

Esta afirmaci?n es de capital importancia si se quiere entender qu? es el catolicismo y a d?nde se orienta. Se piensa a veces que ser cat?lico es vivir de acuerdo a un compendio de principios morales, desconectado de Cristo, cuando en realidad es primero un encuentro personal con Jes?s, conformando nuestra vida a la de ?l, siguiendo sus pasos, y asumiendo sus ense?anzas en actitudes concretas. Es decir, el obrar moral es una prolongaci?n del ser en y de Cristo.

De all? se explica tanta incoherencia en la vida del creyente que considera muchas veces que se puede ser cristiano con una vida moral censurable, cuando en realidad, la respuesta moral no es m?s que la concreci?n de lo que se cree y posee: la identidad con Cristo, y contrariamente, la falta de aceptaci?n de la persona de Cristo lleva al naufragio moral.

Cuando un legislador o gobernante se dice cat?lico por ejemplo y apoya lo que denigra al hombre como el aborto, la eutanasia, la esterilizaci?n o no hace nada por el engrandecimiento humano de sus hermanos, no comete meramente, como se piensa a veces, una picard?a pol?tica al pensar en sus propios intereses solamente, sino que pone de manifiesto su falta de fe en Cristo, a quien no ve como Hijo de Dios hecho hombre, y por lo tanto termina por desconocer la dignidad del mismo hombre que se origina en su creaci?n a imagen y semejanza de Dios y se perfecciona cuando el Hijo de Dios asume, dignific?ndola, la naturaleza humana.

3.-Los fieles laicos y la renovaci?n de la Iglesia.

La exhortaci?n apost?lica Ecclesia in America va siguiendo en sus distintos cap?tulos lo anunciado por el Papa como tema. Y as? comenzando por el encuentro con Jesucristo vivo (cap. 1), en el hoy de Am?rica (cap.2), camino de conversi?n (cap. 3), camino para la comuni?n (cap. 4), y para la solidaridad (cap. 5), llegar a la misi?n de la Iglesia hoy en Am?rica: la nueva evangelizaci?n (cap. 6).

El documento es profund?simo, - y no podr?a ser de otra manera ya que recoge la voz de los obispos latinoamericanos en comuni?n con la del Pastor Universal- y ciertamente da pie para muchas reflexiones que ser?a imposible realizar en el encuadre de esta nota.
De all? que quisiera detenerme sobre todo, por ahora, en lo expresado en el n?mero 44: Los fieles laicos y la renovaci?n de la Iglesia.
?Y por qu? ?sta delimitaci?n tem?tica? Los ?ltimos acontecimientos en la Argentina, ameritan el seguir profundizando en lo que ya expresara en mis dos ?ltimas notas.

Mons. Pi?a, despu?s de su triunfo misionero record? la necesidad de que los fieles laicos tomen la posta para trabajar en el campos social, econ?mico y pol?tico a favor de sus hermanos.

Uno se pregunta entonces: ?Es que no hab?a en Misiones suficientes laicos preparados para desempe?ar las funciones que asumi? su pastor? O si los hab?a, ?no eran reconocidos por la gente como propulsores de una nueva forma de trabajar en pol?tica? Dicho de otro modo, ?carec?an de un testimonio perceptible que motivara confianza en el electorado?
Posiblemente se dio un poco de todo eso, de all? la necesidad de que el obispo, conocido por todos, encabezara la lista de la resistencia ciudadana contra la naciente nueva forma de totalitarismo.

Esta realidad nos lleva a reflexionar en voz alta sobre el papel que incumbe a los laicos, con el objeto de avizorar posibles caminos para el futuro, sin dejar totalmente de lado lo que dijera en el art?culo ?La Iglesia y la Pol?tica?, en el sentido de que en situaciones especialmente dif?ciles, no ser?a contrario a la vocaci?n del consagrado asumir alguna misi?n dentro del quehacer pol?tico, como aconteci? en los albores de nuestra Patria.

Mons. Domingo Castagna en su homil?a (Despertadores de la Conciencia) del pasado domingo 29 de octubre confirma mi pensamiento, -es el misterio de la comuni?n- , cuando dice: ?Sabemos, por acontecimientos notables de nuestra historia patria, que debieron tambi?n los cl?rigos comprometerse en la alta pol?tica nacional: la Revoluci?n de Mayo, la Declaraci?n de la Independencia etc. El obispo Fray Mamerto Esqui?, en proceso de beatificaci?n y canonizaci?n, fue el inolvidable predicador de la Constituci?n. Fueron circunstancias excepcionales, en las que se pusieron en juego los valores fundantes de la Patria. Por lo visto, aquellos momentos cr?ticos pueden repetirse y siempre requerir?n los mejores ciudadanos, cl?rigos y laicos. Lo normal y deseable, conforme a las ?ltimas declaraciones del Papa, es que el laicado, bien formado en la fe y en las disciplinas seculares, asuma su responsabilidad temporal y la administraci?n del poder pol?tico. Es de lamentar que a la normal ense?anza de la Doctrina Social de la Iglesia se la quiera calificar de intromisi?n en la pol?tica partidaria. Es una t?ctica para enmudecer a quienes -con absoluta libertad- se constituyen en despertadores de la conciencia ciudadana, particularmente entre quienes se profesan cat?licos?.

Ahora bien, ?c?mo conseguir un laicado ?bien formado en la fe y en las disciplinas seculares??

La exhortaci?n apost?lica se?ala cu?les son los elementos comunes a la dignidad de todos los bautizados: a) la imitaci?n y el seguimiento de Cristo, b) la comuni?n mutua y c) el mandato misional.

Dicho esto, reconoce Juan Pablo II que ?los pastores han de estimar profundamente el testimonio y la acci?n evangelizadora de los laicos que, integrados en el Pueblo de Dios con espiritualidad de comuni?n , conducen a sus hermanos al encuentro con Jesucristo vivo. La renovaci?n de la Iglesia en Am?rica no ser? posible sin la presencia activa de los laicos. Por eso recae en ellos, en gran parte, la responsabilidad del futuro de la Iglesia ? (n? 44).

4.- Los ?mbitos en los que se realiza la vocaci?n laical.

La Exhortaci?n Postsinodal se?ala dos ?mbitos bien precisos:
El primero, y m?s propio, es el de las realidades temporales, que est?n llamados a ordenar seg?n la voluntad de Dios (cf. n? 44).

Esto se realiza llevando el Evangelio dentro de las estructuras del mundo y as? siendo la secularidad la nota propia del laicado y de su espiritualidad ?lo lleva a actuar en la vida familiar, social, laboral, cultural y pol?tica?, ya que est? llamado a su evangelizaci?n.

En una Am?rica caracterizada por la corrupci?n, el laico est? llamado a vivir su vocaci?n con honradez, transparencia de coraz?n y la paciencia en las condiciones dif?ciles de vida.
En relaci?n con la vida pol?tica, dice el documento que ?es urgente formar hombres y mujeres capaces de actuar, seg?n su propia vocaci?n, en la vida p?blica, orient?ndola al bien com?n. En el ejercicio de la pol?tica, vista en su sentido m?s noble y aut?ntico, como administraci?n del bien com?n, ellos pueden encontrar tambi?n el camino de la propia santificaci?n. Para ello es necesario que sean formados tanto en los principios y valores de la doctrina social de la Iglesia, como en nociones fundamentales de la teolog?a del laicado. El conocimiento profundo de los principios ?ticos y de los valores morales cristianos les permitir? hacerse promotores en su ambiente, proclam?ndolos tambi?n ante la llamada neutralidad del Estado?. ( n? 44)

El segundo ?mbito es el intraeclesial en el que muchos laicos est?n llamados a aportar sus cualidades en el campo de la catequesis, de la caridad, visitadores de enfermos y encarcelados, animadores de grupos, etc.
Se trata de fomentar la cooperaci?n de laicos preparados en diversas actividades dentro de la Iglesia con verdadera disponibilidad y permanencia.

Como se observa son dos campos bien delimitados, siendo el ?ltimo el m?s frecuente y el primero el menos explotado, por no decir el m?s olvidado.
De hecho suele suceder que el intraeclesial es el ?mbito al que suele acudir y reconocer m?s frecuentemente la jerarqu?a para la evangelizaci?n, con resultados muchas veces inocuos cuando se trata de hacerse presente en las realidades temporales, que es el ?mbito m?s propio.

?Cu?ntas veces acontece que el laico preparado para el ?mbito intraeclesial resulta ineficaz en el trabajo de evangelizaci?n de las realidades temporales cuando accede por ejemplo a la funci?n p?blica o pol?tica para la cual no ha sido preparado! ?O lo que es peor se mimetiza con las ma?as y actuaciones de una sociedad propensa a asimilarlo a su propia estructura mundana perdiendo el car?cter de levadura!
De all? surge la necesidad de plantearse a fondo, reconoci?ndolo, que lo verdaderamente laical es ordenar a Dios las realidades temporales primer ?mbito que se?ala la Ecclesia in Am?rica.

A ?ste cometido, reclama el Papa, deben orientarse los esfuerzos de la Iglesia para preparar hombres y mujeres que puedan transformar el mundo, siendo sal del mismo y sin el peligro de perder ?su sabor? laical.

5.- El ?mbito de las realidades temporales y el Centro de Estudios Pol?ticos y Sociales Santo Tom?s Moro.

Atento a que la Iglesia debe estar presente en ciertos ?mbitos de la vida social y pol?tica principalmente a trav?s de los laicos, en el mismo a?o de la Exhortaci?n Apost?lica ?Ecclesia in Am?rica? (1999) e interpelado por ella, me pareci? que en Santa Fe urg?a la preparaci?n de laicos que se desempe?en en el primer ?mbito laical de las realidades temporales.

Para realizar este cometido fueron convocados representantes de diversas profesiones y del mundo del trabajo, para que a la luz de lo que reclamaba el Papa Juan Pablo II, y constituidos en Centro de Estudios Pol?ticos y Sociales, fueran adquiriendo la formaci?n que los tiempos actuales reclaman.
Santo Tom?s Moro, verdadero ejemplo como laico en el campo del derecho y de la pol?tica, ser?a desde ese momento el faro luminoso que dar?a sentido al obrar futuro.
Indudablemente fue necesario, a la luz del documento papal, ir adquiriendo una nueva concepci?n de la pol?tica ?vista en su sentido m?s noble y aut?ntico como administraci?n del bien com?n? (n? 44), superando antiguas concepciones que s?lo miran a la posesi?n y el goce del poder, sin ponerlo al servicio de los m?s d?biles de la sociedad.

Esta nueva concepci?n de la pol?tica deb?a incluir el despojo de los propios intereses para laborar por el bien de todos.

Ahora bien, m?s all? de los esfuerzos silenciosos realizados por el Centro desde 1999 en la formaci?n de sus miembros y con aportes concretos en el campo de algunos proyectos de ley, -como el de la mal llamada salud reproductiva- , la Jornada Pro-Vida de 2005 en la que disertaran Mons Franzini, Obispo de Rafaela y el Pbro. Juan Claudio Sanahuja, o la defensa y difusi?n de aquellos principios que reconocen la dignidad de la persona humana, se hizo necesario un compromiso m?s acorde con los tiempos presentes.

En este contexto acept? la invitaci?n que se me hiciera ?en mi car?cter de Director del Centro de Estudios Pol?ticos y Sociales Santo Tom?s Moro- para disertar en el II Congreso Internacional por la Familia y la Vida realizado los d?as 19, 20 y 21 de agosto del presente a?o en la ciudad de Buenos Aires sobre el tema ?El relativismo Moral y la perspectiva de g?nero?.

La defensa de la vida humana desde el comienzo hasta su natural terminaci?n, pasando por el reconocimiento de la dignidad de la persona humana en todos los estadios de su desarrollo natural, nos llevan a organizar el Grupo Pro-vida Juan Pablo II cuya presentaci?n en sociedad ser? Dios mediante, el pr?ximo S?bado 11 de Noviembre con ocasi?n de la proyecci?n de la pel?cula que no se puede ver por TV ?El Grito Silencioso? en el marco del II Encuentro Juvenil parroquial organizado por el Grupo ?San Luis Gonzaga?.

Cabe destacar que este grupo juvenil parroquial se inscribe desde sus or?genes en lo que denomina la Ex. Ap. (n? 44) ?el ?mbito de las realidades temporales?, de all? ?entre otras actividades- su colaboraci?n en el nuevo Grupo Pro-Vida.

En este sentido me parece necesario mencionar adem?s que el nuevo equipo de trabajo Pro-Vida es el mejor homenaje a rendir al gran Pont?fice que tan valientemente denunci? la cultura de la muerte y llam? a una nueva cultura de la vida.

Estos ejemplos los cito a simple modo de referencia para que aquellos que lo deseen vean que es posible trabajar en el mundo confrontando el Evangelio, que aparece como lo ?pol?ticamente incorrecto? a los ojos de la posmodernidad, con lo que es considerado ?pol?ticamente correcto? que es la cultura de la muerte y la indiferencia por Cristo y los hermanos.

Tarea a realizar todav?a ser? la de convocar a m?s personas de buena voluntad, consustanciadas con la identidad de cat?licos, para que vayan form?ndose en el marco que se?ala la Exhortaci?n Apost?lica ?Ecclesia in Am?rica?.
De aqu? en m?s la consigna ha de ser como dec?a Mons Domingo Castagna la de formar ?despertadores de la conciencia ciudadana, particularmente entre los que se profesan cat?licos?, cumpliendo de esa manera con lo que Cristo reclama a los laicos, de modo que no tenga que asumir la jerarqu?a aquello que descuidan quienes han de evangelizar las estructuras temporales.

Quiera Dios con su gracia, seguir bendiciendo estos emprendimientos que avizoran una nueva cara de la Iglesia militante.


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Padre Ricardo B. Mazza


06-Nov-2006

Publicado por mario.web @ 0:29
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